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“Fondos, no siempre es los mejor”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Muchas veces se observa entre los asesores financieros una tendencia a exagerar el empleo de fondos de inversión en las carteras de sus clientes. Esto posiblemente se deba a las comisiones que les generan, o quizá, el fin sea simplemente simplificar y estandarizar la administración de las carteras utilizando los fondos para colocarlas en piloto automático. Cualquiera sea el motivo, otro estudio más demuestra que quien termina perjudicándose es nuevamente el inversor.
De acuerdo a un análisis realizado por S&P Dow Jones Indices y publicado el último miércoles, sobre un período de estudio que abarcó los últimos 15 años, se comprobó que el 95% de los fondos de inversión tradicionales que invierten en acciones, no le ganó en rentabilidad al índice del mercado en donde invierten.
Por otro lado, el listado de fondos de inversión que sí le ganaron al mercado es errático año tras año. O sea que no hay quien le gane consistentemente al mercado. Es por ello que elegir a alguno de los ganadores del próximo año realmente es una apuesta y no una elección.
Otros estudios han arrojado el mismo resultado cuando se analizan los fondos de renta fija, o sea los que invierten en bonos.
En definitiva podemos extraer dos conclusiones:
1- Los fondos de inversión pierden en el juego de vender antes que el mercado caiga y comprar antes de que éste suba.
2- En el caso de que existan fondos que realmente tengan alguna capacidad para ganarle consistentemente al mercado, este valor agregado lo terminan perdiendo con las altas comisiones y costos que cobran. La enseñanza que nos deja:
a – Si aquellos a quienes consideramos más preparados, capacitados y con mayor información pierden en el juego de ganarle al mercado, no vale la pena inten^ tar hacerlo nosotros y mucho menos esperar que un asesor financiero pueda hacerlo.
b – Definitivamente el mejor negocio es replicar la rentabilidad que da el mercado y no tratar de ganarle. Y en esta nueva lógica, los ETF (1) son hoy en día los instrumentos más convenientes y eficientes a la hora de invertir en los mercados de acciones.
c – Cuando se trata de invertir en renta fija, el inversor -o su asesor financiero- tiene mayores probabilidades de conseguir una mayor rentabilidad de su cartera de bonos y otras inversiones de renta fija, simplemente estructurándola en base a su necesidad real de flujo de fondos, al tiempo que se ahorra las comisiones astronómicas que cobran los fondos de inversión.
Esto deja a las claras las medidas que podría instrumentar la Comisión Nacional de Valores para concientizar al inversor en relación a los costos que generan estos instrumentos y así promover una real competencia dentro del rubro con la consecuente caída de los exagerados costos que actualmente pagan los inversores que usan fondos de inversión en Argentina -hasta seis veces más que lo que pagan los inversores norteamericanos en su país- . Por otro lado, es otro buen motivo para que el gobierno finalmente estimule la promulgación de la nueva ley de Mercado de Capitales, entre cuyos considerandos está la estructuración de ETFs en Argentina I CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI
(1) E.T.F., por sus siglas en inglés de Exchanged Traded Funds, son instrumentos de inversión que tienen la sola función de espejar la composición (y por ende la rentabilidad) de índices de mercadas al menor costo posible. Han crecido en activos bajo administración 20 veces en poco más de una década, desde los uSslOO.OOO millones en el 2001 a los actualei más de u$s4 billones (ó u$s4 trillion en inglés).
Sturzzeneger está cuidando al ahorrista en pesos, pero aún tiene que demostrar mucho más.

“Bien asesorado, un ahorrista hoy consigue fácilmente una tasa del 25% anual en pesos, aproximadamente un 5% más que la tasa de inflación actual. Le ganará al dólar en la medida que esté por debajo de 20 pesos en doce meses. “, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
La pregunta del título es la pregunta que todos se formulan en un año en el que el dólar estuvo
planchado, y no hay visos de que aumente su valor. El dólar no sube, aun cuando a los exportadores se les comunicó que ya no están obligados a ingresar los dólares producidos por sus ventas en el exterior. El mensaje fue: si ingresan los dólares, no los conviertan en pesos; y ni siquiera así sube el dólar.
