Categoría: FDI en los Medios

VÉRTIGO POLÍTICO – MÉXICO: Trump quiere a la OTAN en su guerra contra Irán

Fecha: 23 de Marzo, 2026

VÉRTIGO POLÍTICO – MÉXICO: Trump quiere a la OTAN en su guerra contra Irán

A pesar de la propaganda de la Casa Blanca la guerra no está ganada y puede durar mucho más de lo previsto.

En estos días a Trump se le ve irascible. También le ha fallado el cálculo bélico, como al líder de Rusia con Ucrania.

Y aunque prácticamente los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán ya eliminaron a toda la cúpula en el poder iraní, así como a los altos mandos de seguridad, defensa e inteligencia, lo cierto es que Teherán no está dispuesto a rendirse.

La Operación Furia Épica va camino de cumplir un mes y ya deja cerca de tres mil civiles muertos en Irán.

Pero es una guerra que día tras día sigue incrementando la factura del gasto militar norteamericano: el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales estima que en tres semanas la Unión Americana ha gastado 18 mil millones de dólares en la guerra de Irán.

Y contrario a lo que el Pentágono esperaba, la Guardia Revolucionaria no baja las manos y mantiene el pulso con bombardeos y ataques con drones de forma indiscriminada contra países del Golfo Pérsico. De hecho, ha involucrado a Irak y también a Turquía en la represalia.

Un ataque con misiles y drones iraníes destruyó la sede de la legación diplomática norteamericana en Bagdad y otro misil lanzado desde Irán volvió a entrar al espacio aéreo turco, si bien fue derribado por los sistemas Patriot de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Turquía es miembro de la Alianza Trasatlántica desde 1952.

Hay mucha intranquilidad y zozobra en los países europeos por el rumbo que podría tomar este conflicto: Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, pide contención y volver a una mesa de negociación entre las partes involucradas.

La información más reciente, dada a conocer por The Independent, destaca que funcionarios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) admitieron que se preparan para un posible escenario nuclear en caso de que se intensifique la escalada y perdure en el tiempo.

“Hanan Balkhy, directora regional de la OMS para el Mediterráneo Oriental, afirmó que el personal se mantiene en alerta ante la posibilidad de un incidente de ese tipo”, publicó el medio británico.

La funcionaria explicó que el sistema de las Naciones Unidas se alista para distintos escenarios, queincluyen un posible ataque a una instalación nuclear o incluso el uso de un arma. “Lo analizamos… y nuestra esperanza es que no suceda”.

Vulnerabilidad

Los mercados energéticos suelen ser los primeros en reaccionar ante las crisis geopolíticas y el conflicto de Irán no ha sido una excepción, de acuerdo con Mariano Sardáns, presidente de la Gerenciadora de Patrimonio FDI.

En entrevista con Vértigo este experto financiero ubicado en Estados Unidos señala que la vulnerabilidad de la cadena global del suministro petrolero dependerá de que pueda recuperarse el tránsito de una quinta parte del consumo mundial de petróleo. “Cuando las rutas marítimas se ven interrumpidas o amenazadas el suministro global se contrae de inmediato; y los mercados responden con compras de pánico, especulación y subidas de precios”.

Es por ello que una de las mayores inquietudes tiene que ver con el riesgo potencial, de esta guerra, de provocar una estanflación: es decir, inflación elevada por varios meses mientras el crecimiento económico es nulo e incluso negativo.

Sardáns puntualiza que en Estados Unidos se barajan varios pronósticos al respecto de una guerra cuyo costo para las arcas norteamericanas ya es superior a los once mil millones de dólares.

Hay otros escenarios de probabilidades: 30% cree que la guerra durará entre dos y tres meses, con Ormuz intermitente. Aquí el precio del petróleo estaría oscilando entre los 90 y 110 dólares… Y podríamos ver una recesión leve y los mercados cayendo en Wall Street”, advierte.

Desgaste asimétrico

Mientras tanto, Israel y EU continuaron con los bombardeos sobre instalaciones nucleares en Irán, en línea con la postura de Trump, quien insiste en que Teherán estaba cerca de desarrollar un arma nuclear.

De acuerdo con la Casa Blanca, en los primeros días del conflicto bélico Irán lanzó más de mil misiles y más de cinco mil drones. Algunos para infligir un daño económico en infraestructuras vitales en materia energética o bien de comunicaciones como aeropuertos.

Naciones como Catar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Baréin reciben fuego de represalia por parte de Irán ensombreciendo su actividad turística, pero poniendo en riesgo igualmente a su industria petrolera y gasística.

Tan solo contra Emiratos Árabes Unidos la Guardia Revolucionaria habría lanzado 167 misiles balísticos y de crucero y 541 drones durante los primeros días del conflicto.

El Pentágono sabe que Irán desarrolla una guerra asimétrica de desgaste, jugando al gato y el ratón, a ver qué país se queda primero sin municiones, drones o misiles, así como lanzadores e interceptores.

De acuerdo con la Oficina del director de Inteligencia Nacional de EU solo en materia de arsenal Irán podría tener un inventario estimado de tres mil misiles. Pero es una estimación.

Al respecto, el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel indicó que la capacidad de represalia diaria de Irán ha ido reduciendo con el paso de los días: “Ha pasado de 100 proyectiles diarios recién iniciado el conflicto a lanzar menos de 30 diarios en los últimos días”.

Sin embargo, no se le ve un final todavía a esta guerra porque el régimen no cae ni está dispuesto a rendirse; primordialmente mantiene el control en el estrecho de Ormuz y sigue amagando, incluso, con ataques en territorio estadunidense y con asesinar al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.

Negativa abierta

Ni la Unión Europea (UE) ni Reino Unido quieren verse arrastrados a una guerra que nunca han buscado contra Irán y a la que el presidente Trump quiere obligarlos a participar para mostrar esa lealtad entre los aliados.

Sin embargo, persiste una negativa abierta de los líderes de Francia, Reino Unido, España, Bélgica, Alemania, Portugal, Holanda e Italia para prestar ayuda a EU e Israel para abrir el estrecho de Ormuz a la navegación de los buques petroleros que son atacados por drones iraníes.

Aunque eso implique un tiro en el pie, porque Europa es dependiente importador del gas y del petróleo no solo de Medio Oriente sino de otros países, como Rusia y Argelia.

Trump ya amenazó con represalias contra la OTAN, mostrando su desencanto porque ni siquiera Reino Unido, su aliado histórico, le presta el hombro.

En opinión de Javier Jiménez Olmos, doctor en Paz y Seguridad Internacional, esta presión por parte de la Casa Blanca muestra claramente que el ataque de EU e Israel contra Irán no estuvo bien calculado y no está saliendo como Trump habría pensado. “Trump requiere a la OTAN para su guerra en Irán”.

