Fecha: 3 de agosto, 2020
En primer lugar, sufren de una normativa que cambia todos los años desde el 2016. Con un blanqueo de por medio del cual se tuvieron que hacer cargo, en muchos casos, sin contraprestación. En el medio, la implementación del impuesto a la renta financiera y sus posteriores “adecuaciones”, hasta la actual desaparición para el período fiscal 2020 -ojo, no para inmuebles-.
De acuerdo con nuestra experiencia atendiendo clientes en 14 países, no hemos visto nada parecido en términos de complejidad y cambios normativos.
Sólo el hecho de tener activos en dos instituciones financieras (Argentina y el exterior) significa tener que descifrar lenguajes diferentes. Cada banco y/o sociedad de bolsa -local y/o del exterior- concilia y denomina movimientos y transacciones de forma diferente. A su vez, cada título es rotulado con diferentes nombres en cada custodio. Sería casi como entender terminologías técnicas en diversos idiomas; uno por cada entidad financiera. No es extraño, por otro lado, que las entidades cambien sus sistemas y denominaciones de un día para el otro, lo cual significa un idioma nuevo para aprender. Todo esto, para cada cliente y sus respectivas entidades financieras y portfolios de inversión. Sí, contadores y magos.
Esto se hace más complejo si tenemos en cuenta que la información se podría presentar en diferentes monedas, pero peor aún, sabiendo que en Argentina se deben utilizar varios tipos de cambio para computar incrementos patrimoniales, ganancias e impuestos: el dólar oficial (BNA), el Contado con Liqui (CCL) y dólar MEP.
Una vez identificada toda esta información y analizados los datos, el desafío pasa por descifrar los diversos tipos de ingresos (intereses y/o dividendos), ganancias por diferencias de precios y las posiciones en cada título o especie. A su vez, determinar si cada uno de todos estos ítems son exentos, gravados, qué alícuotas corresponden aplicar en cada caso y bajo qué régimen hay que determinarlos.
La parte “más divertida” para los contadores es cuando calculan las ganancias de capital. Acá se requieren no solo los datos del año fiscal en análisis, sino también de los años previos -para calcular cual fue la ganancia por venta o vencimiento de determinado instrumento-. Pero todo se complica más si en el transcurso del período el cliente cambió de entidad financiera. En ese caso, hay que revisar extractos de años pasados, si es que el cliente los conserva.
Como dificultad adicional, se suma que es necesario analizar cuál es la fecha de compra que se debe tomar según cada activo. Por ejemplo, si la cuenta fue parte del blanqueo del 2016, la fecha de compra de los activos que en ese momento estaban gravados debería ser el 22/07/2016 (o 31/07/2016 según fecha utilizada). Pero si eran bonos argentinos que estaban exentos y como consecuencia de la reglamentación de la Renta Financiera de 2018 pasaron a estar gravados, la fecha de compra de los mismos pasa a ser el 31/12/2017.
Para “alegrarles la vida” aún más a nuestros amigos los contadores, se da por entendido que deben saber que los bonos en el exterior cotizan “clean” o a “precio limpio” -los intereses se explayan por separado-, mientras que en Argentina cotizan “dirty” o a “precio sucio”, o sea incorporan en el precio la porción de intereses y por ende se tienen que poner a calcularlos. Todo un entuerto.
Por último y para encabronar más a los que eligieron esta profesión ingrata, nos encontramos con la determinación del precio de compra, que en Argentina es por método PEPS (o FIFO), lo cual les puede llevar días para esos casos en que haya habido gran cantidad de compras y ventas de un mismo activo, y más aún, si estas compras se hicieron en diferentes custodios y en distintas monedas.
