Fecha: 6 de agosto, 2018
El Administrador Federal de Ingresos Públicos, Leandro Cuccioli, tiene en estos momentos varios temas en la cabeza para resolver, pero hay uno que lo quiere sacar antes de fin de año: reglamentar la renta financiera.
Según pudo saber este diario, la AFIP continuará dialogando con la Comisión Nacional de Valores en las próximas semanas para definir el esquema. La vicepresidenta de la CNV, Patricia Boedo, es quien está con el tema de la reforma impositiva en el órgano regulador.
Por ahora no hay absolutamente nada definido, ni siquiera si habrá o no agentes de retención, pero aseguran que se va a resolver antes de fin de año. Una fuente al tanto de las idas y vueltas admitió que en un primer momento estaba planteado que fueran los bancos y las sociedades de bolsa los agentes de retención, pero se cambió en los últimos días para que sea a través de una declaración jurada del individuo.
Los brokers auguran que sea de ese modo y no ser ellos los agentes de retención, ya que les demandaría un mayor costo: “Sería una locura, destrozás a las sociedades de bolsa, que ya vienen mal por la caída del mercado. Pero con el agravente que los inversores preferirán transferir todos los bonos al exterior, de modo de no pagar el impuesto por anticipado, al momento de cobrar el cupón, sino hacerlo en junio del año próximo, una vez que es su vencimiento, pero no por anticipado. Si hacen esto van a matar a la industria, van a cazar a los más inversores más chicos que no tienen cuenta en el exterior, pero al resto se los incentivará a irse afuera”, advierte Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Hay que tener en cuenta el mínimo no imponible, ya que la ley prevee una deducción especial a partir de la cual se paga el impuesto de $ 67.000. Recién a partir de ese valor (y sólo sobre lo que exceda a ese valor) se pagará. “¿Cómo van a hacer los bancos o sociedades de bolsa para saber cuánto ganaste con todos tus instrumentos financieros? Porque lo tienen que saber, para saber si te tienen que retener o no. Y cuánto te tienen que retener, ya que hay que retener sobre lo que exceda $ 67.000”, dice Ezequiel Passarelli, Tax Managing Partner de SCI Group.
En caso de que se obtengan rentas aplicables al 5% (en pesos) y 15% (en dólares), el minimo no imponible se proporcionará de acuerdo a cada concepto, lo que originaría otra complicación más.
En cuanto a los fondos comunes de inversión, pueden estar compuestos en parte por activos en pesos y parte en dólares. En consecuencia, ¿qué determina si se lo considera en dólares y tributa el 15% o en pesos y tributa el 5%? Aún no está determinado. Podría ser proporcional (si los activos subyacentes son 50% en pesos y 50% en dólares, que se aplique un 5% sobre el 50% en pesos y un 15% sobre el 50% en dólares), o podría aplicarse la tasa a los activos subyacentes que primen. Otra complicación.
Respecto de bonos con plazos de pago de cupones superiores a un año, ¿qué tratamiento se les aplica? Este es el caso de bonos con período de gracia mayor a un año. Para ello, la l establece que los intereses corridos durante el período fiscal se determinarán por el concepto de lo devengado (y no de lo percibido: o sea cuando se cobra). Esto quiere decir que el interés se imputará de acuerdo con su devengamiento en función del tiempo y el contribuyente deberá adelantar el pago sobre intereses que aún no ha percibido. Porque los cobra después de tener que pagar el impuesto. O sea que en este caso no puede ser por retención. Sí o sí tiene que ser por declaración jurada, porque el impuesto se paga en el año uno (devengado) y el interés se cobra en el año dos (percibido).
Passarelli imagina el caso de un portfolio que se invierta en su totalidad en bonos cupón cero con vencimiento mayor a un año, como puede ser bonos del Tesoro americano: “El contribuyente deberá vender parte de su posición año tras año para pagar dicho impuesto. Hay bonos argentinos que quedarían en desventaja como el PARY o PARA que cotizan bajo la par”, detalla.
En cuanto a los bonos a la par, ¿qué tratamiento se les da a los intereses corridos hasta el momento de compra o de su enajenación? Por ejemplo, se compra un bono con cupón 8% anual a u$s 100 con intereses corridos hasta el momento de u$s 2, por lo que el pago erogado es u$s 102. A los 90 días se cobra el cupón semestral de u$s 4 y finaliza el período fiscal. El contribuyente podrá: a) computar como costo de compra los u$s102 que luego aplicará contra la futura venta y pagar el impuesto sobre el cupón recibido (u$s 4) o; b) computar u$s 100 como costo de compra y considerar como ganancia gravada la diferencia entre el cupón cobrado y la porción de intereses corridos pagados al momento de la compra (u$s 4 – u$s 2 = u$s 2 sujeto a impuesto). El mismo tratamiento aplica para la venta.
