Meses atrás, la Comisión Nacional de Valores (“CNV”) de Argentina introdujo la figura del Agente Asesor Global de Inversiones (“AAGI”). Mediante una resolución que establece requisitos, procedimientos y controles, la CNV jerarquiza la actividad del asesor de inversiones que administra activos financieros de sus clientes en el país y/o en el exterior.
Hasta la creación de esta figura y su regulación, la actividad del Asesor Financiero estaba en una nebulosa. Prácticamente cualquier persona (sin importar sus antecedentes, estudios, experiencia ni capacidad patrimonial para responder por sus actos) podía ejercer esta actividad y cualquier caso de mala praxis en perjuicio del cliente no tenía consecuencia alguna, especialmente si el asesor actuaba desde y residía en el extranjero. Todos conocemos a alguien que ha sufrido alguna historia con asesores “fantasma” que aconsejaban inversiones (muchas veces perjudiciales para el cliente) por las cuales recibían incentivos interesantes, y luego culpaban al mercado, a la crisis global o a cualquier otro factor ante las grandes pérdidas. Persistentes para conseguir clientes, luego desaparecían.
Similar a la regulación que rige al Registered Investment Advisor (“RIA”) en los EE.UU. aunque con un alcance menor, la nueva norma obliga al AAGI a transparentar todos los ingresos –o comisiones– que recibe de terceros, llámese bancos, sociedades de bolsa, emisores de títulos o instrumentos financieros. El objetivo es siempre que el asesor “blanquee” al cliente los conflictos de interés que pudiese tener con él. Sin duda es un paso en la dirección correcta, aunque hay todavía un camino por delante para perfeccionar lo que se va a hacer.
Al habilitarse el asesoramiento y administración en Argentina de activos localizados en el exterior, los clientes ya no se verán en la necesidad de depender de asesores ubicados fuera del país y casi inalcanzables para la justicia argentina. Esto es un tema no menor para los clientes dado que ahora, ante cualquier duda respecto al manejo de su asesor, podrán accionar legalmente en el país y con abogados locales.
En definitiva, es una muy buena noticia. Y más protección para el inversor argentino.
Cordiales saludos
Mariano Sardáns
CEO de FDI
Gerenciadora de Patrimonios
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Fecha: 4 de junio, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
Fecha: 3 de junio, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
“Turbulencia”, que puede entenderse como el estado de agitación de un fluido, fue la palabra consensuada en el discurso oficial para sintetizar el período de tensión cambiaria que vivieron los inversores en las últimas semanas. Esa sustancia fue el dólar. Sesgos mentales, recuerdos poco amables, miedos. Teléfonos de asesores financieros al rojo vivo. Mucha tranquilidad por llevar a los hogares argentinos cuando se dispara el termómetro del tipo de cambio.
“¿Qué se hace? ¿Se sale? ¿Está todo bien?” Las mismas preguntas hacían fila en teléfonos y casillas de mensajes de los profesionales de las finanzas. La fase pareció descomprimirse el martes último con la licitación exitosa de Lebac en el Banco Central, a tasas de corte de ente 38 y 40% anual. Pero fueron semanas de tensión.
“Tenemos unos 500 clientes. Todos llamaban. Se les explicó a cada uno; le transmitimos tranquilidad”, cuenta Mariano Sardáns, de FDI. “No tocamos las carteras. Solo una familia vendió sus posiciones. El resto, era prácticamente contenerlos todos los días. Desde ayer (por el día siguiente a la licitación) tuvimos mensajes de agradecimiento. No hay una crisis igual que otra y del otro lado hay gente que toma decisiones estomacales. Nosotros actuamos un poco como un médico. Primero se diagnostica, se escucha. A partir de ahí se receta una propuesta para el perfil de riesgo. Mucha gente cree poder soportar algo que nunca vivió”, agrega.