Bienes personales, ganancias por intereses, retenciones del exterior, gastos deducibles, ingresos/egresos para determinar incrementos o reducciones patrimoniales… y podemos seguir varios párrafos más para seguir explicando la pesadilla que sufren los contadores para calcular los impuestos a pagar y confeccionar las DDJJs de sus clientes. A todo este esfuerzo intelectual, sumemos el efecto que causa en su trabajo recibir de ciertos clientes la información a último momento y en forma física (envían extractos). Y que luego exigen todo en tiempo y forma como si la tarea fuera sencilla.
Más allá de mi relato sobre lo que observamos, dejo mi reflexión sobre cómo debería encararse el tema.
¿Es obligación del contador saber a la perfección todo lo técnicamente arriba descripto? Tal vez lo puedan hacer estudios muy grandes con un batallón de profesionales y sistemas sofisticados. Pero ese no es el caso del 95% de los contadores. Por eso, pienso que ésta debiese ser una obligación del asesor financiero de cada cliente. Es quien debiese, no sólo, tomar las decisiones de inversión que contribuyan a maximizar la rentabilidad, sino también las acciones correctas para minimizar el alcance tributario por ejemplo, combinando las variadas exenciones disponibles en la norma, jugando con los diferimientos, efectos inflacionarios, tipos de cambio y vehículos legales que permitan reducir la carga fiscal.
En síntesis, los contadores son contadores y no son magos. Es el asesor financiero quien debiese facilitarle la vida al contador brindándole un informe tributario abierto por tipo de ingresos, ganancias y posiciones, en todos los casos, exentos y gravados, calculados todo con sus alícuotas respectivas. En resumen, toda la información servida en bandeja para que el contador la consolide con el resto de la información del cliente.
Cuidemos a los muchos y muy buenos profesionales contables.
Fecha: 3 de agosto, 2020
Eventualmente, el canal de salida para girar dólares a brokers del exterior fue a través del mercado de capitales, mediante el canje de dólar MEP con el Contado con Liquidación. Pero a partir de la instrumentación del parking para ésta y otras operaciones, esta opción se hizo inviable por los riesgos que conlleva (incertidumbre del resultado final).
De ahí que muchas personas con cuentas en brokers, abren cuentas en bancos del exterior para poder girar, y desde allí transferir a sus cuentas de corretaje (triangulan). A muchas de estas personas el banco les termina cerrando la cuenta apenas detecta la operación de triangulación. Hay congelamientos temporarios de fondos y/o reversión del dinero a la cuenta original, en Argentina.
Conclusión: no es solamente cuestión de abrir una cuenta bancaria en cualquier país o entidad bancaria. El secreto radica en qué banco te acepta el tipo de operaciones que tenés planificado hacer.
¿Qué conviene más: bancos o brokers?… o ¿Discount Brokers?
Veamos las diferencias.
Bancos:
– Riesgo y Seguridad Institucional. Al ser los bancos tomadores y prestadores de dinero, el riesgo de colapso o descalce es inherente a su actividad.
Con el fin de minimizar el riesgo, ciertos gobiernos garantizan depósitos bancarios hasta un cierto monto, siempre y cuando el banco desee pertenecer a un fondo de garantía asumiendo los costos del seguro. En el caso específico de los Estados Unidos, los bancos pueden acceder a un sistema de garantía administrado por el FDIC (Federal Depositary Insurance Corporation) que asegura depósitos bancarios por hasta U$S 250.000. Esta limitación en el monto provoca que todo depósito que supere el límite establecido en una misma entidad carezca de cualquier garantía en caso de un colapso.
– Oferta de Instrumentos de Inversión. Usualmente las alternativas de inversión disponibles a través de un banco comercial son sólo aquellos instrumentos emitidos o administrados por la misma institución, como ser plazos fijos, bonos o fondos de inversión. Cuando se busca acceder a otras alternativas como bonos corporativos y gubernamentales, acciones y otros disponibles en los mercados de capitales, los costos aplicados son considerablemente más elevados.
– Acotados Rendimientos y Bajas Tasas. Operar con un banco lleva a que cualquier negociación de tasas de interés sea frustrante y difícil, siempre limitada a la tasa que el ejecutivo de cuenta desee ofrecer o en última instancia, a la que la tesorería del banco desee pagar.
