Un estudio realizado en Estados Unidos registró un marcado malestar financiero entre los más jóvenes: ocho de cada diez integrantes de la Generación Z y tres de cada cuatro Millennials dicen sentirse “financieramente fracasados o atrasados”. El dato surge del *Northwestern Mutual Planning & Progress Study 2026* y se da en un contexto de encarecimiento de la vivienda, salarios estancados, inflación y avance de la inteligencia artificial.
El relevamiento expone una percepción extendida entre estos grupos etarios: que el camino tradicional para construir patrimonio ya no alcanza. Ese diagnóstico, que combina factores de costo de vida y del mercado laboral, aparece asociado a un cambio en el comportamiento financiero de una parte de los jóvenes, con búsqueda de alternativas que prometen resultados rápidos.
En esa línea, Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, vinculó la frustración con una mayor predisposición a asumir riesgos en busca de una reversión acelerada de la situación económica. “Cada vez vemos a más jóvenes buscando en las inversiones una solución inmediata a esa frustración. Es una tendencia que también empezamos a observar en América Latina”, dijo Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI.
El directivo advirtió sobre el riesgo de trasladar esa lógica de urgencia al funcionamiento de los mercados. “El problema aparece cuando el mercado empieza a utilizarse como si fuera un casino, porque la mayoría termina perdiendo dinero y quedando en una situación peor”, dijo Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI.
El fenómeno, tal como se describe en el marco del estudio y la lectura del ejecutivo, no se limita a instrumentos tradicionales. En ese contexto, cada vez más personas recurren a criptomonedas, opciones financieras, *meme stocks* e incluso apuestas deportivas con la expectativa de obtener una ganancia extraordinaria que cambie su situación económica en poco tiempo.
Para Sardáns, esa búsqueda de atajos rara vez ofrece los resultados esperados. En su planteo, la salida se apoya en prácticas sostenidas y de largo plazo: “La verdadera solución sigue siendo la misma de siempre: ahorrar de forma constante, invertir de manera diversificada y mantenerse en el mercado a largo plazo. La construcción de patrimonio requiere disciplina, no apuestas”, concluyó.
Fuente: Mercado
