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“Los países emergentes no gravan la inversión en títulos públicos de los residentes, están exentos” explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
“Los inversores querrán ver ahora cómo es el delivery de la gestión de Mauricio Macri”. La expresión es de José Echagüe, estratega de Consultatio Asset Management, el brazo inversor del holding que tiene a la cabeza al rey del real estate Eduardo Costantini. Desde las elecciones primarias, varios gurúes financieros empezaron a usar con más frecuencia ese término en inglés, que todos ligamos a los imanes de la heladera con teléfonos para pedir comida, pero en este caso para referirse al “envío a domicilio” o a “la entrega” de las reformas que los mercados están esperando.
Tiene lógica. Todas las entidades que se esconden detrás de esa entidad “los mercados” –pongamos bancos o fondos de inversión– vienen pagando en forma anticipada el pedido y todavía no les termina de llegar la motito. Son quienes financiaron con cerca de US$ 50 mil millones de deuda estos casi dos años de gradualismo fiscal a la espera de (vale tocarse partes íntimas) “reformas estructurales” que favorezcan la inversión, desde la concreción real de la reducción del gasto público hasta cambios en las leyes laborales.
El Gobierno pareciera estar ensayando la respuesta “ya salió” o “ya está en la calle”, típica de los restoranes cuando se les reclama un envío demorado. Manda señales de que después de las legislativas habrá una especie de Pacto de la Moncloa (vez 1.514 que se menciona en la historia) para tratar con todos los actores sobre la mesa los cambios de fondo que, a criterio de la inversión extranjera, “el país necesita”.
Hasta ahora, los que esperan el delivery parecieran tener paciencia. Están entusiasmados, sienten que la Argentina es un negocio con “cambio de firma” y que Cambiemos al menos puso marquesinas y un teléfono para hacer pedidos, después de una década de persianas bajas. Tal vez por eso el riesgo país sigue cayendo y, como suelen celebrar en la Casa Rosada, está en los valores más bajos de la última década.
Pero no es descabellado pensar que el mercado pueda entrar en modo Pedidos Ya, con menos tolerancia a las demoras. “El mercado le ha dado un margen al Gobierno para que pueda corregir las distorsiones, el año que viene le van a exigir reformas más concretas”, asegura Juan Cruz Elizagaray, de Compass Group, uno de los mayores fondos de inversión de la región.
Al mostrador. En ese contexto, aparecen tensiones en el reparto de tareas en el delivery. El que toma los pedidos y recibe los fondos, el ministro de Finanzas, Luis Caputo, no puede asegurar que va a mandar todo lo que le encargan porque no tiene del todo claro qué están cocinando en la jefatura de Gabinete con el Ministerio de Hacienda. De hecho, se esfuerza para que no parezca que les va a llegar alguna sorpresa, como por ejemplo, un impuesto a la renta financiera. Esta semana trató de marcar sus reparos. Dijo que tiene mixed feelings con el tributo y que tal vez no es el momento adecuado para imponerlo. Siente que sería mandarle una mosca en la muzzarella a los tipos que le ayudan a bancar los gastos fijos de la pizzería “El déficit”.
Los números son contundentes. Un bono argentino Discount con vencimiento en 2033 tiene una tasa de retorno del 6,5%, pero que termina siendo del 10,5% si se considera que no paga ni Ganancias ni Bienes Personales. Un bono similar peruano o uruguayo, que están gravados con ambos tributos, rinden menos de 4%. El retorno de un bono similar de Brasil, donde están exentos de Ganancias pero no de Bienes Personales, ronda el 4,50%. Los datos los aporta Mariano Sardáns, de la gerenciadora de patrimonios FDI, quien sin embargo aclara: “Los países emergentes no gravan la inversión en títulos públicos de los residentes, están exentos”.
Son las reglas del delivery. Uno nunca sabe con qué se va a encontrar cuando toquen el timbre. Y en la pizzería “El déficit” Macri sabe al riesgo que se expone: que si no reciben el encargo los inversores ya dejen de llamar

Compartimos los comentarios de Mariano Sardáns, CEO de FDI en la sección distendida de la Revista Apertura “Cierre no hablen todos al mismo tiempo”.
¿Qué le hubiera preguntado Susana a Cristina?
