Fecha: 8 de febrero, 2018
Comentarios de: Mariano Sardáns
Las recientes caídas del índice Dow Jones y del Merval generaron escozor en muchos accionistas que decidieron salir del mercado por temor a una suba de tasas internacionales.
Luego de varios años de tendencia a la suba, una gran parte de los inversores decidieron salir del mercado, entre otros factores, por los rumores que apuntan a un incremento en las tasas internacionales.
Perfil.com consultó a distintos especialistas acerca de la situación actual y su correlato en nuestro país.
¿Qué está pasando?
La mayoría de los analistas consultados coinciden en que durante 2017 se vio una tendencia alcista, tanto nivel local como a nivel mundial, que dio lugar a un retiro de ganancias abrupto, cuyo resultado fue la reciente caída de 4,6% del índice Dow Jones de los Estados Unidos. “Era previsible que pase algo, pero lo que sí sorprendió fue la velocidad en que se dio el ajuste”, señala el director de ROSFID, Leandro Fisanotti.
Por su parte, Rodrigo Terré, de First Capital Group, agrega: “No hay que asustarse, esto no es la crisis del 2008, sino una típica toma de ganancias, en un mercado que venía con máximos históricos de operaciones. Los niveles en que se está operando hoy son los mismos que había en diciembre”.
Respecto de los movimientos que se dieron esta semana, el trader Mariano Sardáns afirma que hay una correlación con los rumores que se dispararon respecto de una suba de tasas. Sin embargo, Sardáns afirma: “Lo importante es ver cómo se comporta el bono de referencia estadounidense a diez años”.
¿Van a seguir cayendo los mercados?
“Yo no descarto una cierta volatilidad, que siga habiendo movimientos hacia arriba y hacia abajo, pero no veo ni paranoia ni que estemos en un mercado bajista a largo plazo”, explica Rodrigo Terré. Incluso, Terré afirma que son las propias bajas que se están dando actualmente las que van a llevar a que muchos ahorristas quieran entrar al mercado y “eso generará un nuevo crecimiento de operaciones”.
Por su parte, Fisanotti considera que es apresurado determinar si la situación va a estabilizarse o si la volatilidad va a continuar, pero afirma que no ha habido incidentes como los del 2008 que hagan pensar en un efecto propagación.
¿Cómo afecta a la economía argentina?
“Lo que pasa en la Bolsa no suele tener una correlación en la economía real argentina, porque acá el mercado es muy chico. No es como Estados Unidos, donde las empresas monstruo cotizan en bolsa y una caída puede afectar a compañías que emplean a 150 mil personas”, señala el trader Juan Pablo Durany. Sin embargo, el economista Mariano Sardáns cree que lo que pasó en estos días puede traer dolores de cabeza en términos de financiamiento. “Este es un gobierno que quiere que haya préstamos hipotecarios y productivos, por lo que una suba en tasas internacionales puede afectar el crédito”.
En un tono similar al de Sarands, Terré señala: “No creo que la caída de los mercados en sí misma traiga efectos en la economía argentina, pero sí hay que mirar la curva de los bonos de Estados Unidos, porque si la tasa sigue creciendo vamos a tener problemas de inversión”.
¿Qué hacer con los ahorros?
“Para el inversor menos sofisticado, hoy lo más aconsejable es tomar posiciones conservadoras, ir a los bonos más cortos, en pesos ir a las Lebac y en dólares ir a Letes. Son herramientas protectivas para el pequeño inversor”, afirma Fisanotti.
El consejo de Sardáns va por un camino parecido: “El dólar te deja tranquilo, pero no te cubre el poder adquisitivo. Entonces, por ahora, si querés cubrir tu poder adquisitivo el instrumento ideal es la Lebac”, explicó el trader. A futuro, Sardáns supone que “van a ir apareciendo otros instrumentos convenientes para el ahorrista”.
Por su parte, Terré considera que lo ideal es “diversificar la cartera”. Además, agrega: “Quizás una persona no sabe mucho, ve que cae el Dow Jones, se asusta y tiende a vender para salvarse. La clave es informarse bien y, de ser necesario, descansar en fondos comunes de inversión”.
En tanto, Juan Pablo Durany agrega que el bono nacional AY24 es una buena inversión a largo plazo: “Ahí tenés cubierta la inflación por la suba del dólar y además recibís intereses cada 6 meses”.
¿Qué pasa con el dólar en el país?
Fisanotti afirma que el dólar se moverá parecido a los precios. “No se va a atrasar como en los últimos años, en los que el tipo de cambio perdió con la inflación”, avizora. Desde una óptica similar, Durany señala: “En los años no electorales el dólar suele crecer por encima de la inflación”.
