Fecha: 19 de julio, 2019
Sardáns vislumbra un escenario de atraso cambiario en los próximos meses. Ve oportunidades en activos en pesos de corto plazo, para ser diversificadas con activos en moneda dura de corto y mediano plazo.
A menos de un mes para las PASO, los inversores comienzan a definir la cartera con la que van a transitar el periodo electoral, lapso en el que esperan que haya una mayor volatilidad en los activos. Muchos de ellos tienen un potencial interesante si el resultado de las primarias es positivo, pero a la vez el riesgo a la baja resulta significativo. Mas allá del resultado de las elecciones, aún se pueden pensar en inversiones de mediano y largo plazo, sin descuidar los riesgos de corto plazo. Para ello, El Cronista tuvo la oportunidad de conocer la visión de Mariano Sardáns, CEO de FDI Gerenciadora de Patrimonios, quien recomienda una cartera 50% en pesos (apostando a bonos que ajustan por CER y Lecap) y 50% en dólares vía Letes y bonos del tramo corto y largo de la curva.
Antes de elaborar una cartera de inversión, es conveniente tener en claro el panorama tanto global como local. Sobre este punto, Sardáns propone una visión optimista en el plano local, dado que ve un escenario despejado en lo electoral, cambiario y económico.
“La estructura de deuda del gobierno nacional es muy manejable hacia adelante. El ajuste está (casi) hecho. Sólo falta eliminar subsidios en algunos servicios. El mayor temor del inversor es el frente electoral, pero hay varios”indicios”que muestran una victoria del oficialismo y por lo tanto un escenario positivo para el mercado financiero”, explicó el especialista.
Por otro lado, en el ámbito internacional, Sardans remarca que hay incertidumbre por la combinación de una Comunidad Europea con una economía que no despega y el ruido que genera la guerra comercial entre Estados Unidos y China, lo que provoca un escenario inédito, con tasas de interés cero y negativas.
“Esto es una excelente noticia para los países emergentes, y en particular para Argentina. Este escenario beneficia el precio de los commodities que exportan países como el nuestro. También genera una apreciación relativa de las monedas de estos países frente al dólar”, anticipó el CEO de FDI.
Respecto de la estabilidad del tipo de cambio, Sardáns vislumbra un escenario en el cual el dólar no subirá por encima de la inflación.
“En Argentina, tendremos un tipo de cambio que en los próximos tiempos se apreciará o subirá por debajo de la inflación local. En definitiva, estamos hablando de un atraso cambiario respecto del dólar, pero no necesariamente respecto a nuestros socios comerciales y por eso la importancia de prestar atención al Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM)”, dijo.
A la hora de diseñar las inversiones, si bien influyen las cuestiones macroeconómicas locales e internacionales, también las cuestiones impositivas resultan clave.
“Para los residentes argentinos, los títulos locales tienen una ventaja tributaria, y transitoriamente una mejor tasa de interés. Así, la cartera técnicamente óptima para un inversor promedio debe tener títulos argentinos de renta fija (plazos fijos y/o bonos), en una composición de plazos y monedas que refleje las necesidades de cada inversor. Siempre instamos a no especular con las monedas”, dijo Sardáns.
Sobre este punto, el especialista remarca que, quien tenga obligaciones o gastos en pesos debería quedarse en esta moneda, pero siempre asegurándose una tasa de interés lo más alta posible por encima de la inflación. Y quienes tienen obligaciones en dólares no deberían invertir en pesos dado que el tipo de cambio siempre es volátil e impredecible en el corto plazo.
En cuanto a la distribución de moneda dentro del portafolio, Sardans recomienda un 50% en pesos y un 50% en dólares. La cartera se compone de un 25% en Lecap, y 25% en Bonos que ajustan por CER (TC21), para la parte en pesos. El portafolio se completa con un 17% en Letes en dólares cortas, 16% en bonos de la parte larga (el DICA) y 17% en bonos de la parte corta (el Bonar 2022, A2E2).
Por último, el CEO de FDI destaca que todas las carteras deben ser revisadas, tanto en plazos de colocación, emisor del título, impacto impositivo y moneda.
“Quien no lo haga, es muy probable que tenga que vender cada vez más”moneda dura”para comprar los mismos bienes y servicios. El límite a lo técnico es siempre la emocionalidad de cada inversor. Aunque una cartera esté perfectamente diseñada para contraponer o aprovechar el contexto nacional e internacional, buscando siempre alcanzar los objetivos de largo plazo del inversor, no sirve si no le permite a su dueño dormir por la noche para que pueda hacer foco en su mejor inversión: su empresa, su comercio o su puesto de trabajo”, explicó.
Fecha: 18 de julio, 2019
Sardáns vislumbra un escenario de atraso cambiario en los próximos meses. Ve oportunidades en activos en pesos de corto plazo, para ser diversificadas con activos en moneda dura de corto y mediano plazo.
A menos de un mes para las PASO, los inversores comienzan a definir la cartera con la que van a transitar el periodo electoral, lapso en el que esperan que haya una mayor volatilidad en los activos. Muchos de ellos tienen un potencial interesante si el resultado de las primarias es positivo, pero a la vez el riesgo a la baja resulta significativo. Mas allá del resultado de las elecciones, aún se pueden pensar en inversiones de mediano y largo plazo, sin descuidar los riesgos de corto plazo. Para ello, El Cronista tuvo la oportunidad de conocer la visión de Mariano Sardáns, CEO de FDI Gerenciadora de Patrimonios, quien recomienda una cartera 50% en pesos (apostando a bonos que ajustan por CER y Lecap) y 50% en dólares vía Letes y bonos del tramo corto y largo de la curva.
