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“La primera suma de tributos a pagar tendrá relación con lo que quienes adhirieron al blanqueo ganaron por sus activos en el exterior durante el período que va del 22 de julio al 31 de diciembre de 2016” explica, Mariano Sardáns CEO de FDI.
Las épocas de paraíso impositivo tienen hoy, para quienes blanquearon o están por blanquear sus tenencias o inversiones en el extranjero, los segundos contados. A un mes del vencimiento del blanqueo –con fecha el próximo 31 marzo–, y tras la decisión del Gobierno de postergar hasta mediados de junio la fecha para presentar declaraciones juradas de Ganancias y Bienes Personales así realizar el pago de ambos impuestos, llegó la hora de hacer cuentas.
Para saber qué elementos del negocio hay que tener en cuenta para conocer o por lo menos aproximarse al monto a pagar por esos gravámenes, Apertura.com habló con Mariano Sardans, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, quien brindó consejos sobre el tema.
“La primera suma de tributos a pagar tendrá relación con lo que quienes adhirieron al blanqueo ganaron por sus activos en el exterior durante el período que va del 22 de julio al 31 de diciembre de 2016, y la complejidad para calcular esa suma dependerá de varios factores”, introduce el especialista.
Sobre los últimos, Sardans enumera como variables fundamentales al tipo y cantidad de activos que cada contribuyente tiene en el exterior (financieros, inmobiliarios y/o participaciones societarias), la cantidad de transacciones (compras y ventas) que se hicieron durante el año y el acceso a esa información y a la documentación respaldatoria.
Si se quiere obtener una aproximación más concreta al saldo a pagar en materia impositiva, el ejecutivo recomienda seguir una serie de pasos.
En primer lugar, la cabeza de FDI aconseja calcular ganancias y pérdidas realizadas, producto de la compra o venta de cada uno de los títulos (bonos, acciones y/o fondos) que hubo en la cartera durante el año, y analizar si son exentas o gravadas por la alícuota –especial– del 15%. Tras ello, Sardans recomienda mantener registros de pérdidas que no se puedan compensar con ganancias del mismo tipo y generadas durante el período fiscal 2016, a fin de poderlas computar contra ganancias dentro de los próximos cinco años.
Del mismo modo, seguir los cobros de cupones, intereses y/o dividendos, analizando en cada caso si se trata de ingresos provenientes de títulos exentos o gravados, será, según el experto consultado, otra de las tareas a realizar. “Para el caso de dividendos, habrá que llevar control de las retenciones, en caso que hubiese, y tomarlas a cuenta”, aclara Sardans, que a su vez agrega: “Esto último también aplicará para los impuestos pagados en el exterior por los ingresos generados por el alquiler de inmuebles”.
Para el CEO, también convendrá tomar en cuenta para ser deducidos los impuestos pagados en el exterior por ganancias provenientes de la compra o venta de inmuebles.
A la hora de calcular el impuesto a pagar por Bienes Personales, el proceso será mucho más amable. “Se trata de analizar cada una de las tenencias al 31 de diciembre de 2016 y determinar si están gravadas o exentas del impuesto”, comenta Sardans. En cuanto a la mejor forma de realizar esa clasificación, el ejecutivo asegura que la respuesta es fácil. “Sólo están exentas las tenencias en bonos del gobierno argentino, las provincias y los municipios; todas las demás inversiones y posiciones están alcanzadas por la tasa del 0,75%”, revela.

Compartimos la columna de Diario Perfil por Mariano Sardáns, donde analiza si conviene invertir en pesos.
¿Conviene invertir en pesos? Esa es la pregunta que todos se formulan en un año en el que el dólar estuvo planchado, y no hay visos de que aumente su valor. El dólar no sube. La realidad es que siguen entrando dólares (de exportadores y de emisiones de bonos) y éstos se están convirtiendo en pesos. Pero la otra gran razón por la cual no está aumentando el dólar es porque la gente empieza a percibir algo que no sentía hace años, que vale la pena ahorrar en pesos. Desde hace un año, tenemos a un Banco Central que se concentra en brindarle al ahorrista una tasa de interés real positiva, o sea, una tasa de interés que supere a la inflación. Y así como hasta hace un tiempo las personas gastaban porque sentían que los pesos se les `derretían`, actualmente la tasa de interés por encima de la inflación está produciendo el efecto contrario. Bien asesorado, un ahorrista hoy consigue fácilmente una tasa del 25% anual en pesos, aproximadamente un 5% más que la tasa de inflación actual. Y colocar en pesos al 25% anual significa que se le gana al dólar en la medida que su valor esté por debajo de $ 20 por dólar. Si comenzáramos a preguntar quién puede imaginar un dólar a $ 18 de acá a un año, seguramente no habría nadie. Esto tiene que ver con lo que se llama `expectativa`; si no hay expectativas de que suba considerablemente, lo más probable es que no lo haga. En Brasil, Chile y Uruguay, sus residentes ni piensan en dólares. Saben que invirtiendo en sus monedas locales siempre, en el mediano y largo plazo, ganarán mucho más que invirtiendo en dólares. El secreto es que sus bancos centrales les brindan una tasa de interés por encima de la inflación, por ahora a los ahorristas en pesos nos están cuidando, pero aún nos tienen que demostrar mucho más para poder confiar la totalidad de nuestros ahorros en la moneda local.