Por su parte, Terré espera una estabilización en materia cambiaria: “La volatilidad que tuvimos en diciembre fue desapareciendo y dando lugar a una mayor previsibilidad. De acá a fin de año podemos llegar a tener una pequeña apreciación del tipo de cambio”.
Mariano Sardáns, mientras tanto, cree que el dólar va a caer “bastante por debajo de la inflación”, lo que implicaría una nueva apreciación del peso. “Acá creemos que el dólar tiene que seguir al aumento de precios y eso no pasa en otros lugares del mundo. Hace bastante que la moneda estadounidense se viene devaluando a nivel mundial”. Por último, Sardáns señala que el devenir del dólar estará atado a lo que suceda con la tasa de interés.

Frente a este cambio de escenario, el economista Mariano Sardáns anticipa que la situación argentina no será tan crítica: “Sube la tasa internacional pero la Argentina logró comprimir el spread de deuda al achicar el riesgo país, entonces se va a equilibrar la suba de interés.”
Si bien Caputo ya emitió un tercio de lo que necesita en el año, analistas advierten por el nuevo contexto. Las provincias están más expuestas. Lo que puede jugar a favor. Desde el principio de la gestión de Mauricio Macri, la Argentina tomó la decisión de volver a los mercados de capitales y se puso como objetivo bajar las tasas de interés que se le ofrecían a la gestión anterior. Ante el escenario cambiante que depara este año, los analistas consultados por PERFIL coinciden en que tanto la nación como las provincias podrán seguir endeudándose en el extranjero, pero a un costo más elevado.
El primer desafío lo plantean los cambios en la Reserva Federal estadounidense (FED). La última vez que la FED subió la tasa fue en diciembre del año pasado, cuando realizó movimiento de 25 puntos básicos, que llevó la referencia a un rango de entre 1,25% y 1,5%. Para este año los mercados esperan nuevas subas, dado que el organismo monetario tiene la intención de controlar las tensiones inflacionarias que se generaron a raíz del crecimiento que viene teniendo la economía estadounidense. Si bien no es el salto en la tasa de la era de Alan Greenspan, cuando pasó de 1 a 5% (y detonó la crisis hipotecaria), es un cambio de tendencia.
A este cambio estratégico se le agrega un factor que puede llegar a ser determinante. El lunes asume al frente de la FED el economista Jerome Powell y una buena parte de los analistas financieros auguran que una de sus primeras medidas será una nueva suba de tasa de referencia.
Frente a este cambio de escenario, el economista Mariano Sardáns anticipa que la situación argentina no será tan crítica: `Sube la tasa internacional pero la Argentina logró comprimir el spread de deuda al achicar el riesgo país, entonces se va a equilibrar la suba de interés`. En un tono similar, el analista financiero Leandro Fisanotti agrega: `Argentina tiene buenas posibilidades de ser considerado emergente en la próximo edición del índice del Morgan, y eso va a jugar a favor`.
Por su parte, el ex presidente del Banco Central Martín Redrado asegura que Argentina podrá seguir accediendo al crédito internacional, aunque a un costo más alto. `El piso del financiamiento ya lo subieron al subir la tasa, lo que tenemos que lograr es bajar el techo, logrando una buena performance financiera y achicando el spread`, aseguró el economista. Acierto. El Presupuesto 2018 prevé que Argentina coloque deuda por encima de los 30 mil millones de dólares. A principios de este año, el ministro de Finanzas, Luis Caputo, tomó la decisión de adelantar la colocación de un tercio de ese monto. En ese sentido, Fisanotti fue elogioso de la maniobra: `Caputo la vio venir. Salió a buscar financiamiento antes de que suban las tasas de la FED y de los mercados`.
Más allá de esta apreciación puntual, todos los economistas consultados coincidieron en que los gobiernos provinciales se enfrentan a la misma situación que la administración central: crédito van a conseguir, pero más caro`.¦
LA CIFRA 1,50% es el valor que todavía tiene la tasa de interés de referencia de los Estados Unidos

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“Se trata ni más ni menos de combinar la compra de un bono en una moneda, por el monto deseado, y la inmediata venta de esta posición en la otra moneda. El resultado es un tipo de cambio que generalmente está en el medio de las cotizaciones de compra y venta que se consiguen en los bancos, donde se percibe un spread de hasta 49 centavos”, señala Mariano Sardáns, CEO de FDI.
El tipo de cambio terminó la semana pasada con un repunte de diez centavos que lo volvió a acercar a la barrera psicológica de $ 20. Así, sin una tendencia definida, es difícil encontrar un precio que resulte barato, y el escenario es peor si el interesado en adquirir dólares es cliente de un banco privado de primera línea. Sin embargo, en la bolsa existe una opción que permite ahorrar hasta 30 centavos por dólar.