Antes de elaborar una cartera de inversión, es conveniente tener en claro el panorama tanto global como local. Sobre este punto, Sardáns propone una visión optimista en el plano local, dado que ve un escenario despejado en lo electoral, cambiario y económico.
“La estructura de deuda del gobierno nacional es muy manejable hacia adelante. El ajuste está (casi) hecho. Sólo falta eliminar subsidios en algunos servicios. El mayor temor del inversor es el frente electoral, pero hay varios”indicios”que muestran una victoria del oficialismo y por lo tanto un escenario positivo para el mercado financiero”, explicó el especialista.
Por otro lado, en el ámbito internacional, Sardans remarca que hay incertidumbre por la combinación de una Comunidad Europea con una economía que no despega y el ruido que genera la guerra comercial entre Estados Unidos y China, lo que provoca un escenario inédito, con tasas de interés cero y negativas.
“Esto es una excelente noticia para los países emergentes, y en particular para Argentina. Este escenario beneficia el precio de los commodities que exportan países como el nuestro. También genera una apreciación relativa de las monedas de estos países frente al dólar”, anticipó el CEO de FDI.
Respecto de la estabilidad del tipo de cambio, Sardáns vislumbra un escenario en el cual el dólar no subirá por encima de la inflación.
“En Argentina, tendremos un tipo de cambio que en los próximos tiempos se apreciará o subirá por debajo de la inflación local. En definitiva, estamos hablando de un atraso cambiario respecto del dólar, pero no necesariamente respecto a nuestros socios comerciales y por eso la importancia de prestar atención al Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM)”, dijo.
A la hora de diseñar las inversiones, si bien influyen las cuestiones macroeconómicas locales e internacionales, también las cuestiones impositivas resultan clave.
“Para los residentes argentinos, los títulos locales tienen una ventaja tributaria, y transitoriamente una mejor tasa de interés. Así, la cartera técnicamente óptima para un inversor promedio debe tener títulos argentinos de renta fija (plazos fijos y/o bonos), en una composición de plazos y monedas que refleje las necesidades de cada inversor. Siempre instamos a no especular con las monedas”, dijo Sardáns.
Sobre este punto, el especialista remarca que, quien tenga obligaciones o gastos en pesos debería quedarse en esta moneda, pero siempre asegurándose una tasa de interés lo más alta posible por encima de la inflación. Y quienes tienen obligaciones en dólares no deberían invertir en pesos dado que el tipo de cambio siempre es volátil e impredecible en el corto plazo.
En cuanto a la distribución de moneda dentro del portafolio, Sardans recomienda un 50% en pesos y un 50% en dólares. La cartera se compone de un 25% en Lecap, y 25% en Bonos que ajustan por CER (TC21), para la parte en pesos. El portafolio se completa con un 17% en Letes en dólares cortas, 16% en bonos de la parte larga (el DICA) y 17% en bonos de la parte corta (el Bonar 2022, A2E2).
Por último, el CEO de FDI destaca que todas las carteras deben ser revisadas, tanto en plazos de colocación, emisor del título, impacto impositivo y moneda.
“Quien no lo haga, es muy probable que tenga que vender cada vez más”moneda dura”para comprar los mismos bienes y servicios. El límite a lo técnico es siempre la emocionalidad de cada inversor. Aunque una cartera esté perfectamente diseñada para contraponer o aprovechar el contexto nacional e internacional, buscando siempre alcanzar los objetivos de largo plazo del inversor, no sirve si no le permite a su dueño dormir por la noche para que pueda hacer foco en su mejor inversión: su empresa, su comercio o su puesto de trabajo”, explicó.
Fecha: 12 de julio, 2019
Muchos argentinos, ladrilleros por naturaleza, hoy pierden plata si se compara su inversión en inmuebles con la más conservadora del mundo, ya que un bono del tesoro de Estados Unidos rinde 2,06%. Según un informe de Reporte Inmobiliario, la renta de una propiedad cayó al 1,78% anual, lo que es 0,78 puntos por debajo de la informada hace 12 meses (2,56%).
“La fuerte caída en la renta se debe fundamentalmente al cambio del valor de la propiedad en pesos. Es muy simple observar que a pesar de que el alquiler debería aumentar un 54,7% en base a las ofertas de la zona, el activo se revalorizó más de 100% en la misma moneda pero por devaluación, hecho que pulveriza la potencial renta que percibiría el propietario”, explica Germán Gómez Picasso, director de Reporte Inmobiliario.
Detalla que en base al relevamiento de los costos de mantenimiento para el flujo de fondos es que si un departamento de 85 metros se mantuviese sin inquilino por un tiempo prolongado, el propietario necesitaría gastar en mantenimiento $ 137.409 al año entre expensas, ABL, agua y mantenimiento general; sin contar los abonos por servicios (gas, luz, teléfono, cable, Internet) ni tampoco los impuestos por bienes personales.
También la renta bruta que surge de la ecuación directa de valor de alquiler versus el valor de mercado muestra una marcada retracción el último año, pasando de 4,40% a 3,34%, siendo una de las peores rentas que muestra la serie que de Reporte Inmobiliario desde 1980.
