El mercado energético se posiciona como el principal factor de riesgo en el escenario global. Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, afirmó que “el petróleo sigue siendo el ´rey ´ porque es el shock primario de oferta”, al referirse al impacto del conflicto en el estrecho de Ormuz sobre los precios internacionales.

Explicó que la dinámica actual no se limita al valor spot del Brent, sino a un conjunto de indicadores en tiempo real. Entre ellos, señaló el tráfico de tanque rus como la referencia central: “Windward y Vortexa reportan solo 16 cruces AIS visibles en los últimos 7 días, frente a 135-140 diarios preconflicto”. Esta calda, indicó, representa una contracción de entre 85% y 90%.

El ejecutivo indicó que, si el flujo no supera los 50 o 60 cruces diarios en las próximas semanas, el mercado interpretará que el shock es estructural. A la vez, observó que la curva forward mantiene una señal de moderación, al reflejar expectativas de resolución en el corto plazo.

Según detalló, el mercado asigna una probabilidad de entre 60% y 65% a que la disrupción sea temporal. “Por eso la curva forward sigue descontando Brent por debajo de US$80-85 para fin de año”, sostuvo. Sin embargo, advirtió que una persistencia en los niveles actuales podría llevar el precio a superar los US$ 120 por barril.

IMPACTO REGIONAL

En ese escenario, Sardáns describió un cambio en la distribución de beneficios y costos entre economías de América Latina. Señaló que los exportadores de energía se posicionan como los principales beneficiados, mientras que los importadores enfrentan presiones inflacionarias y fiscales.

Detalló que Argentina podría registrar un aumento significativo en su superávit energético, impulsado por la competitividad de Vaca Muerta. Brasil, por su parte, sumaría ingresos adicionales por exportaciones, fortaleciendo tanto a sus empresas energéticas como a su deuda en moneda local.

También mencionó a Colombia, Guyana y Ecuador como economías con potencial de atraer inversión en exploración y producción. En paralelo, indicó que los países importadores como Chile o Perú, enfrentan deterioro en sus términos de intercambio.

En cuanto a Paraguay, incluyó al país dentro del grupo de agroexportadores que podrían beneficiarse por el alza en los precios de commodities agrícolas, derivada del incremento de costos energéticos globales.

ROTACIÓN

El CEO de FDI describió un proceso de reconfiguración en las carteras de inversión. Señaló que la estrategia apunta a “rotar de ´growth global ´ a ´valué + commodity LATAM”, priorizando sectores vinculados a energía, agro e infraestructura.

Entre los activos recomendados, mencionó empresas de upstream y midstream energético, así como compañías agroexportadoras y proyectos de infraestructura logística. En contraste, indicó una menor exposición a consumo interno, bonos de alto rendimiento y sectores sensibles a costos energéticos.

Sardáns afirmó que, en ciclos de este tipo, la energía se consolida como uno de los pocos sectores con desempeño positivo. “Energía es el único sector positivo en shocks como 2022 o los años 70”, indicó, al tiempo que destacó el rol del oro y la plata como cobertura frente a la inflación.

POLÍTICA MONETARIA

El análisis incluyó el margen de acción de la Reserva Federal en un contexto de presión inflacionaria. Sardáns sostuvo que la autoridad monetaria enfrenta una “trampa de política clásica”, con restricciones para reducir tasas en un entorno de petróleo elevado.

Indicó que el mercado prevé recortes acotados hacia la segunda mitad de 2026, condicionados a una eventual normalización del conflicto. “No puede cortarse agresivamente sin desanclar expectativas”, explicó. Según expuso, este escenario implica un dólar fuerte y tasas altas por más tiempo, lo que genera salida de capitales desde mercados emergentes. En ese marco, señaló que los países exportadores de commodities tienen mayor capacidad de resistencia, al generar divisas a través del comercio exterior.

GESTIÓN

Desde la perspectiva de la gestión de activos, detalló que la prioridad actual es equilibrar protección de capital y generación de retornos. Indicó que entre 40% y 50% de las carteras se orientan a instrumentos defensivos como oro, bonos del Tesoro de corto plazo y liquidez en dólares.

El restante 50% a 60% se destina a estrategias temáticas, con foco en energía, agro e infraestructura. “Rebalanceo trimestral obligatorio y stress-testing mensual contra escenarios de petróleo US$ 150”, describió como parte del proceso.

El ejecutivo también señaló cambios en el comportamiento de los inversores desde la escalada del conflicto. Indicó que los clientes institucionales pasaron de una postura de espera a demandar coberturas específicas vinculadas a energía. En paralelo, los inversores de alto patrimonio incrementaron su exposición a ETFs (fondos cotizados) de energía y oro, reduciendo posiciones en tecnología.

Finalmente, explicó que la firma mantiene carteras diversificadas mediante instrumentos registrados en distintos mercados. “Exageramos la diversificación utilizando ETFs registrados dentro y fuera de los EE.UU., lo cual nos permite anular el riesgo de capital”, concluyó.

Fuente: 5 Días