Esto origina altos costos de oportunidad que un inversor no puede estar dispuesto a asumir, especialmente en los actuales niveles de tasas de interés en el mundo desarrollado.
Adicionalmente, los gastos de mantenimiento de cuentas y comisiones por transacciones también erosionan los rendimientos de las carteras, acotando aún más los retornos.
– Conflictos de interés.
a) Mientras el negocio del banco es tomar fondos a la menor tasa de interés posible (tasa pasiva) y prestarlos a la mayor tasa posible (tasa activa), el cliente necesita justamente lo contrario. En consecuencia, no se puede esperar que un ejecutivo bancario ofrezca siempre la mejor tasa, ya que sus ingresos variables dependen de qué tan exitoso es en cumplir los intereses del banco.
b) “Los productos del banco son los mejores”. Claro está que los primeros productos que debe ofrecer un ejecutivo bancario son los de su propio empleador. Por otra parte, son los que mayores ingresos variables le generan. El acceso a otros instrumentos financieros, a través del mercado de capitales, es desalentado por el propio banco vía elevados costos transaccionales, haciendo cualquier inversión inviable financieramente.
c) “El banco está en una situación financiera extraordinaria”. No se puede esperar objetividad de parte de un ejecutivo bancario cuando se trate de hablar de la situación financiera de su empleador y de las prácticas sobre manejo de fondos de sus clientes.
Brokers
– Riesgo y Seguridad Institucional. En este tipo de institución financiera prácticamente no existe el Riesgo Institucional ya que no son entidades autorizadas a tomar y prestar dinero. Su actividad se limita a la intermediación financiera, siendo ésta su principal fuente de ingreso.
Por otro lado, un posible colapso de la institución no significa riesgo alguno ya que los títulos en la cuenta del cliente están nominados a su nombre en un agente de registro, lo que sería en Argentina la Caja de Valores. Las posiciones en efectivo generalmente quedan depositadas en un fondo money market, con lo cual, no hay balances ociosos sin generar rentabilidad. A modo de ejemplo, quienes tenían títulos valores en Lehman Brothers –líder global en servicios financieros que colapsó en 2008- no tuvieron mayores consecuencias sobre sus tenencias, puesto que las mismas luego fueron transferidas a voluntad del cliente hacia otras entidades financieras.
Además, cuentan en general con una protección adicional ante este tipo de eventualidad como ser seguros de cuentas que protegen los activos del cliente.
– Oferta de Instrumentos de Inversión. Su negocio es brindar al cliente acceso directo a los mercados internacionales y a una prácticamente ilimitada oferta de instrumentos y servicios financieros, incluyendo plazos fijos bancarios, chequeras, y tarjetas de débito.
Las personas conservadoras con cuentas en brokers en los Estados Unidos pueden llevar a cero el riesgo de sus inversiones colocando el 100% de sus activos en plazos fijos asegurados de diversos bancos norteamericanos de los EEUU por montos inferiores a los U$S 250.000.
Con lo cual no importa el monto de dinero que tenga una cuenta, mientras no se invierta más de U$S 250.000 en plazos fijos de un mismo banco. El 100% de la cuenta queda asegurado por el gobierno de los EEUU.
Existen dos tipos de de brokers, los tradicionales y los conocidos como Discount-brokers.
Brokers Tradicionales
– Rendimientos y Tasas de Interés. La rentabilidad final que recibe el inversor depende directamente de la estructura de comisiones que cobra cada compañía y, en particular, el asesor que atiende al cliente. Aunque generalmente son más bajas que las cobradas por los bancos comerciales, son muy superiores a las cobradas por los Discount-Brokers.
– Conflicto de intereses en el asesoramiento. La atención es brindada por un asesor cuya estructura de compensación hace imposible asegurar al cliente que puede recibir un asesoramiento objetivo y una administración de sus activos en línea con sus intereses. El asesor es compensado de acuerdo con el número y monto de las transacciones que realiza, y a su vez cuenta con diferentes comisiones e incentivos según el producto o servicio que venda.