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“En Brasil, Chile y Uruguay, invirtiendo en sus monedas locales siempre en el mediano y largo plazo ganarán mucho más que invirtiendo en dólares”, comenta Mariano Sardáns CEO de la gerenciadora de patrimonio FDI.
Incertidumbre. Es la palabra que más repiten los analistas, así trabajen en Nueva York, Londres, Tokio, Buenos Aires, San Pablo o Montevideo. Eso es lo que ha generado Donald Trump desde antes de asumir como presidente de Estados Unidos.
“No ha parado de generar incertidumbre”, dijo a El País el CEO de la gerenciadora de patrimonio FDI, Mariano Sardáns.
En ese escenario, los valores de las acciones en las Bolsa de Nueva York han ido hacia arriba y los índices que las consolidan marcan récords. Al mismo tiempo, el dólar —que se preveía se iba a fortalecer— baja frente a monedas de varias partes del mundo, entre ellas el peso uruguayo.
Por otro lado, se estima que la Reserva Federal realizará tres subas de tasas de interés (el precio del dinero), aunque aún no se sabe a partir de cuándo. “No puedo decirles en qué reunión sería”, aseguró, incluyendo la especificación de “si es en marzo o mayo o junio”, dijo su presidenta Janet Yellen.
Entonces, ¿qué hacer con el ahorro? ¿Es mejor tenerlo disponible en cualquier momento, es decir en el “colchón bank”? ¿Conviene depositarlo en un banco a plazo corto (seis meses) o tenerlo en una caja de ahorro a la vista? ¿Se lo puede invertir en algo? Asesores de inversión consultados por El País dan diferentes pistas al respecto: no guardar el dinero en el colchón, ni un plazo fijo bancario. Es que en ambos casos implicará perder dinero porque el monto ahorrado hoy podrá comprar menos bienes y servicios mañana, debido a la suba de precios.
Para Juan Manuel Pazos, analista del departamento de Estrategia y Research de Puente “hay que tener una posición en dólares, no demasiado larga, para evitar el riesgo de que una suba en las tasas de interés de Estados Unidos implique tomar pérdidas de capital”.
En ese sentido, dijo que los bonos globales con vencimiento en 2024, 2025 o 2027 son los adecuados.
También hay que “tener una porción del ahorro en pesos, y ahí nos tiende a gustar los bonos en Unidades Indexadas (UI) a la inflación, en particular el (que vence en) 2018”. Los títulos en UI aseguran que habrá una ganancia en términos de poder de compra, ya que pagan un interés por encima de la suba de precios.
“Teníamos la sensación de que el precio de mercado del bono no estaba reflejando toda la información que conocíamos: ajuste de tarifas, la reversión del UTE Premia y eso iba a dar una inflación superior a 2% en enero. Este bono estaba rindiendo 5,6%, 5,7% al año a principios de enero. Era un número muy alto. Ese bono iba no solamente a aportar la ganancia de la inflación más la tasa de interés, sino ganancias de capital a medida que el rendimiento bajara. Hoy ese bono está rindiendo abajo de 5%”, graficó Pazos.
“Hay alternativas de bonos más largos en UI, como el (que vence en) 2028. Están a rendimientos muy atractivos, tendrían que bajar y captan la tasa de inflación igual”, añadió.
Pazos explicó que “un bono en UI es un bono en pesos más un seguro parcial de tipo de cambio. Una suba del dólar, un bono en UI parcialmente la captura porque a mayor tipo de cambio, mayor inflación”.
Cuándo a Sardáns se le pregunta en qué invertir dice: “¿acciones? Sí. Es el componente que te cubre de la inflación en dólares. ¿Cuánto de acciones, cuánto de bonos? Tiene que ver con la personalidad de cada uno, no hay una receta de inversión para todo el mundo”.
En ese sentido, señaló que “el argentino tiene generalmente un 25% invertido en acciones, el brasileño puede llegar hasta 40%. El uruguayo es muy conservador, tiene un 10% en acciones, un 15% como mucho y el resto todos bonos”.
Razonó que “hoy, la mayoría de los mercados están inflados. ¿Qué mercado está superinflado? Estados Unidos, el tema Trump llevó a los récords en los índices”.
“Así que vemos valor en Brasil, en México que cayó mucho, en Japón y en Europa en general”, afirmó. Por eso recomendó invertir en acciones en esos mercados.
“En el tema bonos, lo primero es a qué plazo. Si vamos muy corto, podemos ganar muy poquito, pero si vamos muy largo y hay una suba de tasas nos hace pelota la cartera”, dijo Sardáns.
“Al uruguayo, le convienen los bonos uruguayos porque están exceptuados de IRPF. Un bono uruguayo que dé 4% de interés y un bono peruano que dé 4% no es lo mismo. El bono uruguayo es aún más rentable si da 3,50% de interés, porque está exonerado de IRPF y el otro no”, añadió. Ahí Sardáns dijo que “haría una escalera: una parte a no más de dos o tres años, otra parte a no más de seis años y otra parte a no más de ocho años”.
“En Brasil, Chile y Uruguay, invirtiendo en sus monedas locales siempre en el mediano y largo plazo ganarán mucho más que invirtiendo en dólares”, expresó.
