-Para hacer un análisis de esa naturaleza, hay que dejar de lado la ideología. Para los mercados internacionales, Javier Milei es un Elon Musk en pequeña escala. Parece un rockstar en su forma de ser, igual que el CEO de Tesla. Tienen la misma forma de actuar, de hablar, de mirar y hasta de vestirse. Hay clientes en el exterior que dicen “este tipo está obsesionado en sacar a la Argentina adelante cueste lo que cueste y duela lo que duela”. Para el mundo del dinero, eso es una buena noticia, como también lo es que Argentina se apalanque en un superávit financiero y, en ese aspecto, se encuentre en un selecto grupo de países que han alcanzado esa meta. De allí la observación internacional sobre la Argentina porque el resto del mundo muestra un superávit primario en sus cuentas, antes de pagar la carga de intereses de sus deudas. De todas maneras, la Argentina carga con 80 años de una suerte de prontuario delictivo embistiendo contra los ahorristas, expropiándole el capital en base a una elevada inflación y con herramientas como el corralito, el corralón y hasta con el dinero de las AFJP. Ha sido un largo proceso que ahora parece que tiende a cambiar. Tener superávit financiero es una historia que la Argentina nunca conoció. Es hasta una cosa nueva para el mundo en el que EEUU tiene deudas por 39 trillones de dólares, viendo cómo está la Unión Europea y los países desarrollados. Por eso Milei, con su quijotada, está en el radar de los líderes globales. Y seguirá en esa senda porque, como postula Mirtha Legrand, la gente se renueva. No es lo mismo una persona mayor a 40 años que viene observando cómo le metieron la mano en el bolsillo durante varias crisis que otro, más joven, que no vivió esa historia, salvo por los relatos de un padre o de sus abuelos.