Fecha: 25 de noviembre, 2021
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Si yo tuviera un palo verde, largo todo y me dedico a la buena vida”. Quien más, quien menos, ha escuchado o dicho esta frase más de una vez a lo largo de los años.
Es que para la imaginería popular, convertirse en millonario y disfrutar de la vida en una playa paradisíaca del Caribe es una aspiración con mucho de fantasía, aunque en la realidad son pocas las personas pueden concretarla.
Es más, la mayoría de quienes logran concretar su sueño tienen suficientes motivos para no estar tan tranquilos, entre otros por los siguientes factores: un “palo verde” de hoy no vale lo mismo que hace algunos años, ya que inflación mediante ha venido perdiendo capacidad de compra.
A ello se suma que en un mundo en el que lo que sobra son dólares, los rendimientos que se pueden obtener para tratar de incrementar el capital son extremadamente bajos, por lo que sería necesario incursionar en algún tipo de inversión que involucre un determinado riesgo.
Finalmente, y no menos importante que lo anterior, es que quien alcanzó su primer millón, seguramente hará todo lo posible para tratar de afianzar su situación, por lo que tratará de ir por el segundo.
Entonces, salvo que se decida gastar esa fortuna dejando de lado toda especulación financiera, quienes la consiguen deben dedicar buena parte de su tiempo para evitar que su capital se desvalorice con el correr del tiempo.
Es precisamente en este punto donde la cuestión parece complicarse, ya que los datos de inflación en EE.UU. son preocupantes, pues este año apunta a cerrar con un 5%, lo cual genera preocupación entre los analistas y operadores de los mercados financieros, ya que son muy pocas las opciones que surgen para evitar que se erosionen los montos invertidos.
Ante este escenario, en el que el mínimo de rendimiento para cubrirse de la inflación se ha venido elevando en forma sistemática la gran pregunta del “millón de dólares” es precisamente ¿en qué invertir para no perder capacidad financiera?
Obviamente la respuesta dependerá de los riesgos que se quieran asumir. Sobre este punto, el analista Agustín Cramo sostiene que “la inflación anual proyectada para EE.UU. rondaría el 4,6%”.
“Con semejante porcentaje es necesario redoblar los esfuerzos para detectar aquellas opciones de inversión que permitan mantener el capital en términos reales”, agrega el analista.
Es por eso que invertir en los bonos soberanos de EE.UU. y Alemania pierde todo el atractivo que tuvieron hasta no hace mucho tiempo.
A manera de ejemplo, un bono del Tesoro de los EE.UU. de 10 años (T-Bond) paga apenas el 1,56%, pero si se considera su par alemán, la cuestión es mucho peor, ya que la tasa es 0 por ciento.
Tampoco es muy tentador colocar ese monto en un Certificado de Depósito en un banco de EE.UU., pues las tasas de interés que se paga ronda el 0,5% anual, por lo que apenas rinde unos u$s5.000 al año por tener el dinero inmovilizado.
Una opción para hacer frente a este desafío podría pasar por el armado de un mix compuesto por una parte con T-Bonds y por la otra con un conjunto de acciones de primerísima línea tanto de Wall Street como de algunas bolsas europeas, aunque con revisiones periódicas de la cartera.
Una opción interesante que se le presenta a un inversor de corte conservador podría ser entrar en un fondo de inversión compuesto por acciones de buena calidad y que también tenga la posibilidad según su reglamento de quedarse en efectivo si la cosa viene mal o invertir en bonos conservadores la porción de efectivo autorizada.
Para Gabriel Holand, CEO de HRGloblal, lo recomendable sería “Conservar la mayor parte del capital relativamente líquida, a la espera de lo que suceda con el nuevo virus y ver la forma que puede pegar en la actividad económica global”.
“En tal sentido, buscaría fondos armados con acciones y bonos del Tesoro americano que por condiciones de emisión permitan pasarse a “cash” en caso de que el mercado indique que convenga y que puedan comprar futuros para bancar determinadas volatilidades”, agrega el experto.
“Es por ello que la cartera podría conformarse con acciones tecnológicas de calidad, laboratorios y “healthcare”, apuntó Holand, al tiempo que advirtió que la fortaleza del dólar debilita las commodities y las monedas domésticas, por lo que los bonos emergentes podrían verse afectados”.
Los expertos de Puente, en tanto, consideran que “La deuda privada continúa atrayendo capitales dados sus retornos diferenciales y la flexibilidad sectorial, de riesgo y de plazos que brindan los vehículos que la agrupan”
Y agregan que “A nivel sectorial se ven favorecidos en el mediano y largo plazo los sectores de innovación ya sean tecnológicos, de procesos, legales o gerenciales. En todo caso es importante enfocarse en los fundamentales de los proyectos fuera del ruido generado por distorsiones recientes”.
Por su parte, Mariano Sardáns, CEO de FDI considera que “La cartera depende de que más se tiene, donde está invertida y cuales son los flujos y cuando se necesita el dinero”.
“Si no la necesita lo ideal sería invertir en una cartera global, “all world total markets“, que incluya energía, finanzas, materias primas, inmuebles dentro y fuera de EE.UU.”, agrega el especialista.
Cabe aclarar esta cartera no se conforma exclusivamente con acciones que cotizan en Wall Street. Por el contrario, debería ser global, multimonedas y bien diversificada. De esta manera es posible que logre una rentabilidad que si bien parece menor, es muy superior a la que se puede obtener invirtiendo en bonos.
En opinión de Sardáns, “si la estructura de esta cartera fuera un 33% de acciones y el resto en T-Bills, aportaría un rendimiento promedio del 3% anual”, pero si la postura fuera menos conservadora y se invierten las proporciones, el rendimiento aumentaría de la mano de un mayor riesgo”.
Hablando en plata, con esta cartera se estaría en condiciones de disponer en forma anual unos u$s30.000 anuales o u$s2.500 mensuales.