A pesar de la propaganda de la Casa Blanca, “la guerra no está ganada y puede durar mucho más de lo previsto. A la desesperada todo se puede complicar mucho más. Parece que Trump y su equipo atraviesan una crisis fruto de su falta de planificación e irritado opta por involucrar a otros países”, reiteró este asesor del Seminario para la Paz de Zaragoza.

Olmos subrayó que la OTAN no está al servicio de los intereses norteamericanos y menos de Israel, máxime cuando algunos miembros de la Alianza Trasatlántica se ven ofendidos por la administración estadunidense, como ha sido el caso de Dinamarca con el tema de Groenlandia; o bien el constante ataque verbal desde la Casa Blanca contra España.

“Conviene recordarle a Trump que ningún país de la OTAN ha sido atacado, por lo que no se puede de Catar. Después de estos bombardeos, el precio del gas se ha disparado más de 30% a nivel global.

De hecho, el pasado 19 de marzo el crudo Brent llegó a los 119 dólares el barril después de que Irán atacó el mayor emplazamiento energético de Catar, el yacimiento de gas de Ras Laffan, como venganza al bombardeo israelí contra el yacimiento gasístico de South Pars.

Al respecto, el presidente estadunidense pareció sugerir que Estados Unidos podría terminar con los bombardeos y dejar la responsabilidad de liberar el estrecho de Ormuz a los europeos. “Nosotros no lo necesitamos, son nuestros aliados los que necesitan el estrecho libre”.

Y tiene razón. Estados Unidos sostiene una situación de autosuficiencia energética y, en cambio, Europa es importadora neta de gas y de hidrocarburos. El analista español Gumersindo Ruiz clarifica que si se toma Francia, Alemania, Italia, España y Reino Unido observamos que en el total de su consumo de energía el promedio de dependencia respecto de petróleo y gas es de 67 por ciento.

En efecto, si hay un continente en el mundo vulnerable a los vaivenes de los precios del petróleo y del gas este es Europa, que ahora mismo no sabe bien cómo librarse de las represalias de Trump ni de sus ambiciones.

Invocar el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, que implica la defensa colectiva. Y el estrecho de Ormuz está fuera del área de responsabilidad de la OTAN”, refirió el asesor estratégico.

Para este coronel del Ejército del Aire de España el peor de los casos se daría si Rusia, y sobre todo China, deciden intervenir, aunque solo sea indirectamente, mediante la provisión de sistemas de armas más sofisticados que pueden combatir a EU e Israel. Eso llevaría a esta guerra a un escenario largo e indeseable.

 Golpe al corazón

La Guardia Revolucionaria amenazó con una contraofensiva desquiciada tras el ataque del pasado 18 de marzo contra el mayor yacimiento de gas natural del mundo: el South Pars.

El Ejército israelí fue el autor de esta destrucción horas después de darse a conocer el asesinato de Esmail Khatib, ministro de inteligencia iraní.

Prácticamente el régimen está descabezado, pero la Guardia Revolucionaria es una entidad que funciona de manera autónoma y está preparada para evitar su caída.

Situado frente a la costa de la provincia sureña de Bushehr, el yacimiento de South Pars aloja aproximadamente 51 billones de metros cúbicos de gas, lo que representa 70% del suministro interno de Irán y una gran parte de las exportaciones.

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Fuente: Vértigo Político

 

LA PRENSA – URUGUAY: Las variables que inquietan a la economía mundial

Fecha: 13 de Marzo, 2026

LA PRENSA – URUGUAY: Las variables que inquietan a la economía mundial

Mientras se mantienen los bombardeos y la incertidumbre domina el escenario internacional, los analistas económicos intentan anticipar cuáles podrían ser las consecuencias del conflicto en Medio Oriente sobre la economía global. En un mundo cada vez más interconectado y sensible a los acontecimientos geopolíticos, la escalada bélica volvió a encender las alarmas en los mercados y en los centros financieros. En este contexto, uno de los factores clave que los especialistas observan con mayor atención es el comportamiento del precio del petróleo. Para el analista financiero Mariano Sardans, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI —con oficinas en Miami, Montevideo y Buenos Aires— la evolución del conflicto y su duración serán determinantes para definir el rumbo de los mercados.

La lógica del presente

“Lo ocurrido en estos días es lógico. El elemento central es el factor tiempo: cuánto durará la guerra en Medio Oriente”. De acuerdo con su análisis, existe actualmente entre un 55% y un 60% de probabilidades de que el conflicto culmine en un plazo relativamente corto, estimado entre tres y cinco semanas. En ese escenario, el precio del barril de petróleo podría volver a ubicarse por debajo de los 75 dólares, mientras los mercados financieros recuperarían terreno con subas estimadas entre el 8% y el 12%.

Un segundo y tercer escenario, más complicado

Sin embargo, el panorama no está exento de riesgos. En un segundo escenario con una probabilidad cercana al 30%, en el cual el conflicto se prolongaría entre dos y tres meses más. En ese caso, uno de los puntos más sensibles sería el tránsito de buques petroleros a través del Estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el transporte de crudo a nivel mundial. De producirse interrupciones o dificultades logísticas, el precio del barril podría mantenerse por encima de los 100 dólares, lo que generaría una desaceleración económica global y una posible caída de entre el 10% y el 15% en los principales índices bursátiles. El escenario más grave, aunque considerado el menos probable —con apenas un 10% de posibilidades— sería la regionalización del conflicto. De ocurrir, el petróleo podría superar los 120 dólares por barril, provocando un fuerte impacto en la economía mundial y el riesgo de una recesión profunda. Este contexto también impulsaría una mayor demanda de activos considerados refugio, como los bonos del Tesoro estadounidense y el oro.

La problemática del transporte del petróleo

Precisamente el transporte del crudo se ha convertido en uno de los puntos críticos del actual escenario. En los últimos días se registraron demoras en rutas marítimas y puertos parcialmente paralizados, con miles de buques aguardando definiciones. Ante este panorama, el expresidente estadounidense Donald Trump anunció medidas para garantizar la seguridad del transporte de buques tanque en el Estrecho de Ormuz, incluyendo escoltas y cobertura de seguros, lo que contribuyó a moderar parcialmente las pérdidas en los mercados.

Fuente: La Prensa UY

 

ULTIMA HORA – PARAGUAY: La escalada en Irán: ¿El principio del fin o un respiro temporal para los mercados?

Fecha: 13 de Marzo, 2026

ULTIMA HORA – PARAGUAY: La escalada en Irán: ¿El principio del fin o un respiro temporal para los mercados?