“El ahorrista uruguayo, por ahí no en los últimos dos años, pero sí en los anteriores hizo mucha diferencia invirtiendo en pesos o en Unidades Indexadas a la inflación. Uruguay demuestra que vale la pena colocar en moneda local. Ahora, ¿en qué porcentaje? Depende de cada uno”, dijo Sardáns.
Sugirió que “una porción debe ir en pesos y otra en UI porque en el largo plazo, cuando te jubiles, vas a necesitar que tu inversión crezca manteniendo el poder adquisitivo. Cuando tenés un banco central que paga tasas de interés reales positivas, siempre te conviene invertir en moneda local más que en dólares. Aunque en un año (el dólar) te pegue el salto de $ 19 a $ 30, es un año, al otro ya no salta tanto”.
“En UI iría a dos, tres años y en pesos a seis meses” y renovando esas inversiones al vencimiento, aconsejó.
Basta con acercarse a un corredor de bolsa para poder comprar bonos, letras y notas. Para ello, el capital ahorrado exigido varía, pero hay corredores que aceptan desde US$ 5.000 en adelante. Hay que tener en cuenta que el corredor cobrará una comisión por administración y custodia de los títulos en los que se invierta y que esta es un porcentaje del monto invertido (puede variar entre 1% y 2,5%).
Además, el corredor estará atento a cuando venza el título y le preguntará si quiere renovarlo o prefiere hacerse del capital más los intereses. Otra característica es que el bono, letra o nota se puede vender en cualquier momento si se necesita el dinero en el mercado secundario.
Si se tiene poco dinero ahorrado (o se quiere probar cómo funciona) se pueden invertir desde $ 50 en fondos como SURA o el Fondo Valores. Una persona invierte en una cuotaparte del fondo y a su vez el fondo adquiere bonos, letras del Banco Central y certificados de depósitos de bancos para generar una ganancia al cuotapartista.
Estos fondos tienen un retorno (descontada la comisión) de entre 9% y 10% —hay algunos que pueden dar algo más—, con lo que sirven para mantener el poder de compra y ganar algo más. La ventaja que tienen es que son muy simples, ya que se puede abrir una cuenta en cualquier local de RedPagos solamente con la cédula. Además, se puede salir en cualquier momento.

Compartimos la nota de Apertura con comentarios de Mariano Sardáns, donde responde un cuestionario propuesto por la revista para su nota de cierre, donde CEOs de distintas empresas se suman al “juego” y participan.
¿A quién le hackearía la cuenta de Twitter? ¿Por qué?
IGNACIO ÁLVAREZ SÁEZ: A Donald Trump. EMILIANO BONFIGLIO: A Donald Trump, porque cualquier absurdo que pongas puede parecer verdad. MARTÍN CÓCOLO: A Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela. Me haría pasar por el `Comandante Chávez, convocaría a una cadena nacional y sería trending topic. FERNANDO FRIED: A algún amigo pero sólo para hacerle una broma a un conocido en común: lo arrobaría con algún comentario gracioso desde su cuenta, ¡y después le seguiría la corriente! MARINA GIMÉNEZ: A Donald Trump, para intentar revertir el daño reputacional que le ocasionó a su país y a toda América. PABLO GONZÁLEZ: A Patricia Bullrich, ah no… eso ya pasó. ROXANA KAHA- LE: A nadie, soy abogada y es una actividad ilegal. HERNÁN LIZENBERG: A Cristiano Ronaldo, porque me encantaría que su cuenta `escriba` que Messi es el mejor jugador de la historia. AXEL MÁRQUEZ MIRANDA: Como amante de las redes sociales elegiría a un/a youtuber de relevancia para saber cómo se vive en carne propia que te escriban todo el tiempo sobre tus posteos y estés casi sin poder separarte del mundo virtual. QUINO ONE- TO GAONA: A Jorge Rial o a Luis Ventura. Me gustaría ver los chismes que les llegan por DM. MARIANO SARDÁNS: A Jorge Rial, para inventar historias sobre algunos famosos impresentables. FERNANDO SOSA: Sin lugar a dudas, la cuenta de Candelaria Tinelli. ¿Por qué? Al igual que al resto del mundo, me gustaría no tener que ver su próximo tatuaje nuevo. PATRICIO VEGA: A Emma Stone. Para que me mande un beso a mí.
¿En cuánto le cambió la vida la eliminación de los feriados puente?
IGNACIO ÁLVAREZ SÁEZ: En un 16 por ciento. EMILIANO BONFIGLIO: En mi caso, agradecido de que hay más días laborables. Además, nunca aproveché los feriados puente por la cantidad de gente que suele juntarse en los lugar turísticos. MARTÍN CÓCOLO: Bastante, ahora estoy pensando en sacar abono en las playas del Gobierno de la Ciudad. FERNANDO FRIED: No mucho, quizás haya menos escapadas de fin de semana. MARINA GIMÉNEZ: Creo que me dará más equilibrio. Trabajé igual en muchos de los feriados puente y se desordenan más los tiempos familia-trabajo. Cuando estás con la familia, hay que estar con la familia, ¿no? #Balance. PABLO GONZÁLEZ: Me vinieron bárbaro, menos chances de ver a mi suegra. ROXANA KAHALE: En nada, necesitamos trabajar cada vez más para salir adelante. HERNÁN LIZENBERG: Voy a tener que reprogramar asados y reuniones de amigos, ¡porque esas cosas no se suspenden! AXEL MÁRQUEZ MIRANDA: En nada o no mucho, simplemente se van a trabajar más días y se van a tener menos para descansar. QUINO ONETO GAONA: Cambiar la vida no me pasó. Pero me arruinó dos horas y media de la mañana. MARIANO SARDÁNS: Como workaholic, me subió un 4,93678 por ciento la productividad anual. FERNANDO SOSA: Ya me siento cansado. PATRICIO VEGA: Se va menos gente y hay más cola en el supermercado.