Pero no solo se deben analizar los rendimientos esperados, ya que hay otros factores a tener en cuenta, como por ejemplo todo lo referido a las comisiones que se pagan o cuestiones de índole impositiva. Sobre este punto, una cartera declarada en el exterior paga 2,25% de bienes personales y seguramente volverá a pagar el impuesto a la riqueza.
Otro aspecto a considerar es la forma de mover ese capital, o dicho de otra manera como traerlo al país. Si está declarado, lo habitual es ingresarlo mediante contado con liquidación, pero si no lo está, pueden surgir problemas con la sociedad de bolsa interviniente o con el banco en el que se tiene la cuenta, que pueden terminar en la generación de un ROS.
Finalmente, otro punto que no siempre se tiene en cuenta es el impacto del impuesto a la herencia, tanto en EE.UU. o en Europa, pues la tasa que se aplica llega al 43% y el mínimo no imponible es del orden de los 60.000 dólares. “Este es un punto al que por lo general no se le da importancia, pero hay que tenerlo presente, tanto por los montos en juego como por lo engorroso que suelen ser los trámites”, concluye Sardans.
Conclusión: u$s1 millón no es sinónimo de multiplicar el dinero
En definitiva, salvo que se elija la posibilidad de gastarse ese “palo verde”, tomando como filosofía de vida que “una herencia es un error de cálculo”, lo cual habilitaría la posibilidad de pisar las arenas caribeñas, es muy probable que lejos de pasarla bien en una playa solitaria, lo más probable es que en la batalla contra la inflación, el dueño de ese dinero pase mucho tiempo viendo la forma de tratar de ganarle, solo o de la mano de un broker.
Creáse o no, así son los costos de tener un millón de dólares.
Fuente: Iprofesional
Fecha: 25 de noviembre, 2021
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Si alguna vez tuviste la ilusión de tener una cuenta en el exterior, hoy parece ser mucho más simple que antes.
Así lo entiende Mariano Sardáns, CEO de la Gerenciadora de Patrimonios FDI, quien en diálogo con ADN empresario explicó cómo se realiza el procedimiento, que es totalmente legal y legítimo.
Con la aparición de la pandemia y las restricciones de circulación muchas personas se volcaron a investigar en internet sobre diferentes cuestiones. Y por eso se dio que creció fuertemente la posibilidad de tener los activos, resguardados, en moneda dura y en una entidad norteamericano.
Requisitos, comisiones, quienes pueden tener su cuenta y qué beneficios obtienen, es parte de la entrevista que Sardáns concedió a este medio.
Fuente: ADN Empresario
Fecha: 24 de noviembre, 2021
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Para FDI, a partir de la pandemia y la flexibilidad de autoridades de Estados Unidos hacia las instituciones financieras para abrir cuentas de manera remota, la demanda de apertura de cuentas en ese país se potencializó y actualmente se encuentra en uno de los puntos más altos en los últimos años.
De acuerdo con datos de la Reserva Federal de Estados Unidos, a agosto pasado, las instituciones financieras de aquel país concentraban más de 100,000 millones de dólares provenientes de ciudadanos mexicanos.
FDI explicó que antes de la pandemia, abrir una cuenta bancaria en los Estados Unidos de forma remota era todo un desafío por los controles de conoce a tu cliente que las instituciones financieras deben de aplicar en este tipo de procedimientos.
Sin embargo, añadió, que, con el uso generalizado de las videollamadas para permitir abrir una cuenta, las instituciones fueron más flexibles para aperturar una cuenta prácticamente desde cualquier parte del mundo y con los mismos controles regulatorios.
“A partir del uso generalizado de las plataformas de video-llamadas, el proceso de apertura presencial se reemplazó con entrevistas virtuales. De hecho, los mismos empleados que antes abrían las cuentas con los nuevos clientes del otro lado del escritorio, ahora lo hacen desde sus propias casas y con el cliente del otro lado de la pantalla”, detalló la firma en un análisis.
Sardáns acotó que resguardar patrimonio en instituciones financieras de Estados Unidos se hace atractivo debido a costos y estabilidad económica que ha demostrado ese país durante la emergencia.
“Se trata de la plaza más conveniente desde el punto de vista de servicios bancarios, además de la más barata en lo que tiene que ver con costos de mantenimientos y comisiones por transferencias, ideal para hacer negocios con el mundo, más allá de ser la plaza más segura”.
Fuente: El Economista
Fecha: 19 de noviembre, 2021
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La inestabilidad social, política y económica del país están provocando que los inversionistas busquen alternativas fuera de México para proteger sus ahorros y patrimonios.
De acuerdo con expertos y empresarios, nunca fue tan fácil abrir una cuenta en el exterior como sucedió ahora con la pandemia.
El país más elegido es Estados Unidos, que ahora está concediendo visas de inversionista o comercio internacional por cuatro años (renovables) para los mexicanos que inviertan a partir de 100 mil dólares o que importen y/o exporten en el país vecino.
La Embajada de Estados Unidos abrió en la Ciudad de México una sede para la tramitación digital y más rápida de dichas visas para inversionistas. Anteriormente, los documentos sólo podían conseguirse con una vigencia de un año y tramitarse de forma más lenta a través del Consulado de Ciudad Juárez, saturado en la actualidad.
Jesús Manuel Salayandía Lara, presidente local de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), calificó como positiva dicha medida, al mismo tiempo que afirmó que por parte del Gobierno mexicano no hubo nunca un apoyo para las empresas durante la pandemia.
“Desde hace tiempo se han ofrecido estas visas para empresarios, para que podamos abrir nuestros negocios en Estados Unidos, lo cual es bueno, según el crecimiento que quieras llegar con tu negocio, sobre todo aquí en la frontera, que se puede tener la facilidad de operar en ambos lados”, expresó.
“El lado negativo es que hay muchos empresarios que ahorita no ven una estabilidad económica en el país o un panorama bueno para la iniciativa privada, por lo que mejorar agarran sus cosas y se van a otro lado”, agregó.
Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, afirmó que la demanda de apertura de cuentas en el vecino país está en uno de los puntos más altos en los últimos años.