Por Mariano Sardáns

En un mundo que parecía al borde del abismo estanflacionario, la escalada bélica en Irán –iniciada el 28 de febrero con el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel que eliminó al ayatolá Alí Jamenei y destruyó instalaciones nucleares claves– comienza a mostrar señales de desescalada.

Al cierre del 10 de marzo, con el Estrecho de Ormuz parcialmente reabierto gracias a escoltas estadounidenses y declaraciones de Trump sugiriendo que la guerra “está muy completa” y podría terminar “pronto”, los mercados globales han respirado alivio.

Este podría ser un punto de inflexión: No el fin del riesgo geopolítico, pero sí una ventana para que los inversores rebalanceen sus carteras antes de que la volatilidad regrese. Sin embargo, el daño ya está hecho, y 2026 podría marcarse como el año en que Medio Oriente redefinió el ciclo económico global.

Desglosemos el impacto al cierre del 10 de marzo, basado en datos frescos. El petróleo Brent ha caído un 7,8% en la sesión, cerrando en 86,01 USD por barril. Esta baja se debe a la reapertura intermitente de Ormuz y promesas de liberación de reservas estratégicas por parte del G7, aliviando el shock de oferta que amenazaba con multiplicar los precios.

Ganadores persistentes: Acciones de energía como ExxonMobil (+12% en el mes) y Chevron (+10%), junto con defensa (Lockheed Martin +15%).

Perdedores: Aerolíneas (Delta -18%), transporte y consumo discrecional, donde los costos de combustible aún pesan en los márgenes.

En renta variable, el rebote ha sido mixto, pero con un tono positivo en Asia y Europa, aunque Wall Street cerró con caídas leves. El S&P 500 bajó un 0,21%, acumulando una pérdida del 8,5% desde el 28 de febrero. El Dow Jones cedió 0,07%, mientras el Nasdaq cerró sin cambios. Europa vio ganancias: El DAX alemán +2,40%, y el FTSE 100 +1,6%, impulsados por el alivio petrolero. Asia rebotó fuerte: El Nikkei +2,88%, y el Hang Seng +2,17%, beneficiados por su dependencia energética. El VIX, el “índice del miedo”, retrocedió a 25,50, aún elevado pero lejos de los picos de 35 vistos ayer, señalando una reducción en la percepción de riesgo inminente.

Monedas emergentes respiran: El peso mexicano (USD/MXN) en 17,59 (-0,15%), el real brasileño fortalecido, y el peso argentino bajo control (dólar blue en 1,420). El oro subió a 5.228 USD/onza (+2,44%), capturando la demanda persistente por refugio. Los spreads de crédito high-yield se estrecharon ligeramente, pero las tasas de los bonos del Tesoro de los EEUU. Bajaron. La tasa del bono de 10 años cerró en 4,16%, confirmando el vuelo a calidad distorsionado por inflación latente.

Desde el ángulo macro, este conflicto ha acelerado un escenario estanflacionario, pero la desescalada de hoy podría mitigarlo: Inflación global aún subiendo (al 3,5-4,5% anualizado por energía), pero el PIB mundial podría evitar una contracción si Ormuz se normaliza.

 

FORBES – ARGENTINA: Prioritarios: los sectores de la economía argentina que más inversión extranjera necesitan

Fecha: 11 de Marzo, 2026

FORBES – ARGENTINA: Prioritarios: los sectores de la economía argentina que más inversión extranjera necesitan

La realización del Argentina Week en Nueva York, un encuentro que reúne a funcionarios, empresarios y fondos internacionales, tiene como objetivo central atraer inversión extranjera hacia sectores estratégicos de la economía argentina.

Dentro de esa agenda, varios sectores aparecen como prioritarios. La combinación de recursos naturales, potencial tecnológico y necesidad de capital intensivo explica por qué energía, minería, agroindustria y economía del conocimiento concentran gran parte de la atención de los inversores internacionales.

El sector energético, y particularmente el desarrollo de Vaca Muerta, se posiciona como el principal polo de atracción de capital. La formación shale ubicada en la cuenca neuquina ya se convirtió en uno de los proyectos energéticos más relevantes del mundo y está impulsando un cambio estructural en la balanza energética del país.

Las proyecciones indican que Argentina podría alcanzar en 2026 un superávit energético récord de entre US$ 8.500 millones y US$ 10.000 millones, impulsado principalmente por el crecimiento de la producción de petróleo y gas no convencional.

Además, existen proyectos de gran escala que demandan inversiones multimillonarias. Uno de los más destacados es el desarrollo de infraestructura para exportar gas natural licuado (GNL), impulsado por YPF y la multinacional Shell, que podría alcanzar US$ 30.000 millones de inversión total en distintas etapas.

Según explicó Guido Valli, jefe de Estrategia en FDI Gerenciadora de Patrimonios, el sector de Oil & Gas concentra buena parte de la inversión porque cuenta con actores nacionales fuertes capaces de movilizar capital. Entre ellos destacan empresas como YPF, Pampa Energía, Transportadora de Gas del Sur y Vista Energy, que participan activamente en el desarrollo de Vaca Muerta y en proyectos de infraestructura energética.

Esta presencia de compañías locales facilita el acceso a financiamiento y la articulación con el mercado de capitales. Sin embargo, el crecimiento del sector aún requiere nuevas inversiones para expandir la producción, mejorar la infraestructura de transporte y avanzar en la exportación de GNL.

Por otra parte, varios especialistas coinciden en que la minería es otro de los sectores donde existe mayor necesidad de inversión extranjera directa.

“Si a nosotros nos preguntas dónde falta más foco que el que se le estuvo dando en los últimos dos años, es en la minería, dado que faltan jugadores importantes que tengan un peso muy grande como pasa en el Oil & Gas principalmente con YPF”, mencionó Valli.

Esto se vuelve particularmente relevante en un contexto global marcado por la demanda de minerales críticos para la transición energética, como el litio y el cobre. Argentina forma parte del denominado “triángulo del litio”, junto con Chile y Bolivia, y cuenta con enormes reservas aún en proceso de desarrollo.

Cabe señalar que, en los últimos años, el sector comenzó a expandirse con fuerza. Las exportaciones mineras alcanzaron casi US$ 6.000 millones en 2025, impulsadas por el litio y los metales preciosos. Sin embargo, el potencial es mucho mayor.

Más allá de los recursos energéticos y minerales, el agro continúa siendo el principal generador de divisas de Argentina, pero los expertos consideran que existe un amplio margen para aumentar el valor agregado del sector.

