Fecha: 1 de abril, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
Tras la suba en el tipo de cambio, producto de las devaluaciones de diciembre, enero y febrero, más de un analista creyó que el carry trade (estrategia de vender dólares para colocar pesos a tasas altas) había terminado.
Sin embargo, durante marzo, el Banco Central vendió más de 2 mil millones de dólares, planchó el tipo de cambio y las inversiones en Letras de la autoridad monetaria (Lebac) volvieron a tener un atractivo para los inversores.
PERFIL consultó a analistas de mercado cuáles son sus consejos de inversión para los ahorristas y la mayoría de ellos consideró que quedarse en pesos es una buena apuesta, ante este panorama de dólar amesetado. Hubo una coincidencia casi unánime en que para quien busca tener una inversión conservadora, pero con cierta liquidez, los bonos de la deuda soberana argentina son la mejor opción.
Si medimos el año calendario, durante 2016 el dólar subió un 22% y la inflación un 38%, mientras que en 2017 la divisa creció 18,37% y el IPC 24,7%, señaló el CEO de FDI Mariano Sardáns. Por ello, Sardáns afirmó: La clave es ganarle a la inflación y las Lebac le vienen ganando por cuatro o cinco puntos. Si hubiese existido esta política desde hace veinte años, muchos no hubiesen invertido en inmuebles, porque el inmueble termina ajustando por inflación.
De todas formas, Sardáns dejó claro que, según su óptica, la cartera de inversiones depende de cada persona. Siempre es bueno diversificar pero, en definitiva, lo mejor es que cada inversor tenga su dinero en lo que le permita dormir tranquilo.
Por su parte, la analista de mercados Florencia Galván también destacó la Lebac de corto plazo como la mejor opción en pesos. Lo mejor es adquirirlas a través de fondos comunes de inversión, afirmó.
En cuanto a las personas que prefieren dejar una parte de sus ahorros en dólares, Galván mencionó las Letras del Tesoro Argentino (Letes) y los bonos argentinos de corto plazo (como el Bonar 2020) como una buena elección. También opinó que es un buen momento para mantenerse en posiciones que aseguren liquidez, dada la volatilidad del mercado. En este momento hay que tener cuidado con la renta variable, añadió.
En tanto, el director de Rosfid, Leandro Fisanotti, recomendó tener entre un 50 y 60% de la cartera en dólares y aclaró que, quien busca una posición un poco más arriesgada, puede adoptar posiciones menos líquidas (por ejemplo, pagarés en dólares o bonos provinciales), pero con una ganancia extra sobre la deuda soberana.
El analista financiero Pablo Paolucci fue más escéptico. El BCRA usó US$ 2 mil millones para frenar el dólar y no puede hacer eso todos los meses, advirtió. En lo que sí coincidió con sus colegas es en que los bonos argentinos son una buena opción, aunque él optó por los de largo aliento, como el Centenario (conocido como bono a cien años).
Para quienes prefieren acciones, Paolucci señaló que las mejores opciones del Merval son AGRO, COME o Tenaris. Sin embargo, aclaró: Es un momento para estar con posiciones líquidas.
No es el mejor momento para invertir en bitcoins. El mercado está en baja y no se sabe cuál es el piso, advirtió Galván.
Fecha: 26 de marzo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
Fecha: 26 de marzo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
El Banco Central (BCRA) se tomó en serio la tarea de contener la escalada del dólar pero esto implicó vender la mayor cantidad mensual de dólares desde que Federico Sturzenegger llegó a la presidencia de la entidad: u$s 1700 millones en lo que va de marzo.
Dólares le sobran a la autoridad monetaria, las reservas se encuentran en casi u$s 61.000 millones; el costo es psicológico, ya que la intención de Sturzenegger es que el tipo de cambio tenga una flotación libre. Últimamente no fue posible, hace seis jornadas que el Central participa del mercado.