“Este fenómeno responde a los temores de las personas a que la inestabilidad que afecta también a otros países de Latinoamérica pueda perjudicar la seguridad de sus activos o se los grave con impuestos elevados e imprevistos. Los motivos que más escuchamos en las consultas que recibimos son presión impositiva, inseguridad jurídica, restricciones cambiarias y control sobre el libre flujo de fondos”, dijo.
Sardáns explicó que antes de la pandemia el gran impedimento para abrir estos tipos de cuentas mediante trámites online era el temor de los bancos a no cumplir a rajatabla con el famoso KYC (Know-Your-Client), y que se filtrara un cliente envuelto en actividades ilícitas o, por el contrario, que la documentación que se le presentara no correspondiera a quien realmente iba a manejar la cuenta y fuera el dueño del dinero.
Pero a partir del uso generalizado de las plataformas de videollamadas, el proceso de apertura presencial se reemplazó con entrevistas virtuales.
“De hecho, los mismos empleados que antes abrían las cuentas con los nuevos clientes del otro lado del escritorio, ahora lo hacen desde sus propias casas y con el cliente del otro lado de la pantalla”, expresó.
Fuente: El Diario de Chihuahua
Fecha: 11 de noviembre, 2021
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En el Banco Central consideran que este jueves y viernes el mercado del dólar se tranquilizará después del récord del blue a $ 205, pero saben que sólo podrán domarlo si después de las elecciones legislativas del domingo el Gobierno envía un mensaje claro sobre su rumbo económico y sobre la negociación del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). “Esta semana no pasa nada. El viernes cerramos en positivo”, confían en la autoridad monetaria en su capacidad de comprar dólares en la plaza oficial. “Como este jueves es feriado en Estados Unidos, los importadores tuvieron que anticipar operaciones para este miércoles. Fue el mayor nivel de operaciones desde que empezó el Gobierno, unos US$ 770 millones. Pero este jueves caerá la demanda y el viernes subirá la oferta”, pronostican en los pasillos del Central, que preside Miguel Pesce.
La autoridad monetaria vendió este miércoles US$ 180 millones en el mercado oficial para abastecer la demanda de los importadores, que se anticipan a los comicios por temor a que después sobrevenga una devaluación del peso que les encarezca las compras. A su vez, el complejo cerealero retrasa la liquidación de exportaciones porque especula con que después de las elecciones cobrarán más por cada dólar, pero el Central espera que sus operaciones se normalicen en las próximas semanas en la medida en que se despeje la incertidumbre política, económica y cambiaria.
Las autoridades esperan que los que apuestan al dólar pierdan. Pronostican que, al igual que en 2020, harán resignar mucho dinero a los que adquirieron dólar futuro: “El 30 de noviembre vamos a recaudar $ 3.000 millones de ganancias en esos contratos”. También prevén que salgan en rojo los que compraron dólar blue, MEP (Mercado Electrónico de Pago) o contado con liquidación (CCL) en sus versiones desreguladas. Estos dos últimos dólares cerraron este miércoles a $ 200 y 210, respectivamente.
La economista Marina Dal Poggetto, director ejecutiva de la consultora Eco Go, advirtió en una charla en la redacción de elDiarioAR que estas cotizaciones de los dólares a más de $ 200 son más altas que la de la moneda norteamericana después de la salida de la convertibilidad, cuando saltó de $ 1 a 4, pero alegó que es el precio que pagan los que quieren huir del peso y del país. “Es un dólar de pánico”, lo definió. En el mercado, los operadores observan esa desesperación.
“El dólar a $ 200 o 210 es el único dólar, es el dólar de reposición”, analiza Mariano Sardáns, CEO de FDI Gerenciadora de Patrimonios. “En el mercado oficial se cortaron prácticamente todas las importaciones, el Central no libera divisas porque ningún exportador se las entrega. Entonces los importadores compran en el paralelo”, completa Sardáns. Pablo Bachur, de Tomar Inversiones, opina que los inversores buscan “seguridad”. Su colega Alejandro Bianchi, de AsesoresDeInversiones.com, atribuye la demanda de dólares a la emisión monetaria: “Cada segundo el Central imprime $ 51.000”.
Santiago López Alfaro, de Delphos Investment, explica que pagan un dólar carísimo para “cubrirse de un escenario aún peor, como ya ha pasado en la Argentina”. “Los mercado son así, a veces se vuelven irracionales. Por ejemplo, la gente compra Bitcoin y no tiene idea ni para qué es y lo hace a través de plataformas sin regulación”, analiza López Alfaro.
“¿Quién sabe si el dólar a $ 205 es recontra alto? El que lo paga es porque cree que puede estar más caro el día de mañana y la verdad es que puede ser”, reflexiona Miguel Boggiano, de Carta Financiera. Su colega Santiago Llull señala que los inversores tienen “pánico” al resultado electoral: “La mayoría espera una devaluación, que empujaría al blue nuevamente el lunes. Pero yo creo al revés: para mí, baja. Es sólo una cuestión de expectativas”.
Otro operador optimista, que prefiere mantener el anonimato, opina que el dólar paralelo sería alto “si la Argentina empezase a hacer las cosas bien”. “En cambio, si siguen haciendo las cosas mal, es barato. Si siguen emitiendo sin un plan económico, difícilmente el dólar paralelo baje. El Gobierno debe demostrar un plan que seduzca a los inversores y yo tengo confianza de que van a lograrlo”, sorprende.
Mauro Mazza, de Bull Markets, vincula la demanda “no con ahorristas sino con comercios, en especial supermercados chinos, que operan mucho con cash (efectivo) dólar”. Mazza razona que el control de precios que impuso el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, y la incertidumbre electoral han llevado a que los supermercados mayoristas no les entreguen mercadería. “Los chinos, que negocian todo en cash dólar con los proveedores para tener descuento, al no poder ahorrar en mercadería, se van al blue”, describe el operador. Agrega que también algunos mayoristas operan con mucho efectivo, al que resguardan convirtiéndolo en el mercado negro en dólares. Además, el blue saltó por los nuevos controles antilavado que impuso este martes la Unidad de Información Financiera (UIF), según Mazza.
