La decisión de Fitch Ratings de elevar la nota soberana de Argentina de CCC+ a B- generó un efecto inmediato sobre el sistema financiero local. Tras la mejora al país, la agencia también revisó al alza las calificaciones de varios bancos argentinos, en una señal que el mercado interpreta como un respaldo tanto al rumbo macroeconómico como a la capacidad de recuperación del crédito.