Fecha: 20 de mayo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
Cuando en 2008 quebró la centenaria Lehman Brothers, los clientes que tenían cuentas y títulos en esta institución financiera norteamericana, en su mayoría, no tuvieron de qué preocuparse. Sus tenencias estaban a su nombre en los agentes de registro. Sólo bastó con abrir cuenta en otro broker y solicitar el traspaso a este nuevo agente.
En Argentina, el agente de custodia, registro y pago más relevante del país es la Caja de Valores. Lleva el Libro de Registro de las entidades emisoras (gobiernos, provincias, empresas, etc.), manteniendo actualizados permanentemente los datos particulares de cada tenedor, sus tenencias por título y el detalle de los movimientos operados.
Pero ¿quién tiene la obligación de informar a ésta quién es el nuevo dueño del título que se compra? La propia sociedad de bolsa o banco. Y como decía TuSam, (por acción u omisión) puede fallar.
Es fundamental que el inversor en bonos, acciones, fideicomisos financieros y otros títulos que cotizan en el Mercado de Valores se asegure que las tenencias que la sociedad de bolsa o banco le adjudica en los extractos que emite o en su página de internet, coincida con la información que tiene Caja de Valores. Esta última es la que realmente vale y por la que se regirá todo ante cualquier eventualidad.
¿Cómo se verifica? Ingresando al Portal Único de Contacto (PUC) de esta institución. A través del PUC, el inversor puede acceder a sus saldos y movimientos de los últimos cinco meses, recibir alertas diarias de movimientos en su cuenta y hasta ingresar reclamos.
¿Cuándo es momento de revisar que las cosas están bien? Cuando todo está bien. Las estafas de Bernard Madoff y de Hope Funds se descubrieron cuando gran parte de sus inversores coincidieron en retirar su dinero. En el primer caso, a finales del 2008, en plena crisis mundial, cuando sus clientes lo necesitaron para cubrir gastos y pérdidas en otras inversiones. En el segundo caso fue a finales del 2016, cuando los inversores quisieron su dinero para ingresarlo al blanqueo de capitales.
En el marco local, la bolsa argentina no para de crecer desde 2013. Desde esa fecha hasta hoy el número de agentes del mercado de capitales es más del doble. Los cambios que generó el anterior gobierno en el mercado de capitales hicieron que tener una sociedad de bolsa (o ALyC) fuera casi tan fácil como habilitar un kiosco.
¿Qué sucedería si en algún momento el valor de las acciones sufrieran una corrección a la baja, entendiendo que hoy están por encima de su valor? Esto podría desembocar en una corrida y un efecto parecido al que se dio con Madoff y Hope Funds.
Por todo esto es bueno que verifiques que lo tuyo sea realmente tuyo antes de que sea demasiado tarde.
Fecha: 18 de mayo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
Tanto los valores de los inmuebles como el costo de la construcción ya se encuentran dentro del rango de los más altos de los últimos 40 años. ¿Se está ante un mercado consolidado o es una alerta de posible crisis en el sector? En la mayoría de los casos, el valor de alquiler está condicionado al salario y al valor del inmueble.
“Vemos algo que pocas veces ocurre: el rendimiento por alquiler es muy bajo para el propietario y, al mismo tiempo, el valor es muchas veces inaccesible para el inquilino. El problema no está en el propietario ni en el inquilino: está en el alto precio del inmueble”, advierte Mariano Capellino, CEO de INMSA.
Ejemplifica diciendo que el metro de un departamento nuevo en Caballito está igual o más caro que el de una torre en Brickell, que hoy se vende a u$s 3000, mientras el metro de un usado en Caballito (u$s 2500) es casi el doble que los u$s 1300 de departamentos tradicional de uso residencial de Miami. Pone Caballito como ejemplo, pero si se lo hace en Belgrano, Palermo o Nuñez, es mucho peor la relación, ya que el costo por metro cuadrado de construcción de Argentina duplica el costo de Estados Unidos y Europa.
