Categoría: FDI en los Medios

EL CRONISTA – ARGENTINA: Los ADR cerraron en rojo, pero los bonos rebotaron: Argentina volvió a moverse al ritmo del riesgo global

Fecha: 7 de Abril, 2026

EL CRONISTA – ARGENTINA: Los ADR cerraron en rojo, pero los bonos rebotaron: Argentina volvió a moverse al ritmo del riesgo global

Los ADR argentinos cerraron este martes en Wall Street en rojo. La rueda estuvo dominada por ventas generalizadas, en un contexto donde el apetito por riesgo se moderó y dejó a los activos locales más expuestos. Las subas fueron casos aislados y sin capacidad de cambiar el sesgo del día.

Las caídas más fuertes se vieron en Bioceres, que se desplomó 6,9%, seguida por Cresud (2,5%) e IRSA (2,4%). Edenor también retrocedió con fuerza (-2,1%), mientras que el sector bancario volvió a mostrar debilidad en bloque: Galicia (1,9%), Banco Macro (1,7%), Supervielle (2,1%) y BBVA (1,5%).

Del lado positivo, sólo dos papeles escaparon a la tendencia. YPF avanzó 0,7% y logró sostener algo de demanda tras su reciente rally, mientras que Mercado Libre subió 1,8%.

En Buenos Aires, el S&P Merval cayó 1,6% en dólares y perdió los u$s 2000. Las bajas fueron para Aluar, COME y Ternium.

Los bonos soberanos en dólares cerraron en positivo en la rueda. El riesgo país se ubicó en 611 puntos básicos, prácticamente sin cambios relevantes.

En la curva ley extranjera predominó el verde a lo largo de todos los tramos. El GD41 lideró las subas con un avance de 0,6%, seguido por el GD35 (0,4%), el GD38 (0,4%) y el GD30 (0,4%), mientras que el GD29 (0,2%) también cerró en positivo.

Por el lado de los bonares, el comportamiento fue más dispar. El AL30 se destacó con una suba de 0,6%, siendo uno de los mejores de la jornada, mientras que el AL35 (0,3%) y el AL38 (0,3%) también acompañaron. En contraste, el AL29 cayó 1,1%.

Al respecto, Nau Bernués, asesor financiero y CEO de Quaestu, explicó a El Cronista que los activos argentinos venían de cierto desacople respecto de la dinámica global en las últimas semanas, algo que en parte era esperable.

“Sin embargo, en un escenario más binario como el actual, es lógico que vuelvan a alinearse con lo que ocurre en el resto del mundo. Argentina puede estar jugando su propio partido, pero sigue inserta en un sistema financiero global donde los shocks externos terminan impactando”.

Por otro lado, Bernués aseguró que el factor político agrega incertidumbre. “Donald Trump se mantiene como una figura impredecible, lo que dificulta anticipar con precisión los próximos movimientos”, aseveró.

Aun así, Bernués deslizó algunas señales que el mercado empieza a leer: “A Trump le interesa sostener mercados en alza y, en ese sentido, tendría incentivos para cerrar el conflicto lo antes posible y reorientar la agenda hacia cuestiones internas, especialmente considerando que las elecciones de medio término empiezan a acercarse”.

Por su parte, el asesor de inversiones, Pablo das Neves, dijo que el el mercado atrviesa una etapa de alta volatilidad, con todas las miradas puestas en Irán y en el impacto creciente de la guerra económica.

“La corrección reciente no responde a factores técnicos, sino a un cambio más profundo en el escenario global: los inversores están empezando a descontar un menor

Pero al mismo tiempo, dice el experto, “el mercado global está claramente en modo risk off, y en ese esquema Argentina sigue siendo percibida como un activo de alto riesgo, lo que amplifica los movimientos negativos”, advirtió.

En el caso puntual de Transener, el driver específico parece estar vinculado al proceso de privatización. Hace unas semanas se realizó la presentación de ofertas, y como suele ocurrir, el mercado tiende a anticiparse a este tipo de eventos, incorporando expectativas antes de que se materialicen definiciones concretas, sentenció el experto.

En tanto, Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, explicó que la caída de los activos argentinos este martes, tanto el Merval como los ADR en Nueva York y los bonos soberanos, respondió principalmente a un movimiento global de aversión al riesgo y no a factores locales.

Según detalló, los mercados operaron en línea con las bajas de los principales índices internacionales, como el S&P 500, el Nasdaq y las bolsas europeas, en un clásico escenario de risk off geopolítico.

En ese contexto, remarcó que Argentina no enfrenta un problema específico nuevo, sino que sufre una dinámica conocida. Al ser un mercado de alto riesgo y volatilidad, actúa como un activo de high beta, es decir, amplifica los movimientos globales y tiende a caer más que los mercados desarrollados cuando aumenta la incertidumbre.

También destacó la correlación directa de los activos argentinos con el humor global, dado que los ADR y los bonos soberanos cotizan en Wall Street y son operados por fondos internacionales. En ese esquema, movimientos relativamente moderados en el S&P 500 suelen amplificarse en Argentina. En paralelo, el riesgo país volvió a subir, reflejando una mayor preferencia por liquidez y activos defensivos.

Pese a este escenario, Sardáns consideró que se trata de ruido de corto plazo. A su juicio, Argentina mantiene un posicionamiento estructural favorable en un contexto de precios energéticos elevados, con un superávit energético proyectado superior a los u$s 14.000 millones hacia 2026, impulsado por Vaca Muerta y el ingreso de inversiones bajo el RIGI. En ese sentido, sostuvo que episodios de tensión geopolítica suelen generar caídas transitorias que luego se revierten una vez que se reduce la incertidumbre.

Respecto a la evolución inmediata del conflicto, el foco está puesto en el ultimátum de Trump que vence a las 20 horas de Nueva York. Sardans estima como escenario base, con una probabilidad del 65% al 70%, que no habrá un ataque inmediato, sino una extensión del plazo acompañada de un discurso duro, en línea con la estrategia habitual de negociar bajo presión.

Como escenarios alternativos, planteó una escalada real con una probabilidad del 20% al 25%, en caso de que Irán intensifique las hostilidades, lo que podría derivar en ataques limitados por parte de Estados Unidos y un salto del petróleo por encima de los u$s 130. En el otro extremo, asignó una probabilidad menor, entre 10% y 15%, a una desescalada rápida vía mediación internacional, lo que podría generar un rebote inmediato en los mercados.