En cambio, Gabriel Holand, de HR Global, atribuye la demanda del blue a “inversores medianos, como pymes, no jubilados, con miedo e incertidumbre, fogoneados a su vez por algunos medios de comunicación. Bajaron los depósitos en pesos en los últimos días. O sea, se llevaron la guita de los plazos fijos para buscar dólares. Buscan protegerse porque la incertidumbre es más alta que en otras épocas porque hay un Gobierno que no sabe, no quiere o no puede. Nadie sabe lo que va a pasar el lunes. No te extrañe que el lunes el blue baje a 203. No sería la primera vez que se paga cualquier cosa por un billete y después baja. Si el Gobierno lanza un discurso coherente y dice más o menos para dónde vamos, se pincha el verde”, elucubra Holand. No se refiere al verde de Caballito, Ferro, que el lunes se juega el ascenso contra Almagro, sino al verde de Estados Unidos, que también el lunes disputará un partido de alta tensión con el resultado electoral puesto.
Fuente: Diario AR
Fecha: 10 de noviembre, 2021
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Convertirse en millonario y disfrutar de la vida en una playa paradisíaca del Caribe es una fantasía que solo muy pocas personas pueden concretar.
En tal sentido, la inflación en EE.UU., que en términos anualizados se ubicará cerca de 4% encendió luces de alarma entre los analistas y operadores de los mercados financieros, ya que son muy pocas las opciones que surgen para evitar que se erosionen los montos invertidos.
Con esta realidad surge la gran pregunta: ¿en qué invertir un millón de dólares para no perder capacidad financiera? La respuesta dependerá de los riesgos que se quieran asumir y del nivel de actividad que se esté dispuesto a asumir con la inversión.
Sobre este punto, Gabriel Holand, CEO de HRGlobal, sostiene que “la inflación anual proyectada para EE.UU. es cercana al 3,6% según el Consumer Price Índex”.
“A partir de este piso inflacionario, cualquier inversión que rinda menos que eso correrá una suerte parecida, es decir perderá frente a la inflación”, agrega Holand.
Es por eso que invertir en los bonos soberanos de EE.UU. y Alemania pierde todo el atractivo que tuvieron hasta no hace mucho tiempo.
A manera de ejemplo, un bono del Tesoro de los EE.UU. de 10 años paga apenas el 1,66%, pero si se considera su par alemán, la cuestión es mucho peor, ya que la tasa es 0,11% negativa.
Tampoco es muy tentador colocar ese monto en un Certificado de Depósito en un banco de EE.UU., pues las tasas de interés que se paga ronda el 0,5% anual, por lo que apenas rinde unos u$s5.000 al año por tener el dinero inmovilizado.
Entonces, según Holand “para conseguir rendimientos en bonos que se acerquen a la inflación internacional se debe buscar algún título que no sea “Investment grade”, lo cual implica asumir algún riesgo, por lo que muchos inversores conservadores desecharían esta posibilidad.
Otra alternativa es bucear en el mercado de acciones estadounidense o europeo, en especial el alemán, algún papel que tenga categoría AAA, lo cual también obliga asumir ciertos riesgos, dada la volatilidad que vienen mostrando.
Hay que diversificar mucho y tomar riesgos
En este escenario, una opción que se presenta es “elegir una Nota del Tesoro americano, que a lo largo de su vida útil, es decir 10 años, rinda “medio punto all in”, sostiene el experto de HR Global.
Traducida esta definición, significa que si se invierten u$s300.000, aportarán una renta de u$s15.000, por encima de la inflación.
“Con el 70% restante sería conveniente comprar un conjunto representativo de las acciones más sólidas del S&P 500 de Wall Street, si es que las hay”, considera Holand.
¿Por qué esta mezcla? Porque esos u$s15.000 que le devengaría la T Note le permitiría sostener, en el peor de los casos, una pérdida del 10% en las cotizaciones de las acciones.
“Es por ello que lejos de hacer las operaciones iniciales y olvidarse, obligaría al a inversor entrar y salir del mercado bursátil en forma casi permanente”, agrega Holand.
Las acciones son un camino, pero hay riesgos
La otra opción que se le presenta a un inversor de corte conservador sería adquirir cuotas de un fondo de inversión compuesto por acciones de buena calidad y que también tenga la posibilidad según su reglamento de quedarse en efectivo si la cosa viene mal o invertir en bonos conservadores la porción de efectivo autorizada.
Por su parte, Mariano Sardáns, CEO de FDI Global, sostiene que “en este contexto de alta inflación, y ante el diferencial de tasas entre los bonos de EE.UU. y de otros países, los inversores institucionales están haciendo una especie de bicicleta financiera, arbitrando entre ellos”.
En cuanto al inversor local, “es evidente que si va a bonos, las tasas no lo van a proteger contra la inflación. Es por eso que no tiene otra opción que invertir en acciones. Si bien hoy el mercado está caro, hay algunas de ellas en las que aun se puede entrar”, agrega Sardáns.
Pero lo que debe quedar en claro es que ante los vaivenes que registra el mercado, en los últimos meses las carteras de inversión fueron virando de una posición defensiva frente a un dólar débil a una que de a poco comenzó a incluir algunos rubros como agro, energía, insumos y el segmento financiero, siempre con empresas tradicionales.
“Si hoy se debe conformar una nueva cartera, esta debería ser más táctica que estratégica. Para ello debería incluir un 35% de bonos americanos, otro 50% de acciones globales y el resto en T Bills, que no tienen spread ni comisiones, pero aportan liquidez inmediata, por lo que permitirían estabilizar cualquier fluctuación de la cartera de acciones”, agrega el CEO de FDI.
Conclusión: u$s1 millón no es sinónimo de multiplicar el dinero
Más allá de la forma en que se conforme la cartera, “es fundamental tener bien en claro dos cuestiones: las comisiones que se cobran, pues existen marcadas diferencias según el tipo de entidad y por el efecto Covid, la forma en que se ordenan los patrimonios familiares y la toma de decisiones”, concluye Sardáns.
