Fecha: 19 de junio, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
El Merval se derrumbó 8,3%, liderado por las caídas de empresas de energía, que exhibieron su preocupación por el desplazamiento del ministro del área, Juan José Aranguren. También sufrieron una fuerte baja las acciones de bancos, a raíz de la reducción de encajes que dispuso el flamante titular del BCRA, Luis Caputo. Además, impactó una versión periodística, desmentida por MSCI, sobre la posibilidad de que no se le otorgue a la Argentina la calificación de emergente.
Una batería de noticias causó un lunes negro en la Bolsa, donde el Merval se derrumbó 8,3%, liderado por las caídas de Holcim, con 14,45%; Transportadora Gas del Norte, con 13,81%; Transener, con 12,28%; Banco Francés, 11,40%; Banco Macro, 11,04; y Banco Galicia, 9,41%. El desplazamiento del ministro Aranguren generó preocupación en las energéticas, mientras la suba de 5 puntos de los encajes provocó un llamado de atención en los bancos, sumado al rumor de que MSCI no reclasificará a Argentina como emergente, noticia que luego fue desmentida por MSCI.
Para Daniela Wechselblatt, titular de DW Global Investments, MSCI es la única luz de esperanza en el corto plazo en un clima de inversión con los ánimos por el piso: Con inversores que apostaron al peso y se hundieron como nunca, e incluso los que apostaron a los bonos en dólares vieron correr las perdidas sin freno en sus portafolios. Aunque lo del rumor de MSCI se desmintió, el golpe en los mercados lo genero igual. Los mercados odian la incertidumbre, es el peor enemigo, y eso es lo que está pasando ahora. Ni el presidente sabe para dónde vamos, es todo prueba y error.
Para Norberto Sosa, director de InvertirEnBolsa, a estos precios el mercado está descontando que la consulta de MSCI no reclasifica a la Argentina: “Si se observa el Merval en dólares, hoy los precios de mercado están por debajo del anuncio de junio del año pasado. Es difícil poder saber qué sucederá el miércoles, dado que los criterios de tamaño y liquidez de las empresas se cumple, así como también casi todos los criterios de accesibilidad a los mercados. No obstante, al igual que el año pasado, el resultado de la consulta podría argumentar que no se garantiza la estabilidad del marco institucional”.
Otro tema es que el año pasado la economía estaba en pleno crecimiento, mientras que este año se han instalado expectativas recesivas y para Sosa es urgente que el BCRA pueda iniciar la baja de tasas para que el escenario de deterioro del nivel de actividad sea menos agudo.
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Ramiro Marra, director de Bull Market, advierte que el mercado va a seguir mostrando volatilidad en las próximas jornadas: “Claramente los drivers que pueden cambiar la tendencia son el ingreso de los fondos del FMI y el ascenso a mercado emergente. Pudimos ver el impacto de rumores que empezaron a circular como lo de tarifas y la no reclasificación, lo cual es interesante porque todavía no se confirmaron y puede haber un efecto sorpresa. No sea cosa que en el mercado veamos en las próximas semanas el efecto mundialista, donde todos esperan que se den resultados y pasa otra cosa”.
En rigor, Alejandro Henke, director de Proficio Investment, las medidas del BCRA van a generar que por un tiempo haya poca liquidez y las tasas estén más altas: “La idea es que las tasas bajen, pero con una suba en las tasas van a caer el precio de las las acciones”.
Mariano Sardáns, CEO de FDI, descree que haya cambios en las reglas de juego en cuanto a las inversiones en energía luego del desplazamiento de Aranguren, ya que hay muchos millones en juego en el mercado de energéticas de oil & gas y renovables, además de ser inversiones de largo plazo de capital intensivo, amortizables a más de 20 años.
EL DATO
8,3% Fue el derrumbe del Merval, provocado por las caídas de Holcim, con 14,45%; Transportadora Gas del Norte, con 13,81%; Transener, con 12,28%; Banco Francés, 11,40%; Banco Macro, 11,04; y Banco Galicia, 9,41%-
Si se observa el Merval en dólares, los precios de mercado están por debajo de junio 2017.
MSCI es la única luz de esperanza en el corto plazo en clima de inversión con ánimos por el piso.