Gómez Picasso informa que los costos de construcción cayeron hasta 36% desde mayo del 2017 por devaluación. Además, Buenos Aires y GBA muestran los valores por metro en dólares más altos de la región: “De hecho, las zonas más cotizadas de Buenos Aires pueden tener precios de oferta más altos que los mejores lugares del resto de Latinoamérica y también de importantes ciudades del mundo, en las que el motor del mercado son los créditos hipotecarios con tasas del 3-4% anual”.
Mariano Capellino, CEO de INMSA, agrega que el mercado inmobiliario argentino sufre con la inflación: “Los alquileres es una de las variables que más se ve afectada. Como los inmuebles no bajan su valor o lo hacen menos que las devaluaciones, las rentas en dólares han caído en forma constante. Hoy, la renta real en dólares es prácticamente cero si le descontamos la inflación de Estados Unidos. Incluso, en ciertos tipos de activos, los de mayor valor, es negativa”.
A su juicio, esto sucede porque los precios de los alquileres deben acompañar las posibilidades de pago de quienes rentan, mientras que el valor de la propiedad se mantiene estable o no compensa la devaluación: “Argentina es el único país del mundo que frente a una fuerte devaluación se pretende mantener el valor en dólares de sus inmuebles. Por ejemplo, en Estados Unidos o España frente a una crisis económica fuerte como la que vivieron en la década pasada, el valor promedio de los inmuebles cayó hasta llegar en muchos casos a un 30% de su valor. En esos países, como los alquileres se mantienen estables por tener monedas que no sufren procesos de alta inflación, la rentabilidad de los alquileres crece en forma proporcional a la caída del valor del inmueble”.
MERCADO EN BAJA
Tasa de retorno es prácticamente nula Mariano Sardáns, CEO de FDI, advierte que los mejores proyectos en cuanto a renta inmobiliaria, que son los inmuebles comerciales alquilados a empresas, no llegan a tener una renta del 1,7% anual, pero si a eso se le descuenta los pagos de bienes personales y 35% de ganancias, la renta termina siendo casi nula, no compensa ni la inflación estadounidense.
Sebastián Cantero, dueño de la inmobiliaria que lleva su nombre, coincide que la renta es prácticamente nula porque en conversión al dólar el valor de la propiedad arroja un 1% o 2% anual: “Eso es técnicamente nulo porque históricamente las propiedades daban un 1% mensual. Hoy está atrasado por el tipo de cambio y por los salarios. La realidad es que si hoy tuviéramos que valorar una propiedad al 1% que se pedía antes sería imposible que alguien lo pudiera convalidar, no se podría pagar porque han quedado atrasados los salarios respecto a lo que se pagan los alquileres”.
Daniel Zampone, de la inmobiliaria que lleva su nombre, apunta en la misma línea, en que hoy el mercado inmobiliario está con su renta histórica más baja: “En otro momento esta renta del inmueble en alquiler era mucho más alta. Se debe a la volatilidad del dólar, la incertidumbre política, la incertidumbre económica, el planchado de los créditos UVA. Todas estas variables inestables hacen que el mercado se enfríe, que la gente desconfíe, que no invierta, y el mercado se retrae”.
Fecha: 12 de julio, 2019
En mayo, la City festejó la “buena noticia” de que, después de casi un año de espera, la Argentina fue elevada de categoría y confirmada como mercado emergente, dejando atrás el estigma que pesaba desde 2009 de ser un mercado fronterizo. En concreto, un puñado de empresas argentinas que cotizan en Nueva York pasaron a formar parte del reconocido índice MSCI Emerging Markets, a través del cual se guían los grandes fondos e inversores internacionales para armar sus portafolios de inversiones.
La iniciativa permitió que la Argentina recuperara la categoría emergente, título que había perdido hace 10 años. Tras cartón, aparecieron los festejos con bombos y platillos, anunciando posibles flujos de capitales por casi u$s 1000 millones.
¿Qué es el índice MSCI? ¿Se puede medir el impacto de la recategorización argentina en el índice MSCI? ¿Habrá algún efecto derrame sobre la economía local?
Vale aclarar que el popular MSCI EM Index, hoy, no tiene nada que ver con su anterior dueño, el legendario Morgan Stanley Capital International, creador del primer índice global de países, en 1968. En 2009. Morgan Stanley se desprendió del negocio de los índices, y la nueva MSCI Inc., conservó las iniciales del popular indicador como nombre de la compañía. En la actualidad, la firma maneja unos 600.000 índices. Y el MSCI EM es el más emblemático para los mercados emergentes, que toma en consideración las cotizaciones de más de 1100 empresas en 26 países, y su comportamiento es seguido por fondos que invierten alrededor de u$s 600.000 millones (avalores de mayo).
Esta cifra es dinámica, y responde al valor total de la capitalización de las empresas incluidas en él. La vuelta al club “La Argentina volvió a formar parte del club de emergentes, adonde tenemos que estar”, destacan al unísono los consultados. Antes, compartía cartel con Kuwait, Vietnam, Marruecos y Nigeria. A partir de ahora, el país compite en la liga en donde se ubican Perú, Chile, Brasil, la India y China, entre los destacados.
