Fecha: 14 de septiembre, 2019
Después de nueve años, el país logró el año pasado la recalificación a economía emergente por parte de la sociedad Morgan Stanley Capital Internacional (MSCI) A nivel global hay miles de fondos de activos que basan sus decisiones de inversión en índices de referencia.
Por lo tanto, lo que decidió MSCI impactó directamente en el destino quede millones de dólares de inversiones financieras. “Entrar a emergente significa que ingresa más dinero para invertir en acciones argentinas, lo que a su vez permite que salgan nuevas empresas a la bolsa. Es un método más de financiación que abre la puerta a bajar el costo de capital para las empresas”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
“Además, la recalificación permite que fondos institucionales que solo pueden invertir en emergentes tomen como alternativa los bonos argentinos. Eso hace subir de precio los activos y, por lo tanto, cae la tasa de financiación”. Y agregó: “Entonces, el Gobierno puede emitir bonos a un costo más bajo, que le permite reestructurar la deuda vieja a un valor más barato y pagar menos intereses”.
“Si el Gobierno se financia más barato, también lo hacen las empresas y las personas”, agrega. Por lo tanto, la decisión del MSCI es importante por cómo está estructurado el mercado de capitales en el mundo y la industria del manejo de activos.
Fecha: 13 de septiembre, 2019
El índice S&P Merval avanza hasta las 30.282 unidades. Sin embargo, los bonos se derrumban ante la falta de avances en el plan de reperfilamiento, la demora en el desembolso del FMI e inconvenientes en la liquidación de rentas de títulos al exterior a raíz de las recientes restricciones cambiarias. Las acciones y los bonos argentinos operaban con gran disparidad este viernes ante una creciente incertidumbre financiera, en momentos de mayores restricciones en el mercado de cambios que limitan las operaciones de arbitraje para hacerse de dólares.
El S&P Merval de Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA subía un 4,2%, a 30.282 unidades, por la influencia alcista del tipo de cambio implícito (“contado con liqui”), que superaba los $73.
“Los Adrs (acciones con cotización en el exterior) impulsan la subida del mercado por arbitrajes para hacerse de dólares pese a una resolución del banco central que obliga a mantener esos fondos cinco días inmovilizados”, dijo un operador.
De todos modos, los operadores del exterior regresaron a un actitud de mayor ¨wait and see¨ tras el rebote técnico ensayado, luego de la consulta lanzada por el gestor de índices Morgan Stanley Capital International (MSCI) sobre la permanencia de Argentina en la categoría de Mercado Emergente, comentaron en el mercado.
Derrape en bonos
En el segmento de la renta fija, por su parte, los principales bonos nominados en dólares se hundían hasta cerca de 10%, ya que se reanuda la liquidación de posiciones ante la falta de avances en el plan de reperfilamiento, la demora en el desembolso del FMI e inconvenientes en la liquidación de rentas de títulos al exterior a raíz de las recientes restricciones cambiarias.
Entre los más operados, el Bonar 2024 se derrumbaba un 10,3%; el Bonar 2020, un 6,4%; y el Discount, un 6,4%.
“Las últimas medidas que buscan limitar los arbitrajes cambiarios también despertaron una negativa reacción, no sólo en las cotizaciones de los activos sino también en la evolución de las ”brechas” que volvieron a ampliarse, dado que se estaría reforzando el control de cambios”, dijo Gustavo Ber, economista de Estudio Ber.
Mientras tanto, el dólar en la plaza mayorista cerró casi estable a $56,11, con una firme participación de la banca oficial cuando la cotización alcanzó la zona de $56,20 unidades, comentaron operadores.
En tanto, el riesgo país elaborado por el banco JP Morgan subía 72 unidades, a 2.165 puntos básicos.
La postergación de vencimiento de deuda pública de corto plazo hace mantener este nivel alto, por todos los riesgos de renegociación con la deuda en general.
El portavoz del Fondo Monetario Internacional (FMI), Gerry Rice, dijo que continúa en conversaciones con Argentina, en momentos en que el Gobierno espera que se apruebe un desembolso por unos u$s5.400 millones.
“El Gobierno está trabajando, previendo el no desembolso del FMI” , dijo Mariano Sardáns, director ejecutivo de la gerenciadora de patrimonios FDI, y señaló que “están previendo el peor escenario, tomando como máxima el no desembolso, lo que no quiere decir que no lo vaya a haber”.