En esta línea, el economista Iván Cachanosky, economista jefe en la Fundación Libertad y Progreso, destacó que la inversión extranjera directa podría actuar como un acelerador de productividad en la agroindustria, mediante la incorporación de tecnología, biotecnología y procesos industriales más sofisticados.

Esto permitiría avanzar desde un modelo basado principalmente en exportaciones de materias primas hacia uno con mayor industrialización, ampliando la cadena de valor agroindustrial.

Por último, otro sector que gana protagonismo es el de los servicios basados en el conocimiento, que incluye software, tecnología, servicios profesionales y economía digital.

De acuerdo con Cachanosky, este sector tiene la ventaja de requerir menos inversión física que los proyectos extractivos, lo que permite una expansión más rápida si existen condiciones macroeconómicas estables.

“Desde luego, sigue siendo clave continuar mejorando el marco institucional: estabilidad macro, reglas previsibles y reformas estructurales que reduzcan costos regulatorios. Lo más importante son las reformas estructurales, ya que son la base para que el resto de las estabilizaciones sean sostenibles”, aclaró el economista.

Fuente: Forbes

 

ALTO NIVEL – MÉXICO: Petróleo caro e inflación importada: el efecto de la guerra en Irán que impacta a América Latina

Fecha: 10 de Marzo, 2026

ALTO NIVEL – MÉXICO: Petróleo caro e inflación importada: el efecto de la guerra en Irán que impacta a América Latina

El repunte del petróleo provocado por la guerra en Medio Oriente volvió a colocar a la inflación en el centro de las preocupaciones globales. Los precios del crudo, que el domingo superaron los 100 dólaresretrocedieron este lunes hasta los 79 dólares. El movimiento acumulado en la última semana ya encendió alertas sobre el impacto que el encarecimiento de la energía puede tener en la economía mundial, y en particular, en América Latina, donde la inflación proviene del exterior.

Según comenta Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, en entrevista con ALTO NIVEL, el principal efecto económico del choque energético es el regreso de la inflación importada a regiones como América Latina. Para el experto, estamos frente al mayor shock energético desde que Ucrania fue invadida por Rusia en 2022.

Muchos dicen que hay países independientes energéticamente. Sí, es correcto, México es independiente y Estados Unidos también. Pero las empresas venden a precio de mercado, con lo cual terminas teniendo inflación importada”, explicó.

El encarecimiento del petróleo suele trasladarse a combustibles, transporte y costos logísticos, presionando los precios al consumidor incluso en países con producción energética propia. Pese a que el crudo ha moderado su avance, el WTI acumula un alza de 13% en la semana, posicionándose en 79 dólares por barril, según datos de MarketWatch. El domingo estuvieron hasta en 102 dólares, llegando a ganar 30% desde antes del ataque a Irán.

En este contexto, la presidenta de México , Claudia Sheinbaum, declaró que el gobierno mexicano podría reducir o subsidiar el IEPS. Con ello, se evitará que los que los consumidores experimenten alzas súbitas en los precios de la gasolina.

El precio del petróleo puede presionar el componente no subyacente en la inflación global, que sigue a los bienes cuyo costo es volátil, como los alimentos y energéticos. Estos productos no dependen de la oferta de dinero y crédito, pero sí pueden complicar el ciclo de recortes de tasas de interés, tema que está al centro del gobierno de Donald Trump.

Si la inflación baja, se justifican costos de endeudamiento más bajos, lo que vuelve más sencillo para las empresas endeudarse, y reduce la preferencia por activos seguros, como los bonos del Tesoro. Esta liquidez suele destinarse al mercado de valores, donde una mayor demanda justifica valuaciones más altas.

El mercado apuesta por un conflicto breve

El impacto final sobre la inflación dependerá en gran medida de cuánto tiempo se prolongue el conflicto en Medio Oriente. Sardáns señala que el mercado viene evaluando distintos escenarios:

El consenso de mercado hasta el viernes pasado daba una probabilidad entre el 50 y 60% de que esto se terminara entre dos y tres semanas. Después daban una probabilidad entre 30 y 35% de que durara un par de meses y una probabilidad baja, entre 10 y 15%, de que se regionalice la guerra”, explicó.

El escenario más adverso sería una escalada regional del conflicto que involucre a más países del Golfo Pérsico y afecte el flujo de crudo a través del Estrecho de Ormuz. Esta es una de las rutas energéticas donde transita el 20% del crudo mundial. La semana pasada, Irán intensificó la vigilancia sobre el espacio y amenazó con atacar embarcaciones que atravesaran por el estrecho.

Si se regionaliza la guerra, ven un petróleo por arriba de 120 dólares, lo cual termina siendo una recesión global porque el tema inflacionario impacta en todos los países”, advirtió.

En este contexto, el G7 analiza liberar entre 300 y 400 millones de barriles de petróleo de reservas estratégicas coordinadas por la Agencia Internacional de Energía (AIE). Esta suma representaría hasta 30% de las reservas disponibles del bloque. La medida busca contener un choque energético que podría presionar nuevamente los precios globales.

Asimismo, Donald Trump comentó que ve un fin inminente a la guerra y anunció que Estados Unidos podría tomar control sobre el Estrecho de Ormuz, según una entrevista con CBS News. Estos factores llevaron al petróleo a bajar de 80 dólares.

Bonos y expectativas de inflación

El aumento en los precios del petróleo también comenzó a reflejarse en el mercado de deuda, donde los inversionistas ajustan sus expectativas ante un posible repunte inflacionario.

Según explica Sardáns, cuando el mercado anticipa inflación más alta, los bonos suelen caer de precio para elevar su rendimiento. Del lunes al jueves de la semana pasada, los bonos del Tesoro a 10 años se elevaron 20 puntos base.

Esto lo que crea es que la expectativa de inflación suba. Eso significa que caen los bonos para igualar esa expectativa de mayor inflación. Caen los bonos porque al caer de precio rinden más y compensan esa mayor inflación”.

El movimiento ha generado nerviosismo entre inversionistas conservadores que en los últimos años se posicionaron en deuda de largo plazo, destaca Sardáns. Con ello, también crece la preferencia por bonos estadounidenses, fortaleciendo al dólar.

Todo el mundo se fue a bonos a 10 años u 11 años porque las letras del Tesoro pagaban casi lo mismo que la inflación. Esos son los bonos que cayeron en los últimos días. Entonces incluso el inversor más conservador hoy está nervioso”, señaló.

El dólar repunta, pero la tendencia podría revertirse

El conflicto también provocó un fortalecimiento temporal del dólar frente a varias monedas emergentes. Actualmente, el índice dólar roza los 100 puntos, 2% arriba de cuando estalló la guerra. Actualmente, el DXY está en 98.73 puntos, con un avance de 0.3% en la semana. Sin embargo, Sardáns considera que el repunte del dólar podría ser temporal si las tensiones geopolíticas disminuyen.