“La noticia es, per sé, una mejora. Sólo con volver al club del que nos habíamos ido, y ponernos a la altura de otros países de la región, es una ventana muy potente, un punto de partida muy importante”, resaltó Ricardo Cavanagh, CEO de Itaú Valores.
Las nuevas credenciales del país permiten acceder a una torta mayor de capitales y de `mejor calidad`, lo cual eleva las chances de la Argentina de ser captada por gestores de fondos que, hasta la fecha, se mostraban más conservadores a la hora de invertir en activos del país o, directamente, estaban imposibilitados. Del mismo modo, aleja del país a aquellos inversores que tienen en la mira a países más riesgosos y que, por lo general, adquieren una característica más golondrina.
Los denominados fondos pasivos que invierten en países emergentes se valen de este índice para replicar el mismo comportamiento y adquirir la misma cartera de activos. O bien pueden participar otros fondos más activos, qüe invierten en emergentes, donde, ahora, pueden incorporar a empresas con la bandera argentina. Las acciones bendecidas Los expertos calculan que, a partir de ahora, habrá unos u$s 2 millones adicionales para firmas argentinas cada u$s 1000 millones disponibles de parte de los fondos pasivos que invierten en acciones de los países emergentes.
¿Quiénes son los verdaderos beneficiados? El impacto más directo es el mercado de acciones de la Argentina que cotizan en el exterior bajo los denominados American Depositary Reciept (ADR). Concretamente, unas ocho empresas fueron seleccionadas para ingresar al nuevo índice, que son las de mayor capitalización y de capitalización intermedia. Entre las top-8, figuran Telecom Argentina, YPF, Grupo Galicia, Banco Macro, Globant, BBVA Banco Francés, Transportadora Gas del Sur y Pampa Energía.
El viejo índice de “frontera” incluía a 18 empresas argentinas, sin discriminar esta regla de la capitalización. En consecuencia, las 10 firmas que no pudieron tener acceso al deseado MSGI EM Index lograron ser incluidas en otro índice, específico de compañías que tienen una capitalización pequeña. Aquí, se ubicaron Arcos Dorados, Central Puerto, Supervielle, Loma Negra, Aeropuertos Argentina 2000, AdecoAgro, Edenor y Edesur. Ni bien se confirmó la noticia, a mediados de mayo, causó un revuelo en la City, ya que no se entendió bien la novedad y se creyó que estas últimas permanecían en el índice de frontera. Sin embargo, no fue así; “Si bien es un primer arranque, de entrada, pega en un número limitado de empresas” no por haber sido apartadas del MSCI EM Index, las firmas más pequeñas dejarían de gozar de la categoría emergente. Sólo es que accederán a inversores que buscan ese tipo de acciones, de firmas más pequeñas. La Argentina, por otro lado, está incluida en otros índices MSCI, como aquel que reúne a emergentes de la región (MSCI EM Latam), o aquel que nuclea a firmas de ambos mercados, fronterizos y emergentes.
Para Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, el nuevo título de ser emergente “es muy positivo, si bien es un primer paso, ya que, en el arranque, pega en un número de empresas limitadas”. “Se pudo observar que existió un volumen negociado mayor al promedio diario en el Grupo de las Ocho, en particular, durante el 28 mayo, un día antes del Día D: la fecha para la inclusión de la Argentina en el índice de mercados emergentes, al tiempo que hubo un impacto positivo en los precios en el último mes”, afirmó un CFO de una de las compañías que fue incorporada al MSCi.
Si se toma por caso a Telecom, la empresa de mayor capitalización bursátil argentina con ADR en Nueva York, se evidenció que el volumen negociado en mayo se multiplicó por dos, respecto del mes anterior. Banco Macro, por su parte, quedó entre las primeras en el ranking de rendimientos de mayo, con un alza de 30,6% de su acción, según Tavelli Sociedad de Bolsa. En tanto, el Merval recuperó en el mes nn 14,8 por ciento. También “la recategorización a emergente terminará teniendo un efecto rebote sobre demás acciones en el mismo rubro”, opinó Sardáns. Es decir, “si un banco no fue incluido en la cotización del índice y el que fue incluido vale, ahora, tres veces más y es del mismo tamaño que el primero, a la larga, se terminan nivelando los precios hacia arriba”, agregó Sardáns.
Asimismo, y hacia adelante, muchas empresas con planes para emitir acciones internacionalmente podrán encontrar un pool de inversores mucho más grande que al que accederían hoy en un mercado calificado como de frontera. Pero la pregunta es, ¿cuántos capitales pueden ingresar a la economía? No hay algo definitivo en cuanto al universo potencial de fondos destinados a países emergentes que pueda ser captado por la Argentina.
Los cálculos de diferentes analistas arrojaron la cifras de entre ufe 900 millones y ufe 1200 millones. Para el equipo de Estrategia del Itaú, “como la Argentina, ahora, representa el 0,26% del índice MSCI EM y, también, es un 2.3% del MSCI EM Latam, el flujo potencial de fondos de gestión pasiva que se pasarían a compañías argentinas, sólo por replicar estos índices, resultaría de unos ufe 1000 millones”.
Por su parte, Bull Market llegó a un resultado similar, de ufe 900 millones, tomando en cuenta los fondos pasivos registrados en MSCI y los fondos anotados en Ishares, una compañía del gigante Blackrock que nuclea fondos que invierten en ETFs, algunos de los cuales toman papeles argentinos (los ETFs son un producto de inversión híbrido entre los fondos y las acciones: ofrecen la di versificación de riesgo un fondo, con la flexibilidad de operar como en las acciones, ya que se sabe su precio y se puede entrar y salir del mercado en todo momento).