El dólar MEP ganó protagonismo durante el cepo cambiario, ya que por medio de este mecanismo de compra y venta de bonos y acciones el inversor o ahorrista podía dolarizarse de forma legal. Ya con un mercado desregularizado, la operatoria se mantuvo pero con el fin original para el que fue creado, el de cambiar posiciones, lo que no quita que todavía puede utilizarse para una simple compra de dólares y a $ 19,55, un precio más barato que el de las pizarras de la City porteña.
La clave está en la comisión que cobra la sociedad de bolsa. Tomando las cotizaciones del último día hábil, el precio promedio de venta ascendió a $ 19,80, dato que resulta de valores mínimos del Banco Nación, de $ 19,75, y máximos de una entidad privada de primera línea, que cerró en $ 19,85. Por otro lado, si para hacer la operación de dólar MEP se calcula un promedio de bonos líquidos acciones cobrar IVA) como el Bonar 2020, Bonar 2024 y Discount con ley local, y se le aplica la comisión mínima de la sociedad de bolsa, el 0,05% (puede ir hasta el 1%), el precio es $19,55, 30 centavos menos que el valor de venta del banco privado o 20 menos que el de la entidad pública.
“Se trata ni más ni menos de combinar la compra de un bono en una moneda, por el monto deseado, y la inmediata venta de esta posición en la otra moneda. El resultado es un tipo de cambio que generalmente está en el medio de las cotizaciones de compra y venta que se consiguen en los bancos, donde se percibe un spread de hasta 49 centavos”, señaló Mariano Sardáns, Ceo de la gerenciadora de patrimonios FDI.
A su vez, el experto agregó: “El tipo de cambio final que conseguirá el ahorrista o inversor dependerá del nivel de comisiones que le cobren. De ahí la importancia de negociar la comisión. De hecho, todos nuestros clientes operan al 0,05%, tanto el más chico como el más grande”.
Por su parte, Mariano Otálora, director de la Escuela Argentina de Finanzas Personales recordó que el MEP es “la operación número uno, la que más se utiliza para cambiar las posiciones, ya sea de pesos a dólares o de dólares a pesos”. Además, también coincidió en que comparado con la cotización de los bancos privados “sin dudas siempre va a ganar el dólar MEP”.
En cuanto a los detalles de la operatoria, Nery Persichini, economista Jefe de MB Inversiones detalló: “Los pasos para operar dólar MEP son simples. Si querés comprar dólares, compras un bono con pesos que cotice en dólares, como puede ser el Bonar 2024, el AY24, cuando lo tenés, salís a vender ese bonos bajo la especie D, el AY24 D, esa es al punta de salida. Con esa operación lográs un tipo de cambio inferior al tipo de cambio vendedor de los bancos privados. En tanto, si querés vender dólares, primero usás el AY24 D, que es el que cotiza en dólares, usando tus dólares, y después vendes el mismo bono contra pesos, el AY24 a secas”.
El economista resaltó que también es necesario estar atento a los precios de los bonos, no obstante aclaró que si existe urgencia hay que utilizar los papeles más líquidos.
Fue el cierre del dólar mayorista, 11,5 centavos arriba de los valores del jueves. Se trata de un valor al que solo acceden los grandes jugadores del mercado de cambios. El viernes los precios tuvieron un recorrido amplio y ascendente, con escasos retrocesos que no sirvieron para torcer definitivamente el rumbo alcista

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“Lo que sucede con el plazo fijo tiene que ver con un tema de fondeo de los bancos”, opina Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Las Lebac (Letras del Banco Central) fueron las grandes estrellas de 2017 en materia de inversión financiera, pero su reinado empezó a tambalear y podría caer a manos de opciones más redituables, como las Letes (Letras del Tesoro Nacional) y los bonos en dólares. Un mix de esos tres instrumentos es lo que aconsejan los especialistas, en medio de un nuevo escenario en el que “diversificar la inversión” emerge como el mantra de 2018.
La fecha clave para este nuevo contexto fue el 28 de diciembre de 2017, cuando el Gobierno cambió su meta de inflación (la corrió de 8-12% a 15%) y quedó claro el condicionamiento del BCRA para fijar las tasas de las Lebac, que pasarían a competir por financiamiento directamente con las Letes.
Diego Martínez Burzaco, de MB Inversiones, opina que es probable que haya de a poco una migración de las Lebac más largas a las Letes, que podrían llegar a ser las nuevas vedettes de 2018(ofrecen 27% para los plazos más largos, que van de más de 3 meses a menos de un año, mientras que las Lebac largas bajaron hasta situarse en torno de 25%). “Va a haber seguramente una transición natural de los tenedores de Lebac de largo plazo hacia las Letes”, estima.