Discount Brokers
– Rendimientos y Tasas de Interés. Los Discount-Brokers no brindan asesoramiento a clientes a través de asesores propios o de terceros contratados, como es el caso de los bancos y los brokers tradicionales, respectivamente. Tampoco mantienen relaciones comerciales ni compensan a profesionales que traen activos de clientes para administrar.
El resultado: son menores cargos y costos de intermediación (actualmente algunos tipos de operaciones tienen costo CERO), lo cual se traduce en mayor rentabilidad para el inversor.
– Conflicto de intereses. La inexistencia de una relación comercial entre el Discount-Broker y el asesor que gerencia los activos del cliente, anula posibles conflictos de interés entre el cliente y estas dos figuras. La entidad financiera es compensada por la intermediación de los títulos en la cuenta del cliente. Por otro lado, el asesor o gerenciador de activos recibe los honorarios que independientemente ha consensuado con su cliente.
Por tal motivo y con el propósito de recibir un asesoramiento y gerenciamiento de las inversiones, ecuánime, transparente y libre de conflictos de intereses, recomendamos utilizar el tándem “Discount-Broker & Asesor Independiente-Registrado”.
¿En qué invertir?
Seguramente muchas veces has leído publicaciones aconsejando la inversión o la cartera del día, de la semana o del momento.
De hecho, aún es muy común en América Latina en general y en Argentina en particular, recibir una determinada propuesta de inversión si es que “tu perfil” es conservador, medio conservador o agresivo. Esto no es más que una larga práctica de las entidades financieras y que aún se permite en la región, para encasillar a los clientes en una de estas tres categorías y así estandarizar y facilitarse la atención. En los EEUU y en Europa esto ya es considerado mala praxis y motivo suficiente para retirar la licencia al asesor o multar a la entidad financiera.
Todos los días hablamos con argentinos que viven fuera de Argentina. Hoy son nuestro segmento de clientes más numeroso, por eso hace un tiempo formalizamos el servicio que brindamos a ellos.
Una característica que observamos en ellos es la desprolijidad “fiscal” que dejan en Argentina.
Están los que tienen bienes en este país y “jamás se enteraron” que deben designar un nexo local que interactúe con la AFIP, llamado Responsable Sustituto (“RS”). Se enteran cuando ya es tarde y quieren vender esos bienes para llevarse el procedente a su país de residencia y se encuentran con impedimentos varios.
Después están los que sí están informados y nombraron a un familiar o amigo como RS. La mayoría de las veces, estos terminan embargados por la AFIP debido a la desprolijidad fiscal del no-residente. De ahí que los contadores le huyen a cumplir esta función (lo hacemos nosotros).
Por último, están los que nunca decidieron darse de baja como contribuyentes en Argentina, mientras que al mismo tiempo son contribuyentes en su país de residencia. “Gran problema… gran” es el que se arma cuando ambos fiscos cruzan información.
Quizás esta desprolijidad fiscal se deba a la necesidad de cerrar un ciclo y empezar otro. Ese cambio tan importante hace que uno quiera dejar atrás lo vivido para focalizarse en lo nuevo.
Es lógico y necesario. Pero también lo es cerrar el ciclo sin generar contingencias tributarias, costos financieros y enorme stress cuando te enteras del problema. Por eso, nada mejor que cerrar bien tu pasado. Y así vivir mejor el futuro.
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Mariano Sardáns
CEO de FDI
Gerenciadora de Patrimonios
FDI gerencia patrimonios y brinda soluciones que permiten eficientizar y proteger los bienes de sus clientes. Se encarga desde la instrumentación de las plataformas que necesitan sus clientes para manejar sus saldos transitorios, hasta la ejecución de sus inversiones, pasando por la planificación financiera, tributaria, sucesoria y la estructuración de los vehículos legales para proteger sus bienes.