“Hay un poco de profecía autocumplida, donde se analizan antecedentes en vez de escenarios”, analiza el neurólogo y psiquiatra Enrique de Rosa. Y agrega: “Es más confiable creer en el caos que en un período de turbulencia y readaptación. El primer razonamiento es puramente emocional y tiene la certeza de ello. El argentino empieza a generar escenarios catástrofe donde de alguna manera, si se realizan, vienen a consolidar una serie de creencias propias que lo reaseguran. A veces es un tema de reequilibrio interno, donde existe una estructura melancólica que necesita de malas noticias para justificar un malestar propio”.
A una porción importante de minoristas se la sedujo con las tasas de las Lebac, pero también se consignó, como era de esperarse, un proceso de dolarización de personas físicas a lo largo de la turbulencia. Aunque no están los datos oficiales aún, dos bancos (uno público y otro privado) reconocieron un aumento en la venta de dólares al público en los últimos días de la corrida. “Lo normal y esperable en este tipo de coyuntura”, resume una fuente de la entidad pública.
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De alguna manera, el comportamiento reafirma una vieja máxima local: crece la demanda de dólares cuando aumenta su precio, lo que de alguna manera contradice la lógica de las inversiones. Aun así, después de la devaluación, en la era Macri el dólar todavía pierde contra la inflación. Se apreció un 85% desde salida del cepo, contra una inflación acumulada que ya se acerca al 100%.
“Una falacia muy estudiada en finanzas durante períodos de turbulencia es el comportamiento de ‘El único juego en la ciudad’, que es la sensación de que todo el mundo juega a algo y uno teme quedarse afuera. El dólar sube y hay gente que gana $5000 en dos días, entonces corre detrás. Eso lleva a tomar las peores decisiones, a comprar con la noticia y no con el rumor, como se dice en la jerga. Son los que compraron el dólar informal a $26,70 en la City. Por encima del perfil de riesgo está el tema de la cultura financiera. Toda crisis es un traspaso de dinero entre inversores en sus dos extremos”, dice Nicolás Litvinoff, director de Estudinero.net.
En los informes del Banco Central se apuntó otro dato de comportamiento: el germen cambiario no llegó a mutar a un fenómeno bancario. Los depósitos en pesos del sector privado aumentaron en las primeras dos semanas de mayo, mientras que aquellos en moneda extranjera se mantuvieron estables, en cerca de US$26.500 millones.
Donde sí se sintió el impacto fue en los fondos comunes de inversión. Allí se registraron, hasta el “supermartes”, rescates netos de personas físicas, tanto en fondos T+1 en pesos (mayoritariamente Lebac) como en productos en dólares (Letes). Estos últimos, mayormente retail, cedieron cerca de US$1000 millones durante la corrida. Pero por lo que se ve en registros del BCRA, nunca salieron de las cajas de ahorro de los bancos.
“El minorista formó parte de una dinámica general en la industria”, explica una fuente gerencial de una administradora de fondos. “Veo cierta decepción de personas físicas sobre algunos productos. Varios fondos en dólares tuvieron caídas nominales en el año, de 1 o 2%, por lo que la persona decidió rescatar y quedarse con disponibilidad de dólares en el banco y no sujetos a vaivenes del mercado. Por la venta de Letes en el mercado secundario, su tasa llegó en un momento al 7% anual, una oportunidad”, dice.
El impacto en el patrimonio de la industria de fondos en conjunto -también institucionales- fue importante: del orden de los $100.000 millones, desde el 20 de abril hasta el “supermartes”, por rescates y rendimientos negativos. Medido en dólares, el retroceso acumuló unos US$10.000 millones por efectos de la devaluación.
En las casas de bolsa, la dolarización ya se recomendaba desde principios de año, por lo que no hubo una migración masiva de portafolios aunque sí, se profundizó la tendencia. Se registró un desarme de posiciones en pesos hacia instrumentos en dólares de corto plazo.
“Es la reacción natural del inversor, a veces incluso sin importarle el valor”, dice Pablo Castagna, de Portfolio Personal. Y agrega: “En épocas de turbulencia el minorista se paraliza y lo primero que hace es dolarizarse para esperar que pase el temblor. En acciones, por lo general, se trata de inversores con más experiencia por lo que suelen esperar sin dejarse llevar por decisiones apresuradas”.