Para Juan Salerno, gerente de inversiones de Compass Group, las Lebac van a ir perdiendo atractivo, aunque eso no va a suceder de un día para otro. “La expectativa es que a mitad de año haya un nivel detasa de Lebac más baja que la actual. Debería estar cerca de 21% para fin de año, pero depende de cómo evolucione la inflación”, analiza el ejecutivo.
Además, las Lebac también perderían contra el dólar. “En diciembre ya perdieron”, destaca Salerno. La ecuación es fácil: el año cerró con un dólar a $18,62 y hoy está a$19,61 (con este valor del dólar mayorista, durante enero el tenedor de Lebac perdió 5%).
“En este escenario, lo aconsejable es diversificar. A través de fondos se puede distribuir el dinero en pesos, dólares y acciones. En este último caso, hay que tener en cuenta que en este enero el Merval rindió 10% más que las Lebac”, aconseja el especialista.
Según explica Martínez Burzaco, algo que no se preveía en 2017 era que el dólar pudiera subir al ritmo de la inflación, pero este año eso sí puede suceder. Por eso, volverán a ser atractivos los bonos en dólares y el dólar billete (aunque en este último caso lo más probable es que la gente se incline por las Letes).
Rodrigo Álvarez, director de la consultora Analytica, anticipa que a lo largo del año el BCRA irá reduciendo la tasa de interés de Lebac con algo más de libertad, dado el cambio de metas de inflación. “En el segundo semestre, pasado el impacto de la actualización de precios regulados sobre el nivel de precios, el BCRA tendrá despejado el panorama para continuar reduciendo la tasa de interés con un menor impacto en el nivel de precios. Estimamos que esa tasa quedará en 21%”, comenta.
Por su parte,José Vignoli, CEO de Invertir Online, cree que las Lebac le van a seguir ganando a la inflación. Pero el tema, agrega, está en ver qué piensa el cliente respecto del dólar. “Hoy se está transando a futuro a $22 (10% de devaluación). Si a eso se le suma el rendimiento que tiene un bono en dólares, lo que se ve es que se le gana por un punto a la inflación. “De todos modos, hoy comprar dólares y guardarlos en el colchón no es negocio”, acota.
También las acciones se meten en la carrera, pero están más indicadas para quienes están dispuestos a tomar cierto riesgo. “Para mí el mercado argentino de acciones se va a volver muy atractivo, máxime que es probable que en 2019 pasemos a ser mercado emergente. Pero nunca me inclinaría por poner todo en una sola opción, sino que diversificaría entre pesos, bonos en dólares y acciones”, recomienda Vignoli.
Así, alguien totalmente conservador debería apostar a bonos en dólares y Lebac; quien quiera tomar un poco de riesgo podría incluir acciones, y aquellos más arriesgados podrían hacer entradas más cortas en los IPO (emisiones primarias de acciones) que hay en el mercado hoy.
Plazo fijo, el gran perdedor
En tanto, un gran perdedor en el mundo inversor de los últimos dos años ha sido el plazo fijo. Según un informe de Invertir Online, durante 2017 el stock de plazos fijos en moneda nacional del sistema bancario creció por debajo de la inflación a una tasa de 19,79%. Mientras, el stock de Letras y Notas del Banco Central lo hizo al 68,42% anual.
¿Qué sucedió? Para Martín Kalos, director de Epyca Consultores, el plazo fijo se estancó porque los bancos tenían mucha liquidez y no necesitaban captar demasiados depósitos para dar los créditos que se les pedían. “Así, la tasa del plazo fijo era más baja que la que ofrecían otros instrumentos financieros, como las Lebac”, afirma.
Pero no solo contra las Lebac pierde el plazo fijo, sino también con otros instrumentos, como bonos (el PR 15 tiene una tasa de 27% anual), cauciones (a 30 días pagan 25%), cheques de pago diferido (27%).
Otro aspecto que influyó fue la mayor apertura del mercado de capitales que se dio con la llegada del gobierno de Mauricio Macri, según consigna La Nación.
“Se abrieron muchas opciones de inversión para el inversor común”, dice Juan Cruz Elizagaray, socio y country manager de Compass Group para la Argentina y Uruguay. Para Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, lo que sucede con el plazo fijo tiene que ver con un tema de fondeo de los bancos.

En esta entrevista charlamos sobre las novedades en el mercado cambiario; inflación y el panorama financiero para este año.

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“Queda claro que la diferencia de 3,5 veces más por sólo apretar un botón está relacionada al negocio de unos pocos. Como en muchos otros rubros, no se trata de un tema de costo argentino, sino de margen argentino”, comenta Mariano Sardáns, CEO de FDI.
A partir de marzo el mercado de cambios tendrá nuevos jugadores y en la City porteña esperan que de a poco se achique la brecha entre los valores de compra y venta de dólares, lo que en definitiva podría abaratar el precio del billete.