Fecha: 30 de julio, 2020
En tanto, en las Letes a descuento con cierre el 30 de diciembre se adjudicaron $ 18.876 millones a un precio de $ 878,38, con una tasa nominal anual del 33,25 %. Y para las Letes a descuento con vencimiento el 29 de enero se adjudicaron $ 7.566 millones a $ 855,04, con un rendimiento del 34 %.
Respecto a los Bonos del Tesoro ajustados por CER y una sobretasa del 1,10%, con vencimiento el 17 de abril, se colocaron $ 19.106 millones, a una tasa del 2,24%. Por último, en los Bonos del Tesoro a tasa fija del 22%, con vencimiento el 21 de mayo, se colocaron $ 29.949 millones a una tasa del 21,86%. La visión de los analistas Sobre el resultado de la licitación, Mariano Sardáns, director de FDI, aseguró a El Economista que “a grandes rasgos las tasas estuvieron en línea con las del mercado, considerando que los plazos fijos a 30, 60 o 90 días están en 30% y las cauciones en 23%”.
“Algo de financiamiento empieza a aparecer, por más que no sea de la magnitud necesaria. Se pudo hacer una colocación tradicional a los precios del mercado secundario y ya sobre una curva construida”, consideró el director de LCG, Guido Lorenzo.
Por su parte, Gabriel Caamaño Gómez, de Consultora Ledesma, destacó que “el que concentró un número interesante fue el bono a tasa fija al 22%, que es bastante más baja que en un título más largo porque tiene una demanda cautiva de los bancos, que así pueden integrar encajes”.
Por otro lado, Martín Vauthier, director de EcoGo, destacó que fue una “refinanciación voluntaria” y que un motivo de los buenos números es que hay `un excedente de pesos que, por la existencia del cepo, está buscando donde alocarse`.
Más allá de los resultados aceptables de la operación, Alejandro Bianchi, director de Asesor De Inversiones, resaltó que “hasta que no se termine de zanjar la negociación de la deuda seguirá habiendo niveles elevados de incertidumbre”.
Fecha: 27 de julio, 2020
Fecha: 28 de julio, 2020
Escuchá la entrevista a Mariano Sardáns en Radio Ecomedios junto a Hugo Grimaldi charlando sobre finanzas y el contexto actual.
Fecha: 27 de julio, 2020
Fecha: 21 de julio, 2020
Saumell, quien aclaró que el proyecto fue enviado a la Comisión Nacional de Valores, al Banco Central y a los ministerios de Economía y Desarrollo Productivo, agregó: “Tendría impacto fiscal, pero sería un esquema de apalancamiento muy poderoso. Le costaría al fisco la tasa del impuesto, pero puede recibir apalancamiento de entre 5 y 6 veces lo que sacrifica. Es muy útil para el Gobierno, pero también para los trabajadores registrados que hoy reclaman por un menor impuesto a las ganancias”.
Saumell propone un incentivo adicional: “En principio sería un diferimiento del impuesto: en el momento en el que el bono se vende esos $1.000 pasarían a formar parte de la base imponible a futuro, es decir, del período fiscal en el que se concrete. A menos que el bono fuera aplicado a la compra de primera vivienda propia y ahí pasaría a ser directamente una exención”.
Los fondos irían a un fiduciario donde el administrador divorciaría la administración de estos recursos de su propio patrimonio, de su resultado y de su solvencia. “No son AFJP: no nos metemos con lo previsional. Por ejemplo: la comisión que tendrían los agentes que participen (bancos, compañías de seguros, sociedades gerentes de FCI) tendría que ser una comisión de administración y punto”, aclaró
Ante la consulta de si la idea es que los fondos se destinen a bonos privados o públicos, Saumell contestó: “Lo ideal sería un esquema de gradual aplicación al sector privado: por ejemplo que el primer año sea 100% al soberano o subsoberanos. Segundo año 90% público y 10% privado y que progresivamente vaya creciendo la porción de financiamiento a privados”.