Sin euforia Sin embargo, ello no quiere decir que, necesariamente, ingresarán capitales al país por la cantidad que marca la ponderación, ni de un día para el otro. De momento, las ocho acciones bendecidas son sólo las que cotizan en Nueva York. Más adelante, si la Argentina cumple con ciertos requisitos, se verá si pueden ingresar al índice las compañías que cotizan en la Bolsa local.
Por otro lado, no tiene un mayor impacto macroeconómico, ya que el mercado bursátil argentino, en su totalidad, no pesa en más de 10% del PBI, acota Cavanagh. Asimismo, los fondos tienen meses para acomodarse a los nuevos valores, y no lo hacen de la noche a la mañana. Algunos fondos más activos, quizá, vendan posiciones, ya que se encontraban más expuestos con la Argentina, ya que, en marzo último, se pensó que la ponderación del índice MSCI para firmas argentinas iba a ser de 0,6% y no de 0,26%, como finalmente ocurrió.
“La baja de la ponderación se debió, exclusivamente, a la caída de i capitalización de las empresas argentinas en dólares` ocurridas en el último tiempo, luego de transitar semanas marcadas por la ineertidumbre política”, explicó Bull Market, que calcula que, hasta junio, se habrían tomado posiciones en papeles argentinos en cerca de ufe 200 millones.
“No es una noticia para estar eufóricos. La cantidad y la ponderación de empresas argentinas en el índice general de emergentes de MSGI será muy baja. Por lo tanto, en el corto plazo, no se espera que la oficialización del ingreso de la Argentina como mercado emergente provoque un importante flujo de capitales a nuestro país. Por otra parte, este acontecimiento estaba totalmente descontado por el mercado, dado que se viene hablando e informando sobre este tema desde hace un año”, se explayó el economista jefe de de Desarrollo de Capitales de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Manuel Oyhamburu.
“Si bien la noticia es buena, y deja posicionada a la Argentina para un potencial mayor ingreso de fondos en el futuro, ya que hay más dinero en los fondos que replican índices de mercados emergentes que los que replican o adoptan como benchmark índices de mercados de frontera, y, además, se mejora considerablemente la calidad del inversor, no es esperable en el corto plazo que esta noticia genere un impacto significativo en el precio de los activos locales”, acotó.
En la misma línea, desde Bull Market, explicaron: “A corto plazo, no creemos que el impacto sea importante, más allá de algunas plazas puntuales como Telecom, que, por el volumen negociado versus el volumen promedio de los fondos de BlackRock, podría verse favorecida porque se requiere de al menos un mes de volumen para asignar la nueva la ponderación`. No obstante, la participación argentina de apenas 0,26% entre los emergentes, en un índice donde China tiene casi un 35%,y Brasil, un 7%, es una foto. Y la dinámica política y económica continuará marcando el rumbo, lo que se verá reflejado en las sucesivas revisiones.
El MSCi revisa la composición del índice dos veces al año y la próxima será en agosto. Si alguna empresa, como Central Puerto o Supervielle (que quedaron entre las de capitalización pequeña), logra una revaluación de más de 20% en dólares para entonces, `es probable que entren en el próximo review, aumentando la participación argentina en el total del índice”, explicaron los expertos. Del mismo modo, para una futura incorporación al índice de empresas locales sin ADRs “se requiere aún de reformas en el clearing y en Caja de Valores, sobre las que ByMA está trabajando.
Si la Argentina no vuelve al control de capitales en 2020, es probable que el review de agosto de 2020 incorpore empresas 100% locales y sin capital abierto en el exterior, puedan ser incorporadas al índice. Pero se requerirá de capitalizaciones similares a marzo de 2018”, consideró Mauro Mazza, analista de Bull Market. En tanto, a nivel local, “una gran parte de los administradores de fondos usan índices que replican mercados internos como el Rofex 20, que es parecido al Merval. Pero nosotros creemos que está mejor representado que el MSCI”, agregó Sardáns, de FDI.
De todos modos, para los consultados, la clave que mueve el amperímetro de la entrada de inversiones es el riesgo país y, hoy, esa variable se mueve al son del riesgo político, debido a la proximidad de las elecciones presidenciales. “Porque el riesgo país es la tasa de descuento que se usa para cualquier valuación de una empresa o negocio”, matizó Sardáns.
“Cuando se anunció la buena noticia, el riesgo país casi ni se movió, que coincidió con el contrapeso de la presentación de la fórmula Fernandez-Fernandez para competir en las PASO”, acotó Oyhamburu. “Probablemente, los fondos esperen hasta después de las PASO para un armado de ponderación, pensando en febrero”, cuando volverá a revisarse el índice, acotaron desde Bull Market. El riesgo país cerró mayo en los 990 puntos, casi 100 puntos básicos por encima de lo que estaba a mediados de mes, cuando MSCI anunció que reeiportoraría a la Argentina a su índice de emergentes desde el 29 de mayo último.
Luego, se sucedieron las movidas políticas que delimitarán las PASO, tumultosas para los mercados, y pesó el contexto internacional, que empeoró por el recrudecimiento de las guerra comercial entre China y los Estados Unidos.