La última intervención fuerte del organismo había sido en agosto del año pasado, cuando el dólar se recalentó porque los inversores se refugiaban en la moneda dura por temor a lo que pudiera suceder en las primarias electorales. En esa oportunidad, el BCRA desembolsó poco más de u$s 1500 millones.
El viernes pasado el dólar mayorista terminó en $ 20,19, tres centavos y medio debajo del cierre del jueves y el valor mínimo desde el 1 de marzo, es decir, el segundo precio más barato del mes. En cuanto al billete, arranca la semana a un valor promedio de $ 20,50 para la venta. Estos valores son producto del acumulado de ventas que se iniciaron el viernes 16 de marzo: u$s 1200 millones.
La divisa norteamericana volvió a exhibir un recorrido descendente desde el inicio de la jornada, otra vez provocado por las continuas intervenciones del Banco Central, describió el viernes Gustavo Quintana, en su informe diario de PR Corredores de Cambio.
Para Claudio García, operador y apoderado de Oubiña Cambios, que el Central tenga que intervenir tanto es una muestra de que muchos números no cierran. En tanto, comentó que, por el lado del mercado, los operadores no ven bien la intervención porque les quita volatilidad y posibilidad de negocios. Asimismo, García indicó que, más allá de que el nivel de las arcas es alto, el BCRA se está deshaciendo de reservas, de la cuales un gran porcentaje es deuda que se tomó, de manera que la entidad se está deshaciendo de los dólares que pidió para tener reservas y está volviendo a los pesos.
En cambio, el CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI Mariano Sardáns defendió la participación oficial. Según explicó: La política es no intervenir si no hace falta. Su principal enemigo es la inflación. La tarea de cualquier banco central es combatir la inflación. El Central salió a intervenir cuando ya la suba del tipo de cambio afectaba la meta. Además, Sardáns sostuvo que desde el punto de vista de reservas, es un negocio cambiario en el que vienen jugando muy bien, dado que venden a precios altos y compran a valores más bajos.
La autoridad monetaria se tiene que hacer cargo de la oferta, en parte, porque se corrieron los clásicos jugadores, los cerealeros. Al comparar los montos vendidos en lo que va del mes con los de marzo de 2017 se comprueba una disminución: son unos u$s 1100 millones (cálculos del mercado) versus u$s 1672 millones de marzo del año pasado.
Es cierto que el mes no cerró, faltan tres ruedas, pero las últimas ventas promediaban u$s 50 millones diarios. Ahora que no tienen obligación de hacerlo, venden exclusivamente por necesidad de pesos, aseguró una fuente en off the record.
Restará ver cuándo llegarán las grandes liquidaciones y cuánto influirá la sequía. No obstante, el operador de Oubiña Cambios dijo que pese a que la campaña de la soja no es buena, los dólares serían los mismos, porque con la sequía los precios subieron un poco y esto compensa la menor cantidad.
Fecha: 24 de marzo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
En lo que va de marzo ya se vendieron US$ 1.700 millones y ayer ingresen más divisas de la cosecha y eso calme los mercados. La la cotización cerró en $ 20,50. Apuesta a que hacia mitad de año estrategia necesita que Wall Street no haga olas. Apuntan a que el BCRA venda dólares al menos hasta mediados de año.
El Gobierno cree que hacia junio habrá menos presión al alza, aunque será clave la situación internacional. Lo peor de la escalada ya pasó, aseguran economistas.
Lo peor de la abrupta escalada del dólar `ya pasó`, según el diagnóstico de analistas. Y en el equipo económico justifican la fuerte intervención del Banco Central para frenar el dólar: consideran que es transitorio porque hacia mediados de año habrá menos presión alcista. Tras un primer trimestre que obligó al Banco Central a vender cerca de US$ 2 mil millones para enfriar al billete verde, infieren que la estrategia oficial es vender para mantener contenido ese valor a la espera del ingreso de dólares de la cosecha en el segundo trimestre, lo cual calmará las aguas. No obstante, encienden la luz amarilla al advertir que esa esperada tranquilidad estará condicionada a que no existan `ruidos` en el mercado financiero internacional. Bajo esta premisa, pronostican que el dólar cerrará en 2018 en un rango de entre $ 22,50 y $ 23.