Ante la consulta de este medio de si considera viable un proyecto así, el director de la administradora de patrimonios FDI, Mariano Sardáns, indicó: “Parece similar a los fondos de pensiones de Estados Unidos: el más básico es el IRA o los 401(k). En esos casos se puede aportar antes de pagar lo que allá sería el Impuesto a las Ganancias o a la Renta Financiera. El tema es que allá hay incentivos para ahorrar. Si acá se pudiese hacer algo similar sería genial, pero falta que haya confianza”. Otra diferencia que estableció Sardáns es que en Estados Unidos se puede invertir en bonos y acciones de cualquier parte del mundo, por lo cual se necesitaría un set de opciones importante.
Fecha: 17 de julio, 2020
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Por Mariano Sardáns.
Mucho se viene hablando en los medios de comunicación durante las últimas semanas sobre una nueva ola de inversores minoristas, poco informados, sin asesoramiento que, a veces hasta por diversión, invierten en el mercado de acciones de los EEUU. Usan plataformas y brokers online como Robinhood, Interactive Brokers, TD Ameritrade, E-Trade y otras muy populares, que les permiten comprar y vender acciones sin costo alguno y sin la intermediación de ningún oficial de cuentas o asesor. Cada día, diferentes “referentes” de Wall Street alertan que esto podría estar provocando una burbuja que, tarde o temprano, dejará un tendal y muchos inversores muy lastimados.
En relación con este tema, es interesante comentar lo que observamos en las carteras de pequeños inversores que nos contratan para darle una revisión a sus inversiones, un servicio conocido en el mundo como Portfolio Check-up.
Para este sondeo, tomamos una muestra al azar de 100 inversores. Todos tuvieron su primera revisión de cartera durante los meses de abril, mayo y junio de este año. Los valores de las carteras iban desde los USD 52.000 hasta los USD 157.000. Los discount-brokers o brokers online utilizados eran algunos de los nombrados anteriormente. El 93% eran latinoamericanos; el 87% vivían en 13 países de América Latina y el resto en los EEUU.
Del total de la muestra y al momento de la primera revisión, el 100% de estos inversores tenía en su cartera acciones de una de las empresas TOP 10 –por capitalización– del mercado accionario de los EEUU. El 87% tenía acciones de dos de estas empresas, el 71% tenía acciones de tres, el 44% tenía acciones de cuatro y sólo el 22% tenía acciones de cinco empresas de este ranking. Al momento de preguntarles las razones por las que las habían adquirido, el 74% contestó que les “gustaba”; el 19% contestó que seguían periódicamente sus noticias, mientras que el restante 7% contestó que analizaba sus métricas y estados financieros.
Cuando se indagó sobre el resto de su cartera y/o ahorros (considerando también renta fija y efectivo), la porción de acciones representaba en un extremo el 93%, mientras que en el de menor exposición era del 29%. Un porcentaje muy superior al 17,5% que es la media que ostentan los clientes de FDI a los que se les gerencian los patrimonios, cuya cartera promedio está en el orden de los USD 715.000.
Particularmente interesante fue la reacción de todos ellos al comentarles el crecimiento del mercado accionario, cuáles eran las acciones que están traccionando y la evaluación de sus estados de resultados. Llamativamente, en el 73% de los casos, los inversores contestaron que no estaban preparados para soportar caídas en sus carteras de más del 15%, mientras que el 100% confirmó que no podían asumir caídas de más del 30%.
Conclusión: poder operar a costo cero o casi nulo es un gran logro y un inmenso ahorro para los inversores, en perjuicio de las entidades financieras. Sin embargo, está claro que los inversores necesitan un guía que les explique cuáles son las metodologías de inversión, que les provea información objetiva y que los ayude a evitar tomar decisiones “emocionales”, muy común cuando se manejan cartera propias, aún en casos de inversores más expertos y sofisticados. Conviene que sepan lo que puede llegar a pasar. Prepararlos para lo peor, esperando lo mejor.