“Tuvimos muchas más consultas, pero no vimos en términos generales inversores tomando decisiones irracionales o impulsivas sobre sus carteras”, dice Nicolás Bentel, jefe de Individuos en Puente. “Tuvimos poca rotación en los portafolios, ya que desde fines de 2017 nuestros clientes han estado reduciendo (riesgo de) duración de sus carteras de bonos. Es importante enfocarse en el perfil del cliente al recomendar. Si este trabajo está bien hecho, los ajustes ante eventos como este serán menores”.
85% apreciación: Fue lo que se apreció el dólar en la Argentina desde la salida del cepo cambiario, en diciembre de 2015; esa enorme devaluación del peso argentino igual fue menor a lo que se acumula de inflación desde esa misma fecha, una cifra que se acerca al 100%.
Muchas empresas padecen en estos días las consecuencias de la abrupta suba del tipo de cambio que se dio en las últimas semanas. Son todas aquellas que tenían su capital de trabajo en pesos (saldos bancarios, cheques en cartera y cuentas a cobrar en la calle) y obligaciones que pagar en dólares y/o mercadería e insumos importados o dolarizados que reponer.
Al igual que la “humedad”, lo que mata es la volatilidad
Algo que está claro y que no va a cambiar, es que el dólar es volátil e imprevisible. Y cuando hablamos de volatilidad, nos referimos a sorpresivas subas y bajas de su cotización.
Si consideramos que se vienen tiempos de más incertidumbre internacional, es seguro que la volatilidad aumente aún más y por ende será más difícil prever cual será el valor de la divisa en un día, en una semana, y aún más en un mes. Y eso, sin lugar a dudas, genera mucha inquietud en quien gestiona un negocio.
Pero hay una solución para matar esa volatibilidad: el “futuro de dólar”.
El futuro de dólar actúa como un seguro de cambio. Permite fijar un tipo de cambio a futuro y así olvidarse de los vaivenes y la incertidumbre que provoca el dólar. Al desaparecer el efecto variable del tipo de cambio, las Pymes pueden concentrarse en ser competitivas, sin morir en el intento.
A los importadores y/o vendedores de productos o servicios con insumos dolarizados, los vuelve más competitivos: la suba del dólar deja de ser un temor. Pueden vender en pesos, a plazo y sin cláusulas de ajuste. Desaparece el riesgo de perder el margen de ganancias o -peor aún- de no poder siquiera reponer el stock. Esta herramienta les evita perder ventas cuando exageran y le cargan a las facturas un tipo de cambio demasiado alto para estar cubiertos.
Para los exportadores y/o vendedores de servicios en dólares, su uso es también altamente beneficioso. Les permite vender a plazo sin por ello estar expuestos a la baja del dólar dado que sus ventas son en esta moneda pero sus costos son en pesos (corriendo el riesgo de perder el margen de ganancias o, peor aún, de haber vendido a pérdida).
Un tercer grupo de beneficiados son quienes quieren asegurarse la dolarización de todo o parte del capital de trabajo en pesos (caja operativa + cuentas a cobrar + otros no dolarizados) o los saldos transitorios colocados a tasa (en Lebacs, por ejemplo) sin por ello tener que desarmar la inversión.
El seguro de cambio es fácil de instrumentar, sencillo de operar y está al alcance de cualquier PYME. No se necesita ser una gran multinacional para acceder a esta herramienta. La clave pasa por un buen asesoramiento para definir qué proteger y cómo estructurar la operación.
Liberarse de la volatilidad del dólar no es algo menor para una Pyme, la cual ya tiene bastante incertidumbre con el día a día de su actividad.
Estamos para ayudarte.
Mariano Sardáns
CEO de FDI
Gerenciadora de Patrimonios
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Fecha: 31 de mayo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
Si bien muchos minoristas quieren subirse al tren Lebaquiano, deben tener en cuenta que varios bancos cobran 0,5% de comisión, que si se anualiza, resta nada menos que 6 puntos. Además, las cuentas comitentes muchas veces tienen gastos mensuales. Pero aunque esto no se tenga en cuenta, la Lebac de 39% pasa a rendir 33% como mucho.
En cambio, hay un plazo fijo que le gana, que es el UVA, que está atado a la inflación y que además paga hasta 5 puntos extra.