En definitiva, si se llega a ese tan ansiado monto, lejos de pasarla bien en una playa solitaria, lo más probable es que en la batalla contra la inflación, el dueño de ese dinero pase mucho tiempo viendo la forma de tratar de ganarle, solo o de la mano de un broker.
Así son los costos de tener un millón de dólares.
Fuente: Diario Nuevo Día
Fecha: 10 de noviembre, 2021
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El dólar blue alcanzó este martes nuevamente los $ 200 pero cerró la jornada apenas $ 0,5 por debajo en $ 199,5. Sin embargo, la caída no fue gratuita porque el Banco Central (BCRA) debió intervenir con casi u$s 30 millones de las reservas para comprar bonos en dólares AL30 y así mantener a raya al MEP subsidiado en $ 182,50.
Cada vez más inversores aprovechan el valor del dólar MEP subsidiado a $ 182,50 para darse vuelta y revenderlo en el blue a $ 196,50, haciéndose una ganancia de $ 14 por dólar.
Esta es hoy casi la única forma en que las cuevas se abastecen de dólares, por eso es que el BCRA sale a subsidiar al dólar MEP para que no se escape y se pueda seguir haciendo este puré, de modo de que el blue no cierre en $ 200. Pero la UIF salió a vigilar para que no todos se hagan la América.
SALIÓ A LA CANCHA
Desde el nuevo super cepo de principios de mes, nunca le había costado al Central tantos dólares de las reservas calmar al tipo de cambio para que cierre el blue en 199,50 pesos.
“Hay puré para todos y todas o, mejor dicho, para todes”, es el lema en las cuevas, que miran todo el tiempo de reojo las intervenciones del BCRA en el mercado de cambios.
Pero el ritmo de reposición de mercadería se lo ve muy lento, al punto que ya se comienza a ver cierto desabastecimiento. El miedo es post elecciones, por si el oficial comienza a subir rápido.
PURÉ CHEF
Se sigue viendo oferta de dólar Bolsa con AL30 que termina en el puré: “Te das cuenta por los billetes, son todos nuevos”, advierten en las mesas.
Apuntan que cuanto mayor poder de control de precios tenga el secretario de Comercio, Roberto Feletti, más presión se irá viendo en el segmento paralelo.
Para Mariano Sardáns, CEO de FDI, el que vale es el Senebi, que es el dólar libre: “Quien cobra una indemnización de $ 50 millones, va directo al libre, no pierde tiempo con el MEP subsidiado. Es un sálvese quien pueda, todos refugiándose en el dólar. Los importadores saben que el dólar oficial será cada vez más restringido, entonces lo que vale es el valor de reposición”.
Fuente: Iproup
Fecha: 9 de noviembre, 2021
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En un escenario de alza, Ether creció un 57 % desde principios de octubre y ha alcanzado un nuevo máximo diario al cotizar a u$s4.765 en la criptobolsa Bitfinex y a u$s4.770 en Binance en las últimas 24 horas, mientras que el bitcoin ha aumentado su valor alrededor del 6,3 %, llegando a costar u$s66.348 y u$s66.400 por unidad en las respectivas plataformas de intercambio de criptomonedas.
La subida del bitcoin de este lunes marca su nuevo máximo histórico después de alzarse hasta u$s66.283 el 20 de octubre. Desde principios del mes pasado, la popular criptodivisa ha mostrado un aumento de casi el 50 %.
En opinión del analista de mercados Kyle Rodda, del bróker IG Markets, con el que ha hablado Reuters, al aumento del atractivo de las criptomonedas, así como del del oro, contribuye la caída de los rendimientos reales a medida que los inversores se preparan para la inflación.
Además, también ha sido bueno el ambiente general en el sector, ya que las instituciones financieras se inclinan a formar parte de él sin demasiadas trabas por parte de los reguladores, agregó Rodda.
Sin la posibilidad de recurrir al dólar físico como instrumento de ahorro, los ahorristas agudizan su ingenio para hallar opciones que les sirvan como resguardo de valor.
En este escenario, las históricas tendencias como la de recurrir a algún método tradicional (como abrir una cuenta en un bróker), también han sufrido un verdadero desplome.
Como contrapartida, hay un creciente interés por ingresar al mundo de las criptomonedas. En Argentina, sin ir más lejos, fuentes del mercado cripto coinciden en señalar que ya existen más de dos millones de cuentas para operar.
Este avance contrasta claramente con la reducción de operaciones en la Bolsa local: según datos de la Caja de Valores a los que accedió iProUP:
iProUP consultó a traders históricos y a referentes de la City para saber si los agentes tradicionales observan con preocupación este creciente interés de inversores por las criptomonedas en relación con lo que ocurre con instrumentos más tradicionales, como las acciones y la renta fija (bonos).
Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, confiesa a iProUP : “Obviamente los traders históricos están preocupados” por el avance del Bitcoin y de otras criptomonedas en el país. “Quien no se aggiorne, seguirá perdiendo clientela. Esto es así. Los agentes tradicionales que no se adapten estarán más inquietos cada día que pasa”.
Y añade: “Hay gente que sigue en Argentina operando como si fuera hace 40 años. Y, obviamente, son los que cada vez pierden más clientes”.
Diego Martínez Burzaco, Head de Research de Inviu, le cuenta a iProUP que existe una confluencia de factores para explicar este fenómeno:
El economista Gustavo Ber subraya a iProUP que las divisas digitales vienen generando un creciente interés entre los inversores y apunta que “obviamente existe un efecto desplazamiento, sobre todo desde los más jóvenes”.
“No creo que ese efecto explique por sí solo la caída del 26% en las cuentas en el segundo trimestre, que es sumamente importante. También jugaron otras cuestiones, como las restricciones cambiarias“, agrega.
Al ser consultado sobre el uso de las criptomonedas como reserva de valor, Ber advierte: “Son activos de alto potencial de apreciación pero con una importante volatilidad implícita, por lo cual los inversores deben evaluar cuidadosamente su nivel de exposición”.