En Wall Street

Las acciones de Estados Unidos cerraron mixtas este martes, en medio de señales de avances en las negociaciones mientras se acercaba el plazo fijado por Donald Trump para que Irán reabra el estrecho de Ormuz.

En la última hora de operaciones, los tres principales índices de Wall Street recortaron fuertes pérdidas registradas más temprano en la jornada, luego de que el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, afirmara en X que los esfuerzos diplomáticos para alcanzar una resolución pacífica del conflicto en Medio Oriente avanzaban de manera sostenida.

Al mismo tiempo, instó a Trump a extender el plazo a Irán por dos semanas y solicitó que Teherán reabra el estrecho durante ese mismo período como gesto de buena voluntad.

Minutos antes del cierre, el S&P 500 y el Nasdaq Composite revirtieron sus pérdidas y terminaron en alza, acumulando así su quinta rueda consecutiva de subas.

Por su parte, el presidente de la Fed de Chicago, Austan Goolsbee, advirtió que la guerra podría impulsar la inflación al alza y al mismo tiempo enfriar la economía, generando un shock estanflacionario que pondría al banco central en una situación compleja.

En números, el Dow Jones Industrial Average cayó 85,42 puntos (0,2%) hasta 46.584,46; el S&P 500 subió 0,8% y el Nasdaq avanzó 0,1%.

Entre los sectores del S&P 500, servicios de comunicación lideró las subas, mientras que consumo básico quedó rezagado.

En el plano corporativo, UnitedHealth Group saltó 9,4%, mientras que Humana y CVS Health subieron 7,9% y 6,7%, respectivamente, luego de que el Gobierno de EE.UU. anunciara un aumento en los pagos a aseguradoras privadas que ofrecen planes Medicare Advantage.

En contraste, Apple cayó 2,1% tras reportes de retrasos en el desarrollo de su esperado teléfono plegable. En tecnología, Broadcom subió 6,2% tras firmar un acuerdo de largo plazo con Alphabet para desarrollar chips de inteligencia artificial.

Por su parte, Intel avanzó 4,2% luego de anunciar que se sumará al proyecto de complejo de chips de IA Terafab impulsado por Elon Musk, junto a SpaceX, Tesla y xAI.

Fuente: Infobae

 

SOMOS URUGUAY – URUGUAY: Mariano Sardáns advierte que hay “demasiado optimismo” del mercado ante situación en Medio Oriente

Fecha: 7 de Abril, 2026

SOMOS URUGUAY – URUGUAY: Mariano Sardáns advierte que hay “demasiado optimismo” del mercado ante situación en Medio Oriente

Mariano Sardáns, CEO de FDI, advirtió que el mercado “está demasiado optimista respecto a una desescalada rápida” de la guerra entre Estados Unidos e Irán.

“Se está subestimando un escenario de conflicto prolongado de 6-12 meses sin resolución clara”, señaló Sardáns en un comunicado.

Para  Sardáns si se mantiene el bloqueo del Estrecho de Ormuz “entraríamos en un shock de petróleo estructural que podría generar estanflación global y recesión en 2027”

“Hoy el mercado ve “ruido geopolítico”. Podríamos estar frente al riesgo de que sea el catalizador que rompa el ciclo de liquidez fácil que venimos viviendo desde 2023″, señaló.

Además, opinó que el mercado aún no está incorporando el riesgo de una escalada mayor con participación indirecta de otras potencias.

FDI está inscripta como asesor de inversiones (investment advisor) ante la Securities and Exchange Commission (SEC) y cuenta con oficinas en Estados Unidos, Argentina y Uruguay, desde donde brindan atención a clientes de 14 países residentes en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.

 

INFOBAE – ARGENTINA: Jornada financiera: las bolsas operaron dispares, a la espera de una prórroga del ultimátum de Trump a Irán

Fecha: 7 de Abril, 2026

INFOBAE – ARGENTINA: Jornada financiera: las bolsas operaron dispares, a la espera de una prórroga del ultimátum de Trump a Irán

Las bolsas internacionales operaron este martes de “menor a mayor” y tras un recorrido muy negativo con el arranque de los negocios, los indicadores de Wall Street se recuperaron hasta un cierre neutro, mientras que el precio del petróleo norteamericano pasó de una fuerte suba a cerrar en baja, a pesar de de la intimación efectuada por el presidente de los EEUU, Donald Trump, al régimen iraní para que se libere la circulación de buques por el estratégico Estrecho de Ormuz esta misma noche.

Trump exigió al gobierno de Teherán que permita la navegación antes de las 20:00 horas de Washington (21 horas de la Argentina, y las 0 horas GMT del miércoles) y amenazó con destruir puentes y centrales eléctricas en Irán antes de las 4:00 GMT del miércoles (la una de la mañana en Argentina) en caso de incumplimiento. Estas advertencias impactaron en las expectativas del mercado y contribuyeron a la suba de las cotizaciones del crudo.

Los contratos futuros del Brent del Mar del Norte cotizaron con una clara baja de 3%, a USD 106,40 el barril para entrega en junio, y el West Texas Intermediate (WTI) en Estados Unidos tocó un máximo en cuatro semanas sobre USD 116, para concluir con caída de 1%, a USD 113,30 el barril para entrega en mayo.

El WTI suele cotizar con un descuento respecto al Brent, pero el contexto de tensión llevó a que los contratos de entrega más temprana alcanzaran precios superiores. El contrato de referencia del WTI corresponde a mayo, mientras que el del Brent está fijado para junio, lo que generó una distorsión en los valores habituales del mercado. Según explicó Reuters, este fenómeno reflejó la urgencia por asegurar barriles de entrega inmediata en un escenario de incertidumbre.

Los índices de Wall Street finalizaron mixtos: el S&P 500 y el promedio tecnológico Nasdaq subieron 0,1%, y el Dow Jones de Industriales resignó 0,2%, mientras que el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires cayó 1,1% en pesos, a 2.972.629 puntos.

Las acciones norteamericanas rebotaron sobre el final de la operatoria después de que Pakistán propusiera una prórroga de dos semanas al plazo fijado por Trump, ofreciendo una posible salida a las hostilidades que se intensificaron este martes. Por la mañana, el presidente norteamericano se había mostrado inflexible, al expresar que por Truth Social: “Toda una civilización morirá esta noche, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá“.