CAROLINA AMEZUA: Me imagino esta situación cómica e incómoda al mismo tiempo: `No puedo dejar de preguntarte, sabiendo que te gustan las carteras y las buenas marcas como a mí, ¿qué fue lo primero que te compraste luego de haber perdido las últimas elecciones presidenciales?`.
LAURA CHAMORRO: Y escúchame, vos, de chiquitita, ¿ya sabías que te gustaba el choripan?
ADRIANA DA SILVA: ¿Cuál es la cartera de marca internacional preferida?
ABEL DZIENCIOLSKI: ¿Qué se siente ser querida por los 40 millones de argentinos?
MARTÍN GHIRARDOTTI: ¿Por qué la Argentina luego de 30 años de democracia tiene 30 por ciento de pobres? EZEQUIEL PASSARELLI: ¿Vivos?
MARTIN RAPPALLINI: ¿Dónde comprás las carteras?
MARCELO REVICH: Dónde comprar la última cartera de Louis Vuitton y si es capaz de conseguir un dinosaurio vivo.
MARIANO SARDANS: ¿Estás de novia con Parrilli?
EDUARDO TALIERCIO: Recordando que Cristina dijo una vez que comer carne de cerdo mejora el sexo, le preguntaría cómo es posible, si a mí lo único que me generó fue un lindo ataque de hígado. Como ciudadano, desde dónde tengo que empezar a reclamarle propiedades. Si desde Olivos o desde el sur así lo voy planificando. ¿Mundial 2030 en la Argentina sí o no? ¿Por qué?
CAROLINA AMEZUA: Leyendo los números que se necesitan es casi impensable que sea una posibilidad hacerlo en la Argentina, pero ¡cómo nos gustaría! Llenar las calles de gente hablando en distintos idiomas y argentinos tratando de comunicarse en todos los lenguajes. Porque, ¿quién puede negar que todos sabemos inglés, algo de italiano, francés y hasta alemán?
LAURA CHAMORRO: Sí. Porque para hacer la celebración del centenario en Uruguay deberían aceptar que su dimensión de provincia no es apta para semejante acontecimiento. Además, en la Argentina hay mucha oferta de bandera, gorro y vincha, y hay que apoyar a los emprendedores.
ADRIANA DA SILVA: ¡Sí! Es una fuente importante de trabajo para todos.
ABEL DZIEN- CIOLSKI: Sin dudas, sí. Por lo que representa argentina futbolísticamente.
MARTÍN GHIRARDOTTI: Me encantaría, es una oportunidad de mostrar el país.
EZEQUIEL PASSA- RELLI: Sí. Messi de técnico. Maradona presidente de la FIFA. La única posibilidad de que volvamos a salir campeones del mundo.
MARTIN RAPPALLINI: Sí, me encanta. Así puedo disfrutarlo con todos mis amigos, hijos y familia completa, que seguro llenamos medio estadio.
MARCELO REVICH: Mi costado futbolero gritaría sí a los cuatro vientos. Mi costado racional, viendo la corrupción asociada a la organización de los mundiales y siendo que nosotros no nos quedamos atrás en esta materia, diría no.
MARIANO SARDANS: No. La historia demuestra que la rentabilidad de la inversión es negativa y distrae las prioridades del país organizador.
EDUARDO TALIERCIO: Sí, pero lo vamos a tener que compartir con los uruguayos porque si no, no nos van a dar el permiso para organizarlo. Lo bueno será que va a cambiar nuestro país. Van a mejorar las plazas, las calles, la gente estará más amable y unida. Será interesante por un tiempo y luego volverá a la normalidad. ¿Cuál fue su primer sueldo y en qué trabajo?
CAROLINA AMEZUA: Tenía 15 años, nadaba en un club y el profesor nos propuso ser parte del staff de la colonia de vacaciones. A esa edad, ¿quién se hubiese negado a cobrar la increíble suma de $300 por los dos meses? Ese dinero me alcanzó para irme de vacaciones con amigas y conocer a quien hoy es mi marido.
LAURA CHAMORRO: $ 70 por jornada. Tenía 16 años y animaba fiestas infantiles en un pelotero. Mis ingresos siempre estuvieron ligados a la primera infancia.
ADRIANA DA SILVA: $ 600 brindando servicio de armado de catálogos para entregar con los resúmenes de las tarjetas de crédito y venta telefónica de un importador de productos de tecnología.