`Creemos que este es el momento del mayor esfuerzo para contener el dólar, porque con el correr de las semanas habrá menos presión al alza`, explican los que llevan adelante la estrategia de Cambiemos. `Hacia mediados de año debería estar más calmo el mercado`, agregan.
Federico Furiase, de Eco Go, planteó a PERFIL que `hasta conectar con los dólares de la cosecha, vamos a tener esta dinámica de un BCRA interviniendo`, y `cuando empiece la liquidación creo que vamos a tener un mercado más tranquilo` pero remarcó que `es importante que se `generen los incentivos para liquidar, porque el riesgo es que ante el esquema de baja de retenciones de soja de 0,5% por mes en un escenario donde el mercado espera que el dólar suba, la tasa de interés baje, y los precios de la soja están en alza, se podría demorar la liquidación`.
Juan Manuel Pazos, jefe de Estrategia de Puente, explicó que `siempre en el segundo trimestre hay un ingreso de dólares que ayuda, y a eso claramente está apuntando el BCRA con las intervenciones; está jugándose a que en algún momento la cosecha de soja va a compensar el faltante del mercado de cambios`, aunque dijo que hoy el impacto `del flujo de la soja es mucho menos relevante para explicar las variaciones del mercado de cambios que hace unos años`. También previno que `los incentivos a liquidar van a depender de la expectativa de devaluación` por lo que `no está claro que se vaya a concentrar la oferta de divisas en el segundo trimestre de este año`. Para él, `va a depender de que se recupere la entrada de dólares financieros para suavizar las presiones del tipo de cambio`. Cambio. Para el ex secretario de Finanzas Miguel Kiguel, `lo que vimos en el primer trimestre no volverá a repetirse; no veo una escalada como la que tuvimos`, con lo cual espera `que haya estabilidad del tipo de cambio con la cosecha de ahora en más, y ayudado por el Central`, aunque también `va a depender mucho que los mercados financieros internacionales se tranquilicen`.
Según Gabriel Zelpo, de Elypsis, `si bien los dólares de la cosecha ayudarán, me parece más importante que el BCRA pueda comunicar que va a proteger el valor de la moneda, algo que quedó medio desdibujado después del relajamiento de las metas de inflación con la baja de la tasa de interés`.
Su expectativa es que las presiones sobre el dólar `aflojarán en el corto plazo y en el resto del año el tipo de cambio observe una dinámica más estable`. Para Ramiro Castiñeira, de Econométrica, `el dólar va a aflojar porque ya se devaluó fuerte, y ya descontó buena parte de la inflación` prevista en 20% anual con lo cual el ritmo del primer trimestre `nova a continuar, no vamos a ver un salto tan marcado`, aunque relativizó el efecto de la cosecha porque ya no es tan influyente como en la época del cepo y el default, cuando solo ingresaban dólares vía comercial. Mariano Sardáns, CEO de FDI también opinó que `el dólar ya subió lo que tenía que subir` y `lo peor ya pasó`, y señaló que `el BCRA no va a dejar subir más porque está exacerbando la inflación`. PIZARRAS .Después de un 2017 en el que el tipo de cambio se mantuvo por detrás de la inflación, el Gobierno decidió reajustar la cotización por arriba de 20 pesos. ?Pero la estrategia coincidió con cambios en el contexto internacional, que se prepara para una suba de tasas más rápida que lo previsto, por el nuevo clima en Estados Unidos. ?Eso sumó presiones al tipo de cambio y el Banco Central modificó la estrategia. Salió a frenar el dólar para que no se arrime a $ 21.
Fecha: 19 de marzo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
Fecha: 15 de marzo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
A diferencia de lo que sucedía anteriormente, en la nueva licitación de Letes, la particularidad es que esta vez no hay un límite con el monto a emitir y será el mercado quien decida la tasa que este instrumento terminará pagando.