Fecha: 16 de julio, 2020
Los medios de pago, aparte de cumplir su función, también se convirtieron en una especie de cuenta bancaria para muchas personas que están trabajando en el rubro de servicios. En los últimos meses el uso de plataformas digitales cobró preponderancia, por lo que conversamos con el CEO de la gerenciadora de Patrimonios FDI, Mariano Sardáns sobre este fenómeno y las regulaciones necesarias.
¿Hay que regular los medios de pago?
Los medios de pago se están utilizando como cuentas bancarias. Los millennials se resisten a las herramientas tradicionales y por eso hay que establecer regulaciones de seguridad. Hubo casos como el de WireCard, que quebró y quedó con un agujero de US$ 2.000 millones, por ende, hay que reglamentar las plataformas de medios de pago, las cuales actualmente no son alcanzadas por las regulaciones bancarias y tampoco cuentan con seguros para sus clientes.
¿Por qué se usan los medios de pago de esa manera?
Muchos jóvenes trabajan para el exterior, no lo hacen en su país, especialmente los que se dedican a la programación, al diseño, los artistas y los que son freelancers. Una vez que cobran ahí su dinero, lo dejan en la cuenta y lo utilizan con la tarjeta de débito que está vinculada a la plataforma.
¿Los medios de pagos están siendo una alternativa real para la bancarización?
Claro. Por nombrar, Mercado Libre está bancarizando a millones de brasileños que antes se manejaban en efectivo. Hoy es común que la gente vaya a comercios a depositar reales para hacer pago por tarjetas o para ganarse intereses.
¿Por qué no se opta por ir a depositar el dinero a un banco?
Es que nadie quiere pagar los gastos bancarios ni las comisiones que te cobran por hacer una transferencia. Tampoco les agrada estar firmando papeles y otros trámites, porque los jóvenes optan por la rapidez. Si vos acordás conmigo una prestación de servicio, rápidamente ya te pago por Paypal, WireCard u otra plataforma.
¿Sabías que en Paraguay hace solo cuestión de días las transferencias bancarias realizadas los fines de semana llegan al instante?
Sí y ahora las cosas están cambiando porque los bancos deben competir con los medios de pago. En realidad, una operación así ya debería haber existido hace años y ahora los bancos se adecuan porque se demanda inmediatez.
¿Se aceleró la transformación digital con la pandemia?
Durante la cuarentena se dispararon las operaciones por home banking de forma exponencial. Personas de 70 años hoy utilizan Zoom, Google Meets u otras plataformas para comunicarse o dar clases si es que se dedican a la docencia.
En mi experiencia personal, puedo decir que tuve reuniones con clientes de 80 años por videoconferencia. La gente instaló internet en la casa y aprendió rápido, entonces, lo que falta para acelerar la transformación digital son los incentivos.
¿La exportación de servicios creció en la región?
Son miles los paraguayos, chilenos, argentinos, uruguayos que hoy trabajan para afuera. Muchos de manera informal, pero también hay trabajadores formales que se dedican a programar software, son secretarios, diseñadores o ingenieros.
Durante la cuarentena acá en Argentina hubo muchos maestros que enseñaban particularmente a estudiantes de otros países. Por eso recalco que a la interconexión que hoy existe a nivel regional hay que agregarle regulaciones de seguridad.
¿Paraguay debe preparar una regulación para cuando el cobro por Paypal esté habilitado?
Creo que las regulaciones para medios de pago tendrían que ser universales lo más pronto posible. WireCard no solamente es utilizado por alemanes, también la usan los paraguayos y otros ciudadanos de la región.
Si bien ahora en Paraguay no se puede cobrar por Paypal, hay muchos paraguayos que hoy viven en el exterior y exportan servicios, cobran su sueldo por Paypal y por ende necesitan seguridad.