ABEL DZIENCIOLSKI: $ 450. De cadete administrativo en una empresa.
MARTÍN GHIRARDOTTI: US$ 850, asistente de Auditoría en PwC. EZEQUIEL PASSARELLI: En el estudio contable de mi padre. Pasando facturas a un sistema contable. Tenía que escuchar música todo el tiempo o me quedaba dormido.
MARTIN RAPPALLINI: Ni recuerdo, siento que nunca trabajé porque mi filosofía siempre fue divertirme con lo que hago.
MARCELO REVICH: Cadete de una fábrica de muebles. Mi primer sueldo eran $ 180.
MARIANO SARDANS: A los 18, como vendedor de cursos de idiomas y sistemas.
EDUARDO TALIERCIO: Mi primer trabajo fue ad honorem en el Hospital Güemes de Haedo como extraccionista en la parte de cirugía. Mejoré mi relacionamiento con el mundo de la salud.
CAROLINA AMEZUA: Creadora y Diseñadora de HONU.
LAURA CHAMORRO: Fundadora de Piolín. ADRIANA DA SILVA: Dueña de Muy Ponita.
ABEL DZIENCIOLSKI: Director de Beurer Argentina.
MARTÍN GHIRARDOTTI: Vicepresidente de INICIA.
EZEQUIEL PASSARELLI: Asociado de SCI Group.
MARTIN RAPPALLINI: Presidente de Alberdi Desarrollos.
MARCELO REVICH: Socio de S&A. MARIANO SARDANS: CEO de e FDI,

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“Todo inversor debe tener una estrategia a largo plazo que garantice mantener un nivel de vida tras el retiro” subraya Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Pese a que todavía falta más de un mes para las elecciones legislativas de medio término, el clima de incertidumbre que vivió el mercado financiero previo a los comicios de agosto parece haber quedado definitivamente atrás y con pocas posibilidades de regresar. Esto es, al menos, lo que se desprende del análisis de los especialistas a la hora de invertir.
Un portfolio diversificado, pero con una buena dosis de inversiones en pesos es la propuesta en la que coinciden los analistas. A la hora del armado de la cartera, se repiten recomendaciones hacia las Lebacs, bonos en pesos indexados a tasas Badlar o CER, plazos fijos y acciones. Las inversiones en dólares, por su parte, continúan representando una inversión altamente confiable más allá de que puedan otorgar un menor rendimiento.
De acuerdo al gerente de Asesoramiento Financiero e Inteligencia de Negocios en InvertirOnline, José Bano, “el armado de un porfolio es muy personal, ya que depende de lo que cada cliente busca y las necesidades que tiene”. Sin embargo, considera: “Ponderaría más las inversiones en pesos que en dólares. No imagino una escapada en el precio del dólar y la tasa de Lebacs le va a ganar tanto al dólar como a la inflación”.
“Yo, particularmente, optaría por una cartera distribuida en un 70% en pesos y un 30% dólares. Con un 30% en Lebacs, 20% en bonos en pesos indexados a Badlar o CER, otro 20% distribuido en el mercado de acciones, y el 30% restante en bonos en dólares”, especifica.
Mariano Sardáns, CEO de FDI, subraya como primera medida que “todo inversor debe tener una estrategia a largo plazo que garantice mantener un nivel de vida tras el retiro” ya que “no se puede saber cómo ni hasta que edad vamos a vivir”. “Esta estrategia de largo plazo no debe verse afectada por cuestiones del corto plazo, como puede ser una elección de medio término”, explica.
Sardans también hizo hincapié en que cada porfolio debe ser construido en base a cada inversor. “No existe un tipo de cartera que se pueda aplicar a todos. Para el armado de cada porfolio se debe considerar todo: desde los ingresos, objetivos, urgencias, necesidades, y el perfil de cada inversor. Por ejemplo, si en FDI tenemos 500 clientes, tendremos 500 porfolios diferentes”.
Sin embargo, aceptando hacer una generalización, Sardáns coincide en la conveniencia de apostar por la moneda nacional. “Si bien los dólares dejan a muchos inversores tranquilos, la realidad es que desde el año pasado vienen perdiendo valor adquisitivo. Hace 18 meses que en la Argentina se empezó a hacer lo que se hace en todo el mundo. Se están dando tasas en pesos por encima de la inflación y la gente responde ahorrando en pesos porque le conviene. Al igual que el brasileño ahorra en reales o el uruguayo que lo hace en su propia moneda”, analiza.