“Se trata de otra complicación: la persona debería indicarle a cada banco qué opción elige. Y todos los bancos deberían comunicarse para ver qué renta tiene sobre el mínimo no imponible. Vale decir que las opciones a las que hace referencia la ley con respecto a los intereses corridos deberán ser ejercidas sobre la totalidad de las inversiones y mantenerse dicho criterio durante cinco años”, concluye el directivo de SCI Group.
Comentarios de: Mariano Sardáns
Fecha: 30 de julio, 2018
Muchas empresas padecen en estos días las consecuencias de la abrupta suba del tipo de cambio que se dio en las últimas semanas. Son todas aquellas que tenían su capital de trabajo en pesos (saldos bancarios, cheques en cartera y cuentas a cobrar en la calle) y obligaciones que pagar en dólares y/o mercadería e insumos importados o dolarizados que reponer.
Al igual que la “humedad”, lo que mata es la volatilidad. Algo que está claro y que no va a cambiar, es que el dólar es volátil e imprevisible. Y cuando hablamos de volatilidad, nos referimos a sorpresivas subas y bajas de su cotización.
Si consideramos que se vienen tiempos de más incertidumbre internacional, es seguro que la volatilidad aumente aún más y por ende será más difícil prever cual será el valor de la divisa en un día, en una semana, y aún más en un mes. Y eso, sin lugar a dudas, genera mucha inquietud en quien gestiona un negocio.
Pero hay una solución para matar esa volatibilidad: el “futuro de dólar”.
“El futuro de dólar actúa como un seguro de cambio. Permite fijar un tipo de cambio a futuro y así olvidarse de los vaivenes y la incertidumbre que provoca el dólar. Al desaparecer el efecto variable del tipo de cambio, las Pymes pueden concentrarse en ser competitivas, sin morir en el intento”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Pasa a detallar:
A los importadores y/o vendedores de productos o servicios con insumos dolarizados, los vuelve más competitivos: la suba del dólar deja de ser un temor. Pueden vender en pesos, a plazo y sin cláusulas de ajuste. Desaparece el riesgo de perder el margen de ganancias o -peor aún- de no poder siquiera reponer el stock. Esta herramienta les evita perder ventas cuando exageran y le cargan a las facturas un tipo de cambio demasiado alto para estar cubiertos.
Para los exportadores y/o vendedores de servicios en dólares, su uso es también altamente beneficioso. Les permite vender a plazo sin por ello estar expuestos a la baja del dólar dado que sus ventas son en esta moneda pero sus costos son en pesos (corriendo el riesgo de perder el margen de ganancias o, peor aún, de haber vendido a pérdida).
Un tercer grupo de beneficiados son quienes quieren asegurarse la dolarización de todo o parte del capital de trabajo en pesos (caja operativa + cuentas a cobrar + otros no dolarizados) o los saldos transitorios colocados a tasa (en Lebacs, por ejemplo) sin por ello tener que desarmar la inversión.
“El seguro de cambio es fácil de instrumentar, sencillo de operar y está al alcance de cualquier PYME. No se necesita ser una gran multinacional para acceder a esta herramienta. La clave pasa por un buen asesoramiento para definir qué proteger y cómo estructurar la operación”, concluye Sardáns.
Liberarse de la volatilidad del dólar no es algo menor para una Pyme, la cual ya tiene bastante incertidumbre con el día a día de su actividad.
Fecha: 28 de julio, 2018
Hasta no hace mucho, por “familia” solía entenderse un matrimonio de hombre y mujer, casados para toda la vida, con hijos que eran fruto de esa unión legalmente indisoluble. En ciertas ocasiones, había hijos extramatrimoniales que paulatinamente vieron reconocidos sus derechos en la ley. Con posterioridad, se admitió legalmente el divorcio vincular, lo cual hizo más frecuente que una persona tuviera hijos matrimoniales pero de distintas uniones, supuesto que antes era casi exclusivo de los casos de viudez. Se incrementó además la aceptación social y frecuencia de la maternidad en soltería o del concubinato. Todo ello llevó a la “familia ensamblada”, que suele presentar casos de hijos “míos, tuyos y nuestros”.
Así, el formato de familia mutó mucho más rápido que su molde legal, y la ley se volvió insuficiente al no lograr contemplar una porción significativa de familias “reales” que no encajaban en el sistema legal. Las consecuencias se extendían a cuestiones patrimoniales, hereditarias, asistenciales o previsionales, por ejemplo. Son muchos los planos afectados. Por ejemplo, en una familia ensamblada la herencia se repartirá en forma diferente si se muere primero uno u otro de los integrantes de la pareja. Los activos podrían terminar, al menos parcialmente, en una rama no sanguínea de la familia de alguno de los interesados. Pero, ¿era esa su voluntad?
Un testamento bien preparado y preferentemente combinado con un fideicomiso familiar es una herramienta muy útil para que las familias creen sus propias soluciones, especialmente cuando “no hacer nada” pueda generar efectos distintos a los deseados por ellas.