La realidad es que siguen entrando dólares y estos se están convirtiendo en pesos. Parte corresponde a los dólares que el gobierno nacional, las provincias y las empresas toman afuera con sus emisiones de bonos, y otra parte corresponde a los grandes volúmenes de divisas que están ingresando al país de la mano del sector privado y que se destinan a inversiones en la economía real.
Pero la otra gran razón por la cual no está aumentando el dólar es porque la gente empieza a percibir algo que no sentía hace años, que vale la pena ahorrar en pesos. Desde hace un año, tenemos a un Banco Central que se concentra en brindarle al ahorrista una tasa de interés real positiva, o sea, una tasa de interés que supere a la inflación.
Y así como hasta hace un tiempo las personas gastaban porque sentían que los pesos se les derretían, actualmente la tasa de interés por encima de la inflación está produciendo el efecto contrario.
ASESORADO
Bien asesorado, un ahorrista hoy consigue fácilmente una tasa del 25% anual en pesos, aproximadamente un 5% más que la tasa de inflación actual. Y colocar en pesos al 25% anual significa que se le gana al dólar en la medida que su valor esté por debajo de $ 20/u$s de acá a un año ($16/u$s x 1,25). Si comenzáramos a preguntar quién puede imaginar un dólar a $18 de acá a un año, seguramente no habría nadie. Esto tiene que ver con lo que se llama expectativa; si no hay expectativas de que suba considerablemente, lo más probable es que no lo haga.
A esta circunstancia se la llama bicicleta financiera, en la cual la gente ahorra en pesos debido a que el dólar va a estar planchado y como consecuencia logra hacer más diferencia (en término de dólares) que con las inversiones dolarizadas.
Contrariamente a lo ocurrido en la historia argentina ¿onde al dólar se lo planchaba artificialmente, como ocurrió con el cepo, actualmente el mercado de cambios se encuentra totalmente liberado. No hay ninguna restricción para comprar, vender, girar o recibir dólares del exterior en la caja de ahorro en dólares de nuestro banco local. LOS VECINOS
En Brasil, Chile y Uruguay, sus residentes ni piensan en dólares. Saben que invirtiendo en sus monedas locales siempre, en el mediano y largo plazo, ganarán mucho más que invirtiendo en dólares. El secreto es que sus bancos centrales les brindan una tasa de interés por encima de la inflación. En conclusión, por ahora a los ahorristas en pesos nos están cuidando, pero aún nos tienen que demostrar mucho más para poder confiar la totalidad de nuestros ahorros en la moneda local

“El diferencial de rendimiento que los títulos argentinos logran cuando se incluye en el análisis la `tasa tributaria equivalente` es la que está detrás de esta tendencia, que hizo que la tasa de riesgo país alcanzara niveles que no se veían desde hace siete meses. “, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Los bonos argentinos continuaron mostrando esta semana, aquí y en el exterior, una buena performance. La mantuvieron incluso en las últimas horas pese a las señales de recuperación que comenzó a mostrar la tasa de los bonos del Tesoro de Estados Unidos que, tras testear un mínimo de 2,21%, cerró la semana cerca del 2,25 por ciento. Los operadores concluyen que esa fortaleza deriva del flujo de reinversión que deviene del reciente pago del Bonar X, aunque también influye el denominado `efecto blanqueo`. El gerenciador de patrimonios Mariano Sardáns (FDI) sostiene que el diferencial de rendimiento que los títulos argentinos logran cuando se incluye en el análisis la `tasa tributaria equivalente` es la que está detrás de esta tendencia, que hizo que la tasa de riesgo país (cerró ayer en 424 puntos y desciende 5,5% en el mes aun cuando el Embi+ apenas lo hizo 0,6%) alcanzara niveles que no se veían desde hace siete meses. El concepto alude a los beneficios impositivos que obtienen quienes invierten en bonos argentinos (están exceptuados de Ganancias y Bienes Personales) y la vía de escape tributario que le conceden a los que blanquearon activos recientemente y, precisamente, no están acostumbrados a tributar aquí por ellos.