Esto fue uno de los incentivos para que el stock de depósitos atados a la inflación ascendiera a $ 13.000 millones, casi 10 veces más que los $ 1400 millones de hace un año atrás, según cifras del Banco Central.

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Un dato relevante es que el 83% del total corresponde a depósitos mayoristas, de más de $ 1 millón, lo que es un síntoma que los grandes inversores lo están viendo como un instrumento atractivo. Para calcular cuánto pagará este instrumento a 90 días, se toma el costo de vida del mes pasado de 2,7% que dio el Indec, el de este mes y el del próximo.
Diego Giacomini, de Economia y Regiones, calcula un 3,3% para mayo, mientras Fausto Spotorno, director de Research del Centro de Estudios Económicos de OJF, pronostica 2,4% para mayo y 2% para junio.
Luis Secco señala que “mayo había arrancado tranquilo con inflación algo más baja que abril. Eso ayuda para que el número arranque con 3 o ahí cerca de 3. Junio podría repetir otro 3%. Pero entre los dos meses vas a tener un 6% de inflación”. Según esta perspectiva, en estos tres meses la inflación sería 8,7%, que anualizado daría 34,8%.
Una tasa del 40% anual
Este trimestre es el que se toma en cuenta para quien hace hoy un plazo fijo en UVA a 90 días, con la ventaja de que el que más paga, el Nación, da 5 puntos extra (seguido por el Itaú, con 4,07% y por el Banco Porvincia, con 4,04%), con lo que se estaría ganando casi 40% anual, por encima de la Lebac bruta, sin descontarle las comisiones que cobran tanto los bancos como los agentes de bolsa.
El Nación, de hecho, tiene 23.431 plazos fijos en UVA a seis meses por $ 886 millones, y 7010 plazos fijos en UVA a 90 días por $ 665,7 millones.
Como parámetro, los plazos fijos CER ajustados por inflación fueron hasta el 2006 un quinto del total de los depósitos del sector privado, hasta que el Indec fue confiable, con lo cual está demostrado que hay una demanda latente.
Para Mariano Sardáns CEO de FD Isería importante estructurar un mercado secundario de plazos fijos para que la gente se anime al UVA con la posibilidad de poder salir antes de los 90 días, ya que la gente se pone nerviosa con la volatilidad del dólar: “Ya hay antecedentes de esto, cuando en 2002 se hizo el mercado de Cedros, que eran los plazos fijos acorralados que se compraban y vendían para la cancelación de deudas bancarias y tributarias”.
Milagro Medrano, gerenta de Relaciones institucionales y atención al cliente de Banco Macro, subraya que el plazo fijo tradicional tiene dos ventajas: “La primera es que han subido fuertemente las tasas en las últimas dos semanas, con lo cual en términos comparativos con aquellos que venían renovando, un cliente ha renovado plazo fijo a 6 o 7 puntos más que lo que renovó el mes pasado. Este punto genera de por sí una muy buena sensación y deseo de renovar. En segundo lugar, el plazo fijo tradicional se puede renovar a 30 días, y el UVA en las mayoría de los bancos requiere tasas más largas, 90 o 180 días, depende del banco”.
A su juicio, “frente a una tasa variable que es la inflación, que aún no está totalmente clara, es una apuesta. Si la inflación es baja el ahorrista va a perder contra el plazo fijo tradicional. Si se apuesta a que la inflación será alta, los resultados pueden ser mejores. Pero es una apuesta a mediano plazo. Un cliente minorista tradicional está más cómodo con algo certero y a corto plazo”.
Fecha: 31 de mayo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
El clima se puso tormentoso. El Gobierno;se jugó una carta fuerte con el pedido dé auxilio al Fondo Monetario internacional (FMI), que, acertado o no, según el prisma de quien haga el análisis, tendría el objetivo de frenar un mal mayor. Al cierre de esta edición, comenzaban las conversaciones con el organismo internacional y los interrogantes aún superaban a las certezas.