Fecha: 26 de julio, 2018
El Tesoro renovó ayer u$s 400 millones de Letras del Tesoro en dólares (Letes) que vencen el viernes. Con el diario del lunes en la mano esta vía de financiamiento de corto plazo que encontró el Gobierno para recurrir al ahorro interno, incluso el minorista, aparece como una de las inversiones más rendidoras del año, en comparación con alternativas conservadoras y de fácil acceso para ahorristas poco sofisticados.
Como es lógico, al ser un instrumento en dólares que se puede suscribir con pesos cubrió con creces de la devaluación a quienes apostaron por él, además de generar un rendimiento en moneda extranjera. Pero si se mide elresultado obtenido en lo que va del año en pesos y en términos reales, además, arrojaron un resultado del 27% luego de descontar la inflación. Muy por encima de depósitos ajustados por UVA, Lebac o el dólar liso y llano, entre otras alternativas.
Calcular resultados de inversiones a posteriori puede ser un ejercicio mentiroso, similar a estimar cuánto se hubiese obtenido al acertar un número de la lotería una vez que ya se sorteó (por ejemplo, la acción de Tenaris vuela 70% desde el cierre de 2017). Sin embargo, puede ser interesante ver lo que pasó con activos de un segmento similar, por ejemplo inversiones conservadoras de fácil acceso para ahorristas minoristas.
En esa línea, el resultado de invertir en Letes en dólares parece sencillo. Quien suscribió estas letras y esperó hasta su vencimiento se cubrió frente a la devaluación y además percibió un rendimiento en dólares. Pero más interesante entonces es pensar qué pasó con la capacidad adquisitiva de los ahorros de quienes apostaron por estos papeles, es decir, comparar con inflación.
Mariano Sardans, CEO de FDI, se basa en la Lete a 192 días que colocó el Tesoro en la licitación del 10 de enero pasado, vence este viernes, se emitió 2 días más tarde y pagó una tasa nominal anual en dólares del 2,80%.
“Desde el 12 de enero al día de hoy el dólar representa un 1,50% en dólares, nos da un acumulado del 45,80% en pesos en términos nominales”, dijo.
“El acumulado de inflación desde el 12 de enero al cierre de este viernes es aproximadamente un 18,30%, en base a una inflación estimada para julio del orden del 3%”, agregó Sardans. “La rentabilidad de la Lete (con ajuste del tipo de cambio y devengamiento de tasa) brinda una tasa acumulada del 27,5% por encima de la inflación acumulada del período”, concluyó. Es decir, unos puntos por encima de haber ahorrado en dólares billete.
Rodrigo Terre, de First, estima el rendimiento acumulado de la Lete emitida a principios de enero en el 46% acumulado en pesos, en términos nominales. Implica un resultado que, en términos anualizados, equivaldría a una tasa nominal del 86% en pesos.
Miguel Zielonka, de Econviews, prefiere comparar contra los depósitos ajustados por UVA, el índice creado por el Banco Central para ajustar créditos y depósitos por la inflación.
“Al haber suscripto Letes, teniendo en cuenta el rendimiento que pagaban a principio de año, tendrías hoy u$s 101,40 por cada u$s 100 invertidos, alternativamente si hubieras hecho un plazo fijo UVA te hubiera rendidoCER más 3%, como el CER acumula 16% aproximado en el año, mas 1,5%, te hubieras llevado 17,5% en pesos”, dijo.
“Traducido a dólares, con el plazo fijo UVA tendrías unos u$s80 dólares hoy frente a los u$s101,40 que conseguiste con la Lete”, concluyó.
La Lebac, la herramienta de regulación de la oferta monetaria que se transformó en los primeros dos años de la era Macri en una alternativa de inversión hasta para los ahorristas de a pie, mientras tanto, no tuvo una buena primera mitad de año.
Según cálculos de GMA Capital, rolear la Lebac más corta todos los meses (es decir, invertir en la Lebac a un mes y llegado el vencimiento utilizar capital e intereses para reinvertir en una nueva Lebac al mismo plazo) de lo que va de 2018 supuso un resultado acumulado en pesos nominales del 20,3%, es decir, unos puntos por encima de la inflación acumulado. Con la disparada del dólar de más del 45% en el período, eso implicó una pérdida en dólares: un rendimiento negativo del 17,4% en moneda dura.
Las tasas de las Letes llegaron al 5,5% en las últimas emisiones a un año de plazo, cuando la suba de la tasa de los Estados Unidos y el aumento del riesgo soberano argentino obligaron al Tesoro a ofrecer un rendimiento mayor por su deuda de corto plazo. Ayer, sin embargo, según El Cronista, la Lete a 182 días se colocó al 3,75% anual en dólares, por debajo de sus picos del año pero bien por encima del nivel al que se emitía a principios de año.
