Fecha: 16 de junio, 2022
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El directorio del banco central de Argentina (BCRA) dispuso incrementar el jueves su tasa de referencia en 300 puntos básicos a 52% anual, se informó oficialmente, dada la firme tendencia alcista de la inflación que golpea el bolsillo de los habitantes con un brusco recorte en el poder adquisitivo.
La medida se adoptó en base a la creciente presión sobre los precios al consumidor (IPC) que sufre la tercera economía de América Latina, la que a criterio de analistas privados tendrá un piso ligeramente superior al 70%.
Analistas del mercado dijeron a Reuters la semana pasada que se preveía el ajuste en la política monetaria para no quedar desfasado el poco interés que ya generan las inversiones con el debilitado peso doméstico.
“Esta subida de tasa es más simbólica que efectiva, ya que no contiene ni a la inflación ni al dólar porque lo que existe es plena desconfianza. Es totalmente inocuo para todo lo que le pasa a la Argentina”, dijo Mariano Sardáns, director ejecutivo de la Gerenciadora de Patrimonios FDI.
Se trata de la sexta alza mensual consecutiva de la tasa “Leliq” para el plazo de 48 horas, desde el 38% vigente hasta enero pasado. Hasta la víspera regía un rendimiento del 49%.
“Es fuerte la suba de tasa, poco ortodoxa para el directorio actual del banco central, con lo cual pareciera una etapa de desesperación. Está claro que la gente cada vez menos quiere tener pesos en sus carteras”, afirmó un analista de una importante correduría local.
La nueva tasa del 52% equivale a una 66,4% efectiva anual, aún por debajo de la proyección del IPC para todo el año.
De esta manera, se retoman niveles de rendimientos vistos a inicio del 2020 cuando una notoria incertidumbre política por cambio de Gobierno jugaba en contra de las perspectivas del mercado.
Objetivos
“El BCRA mantendrá los mecanismos por los cuales garantiza que la suba de la tasa de política monetaria se traslade íntegramente a los depositantes, tanto de personas humanas como empresas”, reportó un comunicado de la entidad.
Agregó que “los datos de mayo confirmaron la desaceleración en la inflación que se había iniciado en abril, con una significativa baja en la categoría núcleo. El BCRA espera que los registros de inflación mensuales continúen descendiendo gradualmente”.
El IPC de mayo arrojó un alza 5,1% en el país sudamericano, tras la escalada del 6,7% en marzo y del 6% en abril, con un acumulado del casi 30% en los primeros cinco meses del año.
“El Tesoro tuvo que renovar deuda el martes, mediante una nueva licitación de títulos y se vio obligado a pagar una tasa de referencia más alta (…) para retener a inversores. El banco central hoy (jueves) debió convalidar esa recolocación de deuda para mantener el interés de los bancos en las ‘Leliq'”, dijo Christian Viand, director del agente de liquidación y compensación Criteria.
“La suba de 300 puntos básicos que propicia el banco central busca ser una ancla para que los pesos que están disponibles en el mercado no se vayan al tipo de cambio y se ‘esterilicen’ para evitar que fomenten la inflación, aunque parece ser una pelea que el banco central viene corriendo de atrás”, acotó.
El temor de operadores radica en que cada alza de tasa juegue en contra de la productividad que necesita la economía, la que muestra signos de desaceleración pese a datos comparativos con la época de crisis que produjo la pandemia.
“La autoridad monetaria continúa su proceso de gradual normalización de la tasa de política y del resto de la estructura de tasas de interés de la economía, de forma de contribuir a preservar la estabilidad financiera y cambiaria, sostener el crecimiento del producto y del empleo y reducir la inflación”, se comprometió el BCRA.
“Asimismo, en una economía como la argentina con un canal del crédito relativamente pequeño, la suba de tasas actúa principalmente incentivando el ahorro en pesos. Su acción antinflacionaria entonces pasa en gran medida por contribuir a la estabilidad cambiaria y financiera, debiendo estar complementada con otros instrumentos de la política económica para reducir la inercia inflacionaria”, afirmó.
El aumento en la percepción del riesgo financiero internacional se corroboró en la víspera cuando la Reserva Federal estadounidense (Fed) incrementó su tasa en 75 puntos básicos, en la medida más drástica desde 1994.
Al margen de Estados Unidos, naciones vecinas de Sudamérica también vienen ejecutando un gradual reacomodamiento alcista de tasas encabezado por Brasil, mientras que en Europa ocurre lo mismo, una tendencia que se afirmó con la invasión rusa a Ucrania que disparó los precios de materias primas.
Argentina soporta una de las inflaciones más altas del mundo, pese a un reciente acuerdo para refinanciar deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) donde el Gobierno se compromete a reducir el déficit fiscal, disminuir la emisión monetaria, reforzar las reservas del BCRA y ofrecer una tasa de interés positiva en términos reales, entre otros temas.
Fuente: La Nación.