Entre los ADR y acciones de compañías argentinas operados en dólares en Nueva York se imponían las pérdidas, encabezadas por Bioceres (-6,9%), Cresud y Grupo Galicia (-2,5%).

Los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- operan mixtos, mientras que el riesgo país de JP Morgan -que mide el diferencial de tasas de retorno de los bonos del Tesoro de los EEUU con sus pares emergentes- recortó una unidad, para la Argentina, en los 610 puntos básicos.

Mariano Sardáns, CEO de FDI, advirtió que “se está subestimando un escenario de conflicto prolongado de 6 a 12 meses sin resolución clara. Si se mantiene el bloqueo del Estrecho de Ormuz entraríamos en un shock de petróleo estructural que podría generar estanflación global y recesión en 2027″

“Hoy el mercado ve ‘ruido geopolítico’. Podríamos estar frente al riesgo de que sea el catalizador que rompa el ciclo de liquidez fácil que venimos viviendo desde 2023″, agregó Sardáns.

“Con dicho escenario externo de fondo, el cual potencia la aversión al riesgo global, es que los activos domésticos no tienen más remedio que acompañar, a excepción de las acciones energéticas que una vez más intentan amortiguarlo de la mano de un petróleo que sigue elevado”, comentó el economista Gustavo Ber.

“Los operadores siguen esperando que se despejen a corto plazo los ruidos políticos recientes, y así el foco pueda regresar a la agenda económica, y de reformas, aún cuando las miradas pudieran estar más puestas en los consumidores, pilar en el nivel de respaldo al Gobierno”, acotó el titular del Estudio Ber.

Desde Puente señalaron que “el desarrollo del conflicto bélico en Medio Oriente representa un foco relevante de inestabilidad geopolítica, que añade volatilidad e incertidumbre al haber ocasionado una escalada en los costos energéticos a nivel global. Con este panorama luce adecuado priorizar la selectividad en acciones de calidad y buenos fundamentos financieros. Es importante estar atentos a los mejores puntos de entrada actuales en activos de renta variable de calidad, más aún considerando las correcciones recientes”.

El dólar permaneció estable

Con un monto operado de USD 438,1 millones en el segmento de contado, el dólar mayorista restó marginales 50 centavos, a $1.392,50 para la venta.

“Durante el día, el tipo de cambio osciló dentro de un rango acotado, marcando un mínimo intradiario en la zona de $1.392,50 y un máximo de $1.397. La dinámica fue mayormente lateral, con escasa volatilidad. El volumen operado mostró una recuperación respecto de la jornada previa, con un incremento del 14%”, sintetizó Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios.

En lo que va de 2026 el dólar mayorista -la plaza donde interviene el BCRA y se pactan las operaciones de comercio exterior- resta 62,5 pesos o 4,3%, frente a una inflación acumulada en torno al 10 por ciento.

El BCRA fijó la banda superior de su esquema cambiario en los $1.666,30, que dejó al dólar mayorista a 273,80 pesos o 19,7% de ese límite para la libre flotación.

El dólar al público finalizó por tercer día operativo a $1.415 para la venta en el Banco Nación. El billete minorista conserva una baja de 65 pesos o un 4,4% en 2026. El Banco Central informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.418,78 para la venta y $1.369,28 para a compra.

El Banco Central compró en el mercado USD 93 millones -el 21,2% de la oferta de contado-, para ampliar a USD 199 millones el saldo positivo en abril.

Las reservas internacionales brutas crecieron en USD 194 millones, a USD 44.442 millones, con el aporte del ascenso de 1,1% en la cotización del oro, que integra los activos.

El precio del dólar blue se redujo en cinco pesos o 0,4%, en los $1.395 para la venta. La divisa informal es negociada debajo de los 1.400 pesos por primera vez desde el 10 de septiembre de 2025, cuando cotizó a 1.390 pesos.

En los contratos de dólar futuro el dólar exhibió leves subas en un rango de 0,1% a 0,4%, y la posición más operada, para fin de abril, subió dos pesos y quedó a 1.414 pesos.

Fuente: Infobae

 

ECONOMY – BOLIVIA: Shock Global ¿Cómo afecta el alza del petróleo a Bolivia?

Fecha: 6 de Abril, 2026

ECONOMY – BOLIVIA: Shock Global ¿Cómo afecta el alza del petróleo a Bolivia?

Fragilidad estructural. La volatilidad del petróleo expone a Bolivia en un contexto de baja liquidez, alta dependencia de importaciones energéticas y presión sobre el déficit, la inflación y el tipo de cambio, en una economía poco estable”

 La escalada geopolítica en Medio Oriente, con impactos directos en el precio del petróleo y los mercados internacionales, encuentra a Bolivia en un momento de alta vulnerabilidad estructural.

Cuatro expertos analizan los riesgos, dilemas y posibles salidas ante un escenario incierto,

Estos conflictos demuestran la incidencia de esa región en economías como la boliviana. La combinación de tensiones entre Estados Unidos, Irán e Israel, junto a episodios de desescalada temporal, ha generado una fuerte volatilidad en los precios del petróleo y en los mercados financieros globales. Para Bolivia, altamente dependiente de la importación de combustibles, el impacto es inevitable.

El economista Fernando Romero advierte que este shock externo llega “en el peor momento”, cuando el país aún atraviesa un proceso frágil de ajuste. “No es que la economía estaba sana, sino en una estabilización precaria; por eso, cualquier shock externo agrava los desequilibrios”, sostiene. La escasez de divisas, las bajas reservas internacionales líquidas y el elevado déficit fiscal configuran un escenario en el que el alza del petróleo incrementa la presión sobre el tipo de cambio, la inflación y las cuentas públicas.

Francesco Zaratti, físico y analista en energías, coincide con la dimensión global del conflicto. Según explica, la tensión en el Estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial—ha disparado los precios del crudo.

“Cualquier interrupción en ese cuello de botella impacta en todo el mundo, porque el petróleo es un commodity global”, señala. Además, advierte que Bolivia enfrenta una debilidad crítica: la ausencia de reservas estratégicas de combustibles. En ese contexto, el país podría verse obligado a elegir “entre el hambre de la inflación o la peste del déficit fiscal”.

Pero la crisis no es solo extema. Zaratti también apunta a problemas internos en la gestión energética. Tras la reciente escasez de gasolina, considera más probable que existan “omisiones culposas en la logística de compra, certificación y almacenamiento”, lo que ha derivado en una “profunda erosión de la confianza ciudadana” en la estatal petrolera.