Aunque las expectativas de avance del tipo de cambio parezcan estar calmándose a futuro, lo que obliga a una nueva evaluación antes de suscribir estos papeles, es claro que quienes tuvieron sus ahorros en Letes durante lo peor de la corrida contra el peso durmieron más tranquilos que el resto
Fecha: 27 de julio, 2018
El Tesoro renovó el miércoles 400 millones de dólares de Letras del Tesoro en dólares (Letes) que vencen este viernes. Al ser un instrumento en dólares que se puede suscribir con pesos cubrió con creces de la devaluación a quienes apostaron por él, además de generar un rendimiento en moneda extranjera. Por ello, si se mide el resultado obtenido en lo que va del 2018 en pesos y en términos reales arrojaron un resultado del 27% luego de descontar la inflación. Muy por encima de depósitos ajustados por UVA, Lebac o el dólar liso y llano, como otras alternativas.
Como resultado entonces, quienes compraron estas letras y esperaron hasta su vencimiento, se cubrieron frente a la devaluación y además percibió un rendimiento en dólares, según consignó El Cronista.
Mariano Sardáns, CEO de FDI, se basa en la Lete a 192 días que colocó el Tesoro en la licitación del 10 de enero pasado, vence este viernes, se emitió 2 días más tarde y pagó una tasa nominal anual en dólares del 2,80%. “Desde el 12 de enero al día de hoy el dólar tuvo una suba del 43,65%. Si a esta suba del dólar le agregamos el devengado de la tasa de la Lete por estos 196 días que transcurrieron, lo cual representa un 1,50% en dólares, nos da un acumulado del 45,80% en pesos en términos nominales”, expresó al mencionado medio.
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En ese marco, agregó: “El acumulado de inflación desde el 12 de enero al cierre de este viernes es aproximadamente un 18,30%, en base a una inflación estimada para julio del orden del 3%”. Asimismo, precisó: “La rentabilidad de la Lete (con ajuste del tipo de cambio y devengamiento de tasa) brinda una tasa acumulada del 27,5% por encima de la inflación acumulada del período”.
Por su parte, Rodrigo Terre de First, cree que el rendimiento acumulado de la Lete emitida a principios de enero en el 46% acumulado en pesos, en términos nominales. Implica un resultado que, en términos anualizados, equivaldría a una tasa nominal del 86% en pesos.
Miguel Zielonka, de Econviews, mostró otra preferencia al indicar: “Al haber suscripto Letes, teniendo en cuenta el rendimiento que pagaban a principio de año, tendrías hoy u$s 101,40 por cada u$s 100 invertidos, alternativamente si hubieras hecho un plazo fijo UVA te hubiera rendido CER más 3%, como el CER acumula 16% aproximado en el año, mas 1,5%, te hubieras llevado 17,5% en pesos”, indicó al referirse a los depósitos ajustados por UVA, el índice creado por el Banco Central para ajustar créditos y depósitos por la inflación. “Traducido a dólares, con el plazo fijo UVA tendrías unos 80 dólares hoy frente a los u$s 101,40 que conseguiste con la Lete”, completó.
Fecha: 26 de julio, 2018
Por qué no hubo un boom en las acciones tras la decisión de MSCI. Las elegidas para llegar a fin de año y las perspectivas de la plaza financiera de un país emergente pero en crisis.
El 20 de junio Argentina logró retornar al índice de mercado emergente del MSCI, y con el anuncio revive también la ambisión de aspirar a un mercado de acciones del tenor de los viejos tiempos. Sin embargo, el ascenso llegó con condicionantes. El MSCI reclasificó tan solo a los ADRS de acciones argentinas; solicitó al mercado doméstico más profundidad y liquidez para extender la nota a las acciones originales y recalcó que, ante cualquier restricción a la libre circulación de fondos, volverá a colocar al mercado en el grupo de frontera que tanto le costó abandonar.
Durante casi una década, Argentina compartió la categoría en la que luchó para seducir inversores internacionales junto a países como Croacia, Estonia, Lituania y Serbia en Europa y CIS (Comunidad de Estados Independientes), Kenia, Nigeria y Túnez en África, Kuwait y Omán en Medio Oriente, o Vietnam, Sri Lanka y Bangladesh en Asia.
Pero la buena nueva, que le permite a Argentina ingresar al índice a partir de mediados de 2019, no llegó en el mejor momento de la economía mundial, ni de la local, y no tuvo el efecto que merecía una espera de casi 10 años.
Los analistas reconocen que en el contexto actual deberá prevalecer la paciencia para ver los resultados de volver a pertenecer a un grupo que promete mayor calidad y flujo de inversores foráneos. “El anuncio fue un espaldarazo a las reformas impulsadas por la administración de Mauricio Macri en pos de liberalizar e impulsar el desarrollo del mercado de capitales local. No obstante, aun cuando el ingreso a las grandes ligas del mercado financiero internacional habilitaría la llegada de un mayor flujo de capitales del exterior, varios factores, tanto globales como locales, anticipan un mercado volátil para los próximos meses”, señala Juan Martín Pardo, director del Banco Mariva.