“Con la devaluación, si se mantiene un dólar más caro, es posible que bajen los precios de los inmuebles. En los emprendimientos, los costos están en pesos, de modo que en ese escenario los desarrolladores admitirán precios de venta en pozo (medidos en dólares), más bajos. Y eso arrastrará a los usados, hasta ahora con valores recalentados por las hipotecas UVAs que ya se enfriaron”, confirma Damián Tabakman, presidente de la Asociación Argentina de Profesores y Consultores de Real Estate.
El rendimiento neto de bolsillo de un alquiler en la actualidad está en sus mínimos históricos, con una tasa del 2,5% anual, según un informe que realiza todos los años Reporte Inmobiliario. Con el riesgo latente de que mantener un departamento vacío de 85 metros cuesta más de $ 87.000 por año, y que hay que hacerle una pintada previa a cada nuevo contrato, mientras los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que rinden más del 3% anual, no necesitan ningún tipo de mantenimiento. También en esta hipótesis de Reporte Inmobiliario se asume que los meses que la unidad está alquilada los impuestos, como ABL o aguas los afronta el inquilino. “Sorprendentemente la renta de un inmueble está por debajo de la renta de un bono del Tesoro de los Estados Unidos, lo cual no es un buen indicador”, alerta Capellino.
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Mariano Sardáns, CEO de FDI coincide: “Sin dudas que el valor que piden actualmente por los inmuebles es insostenible. Digo que piden, ya que es muy diferente al que se convalida y se cierra la operación. El año pasado los propietarios ajustaron los precios aprovechando la demanda de parte de inquilinos desesperados por hacerse propietarios gracias a los préstamos UVA. Tanta fue la suba de precios que el número de transacciones terminó reduciéndose casi a nada debido a que las relaciones cuota/ingresos de los potenciales compradores terminaron no cerrando, a menos que aceptasen comprar un inmueble más chico”.
“Nosotros mismo tenemos un stock de más de cincuenta departamentos que no podemos vender, por lo menos a los precios que las inmobiliarias les plantean a nuestros clientes. En todos los casos estamos reduciendo los precios 10%, pero aún así el mercado no lo convalida. Acá el tema va a pasar por los miles de propietarios que empiezan a tener problemas de liquidez, ya sea porque necesitan venderlos para hacer uso del dinero para vivir, para invertir en sus empresas o para indemnizar para reconvertirlas en una economía que empieza a estar más competitiva. Claramente que el mercado empieza a ajustar los precios para abajo. Otro punto a considerar es que el bono del gobierno norteamericano a diez años, está rindiendo 3,1%. Casi un 50% más que el alquiler que paga un inmueble, y con igual alcance tributario”, resalta Sardáns.
Se estima que hoy accede menos del 10% de los potenciales compradores a financiación mediante créditos hipotecarios. Y con la inflación actual, el número se reducirá. Como contrapartida, en países desarrollados más del 50% de las personas acceden a financiamiento bancario a tasas en torno al 5% anual a 30 años.
Capellino estima que el costo de construcción medido dólares en estos últimos tres años creció 100%: “En ese mismo período, el precio de venta creció sólo 25% en el segmento de viviendas más demandadas y fue a causa de la falta de inventario y del veranito de préstamos hipotecarios del 2017. Eso significa que ya no hay tolerancia a aumentos descontrolados de costos. Argentina hoy tiene un costo de construcción en dólares muy superior a Estados Unidos o Europa y un PBI por habitante muy inferior. Estas condiciones difícilmente sean sostenibles a largo plazo”.
Según Orlando Ferreres y Asociados con datos de la UADE, el valor del metro cuadrado es casi el más alto de la historia, sólo superado por el valor registrado hace 37 años. Actualmente se encuentra en u$s 2750 dólares frente a u$s 2792 en 1980. Lo interesante del caso es que en 1980 luego de llegar a ese pico, el valor se desplomó llegando a valer u$s 1800 al año siguiente y u$s 816 dos años después. La situación era muy similar a la actual. Costos de construcción exorbitantes con muy alta inflación inflaron el valor que luego, por una devaluación, se corrigieron con una fuerte baja.
Los inmuebles, como un activo financiero, tienen sus ciclos de alzas y bajas y si una persona adquirió uno en 1980 tuvo que esperar 37 años para lograr recuperar el valor, pero además inmovilizó el dinero y no pudo tener una renta razonable.
