La escalada del conflicto en Medio Oriente, con foco en la tensión entre Israel e Irán y el riesgo de afectación del estrecho de Ormuz, volvió a activar un fenómeno clásico en los mercados financieros: el “flight to quality”. Sin embargo, esta vez el movimiento tiene matices que lo vuelven particularmente desafiante para economías frágiles como la argentina.

“El conflicto con Irán golpeó a los mercados globales. Lo que más afecta no es solo el hecho en sí, sino la incertidumbre sobre su alcance. Cuando los inversores perciben que el conflicto puede escalar, los mercados tienden a caer porque se vuelve muy difícil estimar las consecuencias económicas y geopolíticas”, relató el analista y asesor financiero Mariano Monferini.

En este marco, se activa la lógica defensiva. Concretamente, los inversores reducen exposición a activos percibidos como riesgosos y migran hacia activos considerados seguros, como bonos del Tesoro de Estados Unidos, crédito de alta calidad o metales preciosos, aunque estos últimos ya se encuentran en niveles elevados.