Respecto de los primeros, destacó el creciente nivel de incertidumbre ante una eventual guerra comercial entre China y Estados Unidos.
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Mientras que, desde el lado doméstico, Pardo apuntó a que el foco estará puesto en la capacidad del Gobierno de reencauzar el proceso de recuperación económica, con vistas a mejorar las chances electorales en 2019, en un marco que coincidirá con un fuerte ajuste fiscal para cumplir con las metas fijadas ante el FMI.
“Una de las consecuencias de la última turbulencia cambiaría y el cambio en el contexto internacional es la parcial erosión del potencial upside de corto plazo en la cotización de los papeles, en particular de los equities, que se habría dado si la única noticia hubiera sido nuestra entrada al índice emergente MSCI”, apunta Anna Cohen, CEO de Cohen S.A.
“Lamentablemente, el brillo esperado por este acontecimiento se vio opacado por las circunstancias externas: tasas, commodities y la incertidumbre cambiaría que puso el foco en algunos desafíos sin resolución de la Argentina”, agrega. Luis María Corsiglia, vicepresidente de Corsiglia y Cía S.A., asegura que `no recuerda` una situación similar en el país.
“Accedimos a la categoría de mercado emergente en circunstancias de flujo de capitales hacia los mercados centrales a partir del ajuste de tasa de la Fed, luego de 9 años de tasas en cero en los bancos centrales (FED, BCE, BOE).
Contra la corriente, y en un proceso de liquidación de activos por los hedge funds y los emergentes también”, dice. Con melancolía reconoce que, de haberse dado el ascenso a emergente en 2017, “hubiera sido muy diferente y auspicioso”. “Al llegar la tasa de los treasuries americanos de 10 años al 3% y la aplicación de nuevos impuestos a la renta fija en la plaza local, se generó el final del carry trade en Argentina, con ventas masivas de Lebac y compra de divisas y repatriación de fondos extranjeros”, acota. Por su parte, Luciano María, de Itaú Asset Management, pronostica que “el comportamiento del mercado accionario argentino en el segundo semestre del año va a depender de la profundidad de la recesión y de los flujos de capitales hacia mercados emergentes”.
FAVORITAS
El efecto caracol, de guardarse y protegerse, se vio en contadas oportunidades con tanta claridad como en la actualidad. Los analistas advierten que la volatilidad local y externa los condiciona a “jugarse ciento por ciento” por un pronóstico. Aun así, los asesores de inversión coinciden en general en dos grandes grupos como los que tienen potencial de upside: los bancos y las firmas energéticas.
“Es difícil dar una opinión concreta a este momento donde todavía existe incertidumbre en muchas industrias dadas ciertas medidas recientes”, reconoce Juan Manuel Vázquez, de Puente. “En el sector de energía, la incertidumbre está relacionada con la manera en que se revisará el ajuste de tarifas de gas y electricidad y las medidas que se tomarán con respecto al mercado de petróleo y gas”, dice el analista, quien también considera que, en el sector bancario, la dudas se relaciona con un menor crecimiento del crédito en términos reales como consecuencia de la caída de actividad.
Para agregar incertidumbre, añade, algunas medidas tomadas por el BCRA en el mercado se interpretaron como una forma de financiar al Tesoro. “En los sectores relacionados con la construcción, la caída de los presupuestos de la obra pública impactó en los precios de algunas acciones. Y, en general, la caída de actividad e inflación esperada hasta por lo menos el último trimestre de este año no favorece el mercado de acciones”. En una línea similar, José Echagüe, de Consultatio, cree que, en el contexto, las compañías argentinas están subvaluadas. “Los precios reflejan descuentos de entre el 20% y el 50% respecto de sus pares latinoamericanos.
Sin embargo, dada la incertidumbre macro y política actual, su evolución en el corto plazo es muy incierta`, señala. Coincide Guido Macchi, analista de Macchi Valores S.A.: “Después del sell off de los últimos meses, en especial en mayo, el mercado se tiene que reacomodar en precios más altos”. Advierte que esta perspectiva se dará en un escenario de volatilidad. “El segundo semestre va a estar marcado por la baja del gasto y el número de la inflación, además de ir al compás de las campañas electorales, no declaradas pero ya en marcha”, agregó.
En este escenario es donde apuntan a los sectores energéticos y financieros como los que presentan la mejor perspectiva con miras al nuevo escenario emergente. “El sector bancario y BYMA pasó a ser lo preferido. Principalmente el Grupo Financiero Galicia, por el core de su negocio que, a diferencia de Supervielle o Francés, está bien diversificado y no tiene problemas legales como Banco Macro. Y BYMA porque, con el incremento del volumen negociado que esperamos de agosto a mayo de 2019, será toda recaudación por derechos de bolsa”, señala Ramiro Marra. Además apunta a Richmond entre el grupo de las no tradicionales, por ser la única de su sector en tener una demanda cautiva y sus precios parcialmente dolarizados.