No sólo el precio es el más alto en varias décadas. Además, Buenos Aires es 30% más cara que el promedio de las otras 5 grandes ciudades de América Latina: San Pablo, Santiago, Lima, Ciudad de México y Bogotá. Pero la situación económica de esos países es mejor y el nivel de inflación mucho más bajo que el de Argentina.
Fecha: 17 de mayo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
A la City le llegó algo de calma este miércoles, tras las últimas jornadas agitadas en las que el Banco Central debió vender divisas y tomar otro tipo de medidas para frenar la estampida del precio del dólar, que el lunes alcanzó un máximo histórico de $25,51 al público.
Luego de la renovación del 100% del vencimiento del stock de Lebacs en la jornada del martes, donde el Banco Central adjudicó $620.930 millones, y la colocación de los nuevos bonos del Tesoro al 2023 y 2026, el mercado cambiario operó con una leve suba luego de una apertura con tendencia levemente bajista.
En las primeras transacciones del mercado mayorista el precio de la divisa pasaba de los $24,05 del martes a llegar a un mínimo de $23,70.
Pero luego, por incremento de la demanda, sobre el final de la rueda ascendió unos 24 centavos (0,9%) para cerrar a $24,29.
La rueda finalizó con un total de volumen operado de u$s705 millones, un nivel más acorde a una jornada regular, un retroceso del 44% respecto a la previa, en la que después de cuatro jornadas seguidas no intervino el Banco Central.
“Dentro de todo volvimos a una situación más lógica, normal”, indicó un operador a iProfesional.
“La divisa norteamericana operó con un recorrido mixto que exhibió bajas iniciales con una fuerte suba sobre el final que hizo que el dólar cerrara en los máximos del día”, resumió Gustavo Quintana, operador de PR Cambios.
En cuanto al valor minorista, el promedio entre los bancos aumentó en la jornada unos 12 centavos para cerrar en $24,80, según el relevamiento realizado por el BCRA en el microcentro porteño.
Por el lado del Banco Nación, la cotización al público ascendió 30 centavos, para finalizar a $23,80 para la compra y $24,80 para la venta.
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Los precios más elevados convalidados el miércoles en entidades de la City llegaron hasta los $25,20 en ventanillas, como fue el caso del Galicia, seguido por los $25 del ICBC, y los $24,85 del Itaú.
En cuanto al blue, en el circuito marginal las cuevas de la City lo ofrecieron unos 20 centavos por encima de la referencia anterior, a $25 para la punta vendedora. Así la brecha con el promedio minorista oficial ahora es de 0,8%, tan sólo 20 centavos.
Para controlar al dólar, esta semana el Banco Central colocó en cada rueda una postura base de u$s5.000 millones en la punta vendedora, para establecer que el precio máximo convalidado en la City sea $25.
Esta“jugada” arriesgada, en realidad, le ha costado en la semana un total de alrededor de u$s1.200 millones, que fue lo que efectivamente vendió de ese caudal colocado como oferta.
En el descenso de precios del tipo de cambio y la previa de licitación de Lebac del martes, generó que aparezca por primera vez en varias jornadas una oferta cuantiosa de dólares del sector privado.
Justamente, una buena noticia para la City fue la renovación total de vencimientos de Letras del Banco Central, ya que se adjudicaron $620.930 millones, y se lograron pagar directamente los $615.877 millones que caducaban a la hora de la licitación. Es decir, incluso se registró una absorción de $5.052 millones.
A ello se le sumó el anuncio del Ministerio de Finanzas de la licitación de Bonos del Tesoro Nacional (BOTE) en pesos a tasa fija, con vencimientos al 2023 y 2026. Esto generó que muchos inversores y fondos se vuelquen a esta herramienta.
Al respecto, esta otra maniobra del Gobierno generó que se adjudicaran por licitación $36.872 millones al 2023 y $36.378 millones al 2026. En ambos casos a un rendimiento que en total llega al 40% anual.
Este miércoles el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, mencionó que se “precisa un tipo de cambio real diferente”, y reconoció que “el mercado dijo que la dureza de la política monetaria no lo convencía“, por lo que la entidad que dirige debió actuar de manera más agresiva.