Fecha: 18 de junio, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
Fecha: 18 de junio, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
Los expertos no demostraron demasiado entusiasmo por el anuncio de la nueva emisión de bonos. En la plaza porteña creen que la colocación está garantizada porque ya quedó acordada de antemano con bancos y grandes inversores. No obstante, restará ver cuántos de los pesos desisten de ir al dólar para invertir en el nuevo instrumento. Y si esto será suficiente para frenar la escalada del tipo de cambio.
Ya procesada la noticia de Luis Caputo como presidente del Banco Central (BCRA), el mercado de cambios enfrentará hoy una nueva prueba: la emisión de deuda por u$s 4000 millones. Si la reacción es la misma que la del viernes, un dólar en máximos cercanos a $ 29 ($ 28,85), no hay demasiadas esperanzas sobre un quiebre en la tendencia alcista del tipo de cambio.
Así lo viven en la City, donde la resignación ahora le gana al desconcierto. La mayoría de los operadores consultados manifestaron muy pocas expectativas por la emisión de los bonos a 2019 y a 2020.
“Ojalá el dólar aflojara el lunes con la emisión. Seguramente lo que buscan es que los lebaqueros se pasen a los nuevos bonos. Pero no sé cuánto los van a acompañar los inversores. Yo siempre soy muy positivo con este Gobierno, pero la verdad es que ya no sé qué pensar. No pegan una”, comentaron en off the record desde una mesa de dinero porteña.
Se estima que el Tesoro utilizará los fondos captados, unos $ 112.000 millones, para rescatar Letras Intransferibles del Banco Central para que luego el organismo recompre Lebac, en línea con lo acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI): reducir a la mitad el stock de letras que hoy supera los $ 1,2 billones.
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Por su parte, Claudio García, operador y apoderado de Oubiña Cambios, dijo que espera que se conozca alguna novedad más allá de la emisión de bonos. “Es todo muy confuso. No hay claridad para nada. Ojalá que alguno de los que pensaba irse de Lebac se pasen a los nuevos bonos y que salgan con algo nuevo, no sé qué podrían hacer, pero me parece que es necesario. Caputo arrancó y el golpe de confianza no lo vi, y si lo tuvo fue hasta ahí nomás”, opinó. A su vez, advirtió que, si se mantiene la tendencia del viernes, “la rueda arranca otra vez pidiendo dólares”.
En cambio, en la mesa de dinero de un banco ven con más optimismo la rueda de hoy, no obstante, la esperanza del operador está puesta únicamente en que el mercado de cambios perderá volatilidad. “El mercado tiene muy poco volumen, si entrara algo más de exportación podría ceder. Con poco se puede frenar la volatilidad”, sostuvo la fuente.
En tanto, Diego Martínez Burzaco, director de MB Inversiones, indicó que espera detalles sobre cuál es el régimen de flotación sucia que aplicará de ahora en más el Central o si habrá bandas de cotización en algún momento. Con respecto a la emisión de bonos, estima que antes de hacer el anuncio, el Gobierno habló con bancos o algunos inversores institucionales y que, como contrapartida, la estrategia servirá para desarmar las Lebac. “Si algunos no tienen intención de renovar Lebac por lo menos le ofrecés un bono para evitar que vayan al dólar. De otra forma es muy riesgoso salir a colocar bonos en este momento, creo que es algo ya está bastante cocinado”, añadió Martínez Burzaco.
En sintonía, el Ceo de la gerenciadora de patrimonios FDI, Mariano Sardáns, recordó que, al igual que otras emisiones, el Tesoro “generalmente las tiene armadas”. También una fuente en off coincidió en que “probablemente tengan apalabrados” a bancos y grandes inversores.
El viernes el dólar mayorista cerró $ 28,35, 65 centavos más que en la víspera, en una sesión en la que el organismo monetario no intervino. El volumen de negocios se incrementó pero siguió siendo chico: u$s 590 millones. “Nadie sale a ofrecer dólares porque las expectativas son al alza, pero cada vez se convalida menos esos precios, por eso tuvimos este volumen”, subrayó Sardáns.
Son pocos los que llegan a practicar deportes profesionalmente. Lo que es “pasión de multitudes” es también un enorme negocio para un grupo muy selecto de deportistas, entrenadores, representantes, dirigentes y periodistas. De los mencionados, los deportistas son los verdaderos protagonistas de ese negocio y por ello (cuando llegan al máximo nivel en deportes como el fútbol) cobran fastuosos contratos, que les permiten percibir en un año lo que la mayoría de la gente común no gana en toda su vida laboral.