La semana pasada el directorio del Banco Central (BCRA) sancionó el marco normativo para que tanto empresas como individuos puedan participar del negocio de cambios. De esta manera se profundizará la desregulación del mercado cambiario, un proceso que había arrancado con la llegada del nuevo Gobierno, cuando a fines de 2015 se puso fin al cepo. Gracias a esta apertura, los supermercados y hoteles podrán dedicarse a la compra y venta de dólares, operaciones que ya se hacían pero que a partir de marzo dejarán de estar bajo la lupa, siempre que estén habilitados por el Central.

El objetivo del BCRA es “brindar mayor competencia y transparencia”, y así abaratar los costos. De hecho, un estudio de FDI comparó los spreads (diferencias entre cotizaciones de compra y venta) promedio de bancos argentinos y los de bancos estadounidenses y la diferencia es tres veces mayor: 2,56% versus 0,75%.
“Queda claro que la diferencia de 3,5 veces más por sólo apretar un botón está relacionada al negocio de unos pocos. Como en muchos otros rubros, no se trata de un tema de costo argentino, sino de margen argentino”, subrayó Mariano Sardáns, Ceo de la gerenciadora de patrimonios FDI. En la misma línea, agregó que esto no solo ocurre en el ámbito local, ya que en mercados como el uruguayo, las diferencias son incluso mayores: “Veamos los costos de compra/venta en Uruguay, país donde no hay control de cambios pero en donde los autorizados son cada vez menos. Hoy en día sólo hay 11 bancos habilitados, de los cuales sólo nueve realmente operan comercialmente. A su vez dos de éstos quieren vender sus operaciones. El resultado es un banco público, el Banco de la República Oriental del Uruguay, con más del 50% del mercado. Los números son evidentes; estamos hablando de un spread de casi 4%, un costo 50% superior al de Argentina y 500% mayor al de Estados Unidos”.
Al respecto, el operador y apoderado de Oubiña Cambios, Claudio García, opinó que primero es necesario confirmar quiénes serán los nuevos jugadores. “Creo que las grandes cadenas, como los supermercados, van a entrar en el negocio y ahí habrá que ver cuánto se podrá achica el spread. En teoría, lo que busca el Central con estas modificaciones es eso, pero va a llevar un par de meses hasta que se abaraten los costos”. García también señaló que hay que esperar a ver “con qué spread se paran”, dependiendo de esto, podría verse una lucha de precios entre bancos y comercios, pero enfatizó en que hasta que no arranque la inscripción, no se sabrá. “Calculo que si la intención es llevarse parte del negocio van a tratar de achicar los spreads para competir”, resumió.
Mientras tanto, del lado de los clásicos jugadores del mercado de cambios, los bancos, no ven en los nuevos participantes una amenaza. Un alto mando de una entidad local privada sostuvo que no deberían haber demasiados cambios en los spreads. Si bien el experto reconoció que la medida del BCRA impulsa una mayor competencia, cree que “la gente andará con bastante cuidado”, porque en general el argentino no sabe con exactitud la diferencia entre un dólar real y uno falso o las condiciones que tiene que tener el billete para ser aceptado. “No por malicia, sino por desconocimiento. Veo difícil que alguien que quiera dólares para el ahorro o para viajar al exterior elija comprarlos en un supermercado”, aclaró la fuente, quien pidió ser citado en off the record.
Según detalló el Banco Central, “las empresas de cualquier sector que operen de manera habitual en el Mercado Libre de Cambios podrán funcionar como agencia de cambios con el único requisito de inscribirse en el Registro de operadores de cambio”, una inscripción que luego será analizada por el organismo antes de tener el alta definitiva. En cuanto a las personas físicas, previo al registro, deberán haber constituido una Sociedad Anónima Unipersonal (SAU) o una Sociedad por Acciones Simplificadas (SAS).
Es la diferencia entre las cotizaciones de compra y de venta de los dólares que se negocian en la bolsa. Ayer el dólar Mep cerró a $ 19,58 para la compra y a $ 19,63 para venta; un spread de 0,25%.
De igual manera, el contado con liqui terminó a $ 19,59 y $ 19,64, respectivamente, lo que implica un spread de 0,26%. Cabe destacar que el porcentaje tiene incluida la comisión por compra/venta de títulos del 0,05%.

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“Lo que sucede con el plazo fijo tiene que ver con un tema de fondeo de los bancos”, advierte Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Las Lebac (Letras del Banco Central) fueron las grandes estrellas de 2017 en materia de inversión financiera, pero su reinado empezó a tambalear y podría caer a manos de opciones más redituables, como las Letes (Letras del Tesoro Nacional) y los bonos en dólares. Un mix de esos tres instrumentos es lo que aconsejan los especialistas, en medio de un nuevo escenario en el que “diversificar la inversión” emerge como el mantra de 2018.