Además, consideró que el dólar a 25 pesos está “fuera de escala”.
Desde los operadores de ABC Cambios afirmaron que, “habiéndose tranquilizado los mercados por el resto del mes, salvo algún movimiento extraño del exterior, como por ejemplo la tasa de interés y el valor de la moneda de EE.UU. u otras variables que suceden no previstas y que afectan nuestra moneda doméstica, la tasa de interés, el riesgo país, acciones o títulos públicos, se estima que por estos días el tipo de cambio se va a oscilar entre $24 y $25 con la libertad de oferta y demanda”.
El economista Miguel Ángel Broda sostuvo este miércoles que el precio del dólar actual, $23,50 según el Banco Nación, es mejor que el que teníamos a $17, aunque aclaró que será así “siempre y cuando no lo mantengamos fijo”.
Luego de semanas de turbulencia financiera donde primó la incertidumbre económica, Broda consideró que “ayer fue un buen día”, al tiempo que sostuvo que “la verdad tampoco estamos para una crisis macro”.
Mariano Sardáns, CEO de la Gerenciadora de Patrimonios FDI, también sostuvo que “da toda la sensación de que esta crisis cambiaria se ha terminado”.
Esta afirmación la justifica en que “los futuros de dólar se derrumbaron, los bonos automáticamente subieron. Esta crisis, en definitiva, se curaba con tasa, reservas y un poco de tiempo”.
De hecho, los iniciadores de esta corrida fueron los fondos de inversión del exterior, que ya han sacado del mercado doméstico sus colocaciones de Lebac.
En el mercado secundario de Lebac se operaron al plazo de 36 días a 39,80% y a63 días al 39,50% anual, y en total se negoció un equivalente en pesos a 581 millones de dólares.
Por su parte, en el mercado de futuros del Rofex se operaron u$s882 millones, de los cuales más del 70% se negoció entre mayo y junio, a $24,55 y $25,30.
Para fin de año, la postura a diciembre quedó en $29,20, una baja de 1,4% respecto a la rueda previa, y marca que entre los inversores hoy se espera una devaluación para todo el 2018 de 56,6 por ciento.
Fecha: 16 de mayo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
Después de tres semanas de turbulencia financiera, finalmente el Gobierno pudo anunciar ayer una buena noticia: licitó dos bonos en pesos (BOTE) a largo plazo por un total de $73.249 millones. Los títulos atrajeron la atención de fondos del exterior, que aumentaron la oferta de dólares con ese ingreso de capitales.
Dujovne, en aparente respuesta a las críticas que señalan que hay muchos ministros del área económica, quiso “resaltar la coordinación con la que funcionamos todos juntos para llevar tranquilidad”, en un día que se esperaba de tensión por el megavencimiento de $617.800 millones de Lebac (letras del Banco Central).
La acción conjunta comenzó temprano a la mañana con el Ministerio de Hacienda, que difundió una reducción interanual de 44,6% en el déficit fiscal de abril. Por su parte, el Banco Central hizo lo suyo con una oferta inicial de US$5000 millones para fijar el techo del precio del dólar a $25. El jaque mate fue la reapertura de los títulos nacionales.
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El BOTE con vencimiento en 2023 se licitó a una tasa fija de 19% anual y recaudó $36.378 millones, mientras que el BOTE a 2026 recaudó $38.147 millones a una tasa de 20%.
Caputo, además, señaló que dependiendo de las negociaciones con el FMI, el Gobierno no necesitaría buscar financiamiento externo en 2019. Para este año, el ministro ya había anunciado que el presupuesto estaba cubierto.
“Los BOTE son bonos sin liquidez a tasa fija en pesos. Los compran solamente fondos del exterior, que tratan de hacer carry trade de corto plazo, pero están expuestos a un riesgo más fuerte porque son títulos de larga duración”, opinó Federico Furiase, director del estudio Eco-Go.
“Fue una artillería fina de Caputo lanzar la licitación de bonos en pesos una vez que el mercado entendió que tenía un techo de corto plazo con el dólar a $25. Así, buscó incentivar la entrada de fondos de afuera, como BlackRock y Templeton [dos de las gestoras de activos más grandes del mundo], para cambiar los dólares, bajar la tensión cambiaria en medio del vencimiento de Lebac y entrar en los BOTE”, agregó Furiase.