Si el período de ingresos sustanciales del deportista de élite fuera similar a la de la mayoría de la profesiones y no durara solamente unos pocos años, sería muy improbable que sus finanzas personales terminaran en mala forma. Pero, según la revista mexicana “Contenido”, la carrera profesional de un futbolista dura un promedio de 16 años, 12 si es un tenista, y apenas 6 años para un jugador de la NBA. El lector se preguntará: pero si el deportista gana millones (aunque sea por pocos años), ¿qué peligro puede haber para sus finanzas?
Por ser el deporte más popular, nos centraremos en el fútbol. Por empezar, solamente un porcentaje muy bajo de futbolistas llegan a jugar en primera división, sobre todo en países relevantes en este deporte. De esos, solamente algunos se consolidan y proporcionalmente muy pocos acceden realmente a ganar millones por año. Y ninguno tiene garantizada la duración de su carrera.
Quedémonos entonces con los que llegaron a primera, se consolidaron, lograron acceder a contratos altos (no siempre millonarios) y los mantuvieron durante un buen número de años. Uno de sus principales problemas es que, a diferencia del resto de las profesiones, ellos acceden a ingresos muy altos a una edad en la que la mayoría de las personas no está en su plena madurez. Ningún médico tiene prestigio internacional en su profesión a los 25 años. Ningún contador es un “Messi de la contabilidad” a los 20 años. Y, aunque lo fuera, nadie le pediría un autógrafo ni pagaría una entrada para verlo confeccionar un balance.
A eso hay que sumarle la fama y que todos desean estar en su entorno. La extravagancia en el nivel de vida se vuelve lo cotidiano para ellos. Como “el dinero sobra”, se pierde conciencia de su real valor. Y algunos se acostumbran a vivir como si tuvieran garantizado el mismo nivel de ingresos durante el resto de su vida cuando es evidente que no será así, salvo para los pocos que luego se conviertan en entrenadores de élite. “Los amigos del campeón” tampoco suelen ser un elemento positivo para las finanzas del jugador.
Salvo que pueda generar nuevos ingresos al finalizar su carrera profesional, normalmente deberá vivir el resto de su vida con lo que pudo acumular. Será clave cuánto supo ahorrar y cómo lo invirtió. La magia del interés compuesto (los intereses sobre los intereses) hace que los mismos US$150.000 del auto extravagante de “hoy” podrían equivaler a más de US$750.000 veinte años después. Esto, si el dinero se hubiera invertido al 8% anual en lugar de habérselo gastado (y estamos ignorando los altos costos de mantenimiento del vehículo). Es decir, se podría haber comprado siete inmuebles de USD100.000 cada uno para renta y le sobraría dinero.
Disciplina y buen asesoramiento le garantizan al deportista y su familia que pueda sacar el máximo provecho económico a su carrera profesional. Sería muy saludable ver que las instituciones deportivas ofrecieran educación financiera a sus deportistas profesionales o a quienes van en camino a serlo.
Juan Cruz Acosta Güemes
Director de FDI
Gerenciadora de Patrimonios
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Fecha: 11 de junio, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
Fecha: 11 de junio, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
Durante la primera rueda en la que el Banco Central (BCRA) levantó el techo de $ 25, tras el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el dólar atravesó la barrera psicológica e incluso se envalentonó hacia los $ 26, pero las ventas del Banco Nación contuvieron la escalada. Estos movimientos, según los especialistas, se repetirán en el mercado de cambios: vienen ruedas de pura volatilidad en las que solo el Banco Nación tendría el poder de freno.
El cierre del viernes fue $ 25,95 en terreno minorista y $ 25,31 en el mayorista (previamente tocaron máximos de $ 26,20 y $ 25,65 cada uno) y en el arranque de la semana se esperan más especulaciones sobre las consecuencias de la flotación limpia. Por un lado, sin la ficha de u$s 5000 millones a $ 25, hay quienes creen que sin el BCRA en el día a día el dólar podría seguir avanzando hacia $ 27, y hasta $ 30, mientras que otros consideran que la entrada de los u$s 50.000 millones del FMI podrían hundirlo a $ 24. En lo inmediato, la plaza porteña estará atenta al comportamiento del real, porque fue la apreciación de 4,60% del viernes, lo que permitió que el tipo de cambio frenara el recorrido alcista.