Desde el sector empresarial, Ronald Nostas amplía la mirada al impacto productivo y logístico. “El conflicto no solo eleva el precio de la energía, sino que también repercute en variables macroeconómicas clave y en las cadenas de suministro globales”, afirma. En su criterio, Bolivia enfrenta riesgos adicionales por la posible escasez de buques cisterna, mayores exigencias de pago al contado y dificultades para garantizar combustibles en volumen y calidad adecuados. Esto podría traducirse en mayores costos para sectores como la agroindustria, la minería y el comercio.

Para Bolivia: el descenso del crudo alivia la factura de importación de combustibles (9 de cada 10 litros de diésel son externos). Antes de la pausa, el shock había presionado el Presupuesto 2026 (proyectado con Brent $us 75-80), advirtió Mariano Sardans, especialista financiero.

Nostas también advierte sobre el impacto en las reservas internacionales y el riesgo de conflictos sociales si los aumentos se trasladan a los consumidores. En ese marco, considera inevitable un ajuste en el precio de los carburantes y propone medidas concretas: diversificar proveedores, importar desde países vecinos, mejorar la eficiencia de las refinerías y reforzar el control del contrabando. “La crisis debe ser el punto de inflexión para asumir la política energética como prioridad nacional”, enfatiza.

Por su parte, el especialista financiero, Mariano Sardans, introduce un matiz clave: la reciente pausa táctica en el conflicto ha generado un alivio temporal en los mercados.

“La suspensión de ataques redujo el war premium” y provocó una caída del petróleo de hasta 13% en una sola sesión”, explica. Este movimiento alivió momentáneamente la presión sobre economías importadoras como Bolivia, reduciendo el costo de importación de combustibles y la demanda de dólares.

Sin embargo, Sardans es claro en advertir que este respiro es transitorio, “Da oxígeno por uno o dos meses, pero no resuelve la fragilidad estructural”, afirma. Bolivia continúa enfrentando un nivel crítico de reservas líquidas —apenas entre Sus 340 y 383 millones— y una alta dependencia de importaciones energéticas. Si las negociaciones internacionales fracasan, el shock podrá reactivarse con fuerza.

El análisis también se extiende al sistema financiero. Sardans señala que la banca boliviana enfrenta “riesgos elevados pero gestionables”, con tensiones en liquidez en dólares, cartera reprogramada y presión regulatoria. No obstante, destaca su resiliencia gracias a una regulación conservadora, altos niveles de provisiones y apoyo del Banco Central.

DATOS RELEVANTES

Bolivia importa aproximadamente el 70% de los combustibles que consume; en diésel, la cifra llega a 9 de cada 10 litros.

El precio del petróleo superó los $us 100 dólares por barril, con aumentos de hasta 50% en pocas semanas.

Tras la pausa en el conflicto, el crudo cayó entre 10% y 13%, reduciendo temporalmente la presión global.

Las reservas internacionales de Bolivia rondan los $us 4.200 millones, pero solo 9% son divisas liquidas.

El déficit fiscal proyectado se acerca al 12% del PIB.

El Estrecho de Ormuz concentra cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y GNL.

EL DATO 383 millones de dólares en liquidez. El país enfrenta un margen limitado para sostener importaciones de combustibles.

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Fuente: Economy

 

FORBES – ARGENTINA: Ganadores y perdedores de la Bolsa en el primer trimestre del año

Fecha: 1 de Abril, 2026

FORBES – ARGENTINA: Ganadores y perdedores de la Bolsa en el primer trimestre del año

El primer trimestre de 2026 dejó un balance marcado por la volatilidad global y una fuerte dispersión en el mercado argentino, donde ya no todos los activos se mueven en bloque.

El detonante principal fue externo: a fines de febrero, el conflicto en Medio Oriente interrumpió el tránsito por el Estrecho de Ormuz y generó un shock energético que impulsó el precio del petróleo por encima de los US$ 100 en pocos días.

Este evento no solo elevó los costos energéticos a nivel global, sino que también redefinió la dinámica de los mercados y condicionó el desempeño de los activos locales.

En renta variable, el resultado fue un mercado con claros ganadores y perdedores. Entre las acciones que más suben en el año, se destacan Dycasa (IEB), con un avance del 40,5%, seguida por YPF (YPFD), con una suba del 26% y Grupo Clarín (GCLA), con un crecimiento del 16,5%.

También sobresalen Transener (TRAN) con 16%, Transportadora de Gas del Sur (TGSU2) con 12,1% y B-Gaming (GAMI) con 11,6%. En este grupo predominan compañías vinculadas a energía e infraestructura, que encontraron en el contexto internacional un catalizador inesperado.

En contraste, entre los papeles más castigados aparecen Holcim (HARG), que retrocedió un 37,8%, Instituto Rosenbusch (ROSE), el cual bajó 37,6%, y Banco Hipotecario (BHIP), que perdió un 35,9% de valor.

Del panel líder, los bancos fueron los mayores perdedores: Grupo Supervielle (SUPV) cayó un 25%, Grupo Financiero Galicia (GGAL) retrocedió un 19%) y Banco Macro (BMA), un 18,5%.

“El inversor quedó expectante a tres variables: la acumulación de reservas del BCRA, la evolución del conflicto bélico en Medio Oriente y la dinámica de la mora bancaria”, comentó Priscilla Sosa, asesora financiera en Bull Market Brokers.

El comportamiento de la renta fija también mostró matices. El año había comenzado con optimismo: los bonos soberanos en dólares subían con fuerza y el riesgo país llegó a perforar los 500 puntos básicos.

Sin embargo, el shock geopolítico cambió el panorama. La mayor aversión al riesgo presionó los spreads al alza y los precios retrocedieron, devolviendo parte de las ganancias iniciales. Aun así, la corrección fue moderada en comparación con la de las acciones más golpeadas. Y hoy en día, el riesgo país ronda los 630 puntos.

En paralelo, la renta fija en pesos se consolidó como una de las grandes ganadoras del trimestre“En particular, los bonos en moneda local, como las Lecaps, los instrumentos ajustados por CER y los bonos largos indexados por inflación, se vieron favorecidos por un tipo de cambio a la baja desde comienzos de año y por tasas que se mantienen relativamente altas”, mencionó Guido Valli, líder de Inversiones en FDI Gerenciadora de Patrimonios.