Fuente: Iproup
Fecha: 9 de noviembre, 2021
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El dólar blue cotizó este lunes 8 de noviembre de 2021 estable y se consiguió a $199 en cuevas del microcentro porteño. No obstante, todas las miradas se concentraron sobre el precio del dólar mayorista, que por primera vez superó los $100.
En cuanto al blue, se mantuvo cerca del récord histórico de $200 al que arribó el jueves último y la brecha continuó en el 99%.
En este contexto, los inversores miraron con atención la evolución de las cotizaciones bursátiles del dólar.
Por caso, el dólar Bolsa, o MEP, se ubicó en torno a los $181,86.
En tanto, el dólar contado con liquidación cotizó a $181,96.
Como se señaló más arriba, el dólar blue se ofreció a $199 en cuevas del microcentro porteño.
Por su parte, en el segmento mayorista, la divisa estadounidense cerró la rueda a $100,08, siempre bajo la atenta mirada del Banco Central (BCRA). De esta manera, la brecha de este dólar con el extraoficial quedó en el 99%.
En el mercado oficial minorista, la moneda norteamericana operó a un promedio de $105,58 en agencias y bancos de la city porteña, por lo que el dólar ahorro, que se calcula con el recargo del 30% del impuesto PAÍS más el 35% del impuesto a las ganancias, se vendió alrededor de los $174,21.
Según la habitual encuesta que realiza el Banco Central entre las principales entidades financieras que operan en la City, estas fueron las cotizaciones de venta del dólar oficial minorista:
El dólar blue, que se vendió a $199, no tiene una cotización oficial, sino que su valor sale del promedio de cotización en lugares de cambio extraoficial.
Por su parte, el riesgo país se ubicó en los 1.716 puntos básicos.
Era previsible, pero no por eso impacta menos en los ahorristas y en la city: el dólar blue tocó los $200 y la brecha cambiaria superó el 100%.
Un hecho que inquieta a mucha gente, debido a que todavía faltan pocos días para las elecciones legislativas, y la sensación que vuela en el aire es que el Gobierno no tiene demasiados recursos, más que un apretado cepo, para frenar la volatilidad cambiaria y la elevada incertidumbre que se generan por lo que vendrá en el corto y mediano plazo.
Una sensación que no sólo pasa por los más experimentados economistas del mercado, sino por distintos referentes populares.
De hecho, el propio conductor televisivo Marcelo Tinelli, que en referencia a los $200 del blue, salió por Twitter con una frase muy similar a la que escribió en el peor momento de la gestión de Mauricio Macri, durante el 2019.
Así, este jueves dijo: “Van a hacer algo, calculo, ¿no? Que desastre“.
Y para los economistas se está viviendo una situación similar, pese a que ya se estaba anticipando esta tensión cambiaria desde hace varios meses atrás.
Es que, en los hechos, el precio del dólar informal, en sí, no se movió más que el resto de los precios de la economía.
Con este nuevo récord histórico en su valor, en todo el año el blue asciende “apenas” 20%, ya que en diciembre pasado cerró a $166, mientras que la inflación acumulada en todo 2021 es de 40%.
Es decir, se puede decir que durante este año está “atrasado”, por eso se debe apelar a analizar la devaluación acumulada desde 2018 a la fecha, con los problemas que ya vienen de larga data. Ahí la cifra sorprende, ya que en estos cuatro años llega a ser de más de 1.000%.
Igualmente, la coincidencia del mercado es que “un dólar de $200 es caro, pero es el único al que se puede acceder por el cepo cambiario. Incluso esto corre para las empresas, que es la cotización que deben convalidar porque tienen que recurrir a la plaza libre para reponer o adquirir lo que necesitan”, dice a iProfesional Mariano Sardáns, economista y director de FDI, un fondo que administra carteras de empresarios.
¿Entonces qué pasa? La clave es analizar más la incertidumbre, la elevada inflación y la falta de un rumbo económico sustentable, que llena de preguntas al mercado.
“No lo veo bajando en el corto plazo, salvo que haya credibilidad y un plan económico sólido”, detalla Sardáns.
Desde el lado de los operadores de cambio y de los expertos que manejan distintas carteras de inversores, el diagnóstico es similar.
Gustavo Quintana, analista de Pr Cambios, detalla a este medio: “El dólar blue se mantiene operando en alza como reflejo de varios factores: inflación que no se detiene, emisión importante de pesos, expectativas derivadas de las elecciones legislativas y, por supuesto, porque es uno de los pocos canales disponibles sin restricciones para acceder a dolarizar ahorros”.
Por eso, concluye: “Lo usual, en épocas de control estricto de cambios, es que la brecha entre las cotizaciones del dólar oficial y de los alternativos tienda a ensancharse, no a reducirse”.
Algo que justifica la actual brecha cambiaria de 100 por ciento.
En resumen, hoy por hoy, para el mercado pesa la incertidumbre política y económica respecto a lo que puede suceder el día después de las elecciones, y donde se percibe la ausencia tanto de un plan sólido y de reglas claras para invertir en el país.
“A lo largo de todo octubre y a medida que se exacerbaba la incertidumbre preelectoral, vimos una creciente búsqueda de cobertura, tanto cambiaria como inflacionaria, por parte de los inversores”, indica a iProfesional Eduardo Herrera, CEO de IEB Fondos de Inversión.
Al respecto, puntualiza que los inversores institucionales y corporativos han buscado esta cobertura a través de bonos dólar linked o por títulos CER (ajustan por inflación), que “tuvieron fuertes subas en su precio y baja en sus spreads, mientras que los inversores individuales se volcaron, además de estos instrumentos, a la compra de dólar billete a través de contado con liquidación, o directamente en el mercado informal”.
En este sentido, para Herrera, el quiebre de la barrera psicológica de los $200 en el mercado informal, “seguramente genere un mayor apetito por búsqueda de cobertura, como sucede generalmente en períodos eleccionarios”.