Diego Martínez Burzaco, de MB Inversiones, opina que es probable que haya de a poco una migración de las Lebac más largas a las Letes, que podrían llegar a ser las nuevas vedettes de 2018 (ofrecen 27% para los plazos más largos, que van de más de 3 meses a menos de un año, mientras que las Lebac largas bajaron hasta situarse en torno de 25%). “Va a haber seguramente una transición natural de los tenedores de Lebac de largo plazo hacia las Letes”, estima.

Para Juan Salerno, gerente de inversiones de Compass Group, las Lebac van a ir perdiendo atractivo, aunque eso no va a suceder de un día para otro. “La expectativa es que a mitad de año haya un nivel de tasa de Lebac más baja que la actual. Debería estar cerca de 21% para fin de año, pero depende de cómo evolucione la inflación”, analiza el ejecutivo.
Además, las Lebac también perderían contra el dólar. “En diciembre ya perdieron”, destaca Salerno. La ecuación es fácil: el año cerró con un dólar a $18,62 y hoy está a $19,61 (con este valor del dólar mayorista, durante enero el tenedor de Lebac perdió 5%). “En este escenario, lo aconsejable es diversificar. A través de fondos se puede distribuir el dinero en pesos, dólares y acciones. En este último caso, hay que tener en cuenta que en este enero el Merval rindió 10% más que las Lebac”, aconseja el especialista.
Por su parte, José Vignoli, CEO de Invertir Online, cree que las Lebac le van a seguir ganando a la inflación. Pero el tema, agrega, está en ver qué piensa el cliente respecto del dólar. “Hoy se está transando a futuro a $22 (10% de devaluación). Si a eso se le suma el rendimiento que tiene un bono en dólares, lo que se ve es que se le gana por un punto a la inflación. “De todos modos, hoy comprar dólares y guardarlos en el colchón no es negocio”, acota.
Así, alguien totalmente conservador debería apostar a bonos en dólares y Lebac; quien quiera tomar un poco de riesgo podría incluir acciones, y aquellos más arriesgados podrían hacer entradas más cortas en los IPO (emisiones primarias de acciones) que hay en el mercado hoy.
En tanto, un gran perdedor en el mundo inversor de los últimos dos años ha sido el plazo fijo. Según un informe de Invertir Online, durante 2017 el stock de plazos fijos en moneda nacional del sistema bancario creció por debajo de la inflación a una tasa de 19,79%. Mientras, el stock de Letras y Notas del Banco Central lo hizo al 68,42% anual.
¿Qué sucedió? Para Martín Kalos, director de Epyca Consultores, el plazo fijo se estancó porque los bancos tenían mucha liquidez y no necesitaban captar demasiados depósitos para dar los créditos que se les pedían. “Así, la tasa del plazo fijo era más baja que la que ofrecían otros instrumentos financieros, como las Lebac”, afirma.
Pero no solo contra las Lebac pierde el plazo fijo, sino también con otros instrumentos, como bonos (el PR 15 tiene una tasa de 27% anual), cauciones (a 30 días pagan 25%), cheques de pago diferido (27%).
Otro aspecto que influyó fue la mayor apertura del mercado de capitales que se dio con la llegada del gobierno de Mauricio Macri. “Se abrieron muchas opciones de inversión para el inversor común”, dice Juan Cruz Elizagaray, socio y country manager de Compass Group para la Argentina y Uruguay. Para Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, lo que sucede con el plazo fijo tiene que ver con un tema de fondeo de los bancos.

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“Los inversores con activos superiores al equivalente de u$s 100.000 deberían salir de los fondos comunes de inversión (FCI) y armar sus propias carteras con títulos que reflejen sus propias necesidades de flujos de fondos y rentas. “, advierte Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Obedece a que la reforma tributaria obliga a los FCI a enviarle a cada uno de sus inversores, al cierre de cada año, un informe tributario anual. Éste le reportará las ganancias -o pérdidas- originadas por las compras y ventas de títulos que hizo el fondo hasta el momento que el inversor retira su dinero o hasta el cierre del año, lo que se de antes. El informe también incluirá los ingresos originados por cobros de intereses y dividendos si existiesen. Todo esto se traslada a la posición tributaria del inversor: con base en este informe, el inversor deberá calcular los impuestos a pagar por el año.
El objetivo del FCI es la compra y venta diaria de títulos para hacer frente a los ingresos y retiros de dinero de sus clientes y lograr, en teoría, la mayor rentabilidad posible. “El objetivo no es la optimización de los impuestos del inversor, ni tampoco es su finalidad pensar en la conveniencia financiera para cada cliente”, alerta Sardáns.