El dólar ya venía caro desde la pandemia. Cuando empezó el Covid-19 todo el mundo se refugió en dólares y después Estados Unidos fue el primer país en subir las tasas de interés”, explicó.

El peso mexicano, por ejemplo, perdió más de 3% frente a la divisa estadounidense desde el inicio de la guerra, llegando a rebasar los 18 pesos por dólar. Actualmente, el tipo de cambio es de 17.6 pesos, registrando ya una apreciación de 0.4% en la semana.

En opinión de Sardáns, el mercado cambiario tiende a corregir los movimientos extremos en el largo plazo. Al respecto, consideró que el dólar “está caro y sigue caro”, por lo que pronostica que seguirá debilitándose, especialmente si desescala la crisis.

El mercado de monedas es un juego de suma cero en el largo plazo. Lo que mucho se fortalece tarde o temprano se debilita”, afirmó.

¿Cómo afecta la volatilidad a las carteras?

El aumento de la volatilidad en los mercados financieros está obligando a los gestores de patrimonio a reforzar las estrategias de diversificación. Por ejemplo, los mayores beneficiados en renta variable se encuentran en el sector energético, pero los mayores perdedores suelen estar en la mayoría del mercado. El alza en la inflación y el repunte del petróleo afectan particularmente a aerolíneas y cruceros.

Sardans señaló que empresas tradicionales del Dow Jones, como Caterpillar (la segunda de mayor peso sobre el índice y que bajó 8% la semana pasada), están más expuestas a la economía real y han resentido con mayor fuerza el nerviosismo del mercado. El Dow cerró la semana anterior con una caída de más del 3%, su mayor bajada desde los aranceles recíprocos de Trump.

Las empresas del Dow están muy relacionadas con la economía real, con inversión y actividad económica. Por eso fueron de las que más cayeron. Las tecnológicas fueron las que menos cayeron dentro de esta situación de guerra”, explicó.

Este lunes, mientras el mercado espera una menor duración en la guerra en Irak, el Nasdaq subió 1.3%, el S&P 500 0.8% y el Dow Jones 0.5%.

A pesar de la incertidumbre geopolítica, el especialista considera que estos episodios no necesariamente justifican abandonar los mercados. Desde su perspectiva, los momentos de volatilidad suelen representar oportunidades de inversión si el escenario más probable es una resolución relativamente rápida del conflicto.

Cuando uno está en acciones tiene que estar preparado para caídas del 50%. Si no, no estés en acciones. Situaciones como la de ahora son momentos de oportunidad para entrar, no momentos para huir”, afirmó.

Fuente: Alto Nivel

 

Mariano Sardáns en FM Milenium

Fecha: 7 de Marzo, 2026

Compartimos la entrevista a Mariano Sardáns, CEO de FDI, en el programa “El lunes puede esperar”, conducido por la periodista Lorena Rodríguez, donde hablaron sobre el impacto del conflicto bélico de EEUU – Irán en los mercados.

LA PRENSA – ARGENTINA: “El factor tiempo en esta guerra es clave para que se recuperen los mercados”

Fecha: 8 de Marzo, 2026

LA PRENSA – ARGENTINA: “El factor tiempo en esta guerra es clave para que se recuperen los mercados”

Por estas horas en las que aún no decanta el polvo de los bombardeos, surge por demás incierto predecir cuál será el rumbo que tomará el mercado. Usualmente sensibles a los eventos globales, el enfrentamiento bélico en Medio Oriente no hizo más que encender todas las alarmas en el tablero de los inversores.

Sobre la mesa de arena los analistas financieros evalúan escenarios en cuanto a la duración de la guerra. Mariano Sardans, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI -con oficinas en Miami, Montevideo y Buenos Aires- sopesa las posibilidades y deja en claro que, dadas las circunstancias, el precio del barril de petróleo es la variable de ajuste.

-¿Hubo una reacción lógica del mercado ante el escenario bélico en Medio Oriente?

-Es lógico lo que ocurrió en estos días. El tema clave en este caso con respecto a los mercados pasa por el factor tiempo. Es decir, ver cuántas semanas durará la contienda. En nuestro escenario de probabilidades hoy hay un 55% o 60% de que esto desescale en las próximas tres o cinco semanas. En ese caso estamos viendo al petróleo volviendo a una cotización de menos de 75 dólares el barril y a los mercados recuperándose, subiendo entre 8 y 12%.

-¿Cuáles son los otros escenarios posibles?

-Creemos que hay un 30% de probabilidades de que la guerra se prolongue entre los dos y tres meses, lo cual afectaría el tránsito de los buques petroleros por el Estrecho de Ormuz. En este caso, el precio del barril de crudo escalaría a la zona de entre 90 y 110 dólares, disparando una leve recesión global. Podría darse una caída de entre el 10 y el 15% en el S&P. Lo menos probable, el escenario del 10% de chances, es que la guerra se regionalice. En ese caso el petróleo podría irse por encima de los 120 dólares, con un fuerte impacto en la economía global y una profunda recesión. Esto implicaría también un golpe hacia el lado de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos y un incremento del oro en forma extrema.

-¿Hoy por hoy el petróleo como activo es la variable de ajuste para el mercado?

-El crudo por un lado. Por eso salió Donald Trump a decir que garantizaba, daba seguro y escolta al transporte de buques tanque en el Estrecho de Ormuz. A partir de esto los mercados recortaron las pérdidas. El caso de los seguros y la escolta es clave. Ahora hay miles de buques atascados y puertos cerrados. En Medio Oriente el punto clave es el petróleo.

-Sin embargo, el escenario que sopesan con mayor posibilidad de concreción es el de la guerra corta.

-Hacia adelante hay un mundo mejor en cuanto a desigualdad, valor de la vida, los derechos humanos. Cada vez va mejor. No se ven guerras hacia adelante. Estados Unidos e Israel, desde el punto de vista armamentístico, están adelantados a cualquier otro país, China incluida.  No se ve por delante el estallido de una guerra mundial ni la destrucción de la humanidad por conflictos bélicos. Creo que la gran pregunta para la humanidad hoy está en la caída de la natalidad.

REFUGIOS

-¿Subirá el oro como activo de refugio?

-Es normal que ocurra si hay una continuación o regionalización del conflicto, el evento menos probable. El oro está hoy demasiado fuerte producto del efecto rebaño. Hoy hasta el taxista compra oro y plata. El oro tiene muchos signos de pregunta. Todo puede pasar.

-¿Cómo se rediseña la cartera de inversiones? ¿Qué hay que tomar en cuenta?