En ese aspecto, el economista Andrés Salinas, docente e investigador de la Universidad de La Matanza, gráfica: “El dólar blue no para de romper récords, y si bien es un mercado muy chico, este no deja de ser un ´norte´ para muchos agentes de la economía, ya que es una de las pocas cotizaciones totalmente libres que quedan”.
Por lo cual, considera que “no podemos dejar de obviar la clara tendencia alcista que viene teniendo en las últimas ruedas, generada, básicamente, por un clima de tensión previo a las elecciones y la falta de un horizonte en la política económica que da mucha incertidumbre”.
El gran centro de atención en esta volatilidad cambiaria en la plaza libre se vincula también a la escasa cantidad de reservas netas con las que cuenta el Banco Central para poder afrontar la demanda del mercado y el pago de los compromisos internacionales.
Se calcula que la entidad monetaria dispondría de unos u$s5.000 millones en total como recursos a utilizar, descontando depósitos de privados, swaps y otros ítems.
“El mercado sabe que al BCRA ya casi ni le queda poder de fuego, si tenemos en cuenta sus reservas netas, para intervenir mucho tiempo más. Por eso, desconfía de un posible y pronto acuerdo con el FMI”, alerta Salinas.
Y completa: “Si a esto le sumamos una emisión de pesos galopante para financiar la caja del Tesoro, la suba del paralelo termina siendo lógica”.
Es decir, el poco valor del peso por los elevados índices de inflación y de emisión, lleva a que los ahorristas y empresas busquen conservar el poder de compra de su dinero en dólares o bienes durables que mueven su cotización en base a la moneda estadounidense, como propiedades.
“Básicamente, lo que pasa en el mercado de dólar es la contraparte de lo que ocurre en el mercado de peso, y depende de la oferta y demanda. Así, la oferta de pesos es el déficit fiscal que tiene el Gobierno, que al no tener acceso al mercado de capitales la única forma de financiarse es emitir pesos, por lo que hay una oferta creciente”, explica a iProfesional Fernando Marengo, economista jefe del Estudio Arriazu.
Y, desde el otro lado, o sea, desde la demanda, por las expectativas de salto cambiario, la gente “no quiere quedarse con los pesos y baja la demanda de los mismos, algo que genera un exceso de oferta de pesos en la economía”.
El resumen lo aporta el economista Aldo Abram, director de Fundación Libertad y Progreso, que sostiene que la suba del valor del dólar “refleja la depreciación de la moneda local, la gran emisión monetario que subió y la fuga de capitales que produce la incertidumbre en el país sobre el rumbo actual. Por lo que es lógico que suba el blue”.
En tanto, Pablo Repetto, director de la consultora GRA de Gabriel Rubinstein, acota a iProfesional: “En el corto plazo, uno esperaría mayor tensión y posibles subas que, más adelante, se podrían revertir (al menos en parte) si el Gobierno y el FMI acuerdan un programa serio y proporcionan certidumbre. Es decir, al menos algo más de confianza”.
Entonces, se huye del peso a través de comprar dólares, bienes importados y otro tipo de activos en moneda extranjera. Algo que lleva a que, por oferta y demanda, suba el precio del blue y del resto de las divisas que no están intervenidas por el cepo cambiario.
Fuente: Iprofesional
Fecha: 8 de noviembre, 2021
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El dólar blue cotizó este lunes 8 de noviembre de 2021 a $199.
De esta forma, se mantene cerca del récord histórico de $200 al que arribó el jueves último. La brecha continúa en el 99%.
En este contexto, los inversores miran con atención la evolución de las cotizaciones bursátiles del dólar.
Por caso, el dólar Bolsa, o MEP, se ubica en torno a los $181,26.
En tanto, el dólar contado con liquidación cotiza a $181,36.
Como se señaló más arriba, el dólar blue se ofrece a $199 en cuevas del microcentro porteño.
Por su parte, en el segmento mayorista, la divisa estadounidense inicia la rueda a $99,94, siempre bajo la atenta mirada del Banco Central (BCRA). De esta manera, la brecha de este dólar con el extraoficial queda en el 99%.
En el mercado oficial minorista, la moneda norteamericana opera a un promedio de $105,45 en agencias y bancos de la city porteña, por lo que el dólar ahorro, que se calcula con el recargo del 30% del impuesto PAÍS más el 35% del impuesto a las ganancias, se vende alrededor de los $173,99.
Según la habitual encuesta que realiza el Banco Central entre las principales entidades financieras que operan en la City, estas son las cotizaciones de venta del dólar oficial minorista:
El dólar blue, que se vende a $199, no tiene una cotización oficial, sino que su valor sale del promedio de cotización en lugares de cambio extraoficial.
Por su parte, el riesgo país se ubica en los 1.733 puntos básicos.
Era previsible, pero no por eso impacta menos en los ahorristas y en la city: el dólar blue tocó los $200 y la brecha cambiaria superó el 100%.
Un hecho que inquieta a mucha gente, debido a que todavía faltan pocos días para las elecciones legislativas, y la sensación que vuela en el aire es que el Gobierno no tiene demasiados recursos, más que un apretado cepo, para frenar la volatilidad cambiaria y la elevada incertidumbre que se generan por lo que vendrá en el corto y mediano plazo.
Una sensación que no sólo pasa por los más experimentados economistas del mercado, sino por distintos referentes populares.
De hecho, el propio conductor televisivo Marcelo Tinelli, que en referencia a los $200 del blue, salió por Twitter con una frase muy similar a la que escribió en el peor momento de la gestión de Mauricio Macri, durante el 2019.
Así, este jueves dijo: “Van a hacer algo, calculo, ¿no? Que desastre“.
Y para los economistas se está viviendo una situación similar, pese a que ya se estaba anticipando esta tensión cambiaria desde hace varios meses atrás.
Es que, en los hechos, el precio del dólar informal, en sí, no se movió más que el resto de los precios de la economía.
Con este nuevo récord histórico en su valor, en todo el año el blue asciende “apenas” 20%, ya que en diciembre pasado cerró a $166, mientras que la inflación acumulada en todo 2021 es de 40%.
