Agroindustria, energías renovables, manufactura y maquila, infraestructura, finanzas, tecnología y turismo y logística figuran entre los sectores con mayor potencial. Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora argentina FDI, los analiza en un repaso sobre la estabilidad macroeconómica Paraguay.
Con dos calificaciones de grado de inversión, Paraguay se vuelve especialmente atractivo ra fondos institucionales, como pensiones y seguros, que requieren este estándar mínimo para realizar inversiones de gran escala. Este avance reduce los spreads de los bonos soberanos, disminuye el costo del endeudamiento y potencia la inversión extranjera directa (IED), proyectada por Standard & Poo’s (S&P) en torno al 27% del PIB para el período 2026-2028, frente al 24% estimado previamente.
Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora patrimonios FDI, es quien destaca estos aspectos, repaso previo de la estabilidad macroeconómica araguaya, ya que, en diciembre de 2025, S&P elevó la calificación soberana de Paraguay a BBB-/A-3 con perspectiva estable. Fue cuando se le otorgó la segunda nota de grado de inversión, luego de la asignada por Mooody’s en julio de 2024.
Este hito consolida al país como un destino seguro y confiable para los inversores internacionales, reflejando un bajo riesgo de incumplimiento de sus obligaciones financieras.
“El logro es el resultado de políticas económicas prudentes, un crecimiento sostenido y una gestión fiscal responsable, factores que favorecen la llegada de más capital extranjero”, expresó.
No obstante, persisten desafíos estructurales, como la dependencia del sector agrícola, la vulnerabilidad frente a eventos climáticos y problemas de corrupción. En material fiscal, el déficit se redujo al 2,6% del PIB en 2024 y se proyectó en 1,9% en 2025, acercándose progresivamente al límite legal del 1,5%.
Pero, cuáles son los sectores que tienen mayor potencial tras el grado de inversión, fue una interrogante. Mariano identificó a la agroindustria y alimentos; ya que empresas globales como Cargill y Bunge, atraídas por la producción de soja y carne, así como por el bajo costo de la tierra. El grado de inversión facilita el financiamiento para expansión, con acceso al Mercosur.
Energías renovables; hidrógeno verde, bioetanol y solar, con actores como ATOME y Siemens, aprovechando la abundancia de energía limpia y de bajo costo proveniente de Itaipú y Yacyretá.
Manufactura y maquila; compañías textiles, automotrices y electrónicas incentivadas por exenciones impositivas y mano de obra competitiva.
Infraestructura y construcción; con proyectos de carreteras, puertos y logística, con inversiones estimadas en torno al 17% del PIB en 2025. Finanzas y tecnología; bancos internacionales, fintech y empresas de pagos digitales, atraídas por la estabilidad macroeconómica y el bajo riesgo soberano.
Así como turismo y logistica, que son sectores con alto potencial gracias a la ubicación estratégica del país y políticas pro-mercado.
Aunque el CEO de la firma argentina propone una serie de medidas para sostener este impulso y consolidar la inversión extranjera tales como, fortalecer instituciones y gobernanza, combatiendo la corrupción con reformas judiciales y transparencia, mejorando rankings como Doing Business.
Propone a la vez diversificar la economía, reducir dependencia del agro mediante inversión en educación y tecnología, atrayendo inversión en sectores no vinculados a commodities. Mantener prudencia fiscal; cumplir límite de déficit del 1,5% del PIB y fomentar emisión de bonos en moneda local para mitigar riesgos cambiarios.
La inversión en infraestructura como; carreteras, puertos y energías verdes, para potenciar las exportaciones y atraer inversionistas. Formalización e inclusión financiera; ampliar la base tributaria, acceso al crédito y preparación ante shocks comerciales globales mediante reservas y alianzas regionales.
En síntesis, el grado de inversión posiciona a Paraguay como una “estrella emergente” de América Latina, con condiciones favorables para sostener un crecimiento económico sólido y atraer inversiones de largo plazo, siempre que continúe profundizando reformas estructurales pendientes.
Fuente: Revista Foco