Por la volatilidad cambiaria de las últimas semanas y esta nueva modalidad de suscripción, se espera que la demanda sea alta y que las tasas tomen como piso el 3% anual.
La última licitación de Letes con plazo de hasta 203 días había ofrecido una tasa del 3,10%, aunque el mercado demostró poco interés en la suscripción debido al aumento de la tasa del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años, libre de riesgos.
Según explicó la cartera que dirige Luis Caputo, las Letras en pesos que se licitan tienen un plazo de 182 días y una tasa nominal mensual de 2,06%. Este rendimiento equivale una ganancia nominal anual del 27,7% y el pago de este título se hará íntegramente al vencimiento.
Al mismo tiempo se reabrirán otras Letes en dólares, que vencerán el próximo 14 de septiembre y otras con un lazo de 343 días, o sea que pagarán el 22 de febrero del año que viene.
Ambos instrumentos salen con un cupón 0, y un precio que se definirá durante la licitación que finaliza hoy por la tarde.
La licitación de las Letes, tanto en pesos como en dólares se realizará mediante indicación de precio, en la cual habrá un tramo competitivo y un tramo no competitivo.
En el tramo competitivo, deberá indicarse el precio de suscripción expresado por cada 1.000 pesos o dólares de valor nominal, mientras que para el tramo no competitivo, se deberá consignar únicamente el monto a suscribir.
La suscripción de todos los instrumentos puede tanto en pesos como en dólares, con un tipo de cambio de $20,18, que corresponde con la Comunicación A 3500 del Banco Central, según consigna El Cronista.
Para Mariano Sardáns, esta nueva forma de licitación le aportará transparencia al mercado. “Todos van a poder entrar, es un instrumento que va a traccionar a los fondos de inversión de los bancos y también a los grandes inversores institucionales, que van a poder fijar la tasa”, dijo y agregó: “Para la licitación de hoy estimo que va a estar en línea con el bono AA19 y va a arrojar tasas más similares a las licitaciones anteriores, porque justo cayó el precio de los títulos públicos”.
En esta misma línea, el economista Christian Buteler afirmó: “La tasa estará en el orden de 3% a 180 días y 3,25% para el plazo de 340. No creo que el Gobierno quieran convalidar tasas por encima de este rango”.
Fecha: 14 de marzo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
Hoy finalizará una nueva licitación de Letras del Tesoro en pesos y en dólares del Ministerio de Finanzas. La particularidad es que esta vez no hay un límite con el monto a emitir y será el mercado quien decida la tasa que este instrumento terminará pagando.
Por la volatilidad cambiaria de las últimas semanas y esta nueva modalidad de suscripción, se espera que la demanda sea alta y que las tasas tomen como piso el 3% anual.
La última licitación de Letes con plazo de hasta 203 días había ofrecido una tasa del 3,10%, aunque el mercado demostró poco interés en la suscripción debido al aumento de la tasa del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años, libre de riesgos.
Ahora, a diferencia de las anteriores licitaciones, el monto de las ofertas definirá el costo final que pagará el Gobierno por la colocación, que seguirán siendo con descuento en el precio. Con esta jugada, el Gobierno testea el apetito de los inversores y el nivel de tasas que resulta atractiva para el mercado, en un contexto de alza de rendimientos internacionales. Según explicó la cartera que dirige Luis Caputo, las Letras en pesos que se licitan tienen un plazo de 182 días y una tasa nominal mensual de 2,06%. Este rendimiento equivale una ganancia nominal anual del 27,7% y el pago de este título se hará íntegramente al vencimiento.
Al mismo tiempo se reabrirán otras Letes en dólares, que vencerán el próximo 14 de septiembre y otras con un lazo de 343 días, o sea que pagarán el 22 de febrero del año que viene.