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“Hay pensamientos de todos los colores. Ven hasta $ 27 al mayorista, precio que para mí es una locura; pondría nervioso a todo el mundo. Creo que a través del Nación van a intervenir como el viernes. Asó puede ir entre $ 25 y $ 26, $ 24,50 y $ 25,50; veremos cómo lo maneja”, opinó Claudio García, operador y apoderado de Oubiña Cambios.
En tanto, desde una una mesa de dinero, en off the record, un operador comentó: “Esta semana va a seguir movida. No veo al mercado estabilizándose demasiado. Puede andar en una banda de $ 25,10, $ 26, sí, pero no en $ 30 como se llegó a decir. No veo que el dólar meta un 60% de devaluación en el año. Capaz más cerca de diciembre vale eso, pero no en junio”.
En concreto, los contratos de futuros se negociaron a más de $ 27 para fin agosto, a $ 27,35, y a más de $ 30 para 2019, a $ 30,60 al cierre de enero. Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, indicó que si bien en el corto plazo espera volatilidad para el mercado cambiario, algo habitual en los demás mercados del mundo, “a la larga se verá cómo juegan las fuerzas, de un lado del otro, en un mercado totalmente liberado”. En esa línea, subrayó que en este escenario es donde el uso de los futuros de dólar, como seguro de cambio, es cada vez más relevante para las empresas.
Por su parte, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), pronosticaba en mayo un tipo de cambio de $ 27,40 promedio para diciembre y $ 31,8 para diciembre de 2019. Por lo pronto, el Institute of International Finance (IIF) reconoce que los desembolsos del FMI serán “generosos y fundamentales para un programa exitoso”. También considera necesario un ajuste adicional en el peso, ya que “sigue estando sobrevaluado”.
Para el CEO de First, Miguell Arrigoni, “no importa a cuánto llegue el dólar, podría valer $ 30”, pero lo sí es urgente es la reactivación de la economía: “Prefiero inflación a una recesión; inflación ya tenemos, es lo mismo 15% o 35%, ya existe, pero es fundamental que no haya recesión. Los datos del parate van a llegar más adelante, el Gobierno va a detectarla en tres meses, y ya va a ser tarde”. Con respecto a la expectativa por la entrada de los u$s 50.000 millones del FMI, Arrigoni remarcó que solo se puede contar con u$s 15.000 millones, que es la primera suma que se otorgará. “El resto del paquete estará atado a la respuesta del Gobierno a las condiciones del Fondo”, advirtió.
Entusiasmo en la bolsa y en los bonos El viernes el Merval saltó 4,2% mientras que los bonos crecieron en promedio un 0,5%, debido al optimismo que generó la noticia del acuerdo entre el Gobierno y el FMI, dado que mejora las chances de que el mercado local sea considerado emergente. “El próximo driver a corto plazo es el 20 de junio, cuando podría confirmarse el upgrade a emergentes por parte de MSCI”, señaló Gustavo Ber, de Estudio Ber. Entre las acciones, las más beneficiadas por las expectativas fueron las energéticas y los bancos. En cuanto a los bonos, Ber indicó que `aunque a un menor ritmo, también los bonos experimentan una favorable respuesta.
Según los negocios de dólar futuros, el tipo de cambio superaría los $ 27 a fines de agosto. Para el IIF el peso está sobrevaluado y debería corregirse para lograr un programa exitoso.
EL DATO
u$s 49.648 millones son las reservas internacionales del BCRA, u$s 202 millones menos que el día hábil anterior. La variación de las divisas frente al dólar y los títulos arrojaron un monto negativo de u$s 31 millones, además, la entidad informó un pago por operaciones cursadas a través del sistema SML por u$s 4 millones.
Meses atrás, la Comisión Nacional de Valores (“CNV”) de Argentina introdujo la figura del Agente Asesor Global de Inversiones (“AAGI”). Mediante una resolución que establece requisitos, procedimientos y controles, la CNV jerarquiza la actividad del asesor de inversiones que administra activos financieros de sus clientes en el país y/o en el exterior.