En ese contexto, otra vez la Argentina se encuentra esperando al segundo semestre para ver si la economía empieza a dar señales de encontrar un rumbo por el que andar sin tanto sobresalto, para saber si las luces de alerta y la corrida cambiaría de fines de abril y principios de mayo quedaron superadas o vuelven a golpear a la puerta. Mientras tanto, hay que administrar las carteras con cautela. Mucha cautela.
Claramente, a mar revuelto, las oportunidades surgen. Pero, con ellas, también un mayor riesgo implícito. `El escenario para la renta fija permanecerá volátil. Para quienes tienen un perfil conservador, lo ideal sería quedarse posicionados en bonos soberanos en dólares del tramo corto de la curva. En estos niveles, representan un retorno atractivo y un refugio seguro`, dice en un primer análisis Jackie Maubré, directora de Cohén.
Gustavo Cañonero, socio de SBS, le imprime una lectura positiva al mediano plazo. “Con el anuncio del Gobierno que está dispuesto a buscar ayuda financiera en los organismos multilaterales, se abre una gran oportunidad para los activos argentinos después de varios meses de castigo en los mercados locales e internacionales. El programa de ajuste gradual enfrenta riesgos de liquidez aun a pesar de tener los niveles más bajos de deuda neta sobre producto en la región. Por ello, el financiamiento potencial del FMI puede ser un fuerte amortiguador de los vaivenes del contexto internacional y facilitar la continuidad del proceso de crecimiento económico, mientras se reduce el desequilibrio fiscal paulatinamente”, dice. “Vemos al contexto actual como oportuno para apostar por activos argentinos, siempre que se crea en la convicción de las autoridades para seguir el camino del ajuste ininterrumpidamente”. “La clave pasa por definir la estrategia de largo plazo, la cual nunca debe estar afectada por los eventos de corto, como fue la mini-crisis de la primera semana de mayo”, advierte por su parte Mariano Sardáns, CEO de FDI.
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Los drivers
De acá en adelante, los ojos de los inversores estarán puestos en cómo se van sorteando los obstáculos internos y externos, y en qué medida tranquilice los ánimos, o no, el paraguas del FMI. `El artilugio de las tasas de Lebacs al 40 por ciento no es sostenible en el tiempo. Y el dólar deberá encontrar su nuevo nivel no solo en función de la situación interna sino también del valor para los restantes emergentes`, analiza Maubré. “Los inversores están atentos a la responsabilidad con la que actúen de ahora en más los políticos de la oposición: proponer una modificación de la Ley de Presupuesto ya aprobada por el Congreso denota fragilidad institucional y falta de coherencia en el establee uuipnto de las reglas de juego. Lo mejor sería que los políticos trabajen en el diseño de una solución altepíativa que no atente contra lo ya establecido”.
Otro punto clave es el nivel de endeudamiento. El elevado ritmo de emisión de deuda soberana que el Gobierno desplegó hasta el momento es una fortaleza para muchos analistas que destacan el hecho de haber previsto el alza de tasas internacionales para fondearse a tiempo. Para otros, en tanto, es visto como una luz amarilla.
“En nuestra opinión -afirmajosé Baño, gerente de Asesores Financieros de InvertirOnline.com-, la emisión es elevada, pero actualmente se encuentra en línea con el plan económico propuesto por el Gobierno, pudiendo generarse dificultades para afrontar los compromisos de deuda en caso de existir desvíos de dicho plan. La principal ventaja de la nueva gestión fue la de iniciar el proceso de emisión de deuda partiendo de niveles de endeudamiento muy bajos, pero es necesario tener en cuenta que puede existir debilidad ante problemas globales por contar con un gran porcentaje de las emisiones en el exterior”. En un contexto de presiones alcistas sobre las tasas de interés externas, “el Gobierno decidió disminuir el ritmo de emisiones internacionales, buscando el fondeo necesario en el mercado local, por lo que es importante destacar el buen timing que tuvo para colocar las emisiones internacionales necesarias”, dice Baño.