Entre las opciones más convenientes, el ejecutivo de FDI destaca: “Hoy los bonos argentinos representan un gran atractivo por su exención tributaria. No sólo se debe considerar su buen rendimiento, sino que además ese retorno se incrementa respecto a bonos de otros países por estar eximidos de impuestos”.
Sabrina Corujo, jefa de Research de Porfolio Personal, también observa un atractivo en la moneda nacional y propone una cartera compuesta de forma “equilibrada entre las inversiones en dólares y en pesos”. “Volvimos al 50% y 50%”, dice en relación al período de incertidumbre previo a los comicios de agosto, en el que la balanza de las carteras estaba inclinada “en un 70%” a inversiones en dólares. “En la medida que se dé el resultado electoral previsto, vamos a ver un tipo de cambio con menos volatilidad”, analiza.
“Las Lebacs siguen siendo atractivas y, dependiendo del inversor, podrían ocupar entre un 20% y un 30% del porfolio. Las acciones también son recomendables por lo que ocurre en la microeconomía y la macroeconomía. En la microeconomía, las empresas están mejorando sus posiciones, ganando más plata. Y en la macroeconomía, empieza a observarse una recuperación de la economía. De acuerdo al inversor, las acciones podrían representar entre el 5% y el 15% de la cartera”, dice Corujo.
Respecto a las inversiones en moneda extranjera, la ejecutiva de Porfolio Personal destaca los bonos en dólares, en los que se observa “un mayor atractivo en medio de la curva”.
Para Juan Manuel Pazos, jefe de Estrategia de Puente, también “están dadas las condiciones para tomar posiciones en pesos” en el corto plazo. En ese sentido, considera que “las Lebacs tienen un rendimiento difícil de batir”.

“El que está colocado a largo plazo que venda; pase a corto, y espere un tiempo antes de volver a bonos como un global a 2045. ” opina Mariano Sardáns, CEO de FDI.

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“Todo lo que se aporta en un fideicomiso no está a nombre de uno. Es una figura independiente del aportante que es el fiduciante. Esa es su principal característica.” comenta Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Según cifras oficiales de la Superintendencia de Riesgo de Trabajo (SRT) y en base al Registro de Actuaciones judiciales (RAJ), los juicios a las Aseguradoras de Riesgo de Trabajo (ART) por accidentes o enfermedades profesionales se incrementaron en un 121 por ciento, pasando de 53.130 nuevos juicios en 2010 a 117.500 en 2016. Sin embargo, y como contrapartida, los datos relevados por la SRT también muestran que los siniestros se redujeron de 89,2 cada 1000 trabajadores cubiertos en 2010 a 81,8 en 2015. En base a estos números es que el Gobierno asegura que existe una “mafia” o “industria” de los juicios laborales.
Atendiendo el tema, Fundación Observatorio Pyme (FOP) decidió incluir este tópico en las mediciones que realiza periódicamente y, a Vicente Donato, su director Ejecutivo, los resultados no lo sorprendieron. En este sentido, y tal como adelanta en exclusiva para El Cronista, 34 por ciento de las pymes manufactureras afirmaron estar involucradas en algún juicio laboral. La proporción es mayor en las empresas medianas (48 por ciento) que en las pequeñas (31 por ciento). En promedio, estas firmas tienen tres juicios activos (dos en las pequeñas, cuatro en las medianas), y las principales causas son indemnizaciones por despido y accidentes o enfermedades laborales. Para las pymes de la industria del software de la Ciudad de Buenos Aires, el panorama no es muy diferente: de acuerdo a FOP, el 21 por ciento dice tener, en promedio, dos juicios por indemnizaciones por despido y diferencias salariales.
“Son datos increíblemente altos y esto se repite en todos los sectores. En los más débiles, como Calzado o Indumentaria, la litigiosidad es aún mayor: tienen, en promedio, seis por empresa”, agrega Donato. Como consecuencia, añade, el tema impacta directamente en la voluntad de contratación de los empresarios. “Sin duda, los juicios son un problema de primer orden. No aseguraría que son la razón de la reducción de la productividad o del cierre de empresas, pero no tenga dudas de que es una causa del parate total de la contratación de personal. Este año tenemos una pérdida de ocupación del 3 por ciento, que es dramático”, opina.
