Fecha: 18 de agosto, 2019

IPROFESIONAL: Sólo para audaces: tras las bajas de 50% en la bolsa, los inversores perciben oportunidad de ganar

Pasó muchas veces en la agitada historia económica argentina, y muchos creen que puede volver a ocurrir: en medio de un cimbronazo político que afecta a los mercados de capitales es cuando se presentan las grandes oportunidades de obtener rentas impensadas en cualquier otro lugar del mundo.

Como el derrumbe del mercado obedece a motivos políticos, se genera la situación que hay empresas con buenos fundamentals y buena perspectiva de negocio, pero que están recibiendo un castigo en su cotización por el efecto externo. En consecuencia, los analistas ven ahí la posibilidad cierta de un rebote.

Por supuesto que entrar en este momento no es para los débiles de espíritu ni de estómago: la jugada es de alto riesgo, porque así como pueden ser fuertes los upside,también puede haber caídas adicionales.

La verdad es que quien mire hoy el mercado puede tener la misma sensación de quien está frente a una mesa de saldos por cambio de temporada.

A partir de la estrepitosa caída registrada a partir del lunes en el mercado bursátil, el índice líder S&P Merval tuvo un retroceso en lo que va del mes casi un 30%. Algunas acciones, como las energéticas, pierden alrededor del 50% y las financieras acusan caídas que van del 28 al 40%. En este contexto, los inversores reconsideraron radicalmente sus estrategias.

Aparecen muchos valores con precio de “ganga”. Más allá de la tenue recuperación que se experimentó en los días siguientes al “lunes negro”, existen algunos papeles que perdieron en promedio el 50% (Transener y Edenor), seguidos de cerca por otra energética, Central Puerto y Grupo Galicia, que cayeron 44% y 42%. Un poco más abajo se posicionaron TGN, Macro, Pampa y Supervielle, en un rango que va del 36% al 39 por ciento.

Para la economista Sabrina Corujo, de Portfolio Personal Inversiones, “es complicado tomar una decisión inteligente en un momento en el que nadie sabe nada, porque cualquiera sea, por más sensata que parezca ahora, puede resultar inválida en los próximos dos minutos”.

Pero haciendo foco en el corto plazo, según Corujo “el mercado te va a castigar hoy y te va a seguir castigando en tanto no haya una definición que te garantice gobernabilidad hasta octubre y luego una transición ordenada”.

Por su parte, Lorenzo Sigaut Gravina, economista de Ecolatina, afirma: “Quien puede recomprar acciones hoy, lo hace a precio regalado, pero para poder hacerlo, tienen que tener liquidez y querer arriesgarse”.

En tal sentido, las opciones que los expertos ven en este momento, al menos en el corto plazo, son tres:

– Vender: significa lisa y llanamente asumir la pérdida. No obstante, si se analizan las bajas de los precios y se presume que aún tienen margen para seguir cayendo, entonces desprenderse puede ser una opción.

– Quedarse “en el molde”: quienes eligen esta alternativa consideran que lo mejor es esperar que pase la tormenta.

– Comprar con el objetivo de morigerar la baja: una opción que para muchos analistas es poco recomendable, más si se piensa que los precios no tienen piso, al menos en el corto plazo.

De todos modos, ninguna de ellas aparenta ser per se la única estrategia válida, especialmente si se actúa bajo condiciones de pánico. Pero en donde sí hay consenso de los expertos es en lo que no hay que hacer: por ejemplo, el inversor no debería cambiar el horizonte de la inversión y de pronto convertirse en largoplacista.

En este escenario, la opinión de los expertos es por estos días divergente, porque es un enigma saber dónde termina esta crisis y cuáles serán las reglas de juego a futuro. Por ello es difícil saber qué es caro y, también, qué es barato.

La opinión de los expertos

Según Gabriel Holand, CEO de HR Global, “cuando se analiza comprar acciones se tienen en cuenta dos factores: fundamentals y precio”.

Es decir, que el sector o la empresa valga el riesgo por su actividad, solvencia, liquidez, etc., y que el papel en particular sea considerado barato en relación a las ganancias futuras que espera la compañía.

En su opinión, “se debe considera tanto la salud de la empresa como la oportunidad de comprar o no y las expectativas sobre sus negocios futuros”.

“Me cuesta convencerme de que hoy en nuestro mercado puedan conocerse todos estos factores y la causa es muy sencilla: desconocemos cuál es el fondo de la olla y carecemos de instrumentos para saberlo”, agrega Holand.