Fecha: 10 de julio, 2019
“Hay una baja en las tasas de interés en Europa y Estados Unidos que significa un tornado de cola para todos los países emergentes”. Ese es el diagnóstico del especialista en finanzas Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, firma creada en 1998, y uno de los contados argentinos que tiene licencia para ser asesor global de inversiones (AAGI) en Estados Unidos.
Formado en la Universidad de Berkeley, asesora a unos 600 clientes de empresas de todo tipo de tamaño. En un diálogo profundo con iProfesional, expuso su punto de vista para realizar inversiones en el actual escenario internacional y doméstico.
“El peso se va a revalorizar frente al dólar por el contexto mundial, por lo que hay que repensar todas las carteras”, afirma.
Además indica que gran parte de la caída de los bonos y acciones argentinas se debe a que los inversores que se volcaron a estos activos “no fueron advertidos” de las oscilaciones de sus precios.
-Estamos todos concentrados en la situación local, pero en el mundo están pasando muchas cosas, ¿qué es lo que está percibiendo?
-Claramente, las economías de Europa no reaccionan. A partir de ahí, Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), anunció días atrás que dará nuevos estímulos para levantar la actividad, lo cual significa bajar la tasa, incluso los bonos a diez años de Francia, Suecia y Austria ya llegaron a tocar cero de tasa de interés. Y en Alemania y Japón ya están “pagando negativo”. A su vez, Estados Unidos va camino a lo mismo. Hace un año se hablaba de la suba de tasas, meses después se comentaba la no suba de tasas y hoy ya se está hablando de baja de las tasas.
-¿Cuáles son las consecuencias de esta situación recesiva en Europa y en Estados Unidos?
-En el caso de Estados Unidos hay claros indicios que empieza a haber destrucción del empleo, o no generación de puestos de trabajo, con lo cual es un indicio que al final de este año o principios del que viene empezará a haber una situación recesiva. No despega, y ahí empieza a traccionar una baja de tasas de interés que significa, en esta situación, un tornado de cola para todos los países emergentes donde empiezan a fortalecerse sus monedas y sus commodities, lo cual vuelve a suceder lo que pasó entre 2004 y 2010.
-¿En Argentina cómo puede impactar esto?
-El peso se va a estar revalorizando, o por lo menos el dólar no va a ir subiendo en la medida de la inflación, por eso hay que repensar todas las carteras, no sólo de activos financieros sino también de los activos inmobiliarios.
-¿Hacia dónde deberían los argentinos reconfigurar las inversiones?
-No hay una cartera sola para todo el mundo, sino una por inversor. Por ejemplo, si una persona tiene 80 años, u$s15 millones y gasta u$s15.000 por mes, ese individuo puede darse el lujo de colocar su dinero en un bono o en varios bonos del Tesoro de Estados Unidos, los cuales pagan menos tasa y muchísimo impuesto, y no ganar nada extra. Pero la mayoría de la gente no tiene esta situación y va a vivir de sus ahorros, por lo cual, estas tasas bajas en moneda dura de títulos de afuera generan repensar las carteras. No digo colocar en pesos, pero sí en papeles en moneda dura que hasta hace poco eran el `cuco`, como los bonos de países emergentes, o por qué no repensar las carteras argentinas con bonos locales en dólares. Es que con este contexto mundial, en pocos meses veremos que el riesgo país bajará radicalmente, sobre todo a medida que se sincere el escenario electoral.
-Hablando de este último tema, ¿qué espera el mercado inversor para las elecciones presidenciales?
-Cuando hablo de sinceramiento, me refiero a que cualquier analista electoral estima que va a haber una victoria del centro, es decir, Cambiemos, y no el kirchnerismo. Todo lo que vivimos respecto a posicionar a Cristina Kirchner como posible triunfadora era que no se posicione un candidato de Alternativa Federal, que está siendo “comido” por el oficialismo. Ya se está hablando que este gobierno pueda ser reelegido en primera vuelta y que el “cuco” para los mercados que era el kirchnerismo se de vuelta. Ahí, con la mayor certidumbre electoral y baja del riesgo país el Gobierno puede financiarse más barato y pueden empezar a verse más tentadores los activos argentinos.
-¿Cómo afectaron estas fluctuaciones políticas y económicas en los inversores?
-Lamentablemente gran parte de la crisis fue producto a que se metió a muchos “plazofijistas” en bonos, instrumento en el que muchos ahorristas no sabían que también pueden dar negativo o fluctuar de precio. Entonces, varios de esos nuevos inversores al ver que los bonos caían de precio salieron a venderlos y eso produjo una cascada de ventas de gente que estaba muy lastimada y asustada, hecho que generó la pérdida. O bien, muchos salieron a comprar acciones en 2016 y 2017 porque veían que años anteriores la Bolsa había ganado mucho, y extrapolaron para adelante esa rentabilidad, pero en los primeros meses de este año se desplomó el mercado y también salieron a vender sus activos.
En resumen, gran parte de la caída de los bonos y acciones argentinas es porque los inversores que se metieron en estos papeles no fueron advertidos de las contras que poseen, que es la volatilidad.
-En este escenario, ¿qué tipo de papeles argentinos son los más tentadores?
-Para los ahorristas más conservadores recomiendo comprar Letes (Letras del Tesoro), que es un título más estable, paga alta tasa en dólares (casi 4,5% anual) y cobra poco en impuestos comparado con otras alternativas. O bien, sugiero un plazo fijo en dólares. Los bonos no son para cualquiera.