Hacia adelante, las perspectivas siguen abiertas. Si el conflicto se modera, los bonos soberanos podrían retomar su tendencia alcista y los bancos encontrar un piso para recuperarse. Pero si predominan los efectos de segunda vuelta, como mayor inflación, tasas elevadas y menor crédito, el escenario podría seguir siendo desafiante.

Fuente: Forbes Argentina

 

SIN RED – ARGENTINA: ¿Cuál es el impacto en la Argentina de la guerra en Irán?

Fecha: 1 de Abril, 2026

SIN RED – ARGENTINA: ¿Cuál es el impacto en la Argentina de la guerra en Irán?

Hay riesgo de que la inflación se descontrole y eso frene aún más el consumo interno, alertan especialistas en finanzas consultados por Sin Red.

Si la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán se extiende más de cuatro meses, la actividad agropecuaria, el transporte, la logística y el consumo interno de la Argentina se podrían ver seriamente afectados, con la posibilidad de que la inflación se descontrole.

No obstante, gracias al sector energético, la economía argentina está en una posición relativamente fuerte y es de las menos vulnerables de América Latina frente a este escenario bélico, evaluó el Mariano Sardáns, CEO de la Gerenciadora de Patrimonios FDI.

A su criterio, si bien la guerra no va a terminar en el corto plazo, tampoco se trata de una conflagración regional total: el petróleo se estabilizará en US$ 90 a U$S 110 mientras dure la incertidumbre “y eso es una oportunidad, y no un riesgo, para la Argentina”, aseguró.

En declaraciones a Sin Red, el empresario puntualizó que la industria energética argentina es “ganadora neta” ante el conflicto internacional, pero hay tres sectores con riesgo claro si el conflicto se extiende más de tres o cuatro meses: el agro es el más expuesto, por suba de fertilizantes (la Argentina importa aproximadamente el 65% de este producto); mayor precio del diésel, con cl consiguiente impacto en los costos logísticos y de cosecha y combustibles más caros, por ende suba de precios en fletes, camiones y aviación.

También, habría un posible encarecimiento de seguros marítimos y desvíos de rutas (ya se ve en fletes globales) y un traslado de mayores costos a las tarifas de electricidad y gas.

En este marco, el directivo estimó que la inflación núcleo de la Argentina puede reputar entre 0,4 y 0,8% mensual por cada U$S10 que suba en el barril de petróleo sostenidamente.

Como “contrapartida positiva”, Sardans destacó que los precios internacionales de granos y aceites también suben, pero el margen neto se comprime si los insumos suben más que los granos. Resaltó que habrá sectores ganadores netos (además del petrolero), como minería (litio y cobre se benefician de precios energéticos altos y demanda global), exportadores de granos que logren pasar costos y todo el complejo Vaca Muerta (servicios petroleros, ingeniería, entre otros).

La Argentina frente a otros países de la región 

Con relación a qué posición tiene hoy la Argentina frente a otros países de la región al evaluar el impacto de la guerra, el CEO de FDI subrayó que el país “está relativamente fuerte y es de los menos vulnerables de América Latina”.

“Gracias a Vaca Muerta, pasamos de importador neto crónico a exportador neto de energía. La Argentina tiene mejores términos de intercambio que la mayoría de sus pares y acumula más reservas por cada dólar que sube el barril”, añadió. El único punto débil “relativo”, dijo, es la inflación interna por combustibles, pero aclaró: “es manejable comparado con países 100 % importadores”.

Inversores: cómo cubrirse ante la guerra

¿Cuál sería, entonces, la postura que deberían asumir los inversores argentinos ante este escenario global? Para Sardans, deberían sobreponderar energía y commodities. Puntualmente, recomendó acciones de YPF, Vista Energy, Pampa Energía (que son las que más exposición tienen a Vaca Muerta y exportaciones). También, CEDEARs.

Asimismo, indicó que para cubrirse de la inflación y el tipo de cambio, dólar MEP o CCL (o bonos dollar-linked), más plazos fijos UVA o instrumentos indexados. Y en cuanto a los bonos, que sean cortos.

Qué puede pasar con el precio del petróleo

El empresario estimó, por último, que si el petróleo se mantiene arriba de US$100 por más de 60 días, Vaca Muerta se puede convertir en la “locomotora” real de dólares y crecimiento de la Argentina. En ese sentido, planteó un “escenario base”: la Argentina sale neto ganadora de este shock (más dólares, mejor cuenta corriente, inversión extranjera atraída por energía).

Pero advirtió que el riesgo principal “es que la inflación se descontrole y frene el consumo interno, pero los fundamentales energéticos son hoy el mejor escudo macro que tiene el país en décadas”.

Fuente: Sin Red

 

ALTO NIVEL – MÉXICO: Rendimientos de bonos suben por repunte del petróleo: ¿conviene invertir a 10 o 30 años?

Fecha: 30 de Marzo, 2026

ALTO NIVEL – MÉXICO: Rendimientos de bonos suben por repunte del petróleo: ¿conviene invertir a 10 o 30 años?

El repunte del petróleo en medio del conflicto en Irán ha vuelto a colocar a la inflación en el centro de la narrativa de mercado y, con ello, a modificar las expectativas sobre la trayectoria de las tasas de interés. El encarecimiento del crudo impacta en los rendimientos de los bonos de largo plazo, que han comenzado a subir ante la posibilidad de que los bancos centrales mantengan una postura restrictiva por más tiempo. Este escenario nos lleva a preguntar: ¿este es momento para invertir en bonos a 10 o 30 años?

En entrevistas con ALTO NIVELFernando Suárez, Senior Portfolio Manager en Fintual, y Mariano Sardans, CEO de la gerenciadora patrimonial FDI, coinciden en que el mercado atraviesa un proceso de recalibración de expectativas. El encarecimiento del crudo ha desplazado la discusión desde el calendario de recortes hacia la duración de la política restrictiva, en un entorno donde el shock energético amenaza con frenar la desinflación y elevar la prima por plazo en la curva.

A diferencia de los bonos a plazos menores a 1 año, que dependen de las tasas de interés de los bancos centrales, los instrumentos multianuales son más sensibles a las expectativas del mercado. Las perspectivas deinflación proyectada y del crecimiento económico a largo plazo mueven los rendimientos y precios.