Hasta la creación de esta figura y su regulación, la actividad del Asesor Financiero estaba en una nebulosa. Prácticamente cualquier persona (sin importar sus antecedentes, estudios, experiencia ni capacidad patrimonial para responder por sus actos) podía ejercer esta actividad y cualquier caso de mala praxis en perjuicio del cliente no tenía consecuencia alguna, especialmente si el asesor actuaba desde y residía en el extranjero. Todos conocemos a alguien que ha sufrido alguna historia con asesores “fantasma” que aconsejaban inversiones (muchas veces perjudiciales para el cliente) por las cuales recibían incentivos interesantes, y luego culpaban al mercado, a la crisis global o a cualquier otro factor ante las grandes pérdidas. Persistentes para conseguir clientes, luego desaparecían.
Similar a la regulación que rige al Registered Investment Advisor (“RIA”) en los EE.UU. aunque con un alcance menor, la nueva norma obliga al AAGI a transparentar todos los ingresos –o comisiones– que recibe de terceros, llámese bancos, sociedades de bolsa, emisores de títulos o instrumentos financieros. El objetivo es siempre que el asesor “blanquee” al cliente los conflictos de interés que pudiese tener con él. Sin duda es un paso en la dirección correcta, aunque hay todavía un camino por delante para perfeccionar lo que se va a hacer.
Al habilitarse el asesoramiento y administración en Argentina de activos localizados en el exterior, los clientes ya no se verán en la necesidad de depender de asesores ubicados fuera del país y casi inalcanzables para la justicia argentina. Esto es un tema no menor para los clientes dado que ahora, ante cualquier duda respecto al manejo de su asesor, podrán accionar legalmente en el país y con abogados locales.
En definitiva, es una muy buena noticia. Y más protección para el inversor argentino.
Cordiales saludos
Mariano Sardáns
CEO de FDI
Gerenciadora de Patrimonios
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Fecha: 4 de junio, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
Fecha: 3 de junio, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
“Turbulencia”, que puede entenderse como el estado de agitación de un fluido, fue la palabra consensuada en el discurso oficial para sintetizar el período de tensión cambiaria que vivieron los inversores en las últimas semanas. Esa sustancia fue el dólar. Sesgos mentales, recuerdos poco amables, miedos. Teléfonos de asesores financieros al rojo vivo. Mucha tranquilidad por llevar a los hogares argentinos cuando se dispara el termómetro del tipo de cambio.
“¿Qué se hace? ¿Se sale? ¿Está todo bien?” Las mismas preguntas hacían fila en teléfonos y casillas de mensajes de los profesionales de las finanzas. La fase pareció descomprimirse el martes último con la licitación exitosa de Lebac en el Banco Central, a tasas de corte de ente 38 y 40% anual. Pero fueron semanas de tensión.
“Tenemos unos 500 clientes. Todos llamaban. Se les explicó a cada uno; le transmitimos tranquilidad”, cuenta Mariano Sardáns, de FDI. “No tocamos las carteras. Solo una familia vendió sus posiciones. El resto, era prácticamente contenerlos todos los días. Desde ayer (por el día siguiente a la licitación) tuvimos mensajes de agradecimiento. No hay una crisis igual que otra y del otro lado hay gente que toma decisiones estomacales. Nosotros actuamos un poco como un médico. Primero se diagnostica, se escucha. A partir de ahí se receta una propuesta para el perfil de riesgo. Mucha gente cree poder soportar algo que nunca vivió”, agrega.
“Hay un poco de profecía autocumplida, donde se analizan antecedentes en vez de escenarios”, analiza el neurólogo y psiquiatra Enrique de Rosa. Y agrega: “Es más confiable creer en el caos que en un período de turbulencia y readaptación. El primer razonamiento es puramente emocional y tiene la certeza de ello. El argentino empieza a generar escenarios catástrofe donde de alguna manera, si se realizan, vienen a consolidar una serie de creencias propias que lo reaseguran. A veces es un tema de reequilibrio interno, donde existe una estructura melancólica que necesita de malas noticias para justificar un malestar propio”.