Ambos instrumentos salen con un cupón 0, y un precio que se definirá durante la licitación que finaliza hoy por la tarde.
La licitación de las Letes, tanto en pesos como en dólares se realizará mediante indicación de precio, en la cual habrá un tramo competitivo y un tramo no competitivo.
En el tramo competitivo, deberá indicarse el precio de suscripción expresado por cada 1.000 pesos o dólares de valor nominal, mientras que para el tramo no competitivo, se deberá consignar únicamente el monto a suscribir.
La suscripción de todos los instrumentos puede tanto en pesos como en dólares, con un tipo de cambio de $20,18, que corresponde con la Comunicación ´A´ 3500 del Banco Central.
Para Mariano Sardáns, esta nueva forma de licitación le aportará transparencia al mercado. `Todos van a poder entrar, es un instrumento que va a traccionar a los fondos de inversión de los bancos y también a los grandes inversores institucionales, que van a poder fijar la tasa`, dijo y agregó: `Para la licitación de hoy estimo que va a estar en línea con el bono AA19 y va a arrojar tasas más similares a las licitaciones anteriores, porque justo cayó el precio de los títulos públicos`.
María Laura Segura, del Grupo SBS, coincidió: `Va a haber mucha demanda, pero el Gobierno tiene que colocar mucho. Seguramente haya ´pescadores de tasas´, lo que no significa que Finanzas termine convalidándolas`. En esta misma línea, el economista Christian Buteler afirmó: `La tasa estará en el orden de 3% a 180 días y 3,25% para el plazo de 340. No creo que el Gobierno quieran convalidar tasas por encima de este rango`.
Fecha: 12 de marzo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
Fecha: 10 de marzo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
La Comisión Nacional de Valores (CNV) abrió una investigación sobre posibles irregularidades que habrían sucedido el día previo a que la empresa de energía Central Puerto (CEPU) saliera a cotizar en Estados Unidos. En aquel entonces, muchos inversores minoristas sufrieron onerosas pérdidas por haber comprado a un precio alto papeles que luego no rindieron lo esperado.
Según publicó la agencia Bloomberg, el seguimiento recae sobre tres agentes del mercado que negociaron las acciones de la empresa, aunque algunas fuentes consultadas por PERFIL aseguraron que habría un cuarto implicado.
El asunto se remonta al Io de febrero, día en que CEPU cotizó por primera vez en el mercado estadounidense a US$ 16,50, es decir, por debajo del rango que se había estimado (de US$ 17,50 a 21,50). Esto implicó una fuerte caída en el Mercado de Valores de Buenos Aires y, por extensión, una pérdida para muchos inversores locales.
En aquel momento, vía redes sociales, algunos inversores denunciaron que un grupo de grandes jugadores del mercado contaba con información privilegiada respecto del derrotero que iba a tener CEPU el día que saliera a cotizar en Wall Street. Sin embargo, el analista de mercados Pablo Paolucci cree que el mecanismo utilizado fue el llamado `pump and dump`.
`Un grupo de operadores, cercanos a los brokers que supongo están siendo investigados manijearon las acciones de CEPU desde redes sociales, grupos de WhatsApp y servicios de research. Luego, un día antes de que cotizaran, empezaron a asustar y decir que no iba ser buena la salida`, resume Paolucci. `Lo que hicieron, a mi juicio, fue comprar barato, vender caro una acción inflada y recomprar cuando cayó. Lo que tendría que investigar la CNV es quién se benefició de la suba y vendió en al máximo`, puntualizó el trader. Por su parte, el operador bursátil Gaspar Cetuné, agregó: `Uno de los que ganó cuando pasó lo de CEPU fue socio de los colocadores de acciones, por lo que ya sabía lo que iba a pasar`.
Paolucci ironizó con que hoy los grupos de WhatsApp funcionan como `espacios de autoayuda para inversores` y que circula por allí un cúmulo de información que, en este caso, perjudicó a `millennials del mercado`.