A modo de ejemplo, indica que a un inversor podría convenirle más invertir en un bono en pesos que ajusta por inflación, que en una Lebac. Aún ganando con ambos la misma renta, con la primera opción pagaría menos impuestos que con la segunda. De la misma forma, un fondo que invierte en Lebac podría perjudicar tributariamente a la mayoría de sus inversores teniendo gran parte de sus tenencias con vencimiento en los dos últimos meses del 2018, trasladándole a sus clientes el impuesto a pagar en junio de 2019. Éstos quizás podrían haber colocado su dinero desde el inicio en una Lebac con vencimiento un par de meses después -enero o febrero de 2019-, y como los impuestos se pagan a partir de que la colocación venció (por lo percibido), el correspondiente a los intereses devengados durante el 2018 quedaría para pagar recién en mayo del 2020.
Así diferirían el pago del impuesto por más de un año (ventaja de por sí indiscutible en un contexto inflacionario), y ganarían a su vez intereses hasta ese pago. Esto es lo que se llama hacer planificación financiera e impositiva.
En este nuevo contexto, invertir vía FCI le será útil solamente al pequeño ahorrista. El blanqueo y el cierre del último año fiscal demostraron lo complejo y costoso -por tiempo y honorarios extras- que es calcular los impuestos derivados por tenencias en el extranjero. Ahora la reforma tributaria torna las cosas aún más complejas y obliga al inversor a agudizar la selección de profesionales que lo ayuden a planificar las decisiones de inversión y desinversión utilizando estrategias financieras e impositivas que contribuyan a maximizar las ganancias y a minimizar los costos, comisiones e impuestos. La reforma tributaria crea el impuesto a la renta financiera, pero además también agrega particularidades que dificultan la toma de decisiones de inversión y desinversión.
Se incorporaron dos alícuotas más (5% y 15%) para el cálculo de impuestos por ganancias originadas en inversiones hasta ahora exentas (las financieras argentinas e inmobiliarias). Para complicar más el panorama, éstas se aplican utilizando un nuevo método de cálculo de impuestos sutilmente diferente al que se usa actualmente para las inversiones gravadas. Pero el cambio más radical involucra nada menos que al inversor que usa FCI en Argentina.
A partir de la reforma tributaria, las personas empiezan a pagar desde este año el 5% de impuesto por los intereses y diferencias de precios originados por colocaciones en títulos públicos en pesos a tasa fija; 15% por los intereses ganados por colocaciones en títulos públicos a tasa variable y en dólares.

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“Creo que le están tirando los dólares por la cabeza, porque el Gobierno está pagando demasiada tasa” advierte Mariano Sardáns, CEO de FDI Gerenciadora de Patrimonios.
En medio de una renovada avidez por los dólares, el Ministerio de Finanzas cerró con éxito su licitación de Letras del Tesoro. Con un dólar que quedó a un paso de $20 en las pizarras, la cartera que dirige Luis Caputo logró refinanciar el 100% de los vencimientos que tenía pendientes.
En la licitación de letras en dólares las ofertas alcanzaron u$s 4.916 millones, un aumento de 70% desde la última licitación. En total, se adjudicaron u$s 800 millones, que superaron a los u$s 500 millones que vencían ayer.
Según informó Finanzas en un comunicado, ayer se adjudicaron por licitación valor nominal u$s 400 millones de las Letras del Tesoro a 196 días (con vencimiento el 10 de agosto de este año ) y otros u$s 400 millones de las Letras del Tesoro a 364 días (con vencimiento el 25 de enero de 2019).
Concretamente, el monto total de las órdenes recibidas para la licitación de Letras del Tesoro alcanzó un valor nominal de u$s 4.915 millones, distribuido en u$s 3.174 millones para la Letra a 196 días y u$s 1.741 millones para la Letra a 364 días. Se recibieron 4.373 órdenes de compra.
Según indicaron operadores de la City se trata de la licitación más sobreofertada por lo menos desde las PASO de agosto pasado.
Comprar Letes permite dolarizar el portafolio, o parte de él, a una cotización menor que la que se ve en las pizarras de los bancos. Para Diego Falcone, head portfolio manager de Cohen S.A, esto puede ser un factor clave para explicar el boom de las letras del Tesoro. “Es una manera barata de hacerte de dólares. En estos días donde la cotización salta de a 20 centavos respecto de la rueda anterior, puede impulsar aún más la demanda”, dijo y agregó una máxima: “La sobreoferta de Letes está estrictamente vinculada a la volatilidad cambiaria del momento en que el Tesoro las licita”.
Falcone también señaló que en los fondos en dólares que administra también se vio esta “onda verde”. “En las últimas semanas vimos un crecimiento muy fuerte de la demanda en estos instrumentos, que venían un poco rezagados respecto a los FCI que invierten en pesos”, detalló.