Actualmente, los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años ofrecen un rendimiento del 4.4%, y para el gobierno existen temores de que alcancen un 5%. Un bono estadounidense al 5% obliga a los activos de mayor riesgo, como las acciones y los mercados emergentes, a ajustar sus precios a la baja para poder competir con la seguridad del dólar. En México , el bono a 10 años ronda el 9.45%, con un diferencial de 500 puntos base (bps) frente a su par estadounidense, una brecha que explica la fortaleza reciente del peso.

Este entorno de cautela global contrasta con la reciente decisión de Banxico, que en su última reunión optó por recortar la tasa de referencia en 25 puntos base. Hace una semana, la Reserva Federal estadounidense dejó sin cambios su tasa, reconociendo que los efectos de la guerra en Irán son “inciertos”. El movimiento de Banxico ocurre a pesar de que la inflación repuntó a 4.6% en la primera quincena de marzo, y mientras el crudo coquetea con los 100 dólares por barril. Esta desconexión que ha puesto a prueba el diferencial de tasas, que ahora es de 300 puntos, la menor desde febrero del 2016.

El canal inflacionario domina la reacción del mercado

Para Fernando Suárez, el alza del crudo encarece combustibles, transporte, logística y, con rezago, parte de alimentos y bienes. Esto se traduce en una mayor inflación y mayores expectativas de inflación de corto plazo.

Cuando el mercado percibe que ese shock puede contaminar la inflación subyacente (la que no depende de energéticos o productos del campo) o desanclar expectativas, empieza a postergar recortes de tasas o incluso a descontar una política monetaria más restrictiva por más tiempo”, detalla.

En la práctica, esto ya se refleja en la curva de tasas, es decir, en los rendimientos que el mercado exige para prestar dinero a distintos plazos. Cuando los inversionistas anticipan más inflación o tasas elevadas por más tiempo, piden mayores rendimientos, sobre todo en bonos de largo plazo, como a 10 o 30 años.

Ese ajuste impacta directamente en el precio de los bonos. Un bono (como los emitidos por el gobierno mexicano) tiene un valor inicial, por ejemplo 10 pesos, y paga un interés fijo. Sin embargo, puede venderse antes de su vencimiento en el mercado secundario. Si las tasas suben, los nuevos bonos ofrecen mejores rendimientos, por lo que los bonos anteriores, que pagan menos, pierden atractivo. Para que alguien los compre, su precio debe bajar, por ejemplo de 10 a 9 pesos.

Ahí se generan las minusvalías: el inversionista que vende antes de tiempo recibe menos de lo que invirtió, aun cuando el bono siga pagando. Este mecanismo se intensifica en los bonos de largo plazo, cuyos precios reaccionan con mayor sensibilidad a los cambios en tasas.

Los mercados temen a la estanflación, pero el horizonte sigue abierto

Por su parte, Mariano Sardans advierte que el mercado ya incorpora un escenario más restrictivo en sus valuaciones. Para el experto, el incremento en los precios del crudo puede tener efectos estanflacionarios. Es decir, un escenario donde se junta una inflación elevada con un crecimiento económico limitado.

Los bancos centrales ven subir la inflación subyacente y general por el canal energético y de segunda ronda. Los mercados han recortado drásticamente las expectativas de relajamiento monetario e incluso se llegó a incluir en los precios el riesgo de un alza de tasas temporal”.

En este contexto, el ajuste en tasas se traduce en caídas de precio más marcadas en los bonos de mayor plazo. Sardáns lo resume así:

“El petróleo caro es bajista para los precios de los bonos de largo plazo y alcista para sus rendimientos”.

Mientras predominen las expectativas inflacionarias, el ajuste en tasas seguirá traduciéndose en caídas de precio y minusvalías en los instrumentos de mayor duración.

Es en este punto donde el análisis se abre hacia una segunda fase posible del ciclo. Fernando Suárez introduce un matiz al señalar que el impacto del petróleo no es lineal en el tiempo, y que el mismo shock que hoy presiona a los bonos podría más adelante cambiar de signo. El experto de Fintual apunta que los precios del crudo también enfrían la actividad económica y el consumo.

“Al principio, el mercado suele reaccionar más al riesgo inflacionario, por lo que suben los rendimientos de los bonos largos y caen sus precios. Pero si el shock energético termina dañando seriamente el crecimiento, más adelante puede aparecer demanda por refugio y los rendimientos largos podrían volver a bajar”.

Ese cambio de fase también modifica la dinámica de los bonos. Cuando el mercado comienza a preocuparse más por el crecimiento que por la inflación, los inversionistas tienden a buscar refugio en deuda gubernamental, lo que empuja los precios al alza y reduce los rendimientos.

Sardans reconoce ese posible giro, aunque su lectura se concentra en el corto y mediano plazo, donde predominan las presiones inflacionarias y el riesgo de un entorno estanflacionario. Bajo ese escenario, las tasas largas podrían seguir ajustándose al alza antes de encontrar un punto de equilibrio.

El dilema del inversionista: anticiparse o esperar confirmación

La diferencia entre ambas visiones se vuelve más evidente al abordar el posicionamiento. Suárez plantea la decisión en función de la tesis de mercado:

“Si alguien cree que el shock petrolero será transitorio y que terminará debilitando el crecimiento, entonces los bonos de largo plazo pueden verse atractivos. Pero si la tesis es que el petróleo se mantendrá alto por varios meses, entonces conviene tener cautela con duración larga”.

El punto central es el tiempo en que se ejecuta una estrategia. Entrar antes de que las tasas alcancen su punto máximo puede implicar minusvalías en el corto plazo, incluso si la tesis de largo plazo resulta correcta.

Sin embargo, los inversionistas que mantengan sus bonos hasta el vencimiento no materializan esas pérdidas de precio. En su lugar continuarán recibiendo los pagos pactados, aunque enfrentan riesgos como inflación y costo de oportunidad.

Sardáns adopta una postura más táctica y advierte sobre los riesgos de adelantarse.

“No es atractivo entrar agresivamente en duración larga ahora, porque el shock petrolero todavía está en fase de descubrimiento de precios. Si el conflicto se mantiene, la tasa del bono estadounidense a 10 años podría subir fácilmente hacia niveles de 4.6-4.8%”.

Aún así, Sardáns matiza que si se buscan bonos indexados a inflación (TIPS en Estados Unidos, bonos indexados en Europa o Udibonos en México ), los inversionistas podrán protegerse de minusvalías en el portafolio. Por el contrario, los bonos de largo plazo son más sensibles hasta que no haya una desescalada o reapertura parcial de Ormuz, advierte.