`Las alzas fueron generalizadas, pero hay casos de bonos que sorprenden como el Bonar 20 (A020) que ya rinde 3,1 por ciento, por debajo de lo que paga una Lete a 270 o 375 días`, observó en el informe Delphos Invesment. `Incluso en la parte larga de la curva argentina de rendimientos también se notaron compresiones que llevaron el spreadvs los bonos estadounidense a mínimos de470puntos, que no se veían desde antes de las elecciones de allá`, señaló Delphos.

Hoy charlamos sobre cual es el mejor lugar para comprar dólares y como hacerlo.

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“El Carry Trade es una operación especulativa que consiste en tomar dinero prestado a una baja tasa de interés en un país –y en su moneda-, e invertir estos fondos a una tasa más elevada en otro país –en la moneda local”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Mucho se viene hablando en los últimos meses sobre la conveniencia de invertir en pesos en tiempos donde el dólar estuvo y seguirá planchado, y no hay visos de que aumente su valor, al menos de forma drástica.
Comienza a escucharse la conveniencia de hacer Carry Trade, un término muy conocido para quienes estamos en el mundo de las finanzas. El Carry Trade es una operación especulativa que consiste en tomar dinero prestado a una baja tasa de interés en un país –y en su moneda-, e invertir estos fondos a una tasa más elevada en otro país –en la moneda local-. Por ejemplo, un inversor podría tomar un préstamo en yenes en Japón a una tasa de interés casi cero para luego convertirlos a pesos argentinos e invertirlos en esta moneda a tasas de más del 26% anual. Además la ganancia podría elevarse si se aprecia el peso en su relación con el yen. Pero si por el contrario el yen se apreciara considerablemente, podría desaparecer la ganancia o incluso, generar fuertes pérdidas.
En definitiva, es lo que viene haciendo mi madre, maestra de escuela; mi hermano, arquitecto; y miles de ahorristas desde hace meses; venden sus dólares que le hubiesen rendido un 3% anual colocando en LETES por ejemplo, para invertir en pesos a través de LEBACs, sacando una tasa compuesta superior al 26% anual. De hecho, lo hacen de un modo menos especulativo ya que usan fondos propios y no tomando préstamo en dólares.
Y éstos podrían incluso “cerrar el circuito en dólares” comprando un seguro de cambio para fijar una rentabilidad en esta moneda y así anular la incertidumbre acerca de cómo va a estar el tipo de cambio en un plazo de no más de un año (plazo máximo hasta el cual se consigue cobertura). Esto se hace comprando los tan famosos futuros de dólar utilizados por muchos ante la devaluación más anunciada de la historia argentina y que le valió el procesamiento a la expresidenta Fernández de Kirchner. Esta operación se hizo tan popular durante el último año que hoy en día la rentabilidad final en dólares termina siendo la misma que mantener los ahorros en dólares e invertirlos en LETES.
La realidad indica que cada día son más las personas que invierten en pesos el monto que ahorran todos los meses, ya que empiezan a percibir que vale la pena ahorrar en esta moneda, algo que no sentían hace años. Esto es obra de un nuevo Banco Central que se está concentrando en brindarle al ahorrista una tasa de interés real positiva, o sea, una tasa de interés que supere a la inflación estimada, algo básico en cualquier país normal para que sus residentes ahorren en su propia moneda.
Y ésta es la clave que tiene que entender el ahorrista que aún invierte en dólares. Si de ahora en más vamos a tener un Banco Central que se concentra en proteger nuestros ahorros contra la inflación, entonces la clave para hacer rendir nuestros ahorros estará en invertir en pesos. Esto explica la razón por la cual los brasileños invierten todos sus ahorros en reales; desde hace más de cuarenta años el Banco Central de Brasil protege a los ahorristas de la inflación. Y los brasileños ya comprobaron que invirtiendo en su propia moneda, en el mediano y largo plazo, ganan mucho más que invirtiendo en dólares.
En conclusión, la conveniencia de invertir nuestros ahorros en pesos dependerá de una política monetaria del BCRA que se concentre en mantener el poder adquisitivo del peso. En definitiva, de la fortaleza de sus autoridades para no ceder a las presiones de políticos y empresarios que buscan como siempre solucionar sus ineficiencias con devaluaciones forzadas e inútiles que lo único que terminan generando es más pobreza, más inflación y mayor incertidumbre.

Hoy charlamos sobre cual es el mejor lugar para comprar y vender dólares.

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“Un ahorrista bien asesorado hoy día puede conseguir un 25% anual en pesos, por encima de la tasa de inflación actual y proyectada”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
El menú de ofertas del que hoy día disponen los ahorristas es por demás variado, y eso hace que a veces no tengan bien en claro hacia dónde direccionar su dinero.
Si la intención es defender los ahorros de la inflación, la ganancia debe ubicarse por encima del 22% anual, cifra que de por sí pone una vara muy alta a superar.
El plazo fijo, la opción clásica para quienes se muestran reticentes a tomar mayores riesgos, viene mostrando una evolución positiva en lo que ha captación de fondos se refiere.
Pero claro, el comportamiento de los inversores minoristas no es el mismo que el de los poseedores de grandes colocaciones, porque la información con la que cuentan tampoco es igual.
Según datos del Banco Central, en el primer trimestre los primeros (minoristas) sumaron al stock del sistema unos $6.600 millones.
De este modo, el total de depósitos de este segmento superó los $300.000 millones, frente a los $280.000 millones de fines del año pasado.
La variación “real” ha sido positiva, ya que ese incremento del 7% (que comprende capital más intereses acumulados) supera a la tasa que han pagado los depósitos en ese lapso (5%).
Lo llamativo de este avance es que se produjo a pesar de que el rendimiento fue negativo en términos de poder de compra, dado que la inflación fue de un 6,2% en ese período.
Muy diferente ha sido el recorrido de los depósitos mayoristas (de más de un millón de pesos) que provienen, en general, de empresas e inversores más sofisticados.
Entre enero y febrero crecieron a un ritmo cercano al 9% mensual, superando holgadamente a la tasa de interés que, para este segmento, promedió el 1,7% mensual.
Hablando en plata, esa diferencia resultó equivalente a un ingreso neto de unos $27.000 millones, si bien en marzo la situación se revirtió.
En el tercer mes del año (a diferencia de la evolución ascendente de las captaciones minoritas), se registró una salida de fondos de algo más de $5.000 millones.
En otras palabras:
-Las colocaciones de inversores minoristas fueron creciendo a lo largo de los tres primeros meses del año.
-Las mayoristas, en cambio, subieron durante enero y febrero para luego caer en marzo (ver cuadro).

¿Por qué el ahorrista “de a pie” siguió apostando al plazo fijo y los inversores más sofisticados comenzaron a replegar posiciones?
Los analistas consultados por iProfesional consideran que la “grieta” responde a un combo de factores.
Entre ellos hacen referencia a uno fundamental: la facilidad de acceder rápidamente a otras alternativas para canalizar el dinero.
Esta “mudanza” es, precisamente, la que han efectuado los mayoristas apenas se anoticiaron de la merma en los rendimientos pagados por las entidades.
En este sentido, las Lebac juegan un rol clave, ya que pagan tasas por encima de los plazos fijos. Esto, sumado a las variantes que tienen a mano para hacerse de estos títulos emitidos por el Banco Central.
¿Por qué bajaron las tasas?
Una de las causas que propició la reducción del tipo de interés ha sido, paradójicamente, la rebaja del 2% de los encajes sobre los depósitos dispuesta por el Banco Central a principios de marzo.
Por cada $100 que un ahorrista coloca en plazo fijo, la entidad puede prestar una parte y está obligada a guardar (“encajar”) otra.
Este capital inmovilizado es considerado como una suerte de impuesto, ya que no le genera renta y, peor aún, le significa un gasto creciente en épocas de alta inflación.
Una reducción de los encajes, en tanto, le permite a los bancos incrementar su capacidad prestable y reducir el costo de fondeo.
Sin embargo, cuando el BCRA propició la baja se encontró con que la situación no se encaminó hacia lo que esperaba.
“Con una rebaja de encajes, no era lógico esperar una caída de las tasas de los plazos fijos, ya que a los bancos les mejora sus márgenes financieros y su rentabilidad”, indicó una fuente de la city porteña.
Desde la consultora Elypsis coincidieron: “La reducción (de encajes) significa un aumento de la capacidad prestable”.
Debería, entonces, propiciar un descenso de las tasas de los préstamos sin que se altere el interés que se ofrece por las colocaciones.
No obstante, desde que esa rebaja entrara en vigencia, la Badlar -tasa para depósitos mayoristas, de más de un millón de pesos- cayó en “desgracia”: pasó del 20,3% al 18,9% anual.
En el segmento minorista ocurrió algo similar: pasó del 18,6% (febrero) al 17,4% actual.
El siguiente cuadro ilustra la evolución de los tipos de interés:

El rol de las Lebac
El descenso de los “premios” (tasas) que pagan los bancos por los plazos fijos no hizo otra cosa que ampliar aun más la brecha respecto al rendimiento de las Lebac (22,25% anual).
La reducción de ese gap fue clave para que se diera una “fuga” de inversores, en particular mayoristas, hacia estos títulos que emite el Banco Central.
Incluso, este movimiento fue facilitado por las propias entidades a través de dos mecanismos:
– La compra directa vía home banking.
– El ofrecimiento de fondos de inversión con nutrida dosis de Lebac en sus carteras (denominados “T+1”).
“El mayor valor agregado de las Lebac radica en el hecho de que quien las emite es el propio Banco Central, que tiene la potestad de imprimir los pesos”, señalaron desde Invertir Online.
“Por eso, este instrumento es considerado la inversión en moneda local más segura de la Argentina”, completaron.
Otra de las ventajas frente a un plazo fijo es su inmediata liquidez: quienes los poseen pueden venderlos y hacerse del dinero en forma inmediata.
Pero no todo es color de rosa con estos títulos, ya que las comisiones que cobran los bancos y agentes de bolsa por la compra son altas.
Este punto es clave y adquiere mayor protagonismo cuando los rendimientos (plazos fijos vs. Lebac) van camino a igualarse, de modo tal que si el dinero invertido es elevado, ese costo “pesa menos” sobre el rendimiento final.
“En el caso de los fondos comunes de inversión con alto porcentaje de estos títulos, no se percibe un impacto tan directo vía comisiones”, señaló Juan Pablo Vera, jefe de análisis financiero de Tavelli.
El encanto del dólar, siempre presente
Tanto es así que en 2017 su precio retrocedió -a contramano de la inflación-, lo que derivó en una pérdida del 10% de su valor de compra en moneda local.
Este abaratamiento contribuyó a exacerbar la fiebre dolarizadora. Tal es así que:
-Sólo en el primer bimestre, las adquisiciones rondaron los u$s5.000 millones, el nivel más alto de los últimos 15 años.
-En tanto, el primer trimestre cerrará en un número superior a los u$s6.000 millones.
Este comportamiento incide claramente en el consumo que, a su vez, al reducirse demora la recuperación del nivel de actividad.
Ejecutivos de bancos y referentes de la city señalaron a iProfesional que el público que adquiere cifras relativamente pequeñas es el mismo que el que suele recorrer los shoppings y las principales avenidas.
En otras palabras, se trata del target al que le apuntan las marcas de indumentaria, calzado, casas de electro y artículos para el hogar.
Como diera cuenta iProfesional, el dólar ha pasado a ser un gran enemigo del consumo, a punto tal que las compras de divisas sextuplican la venta conjunta de los shopping más importantes del país.
No caben dudas de que buena parte de esas miles de personas que cada mes se lleva de los bancos un puñado de billetes podría volcar esos pesos a los comercios.
La elección parece clara: resignan la compra de productos y servicios, de una “pilcha” o un artículo para el hogar, en pos de atesorar divisas.
Como dice el CEO de una empresa con presencia en los principales shopping del país, “por cada dólar que va al colchón, 16 pesos dejan de ir a los mostradores de los comercios”.
Lo que viene
El economista Claudio Zuchovicki es uno de los que cree que, en vistas al contexto económico actual, el objetivo del ahorrista pasa más por “salvar y mantener” lo que atesora que acrecentar sus tenencias.
“No buscaría ganar en este escenario, sino salvar y mantener”, indicó.
En cuanto a las opciones que mejor responden a esta premisa, consideró que, de cara al corto plazo, “conviene apostar por Lebac o a fondos comunes de inversión atados a bonos de corto plazo”.
En tanto, desaconsejó vender dólares a los precios actuales para posicionarse en pesos, ya que “la tasa de interés no paga ni siquiera la diferencia entre tipo de cambio comprador y el vendedor”.
Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, expresó que “un ahorrista bien asesorado hoy día puede conseguir un 25% anual en pesos, por encima de la tasa de inflación actual y proyectada”.
“Lograr un rendimiento de ese nivel significa ganarle al dólar, en la medida en que su valor esté por debajo de $20 en un año”, aseguró.
Sardáns remarcó que una buena opción para los inversores es volcarse a los fondos del tipo “T+1”, que otorgan una ventaja de unos 3 puntos porcentuales por sobre los plazos fijos.
En su visión, para aquellos que cuenten con un capital más elevado y pueden armarse un portafolio a medida, la recomendación pasa por apostar a las Lebac a 90 días, para luego volcar ese dinero a los fideicomisos financieros.
“Los pagos mensuales de estos últimos títulos se deberían colocar transitoriamente en fondos T+1, hasta juntarlos con el vencimiento y recolocación de la próxima Lebac”, concluyó Sardáns.

Hoy hablamos sobre la licitación de Lebacs de mañana.

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“El carry trade es una operación especulativa que consiste en tomar dinero prestado a una baja tasa de interés en un país –y en su moneda– e invertir estos fondos a una tasa más elevada en otro país –en la moneda local”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Imagínese que tiene US$ 100. Los pasa a pesos, son $ 1.550 a la cotización del viernes. Compra una letra del Banco Central, Lebac, una especie de plazo fijo a 35 días que rinde 24% anual, un 2% mensual. Así, al mes, usted tendrá cerca de $ 1.600. En ese momento, tal vez el dólar está a $ 15,40. O sea que ahora esos $ 1.600 son US$ 104. Usted ganó, entre la tasa en pesos y la baja del tipo de cambio, más del 3% en dólares. Imagínese que vuelve a hacerlo un mes y otro mes.
Esto viene ocurriendo al menos desde principios de año, con millones de dólares que inversores vuelcan a la “bicicleta financiera” del momento, llamada carry trade, y que permitió hasta ahora ganar cerca de 10% en dólares. “Argentina es el campeón mundial del carry trade”, escribió de hecho el último reporte del Estudio Bein & Asociados.
“El carry trade es una operación especulativa que consiste en tomar dinero prestado a una baja tasa de interés en un país –y en su moneda– e invertir estos fondos a una tasa más elevada en otro país –en la moneda local–. Por ejemplo, un inversor podría tomar un préstamo en yenes en Japón a una tasa de interés de casi cero para luego convertirlos a pesos argentinos e invertirlos en esta moneda a tasas de más del 26% anual. Además, la ganancia podría elevarse si se aprecia el peso en su relación con el yen”, explica Mariano Sardans, de la gerenciadora de fondos FDI.
“Es lo que vienen haciendo mi madre, maestra de escuela, mi hermano, arquitecto, y miles de ahorristas desde hace meses; venden sus dólares para invertir en pesos a través de Lebacs, sacando una tasa compuesta superior al 26% anual. De hecho, lo hacen de un modo menos especulativo ya que usan fondos propios y no tomando préstamo en dólares”, completa Sardans.
Los críticos ven en esta alternativa un desincentivo a invertir en la economía real. “¿Quién va a poner una fábrica si sin hacer nada puedo tener esta rentabilidad en poco tiempo?”, dice un industrial.