A una porción importante de minoristas se la sedujo con las tasas de las Lebac, pero también se consignó, como era de esperarse, un proceso de dolarización de personas físicas a lo largo de la turbulencia. Aunque no están los datos oficiales aún, dos bancos (uno público y otro privado) reconocieron un aumento en la venta de dólares al público en los últimos días de la corrida. “Lo normal y esperable en este tipo de coyuntura”, resume una fuente de la entidad pública.
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De alguna manera, el comportamiento reafirma una vieja máxima local: crece la demanda de dólares cuando aumenta su precio, lo que de alguna manera contradice la lógica de las inversiones. Aun así, después de la devaluación, en la era Macri el dólar todavía pierde contra la inflación. Se apreció un 85% desde salida del cepo, contra una inflación acumulada que ya se acerca al 100%.
“Una falacia muy estudiada en finanzas durante períodos de turbulencia es el comportamiento de ‘El único juego en la ciudad’, que es la sensación de que todo el mundo juega a algo y uno teme quedarse afuera. El dólar sube y hay gente que gana $5000 en dos días, entonces corre detrás. Eso lleva a tomar las peores decisiones, a comprar con la noticia y no con el rumor, como se dice en la jerga. Son los que compraron el dólar informal a $26,70 en la City. Por encima del perfil de riesgo está el tema de la cultura financiera. Toda crisis es un traspaso de dinero entre inversores en sus dos extremos”, dice Nicolás Litvinoff, director de Estudinero.net.
En los informes del Banco Central se apuntó otro dato de comportamiento: el germen cambiario no llegó a mutar a un fenómeno bancario. Los depósitos en pesos del sector privado aumentaron en las primeras dos semanas de mayo, mientras que aquellos en moneda extranjera se mantuvieron estables, en cerca de US$26.500 millones.
Donde sí se sintió el impacto fue en los fondos comunes de inversión. Allí se registraron, hasta el “supermartes”, rescates netos de personas físicas, tanto en fondos T+1 en pesos (mayoritariamente Lebac) como en productos en dólares (Letes). Estos últimos, mayormente retail, cedieron cerca de US$1000 millones durante la corrida. Pero por lo que se ve en registros del BCRA, nunca salieron de las cajas de ahorro de los bancos.
“El minorista formó parte de una dinámica general en la industria”, explica una fuente gerencial de una administradora de fondos. “Veo cierta decepción de personas físicas sobre algunos productos. Varios fondos en dólares tuvieron caídas nominales en el año, de 1 o 2%, por lo que la persona decidió rescatar y quedarse con disponibilidad de dólares en el banco y no sujetos a vaivenes del mercado. Por la venta de Letes en el mercado secundario, su tasa llegó en un momento al 7% anual, una oportunidad”, dice.
El impacto en el patrimonio de la industria de fondos en conjunto -también institucionales- fue importante: del orden de los $100.000 millones, desde el 20 de abril hasta el “supermartes”, por rescates y rendimientos negativos. Medido en dólares, el retroceso acumuló unos US$10.000 millones por efectos de la devaluación.
En las casas de bolsa, la dolarización ya se recomendaba desde principios de año, por lo que no hubo una migración masiva de portafolios aunque sí, se profundizó la tendencia. Se registró un desarme de posiciones en pesos hacia instrumentos en dólares de corto plazo.
“Es la reacción natural del inversor, a veces incluso sin importarle el valor”, dice Pablo Castagna, de Portfolio Personal. Y agrega: “En épocas de turbulencia el minorista se paraliza y lo primero que hace es dolarizarse para esperar que pase el temblor. En acciones, por lo general, se trata de inversores con más experiencia por lo que suelen esperar sin dejarse llevar por decisiones apresuradas”.
“Tuvimos muchas más consultas, pero no vimos en términos generales inversores tomando decisiones irracionales o impulsivas sobre sus carteras”, dice Nicolás Bentel, jefe de Individuos en Puente. “Tuvimos poca rotación en los portafolios, ya que desde fines de 2017 nuestros clientes han estado reduciendo (riesgo de) duración de sus carteras de bonos. Es importante enfocarse en el perfil del cliente al recomendar. Si este trabajo está bien hecho, los ajustes ante eventos como este serán menores”.
85% apreciación: Fue lo que se apreció el dólar en la Argentina desde la salida del cepo cambiario, en diciembre de 2015; esa enorme devaluación del peso argentino igual fue menor a lo que se acumula de inflación desde esa misma fecha, una cifra que se acerca al 100%.