Por su parte, Santiago Llull, de Futuro Bursátil, sugiere cautela con aquellos activos que no tengan su relación a través de ADRS. “Es momento de timing y de eliminar cualquier apalancamiento. Apuntamos a Petrobras, YPF, Telecom, Central Puerto, Grupo Financiero Galicia y Supervielle”, aconseja.
“Creemos que el sector de energía y algunos papeles del sector financiero son buenos catalizadores del crecimiento que se vendrá”, coincide Cohen. En ese sentido, Mariano Sardáns, CEO de CFI Gerenciadora de Fondos, advierte que, si bien las energéticas tienen potencial, hay que prestar atención al nivel de deuda. Elige a Transener como la preferida de ese segmento.
En la misma línea, María, de Itaú Asset Management, apunta a los mismos sectores. “Los bancos todavía cuentan con mucho potencial para aumentar la participación del crédito en la economía”. Sus elegidos: el Macro y el Galicia.
Un párrafo aparte merece la posibilidad de que aquellas empresas con intención de cotizar retomen sus planes antes de fin de año. “Las nuevas emisiones de acciones llegarán recién el año próximo”, cree María. Marra, en cambio, apuesta a Consultatio como una posible IPO.
“Es la empresa más sólida para tener un IPO, con un negocio más tendiente al holding que al real estate únicamente, lo que permite armonizar los flujos de fondo”. Mucho más optimista aún es Santiago Llull: “Seguramente tendremos empresas interesadas en abrir su capital en el segundo semestre. De este modo, podrán mostrar un recorrido de cara a 2019”.
EL ACUERDO CON EL FMI, LA OTRA CLAVE
El anuncio de ascenso al mercado emergente, que tarde o temprano impactará en el mercado de acciones con el ingreso de fondos externos a los ADRS argentinos, llegó casi en simultáneo con otro gran anuncio, inesperado por algunos, del acuerdo con el FMI. Histórico, por volumen y condiciones, es la clave al que los analistas apuntan para explicar cómo pueden funcionar el resto de las variables del mercado, en especial tipo de cambio y tasas, y cómo también la situación deriva a inversiones súper conservadoras como son los bonos.
En principio, US$ 7.500 millones, la mitad del primer desembolso del acuerdo, fueron destinados por el Tesoro a subastas diarias que realiza el Banco Central en nombre de Hacienda con el objetivo de mantener el tipo de cambio estabilizado en los niveles actuales. Así, las estimaciones de los analistas indican que el dólar llegó a un techo que podría como máximo ascender hasta los $ 30, aunque la mayoría coincide que de momento se encontrará en los valores levemente por debajo de ese tope en el segmento mayorista.
“El tipo de cambio real multilateral está en máximos de la era Macri y apenas un 4% más apreciado que el promedio desde 1997”, señala Juan Martín Pardo, director de Banco Mariva. “El Gobierno pagará el costo del traslado de la devaluación a precios y, dado ese costo, procurará no perder la ganancia de competitividad que necesita, y mucho, para mejorar la cuenta corriente. Por tanto, esperamos que el tipo de cambio real se mantenga en estos niveles, lo cual implica que el tipo de cambio nominal se mueva al compás de la inflación”, agrega el banquero.
Con un tipo de cambio real estabilizado, los analistas vuelven a apostar al carry trade.
“La combinación del tipo de cambio real, las curvas en pesos fuertemente invertidas y la señal dada por el BCRA de que las tasas se mantendrán en niveles reales elevados hasta tanto las expectativas de inflación converjan a las metas, todo se presenta como una oportunidad atractiva en la parte corta de la curva, en Lebac o bonos con vencimiento en 2019”, apunta Pardo.
En Consultatio, la letra chica del acuerdo con el FMI es uno de los datos fundamentales a tener cuenta a la hora de invertir: Se puede anticipar que Argentina necesitará volver a emitir deuda en 2019 por alrededor de US$ 20.000 millones.
El riesgo de oferta seguirá siendo un lastre para la recuperación de precios. En tanto, el FMI le aporta certeza al pago de vencimientos de corto plazo, y por ello nuestra recomendación sigue siendo mantenerse en ese tramo de la curva de rendimientos`, advierte José Echagüe, para quien el cortoplacismo se traslada también a los bonos en pesos. Como consecuencia de la depreciación de más del 30% de los últimos dos meses, se espera un aumento significativo de la inflación en el corto plazo. Esto vuelve a la castigada curva de CER atractiva nuevamente, especialmente en el tramo corto. A la elección de la parte corta de la curva de bonos soberanos en dólares se suma Juan Salerno, gerente de Inversiones de Compass, quien destaca su liquidez y spread. Sus favoritos: los que vencen en el tiempo del acuerdo con el FMI, lo que garantiza el pago. “SI el mercado cambia, te vas a favorecer con bonos de duración más larga”, indica. Analizando la generalidad del segmento de renta fija, Mariano Sardáns, de FDI, concluye en que “claramente los bonos argentinos están sobrecastigados. Actualmente pagan más tasa que los bonos de Angola, Sudáfrica, Ghana, Kenia, Egipto, Nigeria y Costa de Marfil. Evidentemente tienen un gran componente de histeria que en algún momento debería revertirse”.