Es decir, se puede decir que durante este año está “atrasado”, por eso se debe apelar a analizar la devaluación acumulada desde 2018 a la fecha, con los problemas que ya vienen de larga data. Ahí la cifra sorprende, ya que en estos cuatro años llega a ser de más de 1.000%.
Igualmente, la coincidencia del mercado es que “un dólar de $200 es caro, pero es el único al que se puede acceder por el cepo cambiario. Incluso esto corre para las empresas, que es la cotización que deben convalidar porque tienen que recurrir a la plaza libre para reponer o adquirir lo que necesitan”, dice a iProfesional Mariano Sardáns, economista y director de FDI, un fondo que administra carteras de empresarios.
¿Entonces qué pasa? La clave es analizar más la incertidumbre, la elevada inflación y la falta de un rumbo económico sustentable, que llena de preguntas al mercado.
“No lo veo bajando en el corto plazo, salvo que haya credibilidad y un plan económico sólido”, detalla Sardáns.
Desde el lado de los operadores de cambio y de los expertos que manejan distintas carteras de inversores, el diagnóstico es similar.
Gustavo Quintana, analista de Pr Cambios, detalla a este medio: “El dólar blue se mantiene operando en alza como reflejo de varios factores: inflación que no se detiene, emisión importante de pesos, expectativas derivadas de las elecciones legislativas y, por supuesto, porque es uno de los pocos canales disponibles sin restricciones para acceder a dolarizar ahorros”.
Por eso, concluye: “Lo usual, en épocas de control estricto de cambios, es que la brecha entre las cotizaciones del dólar oficial y de los alternativos tienda a ensancharse, no a reducirse”.
Algo que justifica la actual brecha cambiaria de 100 por ciento.
En resumen, hoy por hoy, para el mercado pesa la incertidumbre política y económica respecto a lo que puede suceder el día después de las elecciones, y donde se percibe la ausencia tanto de un plan sólido y de reglas claras para invertir en el país.
“A lo largo de todo octubre y a medida que se exacerbaba la incertidumbre preelectoral, vimos una creciente búsqueda de cobertura, tanto cambiaria como inflacionaria, por parte de los inversores”, indica a iProfesional Eduardo Herrera, CEO de IEB Fondos de Inversión.
Al respecto, puntualiza que los inversores institucionales y corporativos han buscado esta cobertura a través de bonos dólar linked o por títulos CER (ajustan por inflación), que “tuvieron fuertes subas en su precio y baja en sus spreads, mientras que los inversores individuales se volcaron, además de estos instrumentos, a la compra de dólar billete a través de contado con liquidación, o directamente en el mercado informal”.
En este sentido, para Herrera, el quiebre de la barrera psicológica de los $200 en el mercado informal, “seguramente genere un mayor apetito por búsqueda de cobertura, como sucede generalmente en períodos eleccionarios”.
En ese aspecto, el economista Andrés Salinas, docente e investigador de la Universidad de La Matanza, gráfica: “El dólar blue no para de romper récords, y si bien es un mercado muy chico, este no deja de ser un ´norte´ para muchos agentes de la economía, ya que es una de las pocas cotizaciones totalmente libres que quedan”.
Por lo cual, considera que “no podemos dejar de obviar la clara tendencia alcista que viene teniendo en las últimas ruedas, generada, básicamente, por un clima de tensión previo a las elecciones y la falta de un horizonte en la política económica que da mucha incertidumbre”.
El gran centro de atención en esta volatilidad cambiaria en la plaza libre se vincula también a la escasa cantidad de reservas netas con las que cuenta el Banco Central para poder afrontar la demanda del mercado y el pago de los compromisos internacionales.
Se calcula que la entidad monetaria dispondría de unos u$s5.000 millones en total como recursos a utilizar, descontando depósitos de privados, swaps y otros ítems.
“El mercado sabe que al BCRA ya casi ni le queda poder de fuego, si tenemos en cuenta sus reservas netas, para intervenir mucho tiempo más. Por eso, desconfía de un posible y pronto acuerdo con el FMI”, alerta Salinas.
Y completa: “Si a esto le sumamos una emisión de pesos galopante para financiar la caja del Tesoro, la suba del paralelo termina siendo lógica”.
Es decir, el poco valor del peso por los elevados índices de inflación y de emisión, lleva a que los ahorristas y empresas busquen conservar el poder de compra de su dinero en dólares o bienes durables que mueven su cotización en base a la moneda estadounidense, como propiedades.
“Básicamente, lo que pasa en el mercado de dólar es la contraparte de lo que ocurre en el mercado de peso, y depende de la oferta y demanda. Así, la oferta de pesos es el déficit fiscal que tiene el Gobierno, que al no tener acceso al mercado de capitales la única forma de financiarse es emitir pesos, por lo que hay una oferta creciente”, explica a iProfesional Fernando Marengo, economista jefe del Estudio Arriazu.
Y, desde el otro lado, o sea, desde la demanda, por las expectativas de salto cambiario, la gente “no quiere quedarse con los pesos y baja la demanda de los mismos, algo que genera un exceso de oferta de pesos en la economía”.
El resumen lo aporta el economista Aldo Abram, director de Fundación Libertad y Progreso, que sostiene que la suba del valor del dólar “refleja la depreciación de la moneda local, la gran emisión monetario que subió y la fuga de capitales que produce la incertidumbre en el país sobre el rumbo actual. Por lo que es lógico que suba el blue”.
En tanto, Pablo Repetto, director de la consultora GRA de Gabriel Rubinstein, acota a iProfesional: “En el corto plazo, uno esperaría mayor tensión y posibles subas que, más adelante, se podrían revertir (al menos en parte) si el Gobierno y el FMI acuerdan un programa serio y proporcionan certidumbre. Es decir, al menos algo más de confianza”.
Entonces, se huye del peso a través de comprar dólares, bienes importados y otro tipo de activos en moneda extranjera. Algo que lleva a que, por oferta y demanda, suba el precio del blue y del resto de las divisas que no están intervenidas por el cepo cambiario.
Fuente: Iprofesional