“Por otro lado, si se pensara en un horizonte de tres a cinco años, hay sectores de punta, como el energético, que son tentadores, pero solo para audaces que estén dispuestos a bancar las idas y vueltas del mercado y puedan esperar a que la economía se encarrile”, concluye el CEO de HR Global.

Por su parte, el economista Luis Palma Cané advirtió que “la compra de acciones argentinas presenta dos aspectos claramente diferenciados. En lo positivo, las fuertes bajas del lunes pasado han generado valores de mercado de las empresas muy alejados de los ratios estándares, entre ellos el de P/E (Price Earning), especialmente en el caso de las entidades financieras”.

“En lo negativo, el mercado argentino – debido al escenario político – presenta un estado de situación que genera niveles de incertidumbre elevados, que pueden arrastrar el valor de las acciones a niveles más bajos que los actuales”, asumió el economista.

Ante este escenario, Palma Cané concluyó afirmando que “un inversor conservador debería abstenerse de comprar, aún a estos precios, en tanto que uno con menor aversión al riesgo, antes de tomar una decisión al respecto, debería ponderar el peso relativo de ambos aspectos, y, recién luego, actuar en consecuencia sin precipitación alguna”.

Por su parte, el CEO de FDI, Mariano Sardáns, sostuvo que “frente al avance del dólar, las acciones cayeron por ventas desesperadas y en momentos de pánico nadie quiere comprar”.

El motivo es sencillo: no se tiene precio de compra. Según Sardáns, “las acciones ya estaban baratas el viernes pasado, incluso por debajo del valor libro, ni hablar como están en estos días, pese al repunte del martes”.

“Ante esta situación, yo confiaría más en las acciones que en los bonos”, agregó el ejecutivo.

Diversificar para reducir el riesgo

En cuanto a quienes analizan la posibilidad de aprovechar estos precios de liquidación, la recomendación de los expertos, entre ellos Sardáns, es apelar a una cartera diversificada, una opción que esgrimen como virtud los fondos comunes de inversión.

En la práctica, muchos de ellos se encolumnan detrás de algún índice, como por ejemplo el Rofex 20, que está diseñado para medir el desempeño de una cartera de igual número de acciones.

Para Sardáns, “siguiendo su metodología, obliga a rebalancear la cartera y se termina siempre vendiendo caro y comprando barato”.

A ello se suma el hecho que como lo siguen varios fondos institucionales, el pequeño inversor puede verse beneficiado ante la aparición de un nuevo círculo virtuoso.

Gustavo Neffa señala que frente a este escenario de extrema incertidumbre, lo más aconsejable es “no sobrerreaccionar” ni “saltar a invertir en acciones caídas”, porque la experiencia indica que muchas veces hay correcciones y retrocesos de la tendencia del mercado, más allá de que es muy improbable que en este caso se revierta la tendencia de fondo.

Para Mariano Di Maggio, asesor de Banca Privada de InvertirOnline.com, el principio al que deben aferrarse los inversores en un contexto como este es el de “no desviarse de los objetivos que se plantearon cuando empezaron a invertir”.

Sobre este punto, Di Maggio agregó que “es fundamental que el pequeño inversor no se lance a desarmar posiciones guiado por la volatilidad del corto plazo”.

Las empresas, a la recompra

En medio de esta vorágine y de la gigantesca pérdida de valor de la capitalización bursátil, muchas empresas salieron a recomprar acciones propias, a fin de sostener las cotizaciones.

Debe tenerse en cuenta que las empresas que recompran acciones y deuda se ven beneficiadas si la situación se estabiliza, pero también hacerlo significa utilizar fondos que en caso de que la situación se agrave deberían usarse para otras cosas, por lo que termina siendo una apuesta.

Sobre los motivos y expectativas de este tipo de accionar, Amilcar Collante, economista y miembro del Centros Económicos del Sur (Cesur), afirmó: “Las empresas salen a ponerle un piso a una caída que no es habitual y que entienden que es una sobrerreacción. En situaciones de crisis tienen esa autorización de recomprar las acciones propias”.

Una de las primeras que lo anunció fue Pampa Energía, que aprobó un programa para la adquisición de acciones propias. Según la compañía, los motivos fueron la “volatilidad del mercado” y la “diferencia entre el valor de los activos de la sociedad y el precio de cotización de las acciones en el mercado, aplicando la fuerte liquidez de la empresa”.

En la misma línea, Mirgor y Transportadora de Gas del Sur informaron a la CNV que en los últimos días intervinieron en igual dirección.

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