¿Cuál fue el primer cambio que hizo Donald Trump en el Salón Oval?
IGNACIO ÁLVAREZ SÁEZ: Colgó su foto en la pared. EMILIANO BONFIGLIO: Sacó el cuadro de Martin Luther King y puso el de Winston Churchill. MARTÍN CÓCOLO: Seguramente agregó una silla en la mesa para su peluquero personal. FERNANDO FRIED: No sé, supongo que algún retrato de él en tamaño real con su característica cabellera. MARINA GIMÉNEZ: ¡Te lo respondo después de backearle la cuenta! PABLO GONZÁLEZ: El inodoro. ROXANA KAHALE: Volvió a poner un busto de Churchill. HERNÁN LIZENBERG: Creo que una de sus primeras modificaciones debe haber sido quitar todos los objetos importados y cambios a nivel decoración. AXEL MÁRQUEZ MIRANDA: Seguro que los primeros cambios que hizo fueron decorativos. Debe haber puesto su impronta y su gusto en el salón más famoso del planeta. QUINO ONETO GAONA: Las cortinas. Puso unas doradas en vez de las carmesí. Divino quedó todo. MARIANO SARDÁNS: Instaló el sillón de peluquería y los aditamentos para hacerse la carmela. FERNANDO SOSA: Cambió la clave de Wi-Fi a una más fácil. 1,2,3,4 por ejemplo. PATRICIO VEGA: Levantó un muro en el comedor para los que quieren comer tacos y burritos.
IGNACIO ÁLVAREZ SÁEZ: Fundador de Logan. EMILIANO BONFIGLIO: Gerente de Anclaflex. MARTÍN CÓCOLO: Director de Temptech. FERNANDO FRIED: Gerente de Marketing de Alcatel. MARINA GIMÉNEZ: Gerente de Comunicación del IAE Business School. PABLO GONZÁLEZ: Director operativo de Sport Works. ROXANA KAHALE: Socia de Kahale Abogados. HERNÁN LIZENBERG: Gerente de Kromacolor Pinturerías. AXEL MÁR- QUEZ MIRANDA: Manager de CX. QUINO ONETO GAONA: Director General Creativo de Rapp Argentina. MARIANO SARDÁNS: Presidente de FDI. FERNANDO SOSA: Director General Creativo de La Comunidad. PATRICIO VEGA: Presidente de Laboratorio de Guión.

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“La compra y venta de dólares a través de la bolsa, es producto de la combinación de la compra/venta de especies denominadas en pesos y en dólares.” explica, Mariano Sardáns CEO de FDI.
Mientras el dólar blue cotiza a $ 16,45, el minorista varía según el banco que se elija. El mejor precio lo suele tener el Nación, que ayer cerró $ 15,70, el mismo valor que el HSBC. El Credicoop cerró a 15,72 (haciéndolo por la Web, sino por mostrador $ 15,75) y el BBVA Francés a $ 15,76 (por web, sino $ 15,77 en ventanilla). Luego, el ICBC, el Patagonia, Itaú y Macro lo tenían $ 15,80. El Ciudad tenía $ 15,80 pero por Internet, sino $ 15,85 por mostrador, mismo precio que Supervielle, mientras Piano vendía a $ 16.
Sin embargo, hay una manera de comprar dólares más baratos, como si fuera al por mayor, pero con sólo adquirir u$s 1000. Hay que ir a una sociedad de bolsa o al área de Inversiones y abrir una cuenta comitente en el banco. Mañana a las 10 el Ministerio de Finanzas abre la recepción de ofertas por la licitación de las Letras del Tesoro (Lete) en dólares, que finalizará pasado mañana a las 15. El monto a licitar será de hasta u$s 750 millones para cada una de las Letras.
Lo interesante es que es una forma de comprar dólares a un precio mucho más tentador que el minorista.
En lugar de pagar $ 15,76, que fue el promedio de ayer informado por el BCRA, se hace a 15,52, lo que representa $ 0,24 menos.
Esta Lete es a un plazo de 95 días y paga un interés del 2,85% anual. Por lo tanto, el 26 de mayo el inversor tendrá los billetes en su mano que habrá comprado a $ 15,41. La otra alternativa es la Lete a 186 días, que rinde 3,35% anual, por lo que el 25 de agosto el ahorrista habrá comprado dólares a $ 15,27.
Si alguien quiere adquirir billetes para guardarlos esta es una opción, en especial porque su vencimiento es antes de las elecciones de octubre. Y el consenso que hay en la City es que el billete no tendrá grandes variaciones hasta recién después de la contienda electoral. En caso de que el oficialismo pierda, puede llegar a escalar, pero recién en noviembre, cuando el inversor ya tenga los billetes en su poder.