-¿Siguen siendo atractivos los papeles locales?
-Para un argentino no hay nada más rentable que un bono argentino por el alcance tributario. La renta que paga este papel es de un promedio del 35% anual y la posición a fin de año tributa 0,75% de bienes personales. En cambio, los bonos soberanos brasileros no están alcanzados por impuestos a la renta financiera, pero la tasa que pagan es prácticamente un tercio a la de los bonos argentinos.
-Hoy los portfolios manager están recomendando muchos bonos soberanos de países vecinos, ¿cómo es eso?
-Lo que mucha gente entendió es que hace falta diversificar, que es muy bueno. Los bonos soberanos de otros países tienen liquidez y eso es muy importante, no así los corporativos que dependen de cada empresa.
-¿Qué aspectos se debe analizar a la hora de adquirir un bono?
-Hay tres elementos fundamentales para evaluar este tipo de títulos: la tasa, el riesgo y la liquidez. Para Argentina el tema de la liquidez es clave. Lo mismo pasa con los inmuebles, mucha gente quiere vender propiedades pero no hay liquidez, nadie quiere comprar, o por lo menos nadie quiere convalidar los precios actuales. Por eso es importante la liquidez.
-¿Qué puede suceder con las inversiones si llegase a ganar la fórmula Fernández-Fernández?
-El ajuste está hecho, Argentina hizo uno brutal en el último año. Prácticamente en nueve meses se hizo un ajuste que a Grecia le tomó nueve años. Hoy todos los flujos se dieron vuelta, y si viene Alberto Fernández ni cambiaría el equipo económico, porque ha hecho las cosas muy bien en ese sentido. Hay que ser muy bestia para ir a una reestructuración de deuda. Si se llega a hacer, sería un capricho con un costo muy alto por tan poco, es muy manejable la deuda para adelante.
-¿A los inversores qué les diría que hagan con sus ahorros en ese escenario político?
-Es posible que el kirchnerismo gane, pero es poco probable, por eso hoy no movería la cartera. Más allá de eso, a Alberto Fernández se lo percibe como una persona lógica, pese a lo que se dice, con lo cual es puro discurso. Pero si radicaliza el discurso significa que cada vez ve más lejos poder ganar.
-Entonces, ¿qué ocurrirá con los papeles argentinos?
-Claramente, los bonos argentinos seguirán subiendo. Ahora hay una ventana de oportunidades que cada vez se va cerrando más, hay gente que empieza a ver eso y están migrando desde los activos tradicionales, como pueden ser inmuebles, hacia activos financieros, que hoy están a nuestros ojos estúpidamente castigados producto de una crisis emocional de inversores que no estaban informados de las contras de los bonos y acciones.
-¿Qué consejos le daría a alguien que quiere invertir en este tipo de papeles?
-Se debe tener en cuenta el período en que se necesitará que esté disponible el dinero invertido para saber en qué plazo colocarlo. Otro consejo importante es que siempre la estrategia debe ser de escalera en cuanto a los vencimientos seleccionados, es decir, jamás invertir todo en un solo bono, sino en diversificar. Así, si las tasas bajan, el título más largo mantiene la renta más alta. En definitiva, creemos que hay un escenario de recuperación y que la economía está creciendo, obviamente, a diferentes velocidades. La discusión es a qué nivel llegará para las elecciones.
-¿Cuáles son los rubros con mayor potencial de crecimiento?
-Por supuesto el agro, que comparado con la sequía del año pasado crece a tasas que asustan. Después todo lo que es energía, turismo y logística está traccionando mucho. En consumo hay que olvidarse de lo que fue su crecimiento en los últimos años porque estaba “anabolizado”, pero no era forma que suba, y a medida que se sinceren los precios de los servicios la economía no va a crecer del lado del consumo. Así que la actividad debería crecer por inversiones y exportaciones. Creo que la baja de tasas a nivel mundial y una definición electoral debería hacer volar, en el buen sentido, a la economía. Y eso empuja mucho a los activos financieros.
-¿Cuáles son sus previsiones respecto al dólar y tasas de interés?
-Nosotros no vemos al dólar creciendo, o aumentando en su cotización, en línea con la inflación producto de que está demasiado alto por el flujo de la economía argentina. A eso se le agrega ahora la debilidad de la moneda estadounidense y del euro en el mundo contra cualquier moneda.
Por eso, ya les estamos advirtiendo a los clientes que hay que salir a repensar las carteras, y lo que viene para adelante es que se van a tener que vender muchos más dólares para comprar los mismos insumos o pagar los mismos gastos. Ahí empiezan a surgir otras alternativas mucho más interesantes como los bonos que ajustan por CER, donde hay algunos que ajustan 25 puntos por arriba de la inflación, que es muchísimo, y permiten proteger por completo al ahorrista.
-Respecto de las inversiones inmobiliarias, ¿en qué segmentos ve mayores posibilidades de negocios?
-El mercado argentino hoy debe ajustar. Este sistema constructivo de losa, cemento y ladrillo común no funciona, porque es de mano de obra intensiva. Por lo tanto, es caro. Al mismo tiempo, un asalariado nunca va a poder llegar a pagar algo tan caro. Por lo cual, acá debe haber un cambio del sistema constructivo. ¿Dónde invertir en inmuebles? En Añelo, provincia de Neuquén, por Vaca Muerta, donde hoy por un piso común pagan $50.000 de alquiler, no se fijan en la calidad de construcción y terminación.