Por su parte, Mariano Sardáns, CEO y fundador de FDI, indicó que es “fantástico que el Ministerio de Finanzas haya sacado esta licitación de la galera. No estaba en agenda la reapertura de tasa de emisiones. Últimamente habían estado muy castigados estos bonos. La licitación ayudó a bajar el tipo de cambio, sumado a la recolocación de Lebac, que fue un éxito también”, dijo.
“Podría ser el fin de la histeria del mercado de lo que fue una crisis cambiaria, que también repercutió en los bonos argentinos. Generalmente se confunde una crisis cambiaria -que se arregla con reservas, tasas y tiempo- con crisis de todo (bancaria y de deuda)”, concluyó.
Fecha: 14 de mayo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
Fecha: 13 de mayo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
En los tres últimos días de la semana los bonos argentinos volvieron a subir de precio. ¿Será porque estaban demasiado baratos? El que no entró en pánico y compró lo que otros desesperadamente vendieron, hizo un excelente negocio.
Primero, el peor escenario. Estos son momentos en los que hay que hacer un análisis entre lo posible y lo probable. ¿Es posible que Argentina entre en default? Sí, es posible, pero es poco probable. En ese improbable caso, primero entraría en una reestructuración de deuda, tal cual lo hizo en su momento Brasil, Uruguay, México y tantos otros países. Y en toda reestructuración de deuda, lo que se busca es postergar el pago de los vencimientos de capital (los intereses se siguen pagando).
¿Y cómo un país consigue reestructurar su deuda? Tentando a los inversores con más tasa/rentabilidad a cambio de más plazo de repago del capital. (Cuidado, esto no pasa cuando una empresa deja de pagar un bono; en este caso los inversores sí sufren pérdidas de capital, por eso es que siempre prefiero los bonos soberanos).
La rentabilidad ya está “fijada”. Te recuerdo que cuando se compra un bono, “la rentabilidad está dada” (siempre y cuando se lo mantenga hasta el vencimiento). Solo puede mejorarse cuando se reinvierten los intereses (cupones) a un precio coyuntural del bono inferior al de adquisición (como pasa ahora). En definitiva, quien hoy no reinvierte los intereses por temor a esta caída transitoria, pierde la oportunidad de incrementar “la rentabilidad dada” al momento de adquirir el bono.
Por eso, éstos son los momentos en los que quien se mantiene calmo y atento a las buenas oportunidades, gana.
Por eso es que el rol de tu asesor debiese ser brindarte información, análisis preciso y evitarte tomar decisiones “emocionales”, que en definitiva siempre significan pérdidas. Y las pérdidas de unos, son las ganancias de otros.
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La estrategia de largo plazo “paga”. De ahí que una planificación financiera (en moneda y plazo), te permite resguardarte de las crisis y aprovechar las oportunidades que se presentan.
¿Quiénes están hoy en problemas?:
– El que estaba en pesos sin la cobertura de un seguro de cambio, y tenía que hacer frente a obligaciones en dólares.
– El que estaba en dólares, pero los invirtió en un bono cuyo plazo de vencimiento era superior a la fecha en la que los necesitaba.
Por el contrario, la crisis de los últimos días, con una devaluación del peso y una suba drástica de la tasa de interés en esta moneda, trajo oportunidades para aquellos que armaron su cartera en base a una planificación financiera (en moneda y plazo).
Quien hoy tiene pesos o dólares, invierte o reinvierte a mayores tasas. Quien tiene bonos en dólares, reinvierte los intereses a mayores tasas (y eleva la “rentabilidad dada” inicial de compra). Planificar y pensar en el largo plazo te permite surfear las crisis y capitalizar las buenas decisiones.
Fecha: 7 de mayo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
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Fecha: 7 de mayo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
De la mano de tasas muy atractivas e instrumentos de fácil acceso, en los últimos años se masificó la inversión en Lebac. Incluso el interés por las letras del Banco central (BCRA) logró que hasta el clásico ahorrista de plazo fijo se inclinara por una herramienta que, aparentemente, no sólo rendía más sino que nunca perdía. Sin embargo, los fondos conocidos como T+1 también sufrieron la inestabilidad que generó en el mercado el salto que tuvo el dólar en las últimas semanas.