El Mercado de Valores presenta variadas formas para poder comprar y vender dólares, así como también para transferir hacia el exterior y desde el exterior a la Argentina, sin necesidad de usar el sistema bancario. “La compra y venta de dólares a través de la bolsa, conocida popularmente como dólar MEP, es producto de la combinación de la compra/venta de especies denominadas en pesos y en dólares. De igual manera se conforma el tipo de cambio del contado con liquidación, operación que se usa para girar al exterior o ingresar divisas a Argentina”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Para quien desea adquirir dólares para atesoramiento, lo recomendable es comprar un bono argentino con pesos. Por ejemplo, el PARA, que vence en diciembre de 2038, es una forma de adquirir billetes para esa fecha a $ 5,71, al calcular los pagos de intereses y de capital. Con el DICA, que vence en diciembre de 2033, es un modo de conseguir lechuga a $ 8,40. El AY24 es un modo de comprar dólares a mayo del 2024 a $ 12,71. Con el AO 20 se adquiere moneda estadounidense a $ 13,44 en octubre del 2020. Con el GJ17, que vence en junio de este año, se compra a $ 15,40, y con el AA 17, que vence en abril, se lo hace a $ 15,44. Al tener un mercado secundario, el inversor puede vender el bono en cualquier momento, sin necesidad de mantenerlo a finish.

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“Si algún cliente quiere invertir en ladrillos le aconsejamos hacerlo en otros mercados. Contando todos los https://www.fdinternational.com/dev/wp-content/uploads/2017/04/infonegocios-07-02.pdfcostos impositivos, Argentina es muy cara y con una renta pobre” explica, Mariano Sardáns CEO de FDI.
Antes que nada, digamos lo importante: la remuneración de Mariano Sardáns (foto) no depende de comisiones bancarias o bursátiles. Su trabajo en FDI es administrar patrimonios y -en ese sentido- habla con el cerebro y no desde la conveniencia de su bolsillo.
Invertir en inmuebles hoy en Argentina es enterrar la plata -dice sin sobresaltos-; el sistema con el que se construye en el país es terriblemente ineficiente. Si algún cliente quiere invertir en ladrillos -agrega- le aconsejamos hacerlo en otros mercados. Contando todos los costos impositivos, Argentina es muy cara y con una renta pobre”.
Para Sardáns, el mercado inmobiliario (como inversión, no como bien de uso propio) “no se mueve ni se va a mover con estos valores por m2”. Por eso, augura una brusca caída de precios que lleve los actuales US$ 2.200 por m2 a valores más equiparables a otros mercados donde cuesta US$ 1.000 el m2.
“Cuando alguien invierte en inmuebles, tiene que mirar eso como un bono; si no lo mira así, está jodido”, sintetiza.
En ese sentido, admite que muchos clientes le piden detalles sobre la evolución de una inversión financiera, pero esos mismos clientes no saben si la inversión que hicieron en ladrillos fue rentable o ruinosa.
Incluso su mirada es crítica en relación a una reactivación del mercado del usuario final vía créditos hipotecarios: “a estos valores del m2, llegar a una vivienda es muy complicado”.
– ¿El alto costo de la construcción a qué se debe, a una mala gestión, a la mano de obra…?
– Creo que es el sistema integralmente; la mano de obra es evidente que está mal utilizada si la pongo a hacer una pared con ladrillos y luego a romperla para pasar un caño de luz. Hacer una loza lleva tiempo de fraguado y el tiempo siempre es dinero. No hay mucho misterio: miremos cómo construyen en otros países en tiempo y costos…
– Entonces, ¿invertir US$ 100.000 en inmuebles es un mal negocio?
– Muy malo. Con suerte dará en una renta del 4% anual y a la hora de venderlo nadie te garantiza no perder plata. Yo te aconsejaría que guardes el dinero en una caja de seguridad antes que eso.
Qué hace FDI
FDI es una empresa con un equipo de 23 personas en Buenos Aires cuya misión es gerenciar patrimonios. “Nuestro modelo de servicio es “Fee-Based” (muy usado en EE.UU. y Europa pero casi inexistente en la región): los ingresos provienen 100% de los honorarios que pactamos con cada cliente en particular. Es un sistema opuesto al aún existente en la región donde las compañías de asesoramiento financiero basan sus ingresos en las comisiones que reciben de las instituciones financieras por la venta de sus productos. Esto puede provocar que determinados productos puedan ser recomendados más por las comisiones que generan que por el beneficio que tiene para el cliente”, explican.
En ese camino, aseguran que “el resultado para el cliente es la tranquilidad de saber que, cuando recomendamos una inversión, una operación o un instrumento financiero es porque estamos convencidos que es lo mejor para él”.
Una de las tareas frecuentes de FDI es constituir fideicomisos que “blinden” un patrimonio de ataques de terceros, sean éstos exesposas, supuestos herederos o demandas varias tan corrientes en hoy en día.
“Nuestro trabajo es ideal hacerlo cuando está todo bien y previendo situaciones futuras. Si uno viene a hacer un fideicomiso después de mandarse una macana, eso es suceptible de ser invalidado”, aclara Sardáns.

Hoy charlamos sobre lo qué hay que hacer para que Argentina “Blanquee” los alquileres. Los alquileres y el nuevo régimen de ganancias.

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“Con la salida del cepo cambiario volvió a fluir el intercambio comercial y de servicios. Este verano, en Punta del Este, los precios estaban iguales y en algunos casos más baratos” comentó, Mariano Sardáns CEO de FDI.