-Hay que implementar una estrategia sobre el plano actual. Si este es un escenario que desescala en cinco semanas, que es lo más probable desde nuestro punto de vista, conviene seguir en acciones y salir del universo tecnológico, que está estúpidamente caro. Hay que invertir en acciones de altos dividendos, hacia donde está rotando el mercado desde hace cuatro semanas. Son las consideradas Value en el mundo como Bank of America o GP Morgan, y salir de las tecnológicas. El mercado está sobrecomprado. El Nasdaq viene cayendo hace meses. Que lateralice el S&P significa que mucha plata se fue hacia empresas Value, más razonablemente valuadas. Pagan altos dividendos las empresas de la economía real. Siempre hay que estar en acciones y escapar de las burbujas.

-¿Qué piden sus clientes a la hora de cubrirse ante el riesgo?

-Al inversor estadounidense si se le pone menos de 90% de acciones en la cartera, se enoja. Si el mercado cae comen arroz todo el día hasta que vuelva a subir. El latinoamericano, en cambio, si tiene mas del 40% en acciones, es una cartera arriesgada. La mentalidad y cultura son muy distintas. Eso cambió mucho igual en los últimos 15 años. Ahora hay latinoamericanos con 55% de acciones en su cartera. Las acciones son el elemento más conveniente a largo plazo, a costa de comerse la volatilidad de corto. Pero se pueden comprar ITF y eso acorta el riesgo de pérdida de capital. Los ITF son canastas de acciones que espejan a los mercados emergentes o al S&P 500, entre otros. Por ejemplo, puede haber uno sólo para el segmento de semiconductores. La diversificación es clave en el mercado.

CISNE NEGRO

-¿Esta guerra puede ser un Cisne Negro para la Argentina y la región?

-Eso tendrá que ver con las probabilidades. El factor tiempo en el conflicto es clave. Si la guerra es corta las perdidas se recuperan en tres semanas.

-¿Cómo se observa el actual proceso económico argentino desde el exterior?

-La Argentina tiene un tema: hace 80 años que está con mercados cerrados y la gente, el empresario, no compite y no entiende lo que es la productividad. No entienden lo que es invertir, no estaba estimulado para eso. Hoy el problema es que el descontento es principalmente del management, de los empresarios. Cambiaron las reglas de juego. Las empresas que quebraron en dos años se habían stockeado mucho a un dólar altísimo, esperando que ocurriera lo que siempre ocurrió: ajuste brutal desde lo inflacionario. No ocurrió eso, hubo un ajuste de otro tipo. Quedaron stockeados, cayó la demanda y quebraron como cualquier empresa, por el lado de lo financiero. Ahora si vemos la gente de a pie, la desocupación no creció y hoy está ganando entre cuatro o cinco veces más en dólares. En la Argentina no se podía permitir la gente tener pesos en el bolsillo. Había que comprar de todo antes de tener billetes.

-¿Sugeriría invertir en activos argentinos?

-El tema es que no se sabe cómo van a ser las elecciones próximas. Argentina es muy pendular. En Brasil, Uruguay, Chile o Perú hay cosas que no se tocan. El tipo de cambio es igual hace 20 años o más. El sol peruano, el peso uruguayo son estables. Nunca se le saca la plata a la gente. Argentina tiene un antecedente delictivo de quedarse con la plata de la gente o bien de licuarla con inflación. Por eso la gente va directamente al dólar.

-Entonces para el mercado es clave la continuidad del Gobierno.

-Cualquier gobierno que venga, hay cosas que no se deberían tocar. Eso cambió mucho. Ahora hasta los políticos dicen respetar el tema del gasto público, de desendeudarse y no gastar más de lo que ganan. El cambio cultural es muy grande. El tema de tener superávit financiero es la única forma de que el mercado revierta el pensamiento de que Argentina siempre te engaña. Es el país que tiene récord de default.

-¿Qué porcentaje de la cartera sugeriría invertir en Argentina?

-A un brasilero, español o norteamericano le sugeriría el 1% de su patrimonio.

-¿Y cuánto en otros mercados regionales?

-Brasil está barato en términos relativos. El 9% es un buen numero. Creció la velocidad de las inversiones en Brasil.

-Siempre se dice que la ambición, el afán de renta, puede ser superador del temor. ¿Las proyecciones del boom energético en la Argentina no seducen a los inversores?

-El extranjero ya estuvo invirtiendo en la Argentina y ahora lo hace en activos reales. Se empieza a ver que hay muchos europeos invirtiendo en inmuebles en Argentina. El activo financiero se ve tímidamente, pero se ve poco a poco la compra de empresas y participaciones societarias en aumento. Lo ven barato.

Fuente: La Prensa

 

ÁMBITO – ARGENTINA: Qué es el “flight to quality”, la huida hacia activos seguros que reaparece en Wall Street ante la guerra en Medio Oriente

Fecha: 5 de Marzo, 2026

ÁMBITO – ARGENTINA: Qué es el “flight to quality”, la huida hacia activos seguros que reaparece en Wall Street ante la guerra en Medio Oriente

En momentos de incertidumbre global, los inversores abandonan activos riesgosos y se refugian en instrumentos considerados más seguros. A este fenómeno se lo conoce como “flight to quality” o “huida hacia la calidad”, una dinámica que actualmente vuelve a aparecer en Wall Street ante el aumento de las tensiones en Medio Oriente y la volatilidad económica internacional.

El concepto describe un cambio brusco en las carteras de inversión, donde el capital sale de activos de mayor riesgo (como acciones, bonos corporativos o mercados emergentes) y se dirige hacia instrumentos percibidos como más estables, como los bonos del Tesoro de EEUU, el oro o el dólar.

Flight to quality es un comportamiento típico durante períodos de turbulencia financiera o política, cuando los inversores priorizan preservar capital antes que buscar retornos elevados.
En la práctica, este proceso suele comenzar cuando ocurre un evento inesperado que aumenta la percepción de riesgo global. Crisis financieras, conflictos bélicos, shocks energéticos o tensiones geopolíticas suelen actuar como detonantes.

El mercado reacciona al conflicto de Medio Oriente

Este movimiento ya comenzó a observarse en los mercados globales durante las últimas semanas. La escalada de tensiones en Medio Oriente y la volatilidad en los precios de la energía provocaron caídas en las bolsas y una mayor demanda por activos defensivos.

En este contexto, el dólar y el oro volvieron a ganar protagonismo como refugios de valor, mientras los inversores redujeron posiciones en renta variable.El fenómeno también impacta directamente en la dinámica de las bolsas. Cuando se produce un “flight to quality”, los precios de los activos seguros tienden a subir debido al aumento de la demanda, mientras que los activos de mayor riesgo suelen caer.