Ocuparse es mucho mejor que preocuparse
En esta comunicación anterior El contexto internacional empeora: Cuidado con tus inversiones, te mostrábamos por qué era tiempo de revisar toda tu cartera, tanto financiera como inmobiliaria. La tendencia mundial a pagar “tasa cero” o “tasa negativa” por parte de los gobiernos genera un importantísimo cambio de paradigma que no podés ignorar ni minimizar.
Ayer, Trump exigió a la Reserva Federal de su país que lleve las tasas de interés a cero (o incluso que la establezca en valores negativos), diciendo que era momento de renegociar la deuda estadounidense bajando la tasa y prolongando los plazos.
No sé si tenés claro el enorme impacto que algo así tendría sobre las variables económicas mundiales. Si la guerra comercial con China genera volatilidad, vamos a tener que inventar una nueva palabra para ese posible nuevo escenario de tasa cero o negativa en Estados Unidos.
Para algún lector deprevenido: ¿decir que la tasa va a ser cero o negativa significa default de Estados Unidos? Por supuesto que no. Primero, porque no está en duda el repago del capital, y segundo porque Trump habla de “renegociar” que es bien distinto de declarar unilateralmente la suspensión de pagos.
Si todo esto te preocupa, hacés bien. Pero actuás mal si eso es lo único que hacés. Tenés que ocuparte, lo antes posible, de revisar tu estrategia patrimonial para adecuarla al nuevo panorama mundial. ¿Hablo solamente de activos financieros? No, al contrario. La inversión inmobiliaria, refugio tan habitual para el inversor argentino, también debe ser analizada a la luz de estas nuevas condiciones. En muchos casos, se verá que las variables se han modificado drásticamente, y que ese cambio no es para nada transitorio.
El tiempo del análisis es ahora, cuando se ve que el viento gira. Hacerlo en plena tormenta es mucho más difícil y costoso.
¿Qué hay que analizar? Para el inversor argentino, debemos mirar integralmente lo financiero, lo cambiario, lo impositivo, lo familiar y lo político. Y ese “parar la pelota” tiene que efectuarse sin pánico, sin excitación y con la máxima objetividad posible. Por eso mi consejo es que no lo hagas en soledad y que te apoyes en un asesor idóneo y de confianza. Escapate de aquél que te ofrezca inversiones inexplicables o con rendimientos rápidos y fabulosos, o que lo haga con una incentivación económica (léase comisiones o rotaciones injustificadas de cartera) que ni siquiera te declara de antemano. Ante la duda, preguntá bien clarito. Y si la respuesta te deja con dudas, abstenete. Hay demasiado en juego y mucho buscavidas buscando presas fáciles.
Espero que te sirva.
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Mariano Sardáns
CEO de FDI
Gerenciadora de Patrimonios
Fecha: 10 de septiembre, 2019
A partir de los controles cambiarios, surgió una brecha entre el dólar oficial y el que se obtiene a través de bonos. El perdedor, las reservas del Banco Central. ”Puré Cheff”, le dicen algunos al ”rulo”que se hace hoy con el”puré” entre el dólar oficial y el dólar Bolsa, que da una ganancia del 5% en un pase de manos.
La operatoria es sencilla: se compran los dólares en el banco o alguna entidad financiera habilitada al tipo de cambio oficial y luego se giran a un broker donde es más barato operar títulos públicos. Con esos dólares, compran el
AY24D (denominado y pagado en dólares) y luego venden en “paridad” la versión A24 en pesos al mismo tiempo. Por lo tanto, los ahorristas entran con dólares, venden en pesos, y se hacen de una brecha.
Mauro Mazza, de Bull Market Broker, precisó que hoy los ahorristas demandan u$s 10 millones diarios para hacer esta operación, “que surgen de una recopilación de demanda de divisas que nos entran de los bancos a brokers y los que nos compran. Es bastante menos que en 2014 a 2015 con el puré en el blue, que además sacaba a esos dólares del sistema”.
En las mesas comentan que si alguna medida restringiera esta operatoria, habría una suba del spread tan grande con el oficial que también se perderían reservas, porque la liquidación exportadora bajaría o habría fuertes incentivos para idear un sistema para liquidar menos de lo obligado.
“La contrapartida es aquellos que tienen dólares blancos y necesitan pagar algún gasto. Si el oficial paga $54, el dólar MEP paga $60”, subrayó el consultor Martin Mazzeo.