“El nivel de deuda no es preocupante, pero la necesidad financiera de los próximos años sí presenta riesgos. La alta necesidad de financiamiento este año y el próximo es un reflejo de la propuesta gradual del Gobierno, posible solo porque los niveles de deuda iniciales son muy bajos”, contextualiza Cañonero, y avanza: “En un contexto donde el mercado extemo comienza a dudar sobre la habilidad del Gobierno para seguir avanzando en su proceso de ajuste: el Gobierno necesita acelerar el ajuste fiscal o bien conseguir financiamiento adicional. Asegurado este, como creemos que sucederá en las próximas semanas (con el FMI), los activos argentinos en moneda dura tienen 100- 150 bps para mejorar su rendimiento, al reducirse el riesgo de liquidez, siempre y cuando el Gobierno siga su proceso de ajuste gradual pero continuo”.
Sardáns, a su vez, reflexiona: “Es cierto que el nivel de deuda creció considerablemente desde que asumió Cambiemos, como única alternativa para compensar el déficit fiscal y no tener que hacer un drástico ajuste, pero el nivel de deuda/PBI es aún bajo si lo consideramos, por ejemplo, con el promedio de los países emergentes: 32 por ciento versus 50 por ciento”.
Más vinculado al mercado, la aprobación de la nueva Ley de Financiamiento Productivo, o Ley de Mercado de Capitales, es una buena noticia. “Es la llave que le abriría la puerta a la Argentina a ascender a la categoría de Mercado Emergente. Salir del estatus de fronterizo y calificar para participar en la liga correcta podría significar el ingreso de hasta US$ 9000 millones”, dice Maubré.
Diseñar la estrategia
Con ese complejo tablero de juego, Baño pone su estrategia en la mesa. “Entendemos que el castigo a los bonos argentinos fue exagerado. Actualmente, existen oportunidades interesantes de inversión en renta fija tanto en pesos como en dólares”, dice. “Para un inversor minorista, con un perfil conservador, el portafolio recomendado incluiría principalmente Lebacs, que ofrecen un elevado rendimiento (en este momento, 36 por ciento en el mercado secundario) y bonos dolarizados del tramo corto de la curva como el Bonar 2020 (A020) o Bonar 2024 (AY24) con rendimientos entre el 4,8 por ciento y 5,4 por ciento anual en dólares con un bajo nivel de riesgo por tratarse de bonos cortos expuestos a baja volatilidad”. Cañonero va para el mismo lado y pone énfasis en la baja en la cotización que experimentaron con la tormenta de abril/mayo casi todos los activos locales. “En particular, vemos exagerada la caída en los bonos cortos y medianos más líquidos, que es donde la posición extranjera se concentraba con cierto apalancamiento”, señala. “Por ello, creemos muy conveniente aprovechar la oportunidad de incorporar a la cartera Bonar 21 (AA21) o Bonar24, que ofrecen rendimientos por arriba del 6 por ciento en dólares, o bonos provinciales como los de Buenos Aires, PBA21 y PBA24, que rinden entre el 6,5-7,5 por ciento”. Los bonos más largos, dice Cañonero, como los Discounts (DICY) o en el extremo el centenario (AC17), pueden encerrar una interesante oportunidad, pero solo para los dispuestos a vivir con la alta volatilidad que suelen tener. Para los que estén dispuestos ajugarse un poco más en pos de mayores rendimientos, Baño arma esta estrategia: bonos del tramo medio de la curva como el Discount 2033 (DICA), con rendimientos que hoy superan el 7 por ciento anual en dólares y un riesgo medio, así como por bonos provinciales como el de la Provincia de Córdoba 2026 (C026), con rendimientos del 6,5 por ciento anual, o bonos en pesos a tasa variable, ajustados por Badlar, como el PR15 (Bocon que vence en 2022), que actualmente ofrece rendimientos del 29,95 por ciento.
El consejo de Sardáns tiene que ver con poner atención a la liquidez -esto es, lo rápido que uno puede salir de una inversión- de cada instrumento. Por ejemplo, un título provincial o una obligación negociable pueden no encontrar un comprador inmediatamente en la Bolsa y, por tanto, si se quiere salir, habrá que convalidar un precio más bajo. Algo similar sucede con los plazos fijos bancarios, que no pueden desarmarse hasta su vencimiento. “Cuando se analiza el plazo fijo tradicional versus\dL Lebac, esta última no solo paga más tasa y es emitida por quien “fabrica los pesos”, el BCRA, sino también tiene algo que el plazo fijo carece: liquidez inmediata`, advierte. Su mix. 1/3 en Lebacs de 28 días, 1/3 en Lebacs largas, 1/3 en bonos que ajustan por CER (el bono “TC21” es una buena opción de mediano plazo).