Fecha: 26 de julio, 2018
El Tesoro renovó ayer u$s 400 millones de Letras del Tesoro en dólares (Letes) que vencen el viernes. Con el diario del lunes en la mano esta vía de financiamiento de corto plazo que encontró el Gobierno para recurrir al ahorro interno, incluso el minorista, aparece como una de las inversiones más rendidoras del año, en comparación con alternativas conservadoras y de fácil acceso para ahorristas poco sofisticados.
Como es lógico, al ser un instrumento en dólares que se puede suscribir con pesos cubrió con creces de la devaluación a quienes apostaron por él, además de generar un rendimiento en moneda extranjera. Pero si se mide el resultado obtenido en lo que va del año en pesos y en términos reales, además, arrojaron un resultado del 27% luego de descontar la inflación. Muy por encima de depósitos ajustados por UVA, Lebac o el dólar liso y llano, entre otras alternativas.
Calcular resultados de inversiones a posteriori puede ser un ejercicio mentiroso, similar a estimar cuánto se hubiese obtenido al acertar un número de la lotería una vez que ya se sorteó (por ejemplo, la acción de Tenaris vuela 70% desde el cierre de 2017). Sin embargo, puede ser interesante ver lo que pasó con activos de un segmento similar, por ejemplo inversiones conservadoras de fácil acceso para ahorristas minoristas.
En esa línea, el resultado de invertir en Letes en dólares parece sencillo. Quien suscribió estas letras y esperó hasta su vencimiento se cubrió frente a la devaluación y además percibió un rendimiento en dólares. Pero más interesante entonces es pensar qué pasó con la capacidad adquisitiva de los ahorros de quienes apostaron por estos papeles, es decir, comparar con inflación.
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Mariano Sardáns, CEO de FDI, se basa en la Lete a 192 días que colocó el Tesoro en la licitación del 10 de enero pasado, vence este viernes, se emitió 2 días más tarde y pagó una tasa nominal anual en dólares del 2,80%. “Desde el 12 de enero al día de hoy el dólar tuvo una suba del 43,65%. Si a esta suba del dólar le agregamos el devengado de la tasa de la Lete por estos 196 días que transcurrieron, lo cual representa un 1,50% en dólares, nos da un acumulado del 45,80% en pesos en términos nominales”, dijo.
“El acumulado de inflación desde el 12 de enero al cierre de este viernes es aproximadamente un 18,30%, en base a una inflación estimada para julio del orden del 3%”, agregó Sardáns. “La rentabilidad de la Lete (con ajuste del tipo de cambio y devengamiento de tasa) brinda una tasa acumulada del 27,5% por encima de la inflación acumulada del período”, concluyó. Es decir, unos puntos por encima de haber ahorrado en dólares billete.
Rodrigo Terre, de First, estima el rendimiento acumulado de la Lete emitida a principios de enero en el 46% acumulado en pesos, en términos nominales. Implica un resultado que, en términos anualizados, equivaldría a una tasa nominal del 86% en pesos.
Miguel Zielonka, de Econviews, prefiere comparar contra los depósitos ajustados por UVA, el índice creado por el Banco Central para ajustar créditos y depósitos por la inflación. “Al haber suscripto Letes, teniendo en cuenta el rendimiento que pagaban a principio de año, tendrías hoy u$s 101,40 por cada u$s 100 invertidos, alternativamente si hubieras hecho un plazo fijo UVA te hubiera rendido CER más 3%, como el CER acumula 16% aproximado en el año, mas 1,5%, te hubieras llevado 17,5% en pesos”, dijo.
“Traducido a dólares, con el plazo fijo UVA tendrías unos u$s 80 dólares hoy frente a los u$s 101,40 que conseguiste con la Lete”, concluyó.
La Lebac, la herramienta de regulación de la oferta monetaria que se transformó en los primeros dos años de la era Macri en una alternativa de inversión hasta para los ahorristas de a pie, mientras tanto, no tuvo una buena primera mitad de año. Según cálculos de GMA Capital, rolear la Lebac más corta todos los meses (es decir, invertir en la Lebac a un mes y llegado el vencimiento utilizar capital e intereses para reinvertir en una nueva Lebac al mismo plazo) de lo que va de 2018 supuso un resultado acumulado en pesos nominales del 20,3%, es decir, unos puntos por encima de la inflación acumulado. Con la disparada del dólar de más del 45% en el período, eso implicó una pérdida en dólares: un rendimiento negativo del 17,4% en moneda dura.