Para Eduardo Fernández, presidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme), el verdadero problema es la economía. “Las pymes no cierran a causa de los juicios. El principal inconveniente de estas empresas, que viven del mercado interno, es la retracción de las ventas, la apertura indiscriminada de las importaciones, el ahogo fiscal y financiero, y los aumentos de tarifas e insumos por parte de los grandes formadores de precios”, argumentó en una nota publicada por la entidad en su página web. Más cercano a la posición del Gobierno, Pedro Cascales, secretario de Industria de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), sostiene que los juicios laborales ponen en peligro la supervivencia de las pymes. “No solo se trata del monto que se reclama, sino el de las multas que se agregan y que son desproporcionadas. Por otro lado, están también los honorarios de los peritos. Todo hace que los valores se incrementen significativamente”, apunta.
#Lebacs Mariano Sardans te cuenta que, por primera vez, las Lebacs con plazo largos pagarían 7 puntos por encima de la inflación. ¿Querés saber más? ¡Contactanos! https://fdinternational.com/contacto

En nuestra columna de hoy charlamos sobre si conviene invertir en Lebacs a largo plazo.

En nuestra columna semanal hablamos sobre la nueva política del Gobierno en tema vivienda.

Compartimos la mención en el Diario la Nación sobre la inauguración de las nuevas oficinas de FDI.
La Gerenciadora de Patrimonios de FDI inauguró sus nuevas oficinas en la ciudad de Buenos Aires, en el marco por los festejos de sus primeros 20 años de vida, y anunció inversiones por US$ 5 millones. La empresa actualmente gerencia activos personales, familiares e institucionales por más de US$ 200 millones de clientes oriundos de países de América y Europa.

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“El Mercado de Valores es el mejor lugar donde realizar la mayoría de las operaciones financieras que cualquier inversor necesita para hacer crecer o proteger su dinero”, aconseja Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Hay una forma más barata de comprar dólares que ir al banco. Si esas divisas uno las piensa tener en una caja de seguridad, una opción es tenerlas directamente en la Bolsa, donde no sólo no se debe pagar el costo de mantenimiento del cofre, sino que además se recibe una renta.
¿De qué modo? Adquiriendo bonos que cotizan tanto en pesos como en dólares. De esta manera, uno los compra en pesos, y si espera hasta el vencimiento, puede cobrar directamente los dólares.
Contando los cupones y amortizaciones que van pagando, con el Bonar 19 se pueden comprar dólares a $ 16,37. Si se espera un año más, con el Bonar 20 se adquieren divisas a $ 15,45. Con el Bonar 21 se consiguen a $ 15,15, mientras que con el Argentina 2022 se logra moneda estadounidense por $ 14,52, ya que amortiza todo al final. Esta operación se puede hacer a través de cualquier sociedad de bolsa o con el área de inversiones del banco, abriendo una cuenta comitente.
No hace falta esperar hasta el vencimiento, porque hay un mercado secundario con liquidez en caso de que se necesite la plata.
Otra forma de dolarizarse
En tiempos donde algunos venden sus dólares para invertir en pesos debido a la combinación de altas tasas en esta moneda y expectativas de un dólar quieto en el mediano plazo, y otros compran dólares porque perciben muy barata su cotización, la clave se encuentra entonces en detectar el lugar más conveniente dónde realizar las operaciones de cambio.
La respuesta está en el Mercado de Valores y la operación es la conocida como dólar MEP, donde se puede hacer prácticamente en el instante, sin tener que esperar al vencimiento de un bono. “Se trata ni más ni menos de combinar la compra de un bono en una moneda, por el monto deseado, y la inmediata venta de esta posición en la otra moneda. El resultado es un tipo de cambio que generalmente está en el medio de las cotizaciones de compra y venta que se consiguen en los bancos”, detalla Mariano Sardáns, CEO de FDI.
El tipo de cambio final que conseguirá el ahorrista dependerá del nivel de comisiones que le cobren; ahí está el secreto. “El Mercado de Valores es el mejor lugar donde realizar la mayoría de las operaciones financieras que cualquier inversor necesita para hacer crecer o proteger su dinero. De hecho, nos permitió escapar en su momento del corralito, previo a ello del Plan Bonex y en los últimos años del cepo, gracias a la operación conocida como contado con liquidación”, aconseja Sardáns.