El analista financiero Hernán Muzio informó que la comisión es del 1,1% y el riesgo es alto si el ahorrista no logra vender rápidamente la posición comprada en dólares, ya que puede perder no solo el diferencial sino capital, porque si varía el precio del bono en pesos mientras colocan la orden de venta, y ese precio baja, impacta directo en la comitente.
Además, es tanta la cantidad de órdenes hoy por el ”rulo”que se envía a mercado que las plataformas online y Byma suelen caer, y a veces no llega la venta del”rulo”, permanece en “pendiente” y el inversor pequeño no se da cuenta. Por ende, al final del día quedó comprado en un instrumento muy volátil y cruzando los dedos que no baje el bono, porque podría tener pérdidas importantes. De hecho, ya hay casos del viernes de gente cuyas órdenes nunca llegaron a mercado.
El ´rulo” tiene la ganancia evidente, pero al operarlo las órdenes tardan en llegar porque el volumen de operaciones es tan grande que no hay hadware que aguante, están todos los brokers colapsados.
La operación neta hoy rinde $ 2500 cada u$s 1000, pero cuando el bono sube y aún no se cierra la posición, se puede ganar más porque sube la paridad de cierre. Ha pasado desde el jueves que la gente no puede vender el bono en pesos comprado en dólares y la brecha le juega a favor. Si el mercado de bonos cae, es un golpe negativo para ese ahorrista.
También se debe tener en cuenta que el problema es girar los pesos a los bancos y volver a comprar dólares, ya que la entidad puede desde hacer un ROS hasta pedir papeles para seguir operando. Entre los brokers hay miedo: sugieren tener cuidado, porque puede terminar como los contratos de dólar futuro, con impuestos especiales o alguna normativa que obligue a los ahorristas a pagar extras el año que viene.
“Más allá de una potencial recategorización de oficio y fiscalización de AFIP, que podría disparar esta operación, el impuesto que se paga es el cedular (a la renta financiera), ya que se trata de una operación de bonos (gravada) y no de cambio (exenta para las personas). La alícuota es del15%, y es sobre la ganancia financiera que se genera entre el dólar MEP vendedor, y el tipo de cambio vendedor del BNA, que es sobre el cual se calcula el impuesto a la renta financiera”, indica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Con las recientes restricciones para ciertas operaciones de compra/venta de dólares y para el ingreso/egreso de divisas, es muy importante considerar adecuadamente las herramientas cambiarías vigentes que permiten, con inteligencia, operar en forma completamente legal.
Nuestro servicio provee soluciones que tienen en cuenta los aspectos cambiarios, financieros y tributarios, diseñadas para personas y empresas, tanto residentes en Argentina como en el exterior.
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Mariano Sardáns
CEO de FDI
Gerenciadora de Patrimonios
Fecha: 6 de septiembre, 2019
En las pocas operaciones que se concretan, las propiedades se venden a entre un 15 y 20%, por lo que al dólar de $ 58 hay que restarle ese porcentaje y queda en menos de $ 50. Cada vez que sube tanto el dólar, como ahora que el blue atravesó la barrera de los $ 60, se paraliza al sector del real estate. Para tratar de mover algo el alicaído mercado, los vendedores aceptan contraofertas de hasta 20%, con lo cual surge un dólar ladrillo de menos de $ 50.
Esto lo confirma Reporte Inmobiliario, que el martes posterior a las PASO realizó una encuesta para medir las expectativas del sector sobre su futuro. La mayoría (el 58,1%) cree que los valores en dólares de las viviendas a estrenar y de las usadas disminuirán entre el 10 y el 20%.
Armando Pepe, presidente del Colegio Unico de Corredores Inmobiliarios de la Ciudad de Buenos Aires, agregó que hoy las contraofertas llegan hasta 18% menos de los valores solicitados y en función de la necesidad del vendedor son aceptadas.
“Como siempre, la ley que fija los precios finales es la de oferta y demanda”, subrayó. Damian Tabakman, presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos, coincide en que la baja de precios para quienes necesitan vender son de un 15%, y pueden llegar hasta 20%: “Hay pocas transacciones, pues la gran mayoría espera a que pase el año electoral, tanto compradores y vendedores”.
El ex presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, Alejandro Bennazar, es otro de los que nota que quien necesita vender acepta contraofertas arriba del 10%.
Pablo Brodsky co-founder y CEO de Lugaren.com, incluso ve hoy contraofertas que llegan hasta un 30% del valor de la propiedad y en torno a un 70% de esas ofertas se cierran con quitas del precio pedido de entre un 10 a 15% de lo pedido.