Hace poco más de un año, con el cambio de gobierno en Argentina, se renovaron las expectativas de Uruguay respecto al futuro de la relación bilateral. La asunción como presidente de Mauricio Macri creó desde el principio otra atmósfera entre ambos gobiernos y dejó ver un horizonte mucho más despejado que en el pasado para los intereses locales.
La apertura al diálogo y la disposición a atender las inquietudes de las autoridades locales ha sido una característica desde el comienzo, por ejemplo en el terreno comercial. Pero también hubo, en el terreno cambiario y tributario, acciones que afectaron directamente a la economía uruguaya.
Tratar de recomponer el flujo comercial con la vecina orilla fue uno de los objetivos que Uruguay salió a buscar desde el arranque del nuevo mandato de Macri en diciembre de 2015. Las restricciones para importar dispuestas por el gobierno de la expresidenta Cristina Fernández durante buena parte de su mandato habían pegado fuerte en el sector exportador e incluso fueron el golpe de gracia para empresas de la industria manufacturera.
La llegada de Macri al poder suponía el fin de las políticas proteccionistas. El entusiasmo se apoderó de los empresarios uruguayos a partir de 2016, a tal punto que se generaron expectativas –algo desmesuradas a la luz de los resultados– de lo que podía pasar en lo inmediato.
“Teníamos una expectativa mayor. En cierto sentido mejoró el diálogo, cambiaron los interlocutores, pero el portero sigue siendo el mismo”, dijo a El Observador semanas atrás el presidente de la Comisión de Comercio Exterior de la Cámara de Industrias (CIU), Rafael Sanguinetti.
Si bien apenas asumió el nuevo gobierno Argentina anunció que se automatizaría la aprobación de la mayor parte de las licencias de importación, lo que facilitaría el ingreso de bienes a ese país, esto no ocurrió, según Sanguinetti.
Aunque se eliminaron los permisos conocidos como DJAI (Declaración Jurada Anticipada de Importación), se colocaron trabas alternativas con licencias no automáticas que, a diferencia de las anteriores, se terminan aprobando, pero pueden demorar hasta dos meses. Además de las licencias no automáticas se establecieron cupos limitados para la importación de bienes, lo que frena el ingreso al mercado argentino.
Más allá de esas dificultades, en el fondo los empresarios saben que es un mercado al cual pueden volver a apostar porque las reglas son más claras y estables que en el pasado. Aunque llevará tiempo recuperar clientes, la relación empezó lentamente a revitalizarse.
El otro desafío nada menor está en afinar el lápiz para que la producción vuelva a ser competitiva. Un punto no menos relevante fue el levantamiento de la medida que prohibía trasbordos de carga argentina en puertos uruguayos. Ya en el primer semestre de 2016 se comenzó a recuperar volumen de negocios.
Mucho se habló en los meses previos a la asunción de Macri sobre qué pasaría con la política cambiaria y cómo eso podía pegar, por ejemplo, en la actividad turística uruguaya.
Si bien una de las primeras medidas que tomó el gobierno de Macri fue levantar el cepo cambiario, el ritmo de las reformas económicas se moderó de forma considerable. Con buena parte de las baterías que apuntaron a reducir la inflación, el ajuste cambiario en la vecina orilla quedó en segundo plano y el país vecino profundizó su atraso cambiario.
Eso tuvo como contrapartida que un importante aumento de la capacidad de compra de los argentinos en Uruguay impactara favorablemente en la temporada en curso. Los primeros números divulgados por el Ministerio de Turismo muestran que en los primeros 10 días de enero ingresaron al país 26% más argentinos que un año atrás. Incluso, por primera vez en mucho tiempo la mayoría de los operadores turísticos hablan con satisfacción sobre el desarrollo de la temporada de verano y las proyecciones apuntan a que terminará siendo una de las mejores zafras de la historia.
En los últimos años siempre había algún nubarrón sobre la temporada de verano en Uruguay. Las restricciones cambiarias impuestas por el gobierno kirchnerista o antes el corte de puentes por el conflicto con la entonces llamada Botnia fueron un dolor de cabeza para la actividad turística.
“Con la salida del cepo cambiario claramente volvió a fluir el intercambio comercial y de servicios. Uruguay con la suba del dólar ganó competitividad. Este verano, en Punta del Este, los precios estaban iguales y en algunos casos hasta un poco más baratos”, dijo a El Observador el director de la gerenciadora de patrimonios FDI, Mariano Sardáns.
Para el experto argentino, hoy no hay motivos para pensar en una valorización del dólar en el vecino país que amenace la competitividad cambiaria de Uruguay, pese a que un dólar más alto forma parte de los pedidos de los industriales.
“Ya se está viendo que sin obligar a los exportadores a liquidar, el dólar no sube. Va a haber una gran masa de dinero entrando y yendo a la economía real, principalmente en el área de energías alternativas, como la eólica y solar, sumado a inversión de otras empresas. (…) La plata recién está empezando a entrar de a poco, por eso ni sube el tipo de cambio ni va a subir”, apuntó.
Para los inversores que en el pasado habían apostado por tierras uruguayas, hoy las oportunidades están nuevamente del otro lado del charco. Eso lleva a que muchos vendan o intenten hacerlo, aunque la dificultad está en encontrar compradores.