Sardáns, por su parte, no recomienda a los ahorristas individuales (no profesionales) utilizar bonos provinciales ni corporativos, “dado que son emisiones muy chicas y, por ende, muy poco líquidas”.
Fecha: 30 de mayo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
La operatoria se realiza mediante el “sintético”, que permite ganar el triple que con las Letes. “Sintético” se denomina en la jerga financiera a la bicicleta de combinar Lebac con futuros de dólar, que rinde 12% anual en dólares.
Este instrumento es ideal para las empresas argentinas que se encuentran ante la incertidumbre respecto a lo que harán con sus ahorros y saldos transitorios. Muchos se preguntan si es más conveniente comprar dólares o seguir en pesos y aprovechar las altas tasas que se pagan en estos momentos.
Una alternativa es hacer algo intermedio, mezclando lo mejor de ambos mundos y obteniendo una excelente tasa. Es decir, seguir en pesos y colocar a plazo usando Lebac, pero con la adquisición de contratos de futuros de dólar, que actúa como un seguro de cambio.
En los últimos días esta combinación de operaciones arrojó una tasa final en dólares más que tentadora. Por un lado el Banco Central mantiene las tasas de Lebac en el orden del 40% anual para los próximos sesenta días y en alrededor del 38% hasta los 150 días de plazo. Esto dio lugar a que se le ponga un freno a las expectativas de devaluación del peso, dado que los futuros de dólar marcan una tasa promedio equivalente de devaluación del orden del 30% anual dentro de los próximos 360 días.
Ambas situaciones dejan abierta la oportunidad para inversores de congelar rendimientos sintéticos (Lebac + futuros de dólar) superiores a los que ofrecen instrumentos similares, como las Letes en dólares.
En el mercado secundario, la Lebac a 28 días rinde 39%, mientras la tasa implícita del futuro de dólar es del 27%, por lo que el rendimiento asciende a 12% anual en moneda dura, contra 4% que rinde una Lete a 181 días. Para estos cálculos que realizó FDI incluyen las comisiones del 0,10% para Lebac y 0,15% para futuros de dólar.
En caso de que la empresa necesite el dinero para el pago de importaciones, al desarme del sintético se lo puede combinar con la compra de dólar MEP, cuya cotización está entre 30 y 40 centavos menos que la que se consigue en los bancos.
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“Estos dólares luego se giran a la cuenta corriente bancaria de la empresa y se usan para el pago de la importación, previa operación de canje de dólares billetes contra divisas, la cual generalmente los bancos cobran entre u$s 15 y u$s 20 fijos”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
El sintético es una operación no muy conocida, dado que muy pocos entienden realmente cómo funcionan los futuros de dólar, especialmente entre el personal comercial que atiende todos los días a los inversores, tanto en los bancos como en las sociedades de bolsa. Es importante entender que es fácil de instrumentar, sencillo de operar y está al alcance de cualquier Pyme. No se necesita ser una gran multinacional para acceder a estas herramientas. Liberarse de la volatilidad del dólar no es menor para una Pyme.
Un factor clave es que comisiones competitivas para la compra/venta de Lebac en el mercado secundario son 0,1%. Para la compra/venta de futuros están en 0,15%.
De acuerdo a El Cronista, en el caso de dólar MEP, una buena comisión, tanto para la compra como para la venta, está en 0,1% all inclusive. Para pagar importaciones las empresas también tienen la alternativa de girar directamente al exterior mediante contado con liqui, un tipo de cambio similar al dólar MEP.
Para esto es necesario que la empresa tenga abierta una cuenta en el exterior, ya que las sociedades de bolsa aún están obligadas a girar a cuentas propias del comitente. Una vez depositados, se realizan los pagos a sus proveedores o se mantiene como atesoramiento.