Sebastián Cantero, el broker de real estate que lleva su nombre, advierte que los operadores hoy trabajan con una contraoferta, pero a su juicio deberían cotizar ya con una baja de entre el 15 y el 20%: “Las bajas son sustanciales porque no hay crédito, el dólar está disparado y tenés incertidumbre política y económica”.
Por su parte, el asesor inmobiliario Daniel Zampone señala que hoy hay menos demanda, “entonces manda la oferta, y los vendedores acceden a bajar hasta 20% según el precio al que se haya establecido”.
Mariano Sardáns, CEO de FDI, se refirió a una posible venezualización que existe en la psiquis de la gente, de lo que puede llegar a venir, lo que implica una incertidumbre tal que nadie quiera comprar un inmueble.
“Esto hizo caer el valor de reposición, al punto que si comparamos con Venezuela, ahí el metro cuadrado sale u$s 300″, comparó.
Fecha: 6 de septiembre, 2019
La inestabilidad económica y política de los últimos años, sumadas a las abruptas devaluaciones y las medidas de control de cambios implementadas desde el fin de semana, provocaron un aumento en las consultas de argentinos que quieren abrir cuentas en el exterior.
En muchos casos, una vez que se deposita el dinero en inversiones fuera del país hay que tener en cuenta que el acceso al capital puede no ser inmediato o con la rapidez que el inversor busca. Algunos especialistas en inversiones, además, aconsejan que no es siempre la mejor opción para montos menores a los USD 50.000.
“La gente tiene como una fiebre de búsqueda de protección y buen asesoramiento. En los últimos días recibí más de 200 consultas y todos quieren lo mismo, protección del capital en moneda dura. No importa tanto dónde, si acá o afuera. Ya que algunos perfiles quieren tener acceso inmediato al capital y si invertís afuera puede no ser algo tan simple”, indicó el analista Alejandro Bianchi, quien esta a punto de lanzar el sitio Asesor de Inversiones.
Los destinos más elegidos por los argentinos suelen ser Uruguay y los Estados Unidos. La principal diferencia entre los dos países es que en el caso de Uruguay se requiere la presencia de persona al momento de abrir la cuenta —en el caso de que se haga directamente y no a través de un agente financiero— y se cobran comisiones para depósitos y transferencias. Mientras que en los Estados Unidos, los costos son menores y se puede realizar la apertura en forma remota.
“En Uruguay hay comisión por girar o por recibir, por ejemplo, o comisiones porcentuales. Eso en otros países ya no existe. Los mantenimiento de cuenta también son más altos”, destacó Mariano Sardans, de la consultora de inversiones FDI. En la última semana el especialista recibió un mayor número de consultas, especialmente de personas que nunca habían tenido cuentas fuera del país.
Desde hace dos años, en el país existe la figura de Asesor Global de Inversiones (AGI) destinado a brindar asesoramiento a clientes e inversores argentinos en el mercado externo. Estos agentes están registrados en la Comisión Nacional de Valores (CNV) que los controla. “Es un asesor local pero también alguien a quien reclamar ante una situación de mala praxis, algo que antes no existía. Un plazofijista por ejemplo que de repente se ve metido en inversiones complejas como bitcoin”, aseguró Sardans.
¿A partir de qué cantidad de dinero se puede abrir una cuenta fuera del país? El piso depende del tipo de entidad. Algunos bancos pueden exigir pisos de USD 5.000 o USD 10.000. Pero algunos especialistas sugieren que tener cuentas o inversiones en el exterior se justifica en el caso de sumas mayores a los USD 50.000.
“Por menos de USD 50.000 no conviene invertir en el exterior porque hay alternativas en el mercado local que inclusive han sobrevivido al corralito del 2001 como la caución bursátil“, detalló Bianchi. La caución bursátil es un préstamo de corto plazo (de 7 a 120 días) con una garantía del Mercado de Valores y que se asemeja a un plazo fijo.
Según Bianchi, otra condición a tener en cuenta es que invertir en el exterior tampoco es una alternativa para alguien que quiere disponer inmediatamente de su dinero. Se recomienda más para una inversión de largo plazo, de tres a cinco años como mínimo.