Allí necesitan pisos, paredes y techo y se están formando nuevas ciudades, ahí es donde el inversor en inmuebles se debe desenamorar del bien, porque el que tiene uno en Buenos Aires está sufriendo un ajuste brutal donde quizás tenga que esperar 25 años para volver a vender este bien al precio que le dijeron que valía hace unos meses atrás.-
Fecha: 9 de julio, 2019
La dolarización de carteras no tiene pausa. Pero a nivel minorista no se expresa en la compra de activos en dólares, sino en depósitos acrecentados gracias al home banking. Las tenencias de ahorristas ya suman u$s 31.297 millones, lo que implica un crecimiento de u$s 4203 millones en el último año. Del total, u$s 23.331 millones están en caja de ahorro (alternativa que se ha convertido en una suerte de caja de seguridad gratuita) contra u$s 20.115 millones de hace doce meses.
“Es producto de la dolarización de carteras y la necesidad de pasar al menos las PASO con dólares en la cuenta bancada. Ya no es suficiente estar en activos que representen dólares, como los bonos”. De esta forma explica Santiago Llull, vicepresidente de Futuro Bursátil, el récord de depósitos en dólares.
Los del sector privado ya suman u$s 31.297 millones, y crecen u$s 4203 millones en el último año. Del total, u$s 23.331 millones están en caja de ahorro, contra u$s 20.115 millones de hace doce meses, ya que muchos ahorristas usan estos depósitos a la vista como una suerte de caja de seguridad gratis en momentos de incertidumbre preelectoral como los actuales. Esto sucede porque existe confianza en el sistema financiero, tal como señala Jorge Gatto, CEO de Hausler, pero cuenta que también mucha gente sigue volcándose a sus servicios de cofres de seguridad: “No hemos parado de crecer”.
Lo cierto es que, como remarca Fausto Spotorno, director de OJF, “el ahorro sigue dolarizado y empuja los depósitos en moneda extranjera. En febrero y marzo, cuando el dólar tenía mucha volatilidad, se estaba dolarizando el capital de trabajo de las empresas, que no se trataba de fuga de capitales, ya que rotaban los dólares, pues cobraban las facturas en pesos, compraban dólares y más tarde debían venderlos”.
Hoy la dolarización del capital de trabajo se calmó mucho porque las tasas en pesos son muy atractivas. Y en cuanto al crecimiento de los depósitos en dólares, ya no es tan mala noticia, porque tampoco es fuga de capitales, sino que se quedan dentro del sistema financiero.
Augusto Quiñones, de First, agrega que desde el lado de los minoristas (por aguinaldo) hubo mucha dolarización, aunque también muchos inversores aprovecharon la calma en el mercado cambiado que hubo durante junio para hacer tasa en pesos.
Mariano Sardáns, CEO de FDI, suma que otro factor podría ser la cobranza de cupones de bonos en dólares y no recolocación de los mismos.
Otra de las razones que explica el crecimiento de u$s 3216 millones que tuvieron los depósitos a la vista en el último año son por el uso del Home Banking, ya que la mayoría de la gente hoy compra las divisas a través de Internet y las deja ahí, no las pasan a buscar: “Claramente la tecnología hace que la gente no vaya corriendo a buscar los dólares para tenerlos en la casa. Lamentablemente siguen comprando dólares, pero este dato demuestra que la tecnología es la base para el desarrollo económico financiero”, indica Ramiro Marra, director de BullMarket, quien desembarcó en política para ser el primer candidato a senador por la Ciudad de Consenso Federal, el partido de Roberto Lavagna.
El (ex) gigante alemán Deutsche Bank, reduce su plantilla en más de 20.000 personas, casi un quinto de todo su personal en el mundo.
Con los años, el Deutsche se ha ido desmoronando debido a las increíbles y terribles decisiones de su dirección. Los activos tóxicos del banco ya ascienden a la suma de u$s80.000 millones, casi cinco veces su valor de mercado.
¿Quién debe estar más preocupado? Aquél que tenga productos “enlatados o estructurados” por el propio banco. Quienes tengan cuenta en esta institución financiera es importante que contacten a su banquero y verifiquen que sus activos estén realmente a nombre del titular de la misma y que cuenten con la liquidez de mercado necesaria en caso de tener que decidir venderlos.
Este es otro ejemplo (y van…) de que jamás hay que “enamorarse” de las entidades financieras. Hoy están, pero mañana puede que no, por más conocidas que sean. Inclusive, mientras más grandes son, más fuerte pueden caer cuando las cosas salen mal.
La mejor forma de evitar estas sorpresas es asegurarse de tener un excelente equipo de asesores que trabajen para vos, o sea que JAMÁS reciban incentivos o comisiones de ningún tercero (un banco, broker, etc.), sino que sólo reciban honorarios pactados y pagados por sus clientes. Sólo quienes trabajan con intereses alineados con sus clientes, tienen el foco puesto en evitarles futuros dolores de cabeza.
Quizás este sea un buen disparador para que revises y entiendas los sobrecostos operativos que pagás con tu banco y la contraposición de intereses que tenés con tu asesor.
Abrazo,
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Mariano Sardáns
CEO de FDI.
Gerenciadora de Patrimonios
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