Según cálculos de la gerenciadora de patrimonios FDI los principales fondos de inversión T+1 registraron pérdidas entre el 26 de abril y el 3 de mayo. A simple vista, son variaciones negativas de no más de 0,63%, sucede que, si el inversor es corporativo, la situación es más compleja ya que las empresas son las que necesitan certidumbre de tasa y montos para hacerle frente a sus obligaciones diarias.
Mariano Sardáns, CEO de FDI explicó que los T+1 tienen mayoría de títulos que se valúan a precio de mercado (Lebac, Letes en pesos, bonos en pesos de corto plazo de provincias y de empresas) y que al subir las tasas, como pasó durante la última semana, los títulos que ya tiene el fondo en cartera caen de precio, para ajustarse a la nuevas tasas, lo que provoca la baja del valor de las cuotapartes.
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`Muchos fondos T+1 venían corriendo a 200 kilómetros por hora y la situación de los últimos días los hizo derrapar. Tenían una excesiva cantidad de sus tenencias en bonos provinciales y bonos corporativos. Estos títulos tienen grandes spreads de compra/venta, y durante el estrés financiero se ampliaron; esto originó que tuvieran que valuar estas tenencias a precios muchos menores`, agregó el experto.
El CEO de FDI remarcó que si los T+1 intentan alcanzar las tasas de las Lebacs, hacerlo a costos del 3% anual (entre cargos de administración, costos de custodia y gastos operativos) es imposible. `Si quieren acercarse a la tasa de la Lebac deberían bajar estos cargos irrisorios que le cobran a los inversores y trasladarles a éstos una mayor porción de la rentabilidad`, opinó.
Por su parte, Alejandro Navarro de RIG Valores sostuvo que ese efecto existe porque el valor de la cuotaparte del fondo depende de un cocktail de variables, como el precio del activo en el mercado secundario, la cantidad de suscripciones, la cantidad de rescates y la composición de la cartera respecto a la fecha de vencimiento de sus activos. `Por todo esto, los fondos T+1 nunca pueden garantizar un rendimiento`, indicó.
A su vez, Navarro resaltó el momento particular que viven estos fondos de inversión: `Este tipo de producto jamás había sido testeado en estas condiciones extremas de mercado. También es interesante destacar que la situación hubiera sido la misma para un individuo que invirtió directamente en Lebac y hubiera tenido que venderlas antes de su vencimiento en estas condiciones de mercado. El desafío es tomar conciencia que las Lebac son un bono, con variación diaria de precio, y no un plazo fijo`. En sintonía, Sardans comentó que `este trago amargo de sufrir rentabilidad negativa es un aprendizaje para los inversores`.
En cuanto a lo que viene, el director de la Escuela Argentina de Finanzas Personales, Mariano Otálora, señaló que todavía no está asegurada la estabilidad del tipo de cambio y que la tasa de interés al 40% no garantiza un aluvión de inversores apostando por el peso: `El dólar cerró a $ 22,30 pero la economía ya incorporó un dólar de $ 23, no importa si mañana baja a $ 21,80, en algún momento va a llegar a $ 23. Al gradualismo se lo llevaron puesto y va a haber un cambio en la política económica. Hoy el riesgo persiste. No sé si las Lebac siguen siendo atractivas. Hay que esperar un poco`.
El especialista aclaró que aunque una tasa al 40% `obviamente resulta atractiva`, esto `no implica que sea fácil conseguir Lebac a ese precio`, además, añadió que `es momento de estar líquido`, esperar que pase la turbulencia.
Fecha: 7 de mayo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
La volatilidad del tipo de cambio impacta en el corto plazo en los futuros tomadores de crédito hipotecario, sobre todo en aquellos que solicitaron un préstamo por un monto equivalente a un porcentaje de la propiedad a comprar y, con la devaluación del peso, esa evaluación crediticia debería ser mayor ahora. Por otro lado, si bien la mayoría de las personas que piensan comprar un inmueble ahorra en dólares -ya que las propiedades están valuadas en esa divisa- aquellos que no llegaron a cambiar los pesos pueden invertir en activos locales, como en bonos ajustados por inflación, a la espera de una mejor oportunidad para apostar por los ladrillos.