Las tasas de las Letes llegaron al 5,5% en las últimas emisiones a un año de plazo, cuando la suba de la tasa de los Estados Unidos y el aumento del riesgo soberano argentino obligaron al Tesoro a ofrecer un rendimiento mayor por su deuda de corto plazo. Ayer, sin embargo, la Lete a 182 días se colocó al 3,75% anual en dólares, por debajo de sus picos del año pero bien por encima del nivel al que se emitía a principios de año.
Aunque las expectativas de avance del tipo de cambio parezcan estar calmándose a futuro, lo que obliga a una nueva evaluación antes de suscribir estos papeles, es claro que quienes tuvieron sus ahorros en Letes durante lo peor de la corrida contra el peso durmieron más tranquilos que el resto.
Fecha: 25 de julio, 2018
Hoy termina la licitación de Letes en dólares por parte del Ministerio de Hacienda. La cartera que conduce Nicolás Dujovne enfrente un vencimiento de u$s 500 millones que buscará renovar. En un mercado que estuvo golpeado en los últimos 90 días por una alta volatilidad, si bien las Letras del Tesoro eran una alternativa para dolarizarse pero algunos inversores todavía ven una traba en la falta de liquidez de este instrumento: las letes en dólares que se licitan hoy vencerán recién el 25 de enero del año que viene, en seis meses.
El Cronista recopiló otras alternativas disponibles en el mercado, similares en plazo y rendimiento, que por alguna razón pueden resultar más atractivas para cada tipo de inversor.
La opción más recomendada, especialmente para evitar los problemas de la falta de liquidez son los fondos comunes de inversión en dólares que tengan letes dentro de su portafolio. “Las Letes cuentan con un riesgo de liquidez marcadamente superior a las de las Lebac. En otras palabras, es difícil operarlas en el mercado secundario en tiempos y precios convenientes. Por eso, siempre es mejor suscribir en las licitaciones y mantener estos bonos hasta el vencimiento. La alternativa es invertir en Fondos Comunes de Inversión de Ahorro en dólares que están posicionados en estos títulos y garantizan una mayor liquidez a la hora de suscribir y rescatar cuotapartes”, afirmó Nery Persichini, de GMA Capitals.
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Los FCI en dólares aparecen como una opción interesante para el ahorrista minorista, mientras que para las empresas o un inversor más sofisticado, hay otras opciones. “Mucho más conveniente que la lete, especialmente para empresas, es el sintético. ¿Qué tiene de bueno y de malo la lete? La contra que tiene es que no tiene buena liquidez, conviene comprar en el mercado primario pero no hay mucha oferta en el secundario”, señaló Mariano Sardáns, de FDI. “Una alternativa superadora es el sintético, o sea la colocación en Lebac: podes entrar hoy y salir en 5 minutos, hay total liquidez en Lebac y a eso le agregas futuros a un plazo mayor. Por ejemplo: si la Lebac dura 28 días, necesitas que el futuro sea a más plazo. Compras la Lebac, compras el futuro por igual monto que tenés en Lebac y al momento de desarmar, desarmas los dos juntos: vendes la lebac y vendés el contrato de futuros. Es mucho más conveniente para las personas jurídicas para tener saldos transitorios en dólares, especialmente para los que están cobrando todos los días y que tiene pagar la importación en un mes o dos meses. Le seguís sacando jugo a la plata: en vez de estar comprando los dólares ya”, explicó.
Ahora, si la idea del inversor es mantener el instrumento hasta el vencimiento, hay otros títulos públicos en dólares que ofrecen rendimientos similares, con un riesgo más acotado. “Una opción puede ser el Bonar 2019, que rinde 7,85% una tasa muy importante. Sin embargo, tiene la contra de que tiene una lámina mínima de u$s 150.000, lo que deja a los inversores minoristas afuera”, dijo la analista de mercado María Laura Segura. “La otra alternativa es el Bonar 2020, aunque ya estás comprando el riesgo de otro gobierno, porque resta ver si Macri consigue la reelección el año que viene y es con legislación local”, añadió.
Con todo, para los que mantuvieron sus posiciones en pesos, las Letes pueden presentar una puerta de entrada a los activos dolarizados.
EL DATO
182 días Es el plazo de la Lete que se licita hoy 3,65% Es la tasa nominal que se pagará por las Letras del Tesoro 4,5% Es la tasa de corte esperada, en línea con la última licitación 7,8% Es la tasa del Bonar 2019, uno de los títulos alternativos que recomiendan u$s 10.000 millones Es el stock total de Letes para este año.
Para minoristas, voto cantado a los FCI en dólares. Para las empresas, la apuesta es el sintético.