“Al hombre de campo hoy le conviene toda la vida, por logística, por costos, por diferentes cosas, volver a Argentina. En la mayoría de los cereales no tiene retenciones, solo quedan en la soja. (…) El argentino fue cuando le pusieron retenciones y un mercado de cambios que regulaba todo. Entonces, en ese momento, la rentabilidad del campo uruguayo con sus costos resultaba más conveniente, incluso después de impuestos”, afirmó Sardáns.
En el caso de la inversión inmobiliaria, tradicionalmente tentadora, se sigue dando que el argentino observa a Uruguay como un país con reglas de juego que se conservan, pero hay otros aspectos que ya no lo convencen tanto.
Sumaron las ventas de productos uruguayos al mercado argentino en 2016, un 0,64% menos que durante 2015.
Para el experto, el motivo por el cual la inversión inmobiliaria está parada son los altos costos de la construcción, que son elevados en comparación con otros países. Eso le quita atractivo al negocio de compraventa y de renta. “Hoy cualquier inversor medianamente informado ni loco hace ninguna inversión en Uruguay, pero tampoco en Argentina. Hay otros países donde el costo es más barato y la renta es más alta. (…) Hasta que el costo de la inversión no caiga y haya inquilinos eventualmente con poder adquisitivo suficiente que pueda generar más renta, los inversores no van a volver”, sostuvo.
Con el cambio de autoridades y las modificaciones económicas en Argentina, los operadores esperaban que el sector recobrara el dinamismo y saliera del enlentecimiento que muestra la actividad hace ya unos cinco años, cosa que hasta ahora no se ha dado.
Desde junio y hasta diciembre de 2016, los depósitos de no residentes (el 80% son de argentinos) cayeron en unos US$ 1.000 millones, de US$ 4.552 millones a US$ 3.550 millones. Solo en diciembre se fueron del sistema financiero uruguayo US$ 455 millones pertenecientes a argentinos, según informó el diario El Cronista del vecino país.
Se trata de depositantes que optaron por salir del sistema financiero uruguayo y no ingresar al blanqueo de capitales. En su mayoría eran pequeñas cuentas de US$ 20 mil o US$ 30 mil que podrían haber sido blanqueados sin multa alguna, pero ocurre que cualquier contador no cobra menos de US$ 300 por el trámite de sinceramiento. Así, la mayoría prefirió llevarse el dinero.
Esta pérdida de depósitos, sin embargo, no tiene consecuencias para el sistema bancario uruguayo dada su fortaleza y liquidez.
En suma, las medidas del gobierno argentino mantienen un saldo favorable a un año de asumir, con los operadores turísticos como los más beneficiados y los agentes inmobiliarios como los más desfavorecidos.

“Para blanquear el cien por ciento del negocio del alquiler, habría que aplicar la solución de Uruguay: Por ley, el propietario pierde el derecho al desalojo si no registra el contrato”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Esta semana el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad, salió al ruedo y volvió a poner en el tapete el tema de los alquileres. Insistió en la necesidad de sincerar el negocio, y hasta compartió su mail personal para recibir denuncias.
La realidad es que en la práctica la mayoría de los propietarios tienen declarados sus inmuebles, pero no el negocio de renta. Abad recordó que la nueva ley de impuesto a las ganancias, aprobada a fines de diciembre, permite que quien alquila pueda deducir hasta 40 por ciento de lo que paga por mes, con un tope de hasta S 4331 al mes o $ 51.967 al año. `En términos prácticos esto quiere decir que el inquilino paga la tasa máxima de Ganancias, que es del 35 por ciento, puede ahorrarse hasta un máximo de $ 1515 mensuales o de $ 18.180 anuales`, explica el especialista Santiago Sáenz Valiente, director del estudio homónimo. Una exigencia clave es que la persona no sea propietaria de otro inmueble ni siquiera en un porcentaje. Es decir, si tiene una familia numerosa y alquila su unidad pequeña por otra de mayor dimensión, la deducción no corre. Además tendrá que presentar la factura del alquiler -que le de el propietario- y enviar la copia del contrato de alquiler a la AFIP.
El `blanqueo` de este negocio puso los nervios de punta a los empresarios del sector, quienes están convencidos que podría afectar con una baja en la venta de propiedades. El tema preocupa porque ante la ausencia de líneas de crédito con tasas bajas o de sencilla calificación – fundamental para que la clase media o baja acceda a la compra de una casa- la demanda de propiedades está centrada en inversores que buscan refugiar su capital. Y que están desconformesconlarentaanualen dólares que deja el alquiler: alrededor del 3,5 por ciento.
El incentivo de la deducción para el inquilino generaría tensiones en las negociaciones por la presión que pondrán los propietarios de pasar los nuevos costos al valor del alquiler. Hoy quien tiene una propiedad declarada y la alquila paga Ganancias o es monotributista. En este último caso, siempre que tenga menos de tres propiedades en alquiler o perciba hasta $ 700.000 al año por renta de inmuebles. `En este caso estamos hablando de una propiedad de un alquiler mensual que supera los $60.000 por el que el propietario tiene una cuota impositiva que ronda los 2900 pesos`, agrega Sáenz Valiente. A estos costos hay que sumar el impuesto a los ingresos brutos, que ronda el 3,5 por ciento dependiendo de las jurisdicciones, cuando el valor del alquiler supera los $8000.
