Fecha: 13 de julio, 2020

LA NACIÓN: Récord del oro. Cómo invertir en el metal precioso desde la Argentina

El oro, el elemento de la tabla periódica que la humanidad utilizó alguna vez como moneda de cambio, está viviendo un revival como vehículo de inversión en tiempos turbulentos. Esta semana fue noticia por haber llegado a cotizar a US$1804,31 la onza, su nivel más alto en los últimos ocho años y medio. Con sus amantes y sus detractores, el metal precioso hoy es accesible desde la Argentina más allá del intercambio físico gracias a los instrumentos financieros relacionados.

Pero antes, el porqué: la teoría que se escucha hace varias semanas en el mundo de las inversiones es que el oro será el refugio de valor frente a la posible pérdida de valor de varias monedas fuertes por la emisión para paliar las economías dañadas por la pandemia de Covid-19. Así lo cree, por ejemplo, el magnate de los shoppings Eduardo Elsztain, quien recientemente se asoció a una minera para extraerlo en Chubut e hizo pública su recomendación de invertir en este metal precioso.

En un documento que se difundió a inicios de mayo, el presidente del grupo IRSA aseguraba que se abrirá un “nuevo paradigma” en la economía global en el que el oro, el bien que “no se puede imprimir”, será una estrella. Decía que, en ese momento a US$1700 la onza, no se podía decir si estaba “caro” o no, pero predecía un fuerte rally del metal “a la misma velocidad a la que el dinero fiduciario se está imprimiendo”.

Hay maneras menos complejas a nivel infraestructura para tener un pedacito de lo que más brilla. Lejos del imaginario popular, quienes tienen oro entre sus inversiones no tienen un lingote guardado debajo del colchón. Si bien el Banco Ciudad subasta lingotes de oro fino de hasta 100 gramos y las joyerías de la calle Libertad compran y venden el metal, los especialistas recomiendan no acudir a este tipo de alternativas por motivos de seguridad y por la falta de liquidez que tiene, es decir, su dificultad para reconvertirlo rápidamente en billetes con poder de compra.

Hay alternativas en el mercado financiero que funcionan a modo de “intermediarios” entre ese lingote y la persona que quiere invertir en oro. La primera, para inversores sofisticados con una cuenta en un broker de afuera es invertir en acciones que estén directamente ligadas a la minería de oro, como Barrick Gold o Newmont, aunque ya no estén “relativamente” baratas, ya que en los últimos seis meses el valor de sus papeles subió alrededor de un 50%. Esa misma persona también podría invertir un ETF, un fondo cotizado, como el GLD, que replica el precio del oro “casi a la perfección” y tiene como respaldo al oro físico, señala el economista Diego Martínez Burzaco.

Para quienes tienen cuenta comitente en la Argentina, se pueden comprar Cedears, algo así como “pedacitos” de acciones que cotizan afuera y que se adquieren en pesos, pero cotizan al tipo de cambio contado “con liqui” (CCL), cercano hoy a los $110, aunque es una alternativa ligada al riesgo regulatorio argentino, advierte Martínez Burzaco.
Finalmente, también se pueden comprar futuros de oro en el Rofex, pero hay más riesgo de exposición, dice el economista, porque no se negocian contra entrega del oro sino por compensación, dependiendo de si el valor efectivo de ese bien es más alto o más bajo de lo que se estimó en ese momento.

Mariano Sárdans, CEO de FDI Gerenciadora de Patrimonios, también notó un incremento en la compra de distintas herramientas financieras ligadas al oro en las últimas semanas a través de brokers electrónicos. Son clientes que invierten independientemente y luego lo contratan para hacer una consultoría respecto de sus portafolios.

Sin embargo, el especialista considera que, antes que el oro, un buen refugio ante una posible inflación en Estados Unidos o una pérdida de valor del dólar por la alta emisión para cubrir los planes de alivio económico por el coronavirus son las acciones de empresas de países emergentes. “Es preferible optar por esta opción porque implica tener activos asociados a un gran rango de monedas de países cuyos bancos centrales no emitieron demasiado por estos meses, pero que igual perdieron mucho valor por la pandemia y que se revalorizarán cuando se despeje la situación”, explica Sárdans.

Aun así, destacan ambos especialistas, cable aclarar que el oro no es un instrumento que pague intereses ni dividendos, por lo que no es el activo preferido de muchos referentes en el mundo de las finanzas. Uno de ellos es el inversor Warren Buffett, uno de los más escépticos con respecto al metal precioso: “Si sos dueño de una onza de oro y lo mantenés por 100 años, lo podés mirar todos los días y acariciarlo, pero en 100 años tendrás una onza de oro que no habrá hecho nada por vos en ese período”, dijo en una entrevista con CNBC.

 Fuente: La Nación

pdf_icon Descargar la nota  

 

Scroll to top