`Sería una muy buena señal que haya una investigación abierta, porque eso implicaría que la CNV está haciendo lo que debe hacer un ente regulador en cualquier parte del mundo: cuidar al inversor`, opinó el titular de FDI Mariano Sardáns. ´
Fecha: 10 de marzo, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
Ulises Segura siempre se resignó a una idea: ser un inquilino perpetuo. Desde que se fue de su casa paterna pasó por varios y disímiles departamentos que no terminaban nunca de convertirse en su hogar. Pero esa percepción hoy está cambiando: a los 42 años, en pareja y con un hijo en camino, busca dejar atrás aquella idea de alquilar por siempre. Con unos ahorros y un sueldo en relación de dependencia, mira con buenos ojos el tema de sacar un crédito. Pero enseguida se acuerda de la historia de cómo sus padres perdieron la casa en la que vivían a raíz de un crédito que se les hizo imposible seguir pagando y afloran las dudas. “Mi viejo escucha la palabra ‘crédito’ y tiembla. No quiere saber nada con que yo saque uno y repita la historia. Me dice que es un riesgo enorme en este país”, cuenta Ulises, que encaja justo dentro del perfil que más demanda este tipo de préstamos: personas entre los 35 y los 45 años con ingresos familiares que oscilan los $ 33.000 y piden, en promedio, 1,5 millones de pesos.
Pero, a pesar de estas facilidades de acceso ¿conviene sacar un crédito en un país como el nuestro? ¿A cuántos años? ¿Qué pasa con la suba del dólar? ¿Y la inflación? Cuestiones complejas que son contestadas por Otálora y Mariano Sardáns, CEO de FDI, gerenciadora de patrimonios.
“En la Argentina, por los vaivenes de la economía que ya todos conocemos, la gente que sacó créditos perdió casas, empresas. Pero en países desarrollados, el acceso al crédito es de vital importancia para la economía de un país. Lo primero es preguntarse para qué quiero un crédito. Si es para pagar gastos corrientes porque me ingresan 100 y gasto 120, diría que no, que es un problema -dice Sardans-. Pero si es para acceder a una casa propia y con eso salís de la incertidumbre del alquiler que hay que renovar cada dos años y no sabés bajo qué condiciones, entonces, la respuesta es sí, vale la pena”, asegura Sardans, que destaca que sacar uno de estos créditos, en este contexto, no es una operación de alto riesgo.
“Luego de la nefasta experiencia de los créditos hipotecarios que se ajustaban a través de la tasa de interés (circular 1050), la mayoría de los créditos en la Argentina fueron a tasa fija, ya que nadie quería asumir un crédito con ajuste variable. En cambio, los créditos UVA son créditos en los que la cuota o el capital se encuentran indexados o ajustados por la inflación más una tasa de interés”, dice Otálora, que agrega que estos préstamos cambian absolutamente la forma de endeudarnos para la compra de una casa porque las Unidades de Valor Adquisitivo (UVA) representan el costo de construcción de un milésimo de metro cuadrado de vivienda. “El Banco Central definió que 1000 UVA equivalen en el origen al valor de construcción de 1 m2. Este valor inicialmente se fijó en $14.053 el 31 de marzo de 2016. Y se actualiza en función de la inflación minorista o mejor dicho por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER). De hecho, el valor UVA se ajusta en forma diaria y se puede seguir su evolución en la página del Banco Central de la República Argentina: www.bcra.gov.ar. El valor de cada UVA se ajusta a la par de la inflación”. Sardáns, CEO de FDI, agrega: “El UVA representa un gran cambio respecto del préstamo tradicional porque estás pagando centímetros cuadrados. Cada mes vas cancelando superficie, metros cuadrados de deuda que adquiriste. Sin dudas es un concepto superador”.
“La mejor recomendación es ir al banco que tenga la tasa de interés más baja. Obviamente, en los bancos en donde uno tiene cuenta o cobra haberes facilitan las cosas, pero si uno califica para un banco debería calificar para todos. Y entre los bancos hay muchas diferencias en las tasas. Otra cosa a tener en cuenta es que los privados prestan más plata que los públicos”, dice Otálora.