`El que tiene pesos que los invierta a una tasa de mediano plazo y en bonos aj ustados por CER (inflación). La gente comenzó a perder el miedo y, al ver las tasas que paga el mercado, quieren desdolarizarse y colocarse en pesos. Hay que esperar a que baje el dólar y el valor de las propiedades, que por una reacción desmedida de subir los precios produjo un parate en el mercado inmobiliario`, aconseja Mariano Sardáns CEO de la Gerenciadorade Patrimonios FDI que además enfatiza que `con los niveles de inflación se derrite la plata al dejarla en efectivo`. María Laura Tramezzani, managing partner de Action Advisory Group (AAG), coincidió en que el instrumento por excelencia son los bonos ajustados por CER. `El bono AF19, que tiene vencimiento en febrero de 2019 y ajusta por CER, tiene un retorno espectacular. Es una muy buena forma de cubrirse si se tomó un crédito hipotecario con UVA más un determinado porcentaje. El CER compensa la medida UVA y se obtiene un spread mayor (la diferencia entre el precio de compra y el de venta de un activo financiero) en los bonos contra la línea de crédito`, indica.
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`No es fácil la cobertura en una situación como esta, ya que afecta al conjunto de la economía con la suba en las expectativas inflacionarias, producto del aumento del tipo de cambio, y pone en teladejuicio el crecimiento`, agrega Tramezzani. Eduardo Ganapolsky, presidente de Proficio Investment, recomienda comprar dólares y colocarlos en una caución bursátil. `Es el plazo fijo de la B olsa de Comercio a siete días que se coloca en dólares y paga una tasa de entre 3% y 3,5% anualy es renovable cada semana. También están las letras del tesoro en dólares (Letes), que son bonos del Gobierno de corto plazo, a menos de un año, que dan una tasa del 3%`, dice. `Si se quiere tomar más riesgo, recomiendo comprar un bono de largo plazo en dólares como el Bonar 2020 o el 2024, que dan tasas arriba del 5% anual. Con esta crisis están bastantes baratos. Hay un poco más de volatilidad de precios pero se trata de un bono en dólares`, añade. Alejandro Bianchi, gerente de Inversiones de InvertirOnline.com, indica que siempre es mejor indexarse a la moneda con la cual se tiene el pasivo (si es en dólares, ahorrar en dólares). `Si se ahorró en pesos, con la devaluación se tiene menor cantidad de dólares. Pero se puede seguir en pesos y utilizar la estrategia de tasas hasta algún período en que se atrase el tipo de cambio. Igualmente creo que la inflación va a bajar en la segunda mitad del año, por lo tanto tomar un crédito hipotecario con UVA sigue siendo atractivo`, comenta. Finalmente, Santiago Llull, vicepresidente de Futuro Bursátil, señala que `aquellos que van a tomar un crédito hipotecario contra UVA obviamente van a tener mucho resguardo; ojalá tuvieran algún tipo de seguro de cambio`. `El tema es la cobertura de techo: cuánto va a tardar el banco en darme el crédito y cuánto va a valer el dólar al momento que saque el préstamo, porque en ese tiempo puedo quedar totalmente desfasado. La relación cuota/ingreso no se puede afectar, por ende se va a seguir pagando lo mismo, se van agregar cuotas y se va a seguir indexando el préstamo`, agregó. En tanto, ayer el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires informó que la cantidad total de escrituras de compraventa de inmuebles registró en marzo (último dato disponible) un crecimiento de 34,6% respecto del nivel del año anterior, al sumar 6075 registros, mientras que el monto total de las transacciones realizadas se elevó 92,4%, a $17.845 millones. A su vez, el monto medio de los actos fue de casi $3 millones y creció 9,9% en un año en dólares. Asimismo, las escrituras formalizadas con hipoteca bancaria totalizaron 2159 casos, 132,6% más que las registradas un año antes, y representaron el 35,5% del total.
Fecha: 5 de mayo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
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