Ambos coinciden en que el entorno exige monitorear señales clave. La trayectoria del petróleo, la evolución de la inflación subyacente y la comunicación de los bancos centrales serán determinantes para evaluar el momento de entrada. El mercado permanece especialmente atento a cualquier indicio de que las autoridades monetarias consideren el shock energético como transitorio o persistente.

Quien decida capturar los rendimientos actuales en la parte larga de la curva (10 o 30 años) debe estar preparado para soportar minusvalías contables si el bono estadounidense toca el umbral del 5%.

No obstante, para el inversionista con horizonte de largo plazo, estos niveles representan tasas de entrada atractivas. Esto especialmente cuando Banxico retoma un ciclo de recortes que podría valorizar los bonos actuales si las tasas comienzan a bajar. El mejor escenario es que el shock inflacionario global no se prolongue.

Fuente: Alto Nivel

 

ALTO NIVEL – MÉXICO: De Ormuz a Silicon Valley: cómo el petróleo caro puede golpear a la industria tecnológica y de semiconductores

Fecha: 26 de Marzo, 2026

ALTO NIVEL – MÉXICO: De Ormuz a Silicon Valley: cómo el petróleo caro puede golpear a la industria tecnológica y de semiconductores

El recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio y el riesgo de interrupciones en el Estrecho de Ormuz han vuelto a encender las alertas en los mercados energéticos globales. El estrecho, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, es uno de los puntos más sensibles del comercio energético. Un cierre prolongado podría provocar un nuevo shock en los precios del crudo y extender sus efectos a industrias que, a primera vista, parecen lejanas del petróleo, como la tecnología.

La cadena global de semiconductores es una de ellas. La fabricación de chips depende de electricidad abundante, insumos químicos derivados del petróleo y complejas redes logísticas internacionales. Por ello, un aumento sostenido de los precios de la energía puede trasladarse desde el Golfo Pérsico hasta las fábricas de chips en Asia y Estados Unidos.

En entrevistas exclusivas con ALTO NIVEL, Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, y Fernando Suárez, senior portfolio manager de Fintual, explican cómo un shock petrolero podría presionar tanto los costos de producción como las valuaciones de algunas de las empresas tecnológicas más importantes del mundo.

La magnitud del shock energético

Para Sardáns, el riesgo energético asociado al Estrecho de Ormuz es significativo por el volumen de petróleo que circula por esa vía.

El cierre efectivo del Estrecho de Ormuz representaría uno de los mayores shocks de oferta energética desde los años setenta”, señala.

Cabe recordar que durante la guerra de Guerra de Yom Kippur en 1973, los países árabes productores de petróleo, liderados por la OPEP, impusieron un embargo contra Estados Unidos y otras naciones que apoyaban a Israel. Esto provocó un shock de oferta sin precedentes: el precio del crudo se cuadruplicó en pocos meses, pasando de alrededor de 3 a casi 12 dólares por barril.

Según explica Sardáns, por el Estrecho de Ormuz circula una porción sustancial del petróleo mundial y una parte relevante del gas natural licuado que abastece a Asia.

Un escenario de interrupción prolongada podría retirar del mercado entre 16 y 20 millones de barriles diarios, incluso considerando rutas alternativas y el uso de reservas estratégicas. En ese contexto, los precios del crudo podrían reaccionar rápidamente.

“Algunos cálculos de mercado apuntan a un aumento inmediato de entre 10 y 15 dólares por barril. En escenarios más extremos, el Brent podría acercarse a los 140 dólares”, explica Sardáns.

Sin embargo, la brecha de competitividad energética de Estados Unidos implica un diferencial de precios del WTI frente al Brent. Asimismo, el shale gas estadounidense es una ventaja competitiva para las plantas de Intel en Ohio o Arizona frente a Taiwán.

Actualmente, los precios del crudo operan cerca de 100 dólares. Esto frente a la expectativa de que Estados Unidos e Irán alcancen un acuerdo de alto al fuego. Por ahora, Trump ha otorgado una pausa en las agresiones hasta el 6 de abril.

Fuente: Alto Nivel

 

ALTO NIVEL – MÉXICO: Gasolina a 24 pesos y petróleo al alza: el reto de Pemex a 88 años de la expropiación

Fecha: 26 de Marzo, 2026

VÉRTIGO POLÍTICO – MÉXICO: Gasolina a 24 pesos y petróleo al alza: el reto de Pemex a 88 años de la expropiación

El 18 de marzo, símbolo de la expropiación petrolera de 1938, encuentra a Petróleos Mexicanos en una paradoja que sintetiza el debate energético actual: mientras el discurso oficial ha apostado por la soberanía energética y la producción local de combustibles, la empresa sigue enfrentando pérdidas, un endeudamiento elevado y una dependencia creciente del apoyo público.

Eventos como el cierre de facto del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial, presionan al alza los precios globales. En ese entorno, incluso países productores enfrentan gasolinas más caras, porque el crudo y sus derivados se comercializan a precios internacionales. Se trata del mayor shock energético desde la invasión de Ucrania en 2022.

Actualmente, el crudo Brent, referencia en Europa, rebasa los 100 dólares, y la mezcla mexicana de petroleo se ubica en 93 dólares. El escenario reconfigura precios y expectativas, reintroduciendo la inflación importada incluso en países productores de petróleo, como México .

“Muchos dicen que hay países independientes energéticamente. Sí, es correcto, México es independiente y Estados Unidos también. Pero las empresas venden a precio de mercado, con lo cual terminas teniendo inflación importada”, explicó Mariano Sardáns, CEO de FDI, en entrevista con ALTO NIVEL.

Aunque México produce petróleo, no puede haber gasolina barata

Esta lógica se refleja con claridad en el mercado de combustibles. Aunque México produce petróleo y ha incrementado su capacidad de refinación, el precio de la gasolina no se determina de forma aislada, sino en función de referencias internacionales y costos logísticos.

En este contexto, el Gobierno de Claudia Sheinbaum optó por renovar en 2026 el acuerdo con gasolineros para mantener el precio de la gasolina regular por debajo de 24 pesos por litro.

El mecanismo busca contener el impacto inflacionario, pero también evidencia el límite del modelo. Si los precios internacionales suben, el mercado interno tiende a seguirlos, a menos que intervenga el Estado.