“El conflicto con Irán golpeó a los mercados globales. Lo que más afecta no es solo el hecho en sí, sino la incertidumbre sobre su alcance. Cuando los inversores perciben que el conflicto puede escalar, los mercados tienden a caer porque se vuelve muy difícil estimar las consecuencias económicas y geopolíticas”, relató el analista y asesor financiero Mariano Monferini.

Cabe recalcar que, en el escenario actual, los bonos del Tesoro estadounidense no están gozando de un fuerte incremento de precios y, por ende, de una baja en sus rendimientos, dado que el mercado también observa algunas variables macroeconómicas.

“El ´flight to quality´ está en modo intenso pero distorsionado por el shock petrolero y geopolítico. No es el clásico ‘todo a Treasuries y caída de tasas de interés‘ que vimos en 2008, marzo 2020 o incluso octubre 2023. Es un flight to quality ‘estanflacionario‘: los inversores huyen del riesgo, pero al mismo tiempo temen inflación importada fuerte, por lo que el movimiento no es 100% puro hacia bonos largos”, mencionó Mariano Sardáns, de FDI Gerenciadora de Patrimonios.

En busca de la liquidez

De todas formas, el movimiento suele venir acompañado por lo que los analistas llaman “flight to liquidity”, es decir, una preferencia por activos que además de ser seguros también pueden convertirse rápidamente en efectivo.

Por ese motivo, el dinero muchas veces termina en instrumentos como fondos monetarios o deuda pública de corto plazo.

Durante episodios de volatilidad, los inversores incluso llegaron a privilegiar directamente el efectivo. En medio de la tensión geopolítica y la caída de las bolsas, se registraron fuertes entradas de capital a fondos de mercado monetario y salidas de fondos de acciones globales, lo que reflejó el aumento de la cautela entre los inversores.

Fuente: Ámbito

 

FORBES – ARGENTINA: Tensión en el Golfo: cómo el “flight to quality” global impacta en los activos argentinos

Fecha: 5 de Marzo, 2026

FORBES – ARGENTINA: Tensión en el Golfo: cómo el “flight to quality” global impacta en los activos argentinos

La escalada del conflicto en Medio Oriente, con foco en la tensión entre Israel e Irán y el riesgo de afectación del estrecho de Ormuz, volvió a activar un fenómeno clásico en los mercados financieros: el “flight to quality”. Sin embargo, esta vez el movimiento tiene matices que lo vuelven particularmente desafiante para economías frágiles como la argentina.

“El conflicto con Irán golpeó a los mercados globales. Lo que más afecta no es solo el hecho en sí, sino la incertidumbre sobre su alcance. Cuando los inversores perciben que el conflicto puede escalar, los mercados tienden a caer porque se vuelve muy difícil estimar las consecuencias económicas y geopolíticas”, relató el analista y asesor financiero Mariano Monferini.

En este marco, se activa la lógica defensiva. Concretamente, los inversores reducen exposición a activos percibidos como riesgosos y migran hacia activos considerados seguros, como bonos del Tesoro de Estados Unidos, crédito de alta calidad o metales preciosos, aunque estos últimos ya se encuentran en niveles elevados.

“En las últimas ruedas también se observó una apreciación del dólar frente a muchas monedas, reflejo de esa búsqueda de refugio”, agregó Monferini.

Para Argentina, este reacomodamiento global tiene efectos casi automáticos. Si el conflicto se profundiza, el impacto de corto plazo probablemente sea presión sobre el dólar y debilidad en los activos financieros, ya que el país suele comportarse como un mercado de alta volatilidad dentro del universo emergente.

No obstante, el escenario actual no replica exactamente otros episodios históricos de aversión extrema al riesgo.

Para Mariano Sardáns, director ejecutivo de FDI Gerenciadora de Patrimonios, el flight to quality vigente está condicionado por el shock petrolero“No es el clásico ‘todo a Treasuries y caída de tasas de interés’ que vimos en 2008, marzo 2020 o incluso octubre 2023. Es un flight to quality ‘estanflacionario’: los inversores huyen del riesgo, pero al mismo tiempo temen inflación importada fuerte, por lo que el movimiento no es 100% puro hacia bonos largos”, mencionó.

“El mercado está sensible con todo lo que tenga riesgo de crédito o de duration larga en activos riesgosos, pero no está comprando bonos del Tesoro con la fuerza habitual porque el petróleo a US$ 91-93 ya está generando expectativas de inflación 2026 más alta (la Fed ahora descuenta solo 1 o 2 recortes en todo el año, o incluso pausa total)”, detalló Sardáns.

En ese contexto, Argentina enfrenta un impacto amplificado“El flight to quality actual es más fuerte para Argentina que el promedio de emergentes porque el país ya venía con prima de riesgo elevada”, sostuvo Sardáns. Es decir, la economía local no parte de una situación de fortaleza relativa, sino de una base de vulnerabilidad. Cualquier shock externo potencia esa fragilidad.

Además, el componente geopolítico vinculado al petróleo agrega riesgos específicos. Cualquier noticia de “Ormuz cerrado por más de 10 días” o “ataque a instalaciones saudíes” va a golpear mucho más en Argentina que a Brasil o México. La razón es doble: menor profundidad de mercado y menor margen de maniobra macroeconómico.

Así, en el corto plazo, habría presión cambiaria, caída de bonos soberanos en dólares, ampliación del riesgo país y mayor volatilidad en acciones y ADR. El inversor global reduce exposición a activos de alta beta y Argentina encaja plenamente en esa categoría.

Sin embargo, el panorama no es exclusivamente negativo. En el largo plazo el escenario podría abrir oportunidades para Argentina y para Sudamérica en general, dado el rol de la región como productor relevante de materias primas, especialmente en un contexto en el que se encuentra relativamente al margen de los principales conflictos geopolíticos.

En un mundo más fragmentado y con tensiones persistentes en Medio Oriente, la valorización de recursos energéticos y agrícolas podría beneficiar a la región. La condición necesaria es que Argentina logre estabilizar su macroeconomía para capitalizar ese potencial.

Fuente: Forbes

 

PERFIL – ARGENTINA: Petróleo, dólar y riesgo país: el canal por el que la guerra pega primero en la Argentina

Fecha: 4 de Marzo, 2026

PERFIL – ARGENTINA: Petróleo, dólar y riesgo país: el canal por el que la guerra pega primero en la Argentina

La escalada del conflicto en Medio Oriente vuelve a sacudir a los mercados globales: sube el petróleo, el dólar se fortalece como moneda en el mundo y reaparece la aversión al riesgo. Para la Argentina, el impacto no llega sólo por el precio del crudo: los analistas advierten que el primer termómetro suele ser financiero, con movimientos en el riesgo país y mayor presión sobre los activos emergentes.