Desde el punto de vista impositivo, las cuentas en el exterior tributan varios impuestos. “Las cajas de ahorro en dólares radicadas en la Argentina están exentas del impuesto a los bienes personales, mientras que las cuentas en el exterior se encuentran gravadas”, explicó el especialista en temas tributarios Iván Sasovsky, titular del estudio Sasovsky y Asociados.
También recordó que para poder abrir una cuenta en el exterior o realizar una transferencia se necesita siempre que esos fondos estén declarados y se justifique cuál es su origen.
“Hoy, Estados Unidos es el único país importante del mundo que no firmó el intercambio de información financiera (CRS) que adoptaron la mayoría de los países del mundo para intercambiar información financiera entre los distintos países. Al no suscribirlo prácticamente se convirtió en un nuevo paraíso fiscal internacional“, advirtió Sasovsky.
Además, indicó que luego del “blanqueo” de 2017, gran parte de las cuentas de argentinos en el exterior fueron declaradas. “Eso hizo que el proceso de transferencia hacia cuentas propias en el exterior sea mucho más fácil“, detalló.
Según los datos del blanqueo, en 2017 los argentinos declararon y regularizaron cuentas en el exterior por USD 25.900 millones e inversiones por USD 55.000 millones también fuera del país.
Fecha: 4 de septiembre, 2019
El Gobierno decidió permitir a las empresas cancelar deudas de las cargas sociales vencidas al 31 de julio pasado con los bonos de corto plazo (Letes, Lecap, Lecer y Lelink) reperfilados.
Si las empresas tienen fondos disponibles, les conviene comprar bonos reperfilados, ya que una deuda de $1.000.000 pasa a convertirse en una deuda de $700.000 o $750.000; o sea el valor al que pueden comprar los bonos, indicaron Ezequiel Passarelli, de SCI Group, y Fernando Díaz, de FDI Internacional a El Cronista.
En caso de no contar con los fondos, como ocurre con la mayoría de las empresas, a las pymes todavía les queda el Plan de Pago de 120 cuotas de la AFIP, dijeron Passarelli y Díaz.
Si una pyme ingresa a este plan de pagos especial, con una deuda de $1.000.000, recién pagará la primera cuota el 16 de diciembre (dado que, por ser pyme no se le exige anticipo alguno y hay un plazo especial para la primera cuota), y terminará pagando $37.500 en dicha fecha.
Uno de los grandes problemas que existen con este Plan de Pagos Especial es que no se permiten refinanciar Planes de Pago Permanentes. Solamente se pueden reformular Planes de Pago Especiales de 60 cuotas, en este nuevo de 120 cuotas.
Por lo cual, muchas empresas que tenían sus deudas en Planes de Pago Permanentes, no podrán mejorar su situación con este Plan de Pagos Especial.
Solamente podrán mejorar su situación (ingresar al plan de 120 cuotas) aquellas empresas que tenían la deuda fuera de los planes de pago.
Aquellas empresas que no tengan deudas vencidas al 31 de julio en concepto de Cargas Sociales (por lo cual, no pueden “usar” esos bonos) y/o no quieran o no puedan esperar el nuevo cronograma de pagos, podrán vender los títulos en un mercado secundario de letras, obteniendo los fondos anticipadamente (mejora financiera), pero con una quita (pérdida económica).
Por su parte, aquellas pymes que tengan deudas vencidas al 31 de julio, pero no tengan este tipo de títulos, podrán salir a comprarlos, para aplicarlos al pago de las Cargas Sociales.
Los mercados secundarios de letras se comprimieron mucho en volumen. Los instrumentos que se negocian dejaron de ser transaccionales y pasaron a ser reperfilados.
Para tener una referencia, en estos momentos se podrían conseguir Lecap vencidas con descuentos del 25% o 30% sobre los valores nominales.
Es importante tener en cuenta que el Decreto permite utilizar letras cuyos vencimientos se hayan producido.
En este sentido, por ejemplo, hay una Letes y una Lecap que vencieron el 30 de agosto y se podrían comprar para pagar estas deudas vencidas al 31 de julio.
Una Lecap para la que hay más mercado, se podría llegar a conseguir con esas quitas de entre el 25% y 30 por ciento.
Siguiendo con el ejemplo de deuda de $1.000.000, Passarelli y Díaz calcularon para el matutino que la empresa que tiene deuda vencida al 31 de julio pagaría entre $700.000 y $750.000 para hacerse de estos Bonos Reperfilados, y la pyme que los posee recibiría el dinero en forma anticipada, no tendría que esperar el cronograma reperfilado.