Sin embargo, Sardáns sugiere no solo prestar atención a las tasas, sino, también, a las cláusulas de cancelación del crédito. “La gente mira solo las tasas pero, a futuro, las cláusulas de cancelación serán un atractivo importante para los tomadores de crédito -sostiene-. Si hoy un banco me ofrece una tasa de UVA + 7% y en dos años, debido a la competencia por atraer clientes otro te ofrece UVA + 4%, lo conveniente sería precancelar el crédito que tenés y gestionar otro en el banco que ofrece mejores condiciones. Pero a los bancos no les gusta que les canceles antes, entonces muchos ponen cláusulas de precancelación altas para que no te vayas. En un futuro, con la competencia que se va a plantear entre bancos, esas cláusulas seguramente van a bajar y se usarán como un componente atractivo de venta. No solo hay que mirar la tasa, sino también que la cláusula de precancelación sea baja”.
Para Otálora, no vale la pena “ahorrar” años futuros y sacrificar el presente. “Hay que sacar el plazo que nos permita pagar una cuota con comodidad, prefiero sacar un plazo mayor y la diferencia entre la cuota y mi capacidad de ahorro, ahorrar e invertir el dinero y construir una especie de fondo de emergencia por si en algún momento el crédito ajusta por encima de mis posibilidades”.
“No pasa nada”, contesta Sardáns, que justifica su respuesta en el tema de la oferta y demanda. “En las propiedades usadas, cuando el dólar sube, se paran las ventas y entonces las propiedades deberán bajar. Y si son nuevas, como la construcción es en pesos, el costo baja. Se autorregula. Por eso, es clave que haya nuevas construcciones que entren al mercado para bajar los precios. Si no hay productos nuevos y la oferta es escasa, los precios se mantienen”.
Otálora también lleva tranquilidad: “Una vez que tengo el crédito la variable más importante no es el dólar, sino la inflación y el salario. El crédito se ajustará todos los meses a la par de la inflación (tanto la cuota como el capital). Pero la variable más importante es el salario. Si el salario acompaña la inflación, no voy a tener problemas de pago -sostiene-. Aún en el peor de los casos, cuando la inflación supere en más de 10 puntos porcentuales al salario, estos créditos incluyen una cláusula que obliga al banco (si el cliente lo solicita) a extender el plazo para volver a financiar hasta el 25% del monto del préstamo”.
“Es como un auto: ¿me compro un superauto para usarlo una vez por semana o uno que necesito, mas eficiente, de menor valor, por el que voy a pagar menos patente y seguro?”, se pregunta Sardáns. “Con la casa es lo mismo: uno no debería comprar o gastar más de lo que necesita. No solo es el monto, sino el costo de oportunidad del dinero a inmovilizar. Es plata que resignás para inversiones alternativas o más eficientes. Lo normal y conveniente es ir poco a poco”.
“No, los gastos hay que pagarlos aparte. Se calcula que es entre un 5 y 10% del valor de la propiedad”, afirma Otálora.
“La edad del solicitante juega un papel central”, afirma el director de la Escuela Argentina de Finanzas Personales. “Los bancos ponen como edad límite para otorgar el crédito los 65 años o la edad jubilatoria -sostiene-. Aquellas personas que están por encima de los 40 años, el sistema les suele prestar por un plazo de 30 años y deben asumir menos plazo y por ende una cuota mensual más alta o tendrán que solicitar menor capital”.
“Yo diría que son las cláusulas de precancelación”, afirma Sardáns. “No hay letra chica, solo hay que entender los riesgos de estos créditos”, admite Otálora.
“Algo que ya se está haciendo, pero que sin dudas se va a intensificar, es que los desarrolladores van a ofrecer el precio de las viviendas directamente en UVA en lugar de dólares. Es lo que viene”, afirma Sardáns.