En este caso, el punto crítico que siguen los inversores es el Estrecho de Ormuz, por donde pasa una porción significativa (20%) del petróleo que se consume en el mundo. Una eventual interrupción del flujo energético podría tensar aún más los precios internacionales del crudo y reavivar presiones inflacionarias globales.

El riesgo clave para los mercados es una disrupción en el suministro de petróleo que termine elevando la inflación y retrase los recortes de tasas de la Reserva Federal”, explicó Adam Hetts, responsable global de estrategia multiactivos de Janus Henderson, al analizar la reacción inicial de los mercados frente a la escalada bélica.

En las primeras jornadas posteriores a los ataques, el petróleo reaccionó con subas rápidas que lo llevaron a tocar ayer martes los 85 dólares el barril, un precio que no se veía desde hace 2 años; mientras los inversores migraban hacia activos considerados más seguros. Este movimiento, conocido como “flight to quality”, suele implicar también en el fortalecimiento del dólar y una corrección en los mercados emergentes.

Sin embargo, algunos analistas relativizan la magnitud del impacto. Un informe de Maxi Donzelli de IOL analiza la reacción histórica de Wall Street frente a conflictos geopolíticos y señala que los mercados suelen atravesar caídas iniciales seguidas por recuperaciones relativamente rápidas, salvo que el shock termine afectando el crecimiento global.

La clave, entonces, no es sólo la intensidad del conflicto, sino su duración y su impacto sobre el mercado energético.

Argentina: el petróleo puede ayudar, pero el riesgo país suele reaccionar primero

Para la Argentina, el impacto de un conflicto en Medio Oriente no es lineal. Por un lado, un precio internacional del petróleo más alto puede beneficiar al país en términos de exportaciones energéticas, especialmente por el crecimiento de la producción en Vaca Muerta, algo de lo cual dejó traslucir ayer en declaraciones radiales el CEO de YPF. .

Gustavo Araujo, economista de Criteria, sostiene que el contexto actual es distinto al de episodios previos de tensión internacional. “Hoy Argentina tiene una mayor elasticidad de oferta energética que en el pasado. Si el precio del petróleo se mantiene alto, el país puede capturar no sólo mejores precios sino también mayor volumen exportable”, explicó.

Según su análisis, el impacto podría sentirse en mayores ingresos de divisas, mejora en el saldo energético y mayor recaudación por exportaciones.

Por lo pronto, Mariano Sardans, de la Gerenciadora de patrimonios FDI, adelantó a PERFIL que el petróleo se encamina a los 100 dólares el barril si el cierre del estrecho de Ormuz se prolonga. “El conflicto directo entre Estados Unidos-Israel e Irán generó una reacción inmediata en el mercado energético. El Brent subió entre 7% y 13% en las primeras 48 horas, pasando de unos USD73 a un rango de USD80-84 por barril. La suba continuó el 3 de marzo por la disrupción real en el Estrecho de Ormuz, con tráfico de petroleros prácticamente detenido y cierre temporal de puertos y refinerías en el Golfo. Si el cierre se prolonga más de una semana, el escenario base del informe ubica al crudo entre USD90 y USD100 o más” explicó.

Sin embargo, el otro canal de transmisión suele ser más inmediato: el financiero.

Eduardo Ramos Romero, analista de mercados, advierte que los episodios de tensión global suelen reflejarse primero en la percepción de riesgo sobre economías emergentes.

Argentina es particularmente sensible a cambios en las condiciones financieras globales. En contextos de incertidumbre internacional, el impacto suele verse rápidamente en el riesgo país y en la presión cambiaria”, señaló.

En efecto, este último mes el riesgo país que estaba más cómodo alrededor de los 500 puntos (03/02/2026) subió 70 puntos básicos para alcanzar los 373 PB ayer (3/03&2026).

La lógica es conocida en los mercados: cuando aumenta la aversión al riesgo, los inversores reducen exposición en activos emergentes y buscan refugio en instrumentos más seguros, lo que fortalece al dólar y amplía los spreads de deuda.

Por eso, aun cuando el petróleo pueda jugar a favor en el frente comercial, el canal financiero suele reaccionar antes.

Entre el shock de corto plazo y el cambio de escenario global

El debate entre los analistas hoy gira en torno a una pregunta central: ¿se trata de un episodio de volatilidad transitoria o de un cambio más profundo en el escenario global?

En la mirada de Mariano Sardans, será clave lo que ocurra según el futuro del petróleo. “La disrupción en el Estrecho de Ormuz es el principal canal de transmisión del conflicto hacia los mercados: cuando el flujo energético se interrumpe, el petróleo reacciona de forma inmediata”.

En ese sentido alertó; “Un shock de oferta petrolero genera el clásico efecto estanflacionario: sube la inflación global mientras el crecimiento económico tiende a desacelerarse.”

La escalada bélica ya provocó un fuerte movimiento de ‘risk-off’: los inversores reducen exposición a activos de riesgo y buscan refugio en oro, dólar y bonos del Tesoro. Algunos informes consideran que el escenario más probable es una tregua sin concesiones claras, donde el conflicto se mantenga contenido y el impacto en los mercados sea limitado.

Otros advierten que el verdadero riesgo no es necesariamente militar, sino económico: incluso sin un bloqueo total del Estrecho de Ormuz, el aumento en los costos logísticos, de seguros y transporte podría afectar el comercio energético global.

Si ese escenario se consolidara, el petróleo podría sostener niveles más altos por un período prolongado, con efectos sobre inflación, tasas de interés y crecimiento global.

Para Argentina, eso implicaría una combinación ambigua: mejores precios para la energía, pero también un contexto financiero internacional más exigente.

En definitiva, cuando la geopolítica sacude a los mercados, el primer termómetro local no suele ser el precio del crudo, sino el riesgo país, el dólar y el apetito global por activos emergentes.

Qué miran los mercados tras la escalada en Medio Oriente

Los analistas coinciden en que hay cuatro variables clave que definirán el impacto económico del conflicto:

1. El precio del petróleo
Si el Brent supera niveles elevados durante varias semanas, podría trasladarse a inflación global.

2. El Estrecho de Ormuz
Por allí circula cerca del 20% del petróleo mundial. Cualquier interrupción afectaría la oferta energética.

3. Las tasas de interés en Estados Unidos
Un petróleo alto podría retrasar los recortes de la Reserva Federal.

4. El apetito por riesgo en emergentes
En contextos de tensión geopolítica, los inversores suelen reducir exposición en activos de países emergentes.

Fuente: Perfil

 

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