Aunque México exporta crudo caro, importa gasolinas caras, y como la producción de crudo está en su mínimo de una década, el beneficio de los precios altos de exportación no alcanza para compensar el costo de la refinación y la deuda.

El límite de la soberanía energética

Uno de los pilares del actual modelo energético ha sido la idea de que refinar más petróleo en México permitiría reducir los precios de los combustibles y blindar al país frente a la volatilidad externa. Sin embargo, en la práctica, ese objetivo enfrenta restricciones tanto de mercado como operativas.

Por un lado, los precios de las gasolinas siguen determinados por referencias internacionales. Por otro, el propio desempeño de Pemex en refinación ha puesto en duda la viabilidad económica del modelo.

Al cierre de 2025 y de acuerdo con datos oficiales, Pemex procesó 1.27 millones de barriles diarios. Estos registraron un rendimiento superior a 70%, es decir, 70 de cada 100 barriles se convierten en combustibles de mayor valor comercial como gasolinas y diésel. La producción de petrolíferos alcanzó 908,000 barriles diarios, reflejando mejoras operativas en el Sistema Nacional de Refinación.

Sin embargo, este avance convive con un problema estructural: la empresa pierde dinero al refinar. El segmento de Transformación Industrial ha acumulado pérdidas durante varios años consecutivos. Las afectaciones son altos costos operativos, rezagos en mantenimiento y niveles de eficiencia por debajo de estándares internacionales.

A ello se suma un factor menos visible pero relevante: la forma en que se contabiliza el negocio. De acuerdo con el periodista Sergio Sarmiento, el crudo que abastece al sistema de refinación se ha transferido internamente a precios por debajo del mercado.

Mientras el petróleo de exportación promedia más de 60 dólares por barril, áreas internas han llegado a recibirlo en niveles cercanos a 30 dólares. Esta práctica mejora artificialmente los márgenes de refinación. En términos económicos, no se trata de mayor eficiencia, sino de una reasignación contable: lo que pierde el área de exploración y producción lo gana refinación.

Una empresa que depende del Estado

A esto se suma el efecto del tipo de cambio. Para 2026, Hacienda estimó un nivel de 17.9 pesos por dólar y un precio del petróleo cercano a 62 dólares por barril. El tipo de cambio llegó a caer hasta a 17.08 pesos en enero, aunque la volatilidad ya lo llevó a 17.77 pesos.

La debilidad del dólar y un petróleo que rondaba los 60 dólares llegaron a presionar los ingresos del gobierno a inicios de año. Una variación de 20 centavos en el dólar puede restar 8,300 millones de pesos en ingresos petroleros para el gobierno. Actualmente, la empresa se encuentra en una posición más fuerte tomando en cuenta sus operaciones de exportación.

Sin embargo, los datos financieros reflejan una realidad difícil de conciliar con el discurso de autosuficiencia. En 2025, Pemex registró una pérdida neta de 45,200 millones de pesos, a pesar de recibir 396,200 millones en aportaciones de capital del Gobierno federal, según desglosa el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Por primera vez en años, la empresa recibió más recursos del Estado de los que aportó en impuestos y derechos, lo que confirma su dependencia estructural de la hacienda pública.

Según el IMCO, la deuda total se mantiene en 1.53 billones de pesos. Por otro lado, el patrimonio neto es negativo en -1.98 billones, reflejando un deterioro acumulado durante más de una década.

Producción en declive y límites estructurales

A nivel operativo, la empresa enfrenta otro desafío clave: la caída en la producción de crudo, que en 2025 promedió 1.37 millones de barriles diarios. Se trata de su nivel más bajo en más de una década.

Aunque la refinación y la producción de gasolinas han aumentado, el rezago en exploración y producción limita la capacidad de sostener el modelo en el largo plazo.

La expropiación petrolera ocurrió el 18 de marzo de 1938, cuando el presidente Lázaro Cárdenas decretó que los activos de las compañías petroleras extranjeras —principalmente de Estados Unidos y Reino Unido— pasaban a control del Estado mexicano. Tras este proceso, México tomó control de la producción, refinación y comercialización del petróleo. As, creó Pemex, marcando el inicio del monopolio estatal en el sector energético.

Fuente: Alto Nivel

 

EL FINANCIERO – MÉXICO: Anima a bolsas posibilidad de un cese al fuego

Fecha: 26 de Marzo, 2026

EL FINANCIERO – MÉXICO: Anima a bolsas posibilidad de un cese al fuego

Las plazas accionarias cerraron con las pizarras en verde a nivel global, al tiempo que los participantes del mercado analizan la viabilidad de un alto al fuego en Medio Oriente, en medio de señales mixtas, ya que persisten los ataques y se mantiene el riesgo de un mayor despliegue militar en la región. Los principales barómetros de Wall Street registraron incrementos encabezados por el Nasdaq, con 0.77 por ciento, mientras que los retornos para el Dow Jones y el S&P 500 fueron de 0.66 y 0.54 por ciento más, respectivamente.

Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, comentó que la volatilidad actual depende principalmente de la geopolítica, pero no de forma exclusiva ni permanente.

Precisó que otros catalizadores ya están ganando peso y podrían tomar el relevo una vez que la geopolítica se estabilice, como la inflación y la ruta que sigan los bancos en materia de política monetaria, así como los resultados corporativos y la rotación que se ha visto por parte de los inversionistas hacia sectores más defensivos, dejando de lado las firmas tecnológicas.

“Los mercados se están posicionando para una resolución del conflicto, a pesar de la persistente ambigüedad estratégica. En última instancia, la respuesta de Irán al giro de Estados Unidos hacia la desescalada decidirá si el punto álgido del miedo ya pasó o si aún está por llegar”, dijo a Bloomberg, Elías Haddad, de Brown Brothers Harriman & Co.

Los precios del crudo extendieron sus bajas, de 2.20 por ciento para el WTI, que se cerró en 90.32 dólares por barril; el Brent cayó 1.21 por ciento, a 103.23 dólares; y la Mezcla Mexicana restó 1.89 por ciento, a 90.10 dólares. En México, se registró un repunte de 3.67 en el S&P/BMV IPC, y de 3.64 por ciento en el FTSE-BI VA. Por su parte, el peso consiguió una apreciación de 0.15 por ciento, después de que los datos del Banco de México revelaron que cerró en 17.7694 unidades.

Fuente: El Financiero

 

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