Por Mariano Sardáns CEO de FDI
En un fallo histórico emitido el 20 de febrero de 2026, la Corte Suprema de Estados Unidos, con una votación de 6-3, determinó que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés) no autoriza al presidente a imponer aranceles aduaneros. Esta decisión invalida una serie de medidas tarifarias implementadas por la administración actual bajo el amparo de esta ley, incluyendo los aranceles «recíprocos» aplicados a importaciones de prácticamente todos los socios comerciales y los aranceles específicos relacionados con el tráfico de drogas dirigidos a Canadá, México y China. El veredicto no solo representa un revés significativo para la política comercial de EE.UU., sino que también genera ondas de choque en las economías globales, particularmente en Latinoamérica, donde las cadenas de suministro y los flujos comerciales están estrechamente integrados con el mercado estadounidense.
Análisis técnico del fallo judicial
Desde una perspectiva técnica, el fallo se centra en la interpretación del Artículo I, Sección 8 de la Constitución de EE.UU., que otorga al Congreso el poder exclusivo para imponer impuestos. La mayoría de la Corte, argumentó que la IEEPA —promulgada en 1977 para regular emergencias económicas internacionales— no delega explícitamente la autoridad para imponer aranceles ilimitados en monto, duración y alcance. La ley permite al presidente «regular… la importación», pero no menciona explícitamente tarifas o derechos aduaneros, que se consideran una forma de tributación.
Los demandantes, incluyendo pequeñas empresas y estados, argumentaron exitosamente que estas tarifas —como el 10% generalizado en importaciones y el 25% en productos de México y Canadá— excedían el ámbito de la IEEPA, diseñada para sanciones como congelamiento de activos o restricciones financieras, no para políticas comerciales amplias. La Corte rechazó los argumentos del gobierno de que las tarifas respondían a «emergencias extraordinarias» como déficits comerciales o flujos de drogas, enfatizando que cualquier delegación de poder tributario debe ser clara y expresa. Este razonamiento se alinea con precedentes constitucionales que limitan el poder ejecutivo en asuntos fiscales, recordando que los Fundadores de EE.UU. asignaron esta autoridad al Congreso para evitar abusos monárquicos.
El disenso, liderado por jueces conservadores, defendió una interpretación más amplia de la IEEPA en contextos de asuntos exteriores, pero la mayoría priorizó la separación de poderes. Técnicamente, el fallo no afecta otras bases legales para aranceles, como la Sección 232 (seguridad nacional) o la Sección 301 (prácticas desleales), pero obliga a una reevaluación de estrategias comerciales basadas en emergencias declaradas.
Impacto macroeconómico en EE.UU. y los mercados globales
Macroeconómicamente, el fallo genera incertidumbre a corto plazo, pero podría fomentar estabilidad a mediano plazo al restaurar predictibilidad en el comercio. Las tarifas invalidadas representaban un ingreso estimado de más de 175 mil millones de dólares en
2025, según cálculos del Penn-Wharton Budget Model, lo que podría llevar a reembolsos masivos a importadores, incrementando el déficit fiscal de EE.UU. y presionando al Tesoro para emitir más deuda. Inicialmente, los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron modestamente, reflejando preocupaciones por un mayor endeudamiento, pero el mercado de bonos se estabilizó rápidamente, con el rendimiento del bono a 30 años en torno al 4,72%.
En los mercados bursátiles, la reacción inicial fue positiva: el S&P 500 subió un 0,7%, el Nasdaq un 1% y el Dow Jones un 0,5% el día del fallo, impulsados por expectativas de menores costos para importadores y cadenas de suministro. Sin embargo, la volatilidad persistió; al lunes siguiente, el Dow cayó un 1,6%, el S&P 500 un 1,4% y el Nasdaq un 1,1%, debido a la respuesta inmediata del ejecutivo: la imposición de un nuevo arancel global del 15% bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, limitada a 150 días sin aprobación congresal. Esta medida, que busca compensar las tarifas perdidas, podría mitigar el impacto fiscal pero exacerba la incertidumbre, ya que obliga a investigaciones adicionales bajo otras secciones para extenderlas.
Impacto en las economías y mercados de Latinoamérica
Latinoamérica, con exportaciones a EE.UU. representando hasta el 80% del total en casos como México, se beneficia relativamente del fallo, aunque el nuevo arancel del 15% modera el alivio.
Macroeconómicamente, la invalidación elimina barreras altas que habían distorsionado cadenas de valor integradas, como en la industria automotriz y agropecuaria bajo el T-MEC (USMCA). Para México, la eliminación del 25% en importaciones relacionadas con drogas reduce presiones inflacionarias y fortalece el peso mexicano, que se apreció un 2-3% inmediatamente post-fallo antes de estabilizarse. Las bolsas mexicanas, como el IPC, subieron un 1.5% inicial, reflejando optimismo en sectores manufactureros, aunque la nueva tarifa del 15% podría erosionar márgenes si se extiende.
Brasil, uno de los más afectados por tarifas previas del 40% (impuestas por razones políticas), emerge como gran ganador: su tasa efectiva de aranceles cae de 31% a 10-15%, según Bloomberg. Esto impulsa exportaciones de commodities como soja y acero, apoyando el real brasileño, que ganó terreno frente al dólar debilitado. La bolsa de São Paulo registró ganancias del 2% el día del fallo, impulsada por empresas exportadoras. Sin embargo, la incertidumbre persiste; si el nuevo arancel se prolonga bajo Sección 301, podría desacelerar el crecimiento proyectado del PIB brasileño en 2-3% para 2026.
En países como Colombia y Argentina, el impacto es mixto. Colombia, con tarifas previas del 10-20%, ve alivio en café y flores, pero el nuevo 15% presiona sus exportaciones no tradicionales. El peso colombiano se fortaleció marginalmente, y la bolsa de Bogotá subió un 1%. Argentina, dependiente de exportaciones agrícolas, se beneficia de un dólar más débil para sus commodities, pero enfrenta riesgos si las tarifas se expanden a productos como carne o vino. Su moneda, ya volátil, podría ver presiones adicionales si el déficit comercial de EE.UU. lleva a represalias.
En términos agregados, el fallo reduce la incertidumbre que había frenado la inversión extranjera directa (IED) en la región, que cayó abruptamente en 2025 según la CEPAL. Cadenas de suministro «nearshoring» —de México a Centroamérica— podrían acelerarse,
fomentando crecimiento del 1-2% adicional en PIB regional si la incertidumbre se anula. No obstante, la diversificación comercial hacia Asia y Europa se acelera, como evidencian acuerdos de la UE con Mercosur, mitigando dependencia de EE.UU.
Conclusiones y perspectivas futuras
Este fallo reafirma la separación de poderes en EE.UU., limitando el uso expansivo de emergencias para políticas comerciales, y podría presionar al Congreso para legislar reformas arancelarias. Para Latinoamérica, representa un respiro macroeconómico al aliviar barreras altas, fortaleciendo monedas y bolsas a corto plazo, pero el nuevo arancel del 15% introduce volatilidad. En un contexto de desaceleración global, las economías latinoamericanas deben priorizar diversificación y resiliencia interna para navegar esta era de proteccionismo. Si las tarifas persisten, podrían elevar inflación regional en 0,5-1%, pero un enfoque en integración intra-regional —como el Pacto del Pacífico— podría contrarrestar impactos negativos, promoviendo un crecimiento más sostenible.
Fuente: Revista Empresarial