Por otra parte, los dueños de inmuebles perciben un impacto en el impuesto sobre los bienes personales. Es decir, cada bien pondera en su declaración jurada que para el período fiscal 2016 tiene unaalícuota del 0,75 por ciento cuando se superan los $ 800.000 de valor fiscal, del 0,50 por ciento para 2017 cuando se exceden los $ 950.000 y a partir de 2018 del 0,25 por ciento con un mínimo no imponible sobre $ 1.050.000.
Más allá del anuncio, quienes están en la cancha aseguran que la deducción no cambiará el escenario actual. Elahorro de hasta $1500mensuales no incentivará al sinceramiento del negocio y pocos son los que declararán el alquiler. Para evitar esto, Mariano Sardáns, director de la gerenciadora de patrimonios FDI plantea la solución aplicada por Uruguay para blanquear el 100 por ciento del negocio de alquiler. `Por ley, el propietario pierde el derecho al desalojo si no registra el contrato`, finaliza. Carla Quiroga

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“La clave está en que nadie quiere ser el próximo HSBC. Por no cumplir con los protocolos antilavado, el banco fue multado en US$ 2.000 millones por el regulador estadounidense.” explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Una docena de bancos offshore se retiraron de la plaza financiera uruguaya en los últimos tres años y medio. Riesgo reputacional por un mercado pequeño, baja o nula rentabilidad y nueva normativa internacional que les requiere más capital, son las razones detrás de estas salidas.
Las últimas “perlas” en salirse de este “collar” que es la banca offshore en Uruguay, fueron el suizo Union Bancaire Privée (UBP) a fines de noviembre de 2016, el israelí Hapoalim a mediados de diciembre de 2016 y el también suizo Credit Suisse en los últimos días.
El semanario Crónicas informó ayer que la oficina de representación local del Credit Suisse resolvió retirarse, según confirmó el director del Banco Central (BCU), Washington Ribeiro, quien señaló que “nunca es bueno que una institución se retire de plaza”. Ribeiro indicó que en una segunda instancia deberán analizarse los motivos de esa salida.
Fuentes del mercado financiero dijeron a El País que el Credit ya cerró la oficina que estaba ubicada en el World Trade Center.
Previamente, en diciembre, el semanario Búsqueda dio cuenta del retiro del banco israelí Hapoalim —que en Uruguay funcionaba como casa financiera— tras concretar la venta de su negocio de banca privada en Miami.
A fines de noviembre pasado, el UBP cerró su oficina de representación en Uruguay.
Según información recabada por El País, desde que el Royal Bank of Canada (RBC) cerró sus oficinas en Uruguay a fin de octubre de 2013, un total de 11 instuticiones dejaron la banca offshore local. A las tres ya mencionadas, se suman: los ingleses HSBC Financial Services y Lloyds Bank (que además vendió su banco comercial en Uruguay al suizo Heritage), el alemán Deutsche Bank (se retiró de 10 mercados), el israelí Leumi, los suizos UBS, SGPB (Suisse, Societe Generale Bank & Trust ) y LGT Bank y el estadounidense Raymond James (que vendió su operativa a Riverding Financial LLC).
Una fuente del mercado financiero dijo a El País que en Uruguay, “cada día más proliferan los asesores de inversión independientes con acuerdos con bancos del exterior”.
El RBC —el primero en irse— operaba desde Zonamerica manejando dinero de argentinos y resolvió retirarse de Uruguay luego de un allanamiento de la Justicia a pedido de su par argentina por una investigación de lavado de activos que finalmente fue archivada.
El factor clave es internacional y Uruguay poco puede hacer por retener estas operaciones. El CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, Mariano Sardáns había dicho a El País tras la salida del RBC que la clave está en que nadie quiere ser el próximo HSBC. A este banco en Estados Unidos se le “colaron” entre sus clientes latinoamericanos cuentas con dinero del narcotráfico mexicano en 2011. Por no cumplir con los protocolos antilavado, el banco fue multado en US$ 2.000 millones por el regulador estadounidense.
Así, un banco internacional puede “estar asumiendo que mañana tiene un problema reputacional por un mercado (pequeño) como Uruguay”, había señalado.
El socio de CPA Ferrere, Bruno Gili coincidía con esa visión. “Es muy probable que se quieran replegar bancos de lugares donde tienen poco” negocio como Uruguay, había dicho Gili en esa ocasión. “No es un problema con Uruguay sino con la gestión de riesgo global producto de la realidad internacional”, había añadido.
Según había indicado Gili hace dos años, a eso se suma que Uruguay tiene “un sistema financiero que es menos rentable que el promedio de la región y que tiene un costo sobre ingreso mayor que la región”. Además están los mayores requerimientos de capital que provienen de cambios regulatorios a nivel global (Basilea III).
En 2014, la banca offshore en Uruguay administraba fondos por US$ 25.000 millones.
Los bancos offshore o private banking —a diferencia de los bancos comerciales— no pueden captar depósitos o dar créditos. Pero, sí pueden administrar patrimonios y asesorar a clientes, por eso cobran una comisión. Los bancos internacionales quieren seguir atendiendo a los clientes pero, prefieren hacerlo mediante asesores de inversión (es decir independiente a la institución) con nombre y apellido, regulado y controlado con el que firman acuerdos.