Fecha: 29 de mayo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
Con el “sintético” se gana el triple que con las Letes. “Sintético” se denomina en la jerga financiera a la bicicleta de combinar Lebac con futuros de dólar, que rinde 12% anual en dólares.
Este instrumento es ideal para las empresas argentinas que se encuentran ante la incertidumbre respecto a lo que harán con sus ahorros y saldos transitorios. Muchos se preguntan si es más conveniente comprar dólares o seguir en pesos y aprovechar las altas tasas que se pagan en estos momentos.
Una alternativa es hacer algo intermedio, mezclando lo mejor de ambos mundos y obteniendo una excelente tasa. Es decir, seguir en pesos y colocar a plazo usando Lebac, pero con la adquisición de contratos de futuros de dólar, que actúa como un seguro de cambio.
En los últimos días esta combinación de operaciones arrojó una tasa final en dólares más que tentadora. Por un lado el Banco Central mantiene las tasas de Lebac en el orden del 40% anual para los próximos sesenta días y en alrededor del 38% hasta los 150 días de plazo. Esto dio lugar a que se le ponga un freno a las expectativas de devaluación del peso, dado que los futuros de dólar marcan una tasa promedio equivalente de devaluación del orden del 30% anual dentro de los próximos 360 días.
Ambas situaciones dejan abierta la oportunidad para inversores de congelar rendimientos sintéticos (Lebac + futuros de dólar) superiores a los que ofrecen instrumentos similares, como las Letes en dólares.
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En el mercado secundario, la Lebac a 28 días rinde 39%, mientras la tasa implícita del futuro de dólar es del 27%, por lo que el rendimiento asciende a 12% anual en moneda dura, contra 4% que rinde una Lete a 181 días. Para estos cálculos que realizó FDI incluyen las comisiones del 0,10% para Lebac y 0,15% para futuros de dólar.
El sintético es ideal para empresas que quieren o necesitan dolarizar los saldos transitorios en pesos, ya que es dinero destinado al pago de facturas en pesos con ajuste del tipo de cambio o directamente al pago de importaciones. Es una excelente alternativa para sacarle tasa en dólares, hasta el día en que se hace efectivo el pago al proveedor. La operación puede desarmarse fácilmente el día previo al pago de la factura en pesos con ajuste del tipo de cambio, ya que se venden los contratos de futuro y las Lebac en el mercado secundario.
En caso de que la empresa necesite el dinero para el pago de importaciones, al desarme del sintético se lo puede combinar con la compra de dólar MEP, cuya cotización está entre 30 y 40 centavos menos que la que se consigue en los bancos. “Estos dólares luego se giran a la cuenta corriente bancaria de la empresa y se usan para el pago de la importación, previa operación de canje de dólares billetes contra divisas, la cual generalmente los bancos cobran entre u$s 15 y u$s 20 fijos”, explica Mariano Sardáns CEO de FDI.
El sintético es una operación no muy conocida, dado que muy pocos entienden realmente cómo funcionan los futuros de dólar, especialmente entre el personal comercial que atiende todos los días a los inversores, tanto en los bancos como en las sociedades de bolsa. Es importante entender que es fácil de instrumentar, sencillo de operar y está al alcance de cualquier Pyme. No se necesita ser una gran multinacional para acceder a estas herramientas. Liberarse de la volatilidad del dólar no es menor para una Pyme.
Un factor clave es que comisiones competitivas para la compra/venta de Lebac en el mercado secundario son 0,1%. Para la compra/venta de futuros están en 0,15%. En el caso de dólar MEP, una buena comisión, tanto para la compra como para la venta, está en 0,1% all inclusive. Para pagar importaciones las empresas también tienen la alternativa de girar directamente al exterior mediante contado con liqui, un tipo de cambio similar al dólar MEP.
Para esto es necesario que la empresa tenga abierta una cuenta en el exterior, ya que las sociedades de bolsa aún están obligadas a girar a cuentas propias del comitente. Una vez depositados, se realizan los pagos a sus proveedores o se mantiene como atesoramiento.
Fecha: 28 de mayo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns