En todo el mundo, se ha disparado el número de ataques informáticos dirigidos a personas. A diferencia de lo que muchos creen, los estafadores no “hackean” dispositivos: hackean personas. En la mayoría de los casos, no ingresan a una computadora o teléfono por fuerza bruta, sino porque alguien, en un momento de distracción o vulnerabilidad emocional, les abrió una puerta sin saberlo. Y eso les basta para acceder a información crítica o, peor aún, a recursos financieros.
Los ataques más comunes derivan en el vaciamiento de cuentas bancarias, plataformas de brokerage, billeteras virtuales o cuentas de criptoactivos, u otras maniobras como la solicitud de préstamos y el retiro inmediato de los mismos, dejando endeudada a la víctima. Esto puede ocurrir en minutos, incluso a personas con altos niveles de educación, trayectoria empresarial o familiaridad con la tecnología. La edad o el nivel de conocimiento técnico ya no son una barrera: todos estamos expuestos.
Nuestra recomendación concreta.
La mejor forma de proteger nuestro patrimonio ante esta nueva ola de ciberataques es implementar barreras humanas en las operaciones financieras. Por eso, en FDI:
En tiempos de inteligencia artificial, deepfakes, simulaciones de voz y estafas cada vez más sofisticadas, la mejor defensa sigue siendo la inteligencia humana. Ningún software puede reemplazar eso.
Saludos cordiales.
Mariano Sardáns
CEO de FDI
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