Por su parte, Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI afirmó que, además del creciente apetito por el dólar, el rendimiento de estas letras “es exagerado”. “Creo que le están tirando los dólares por la cabeza, porque el Gobierno está pagando demasiada tasa”, dijo. “No podes pagar más de lo que paga el AA19. En el mercado secundario de Letes, los inversores se las sacan de las manos”
Con todo, los analistas esperan que este año el tipo de cambio acompañe la evolución de la inflación y que por lo tanto, el interés de los ahorristas e inversores en dolarizarse, se mantenga. “Sería algo así como: decime qué inflación esperas y te digo qué dólar tendrás”, dijo Falcone.

“Creo que hay más conciencia de los ahorristas de que no conviene dejar el dinero quieto en cajas de ahorro o depósitos a la vista y comienzan a elegir a poner su dinero a tasas” comenta Mariano Sardáns CEO de FDI Gerenciadora de Patrimonios.
Tras haber caído en términos reales en 2017, los depósitos a plazo comenzaron el año en alza, en línea con la reducción de tasas de referencia del Banco Central.
En los primeros dieciséis días de enero, los depósitos en pesos de crecían un 3,2% respecto del mismo período del mes anterior. Esto representa una suba respecto de lo que ocurría a principios de 2017, cuando en la primera quincena del año caían un 1%.
Según detalló la consultora Elypsis, el aumento de los depósitos a plazo privados es principalmente explicado por el incremento de los depósitos mayores a $1 millón que crecen un 5,2% respecto a diciembre.
Aunque estos números son incipientes para hablar de un cambio de tendencia, hay factores que pueden explicar estos movimientos. El primero es el estacional. `Muchas de estas empresas en diciembre tienen necesidades de caja, para pagar aguinaldos y demás, por lo que no es raro que en el último mes del año desarmen sus posiciones en plazos fijos y que en los primeros días de enero vuelvan a recomponerlas`, explicó Eric Ritondale, economista jefe de la consultora Econviews.
Sin embargo, otras razones podrían estar en juego. Por un lado, ante la fuerte demanda de crédito, especialmente de hipotecarios y personales durante 2017, los bancos se vieron obligados a subir las tasas que pagaban por sus depósitos desde la segunda mitad del año. Concretamente, las aumentaron en el semestre pasado en 350 puntos básicos en los plazos fijos de entre 30 y 44 días.
Este incremento del retorno que los ahorristas encuentran se dio de la mano con un cambio de reglas de juego en el mercado monetario. Primero, el hecho el Gobierno limitó a mediados de noviembre la posibilidad de las aseguradoras para acceder a las Lebac. Y hacia fines de diciembre el equipo económico anunció cambios en las metas de inflación que se tradujo en una reducción de las tasas de Lebac en los primeros días del año.
Fuentes bancadas señalaron que la fuerte demanda de plazos fijos en el segmento de banca corporativa está impulsada por los inversores institucionales, puntualmente las empresas de seguro, que buscan otro tipo de inversiones de corto, tras la prohibición de invertir en Lebac.
Esta demanda, acompañada de una baja de tasas de Lebac, dio aire a los bancos para pausar la suba de los rendimientos de depósitos a plazo mayoristas que se había iniciado en mayo pasado.
El segmento minorista parece actuar con otra dinámica. En los primeros días de enero, la tasa que los bancos les pagan a los ahorristas tuvo una leve mejora. `Hoy los bancos están más agresivos con las tasas para poder conseguir el fondeo que necesitan para prestar. Pero también creo que hay más conciencia de los ahorristas de que no conviene dejar el dinero quieto en cajas de ahorro o depósitos a la vista y comienzan a elegir a poner su dinero a tasas`, afirmó Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de Fondos FDI
Sardáns explicó que con la inflación en baja, los márgenes de ganancias de los bancos han comenzado a achicarse. `La tasa la fija el banco en relación al fondeo que necesita. Mientras la demanda de crédito se mantenga constante, las entidades deberán salir a captar más depósitos`, dijo.
Ritondale coincidió pero advirtió que la reducción del spread entre la tasa de Lebac y la TM20, que es la que los bancos pagan por depósitos a plazo superiores a $20 millones, se podrá constatar recién a fines de 2018. `Nosotros esperamos que este movimiento se de muy paulatinamente y que la convergencia de estas dos tasas se vea recién.
EL CRONISTA El Banco Central (BCRA) dispuso que los depósitos a plazo fijo estarán asegurados siempre y perciban una remuneración que no supere en 1,3 veces a la tasa promedio de los plazos fijos minoristas (hasta $ 100.000) del sistema financiero que informa la autoridad monetaria. El monto cubierto seguirá en $ 450.000.
Antes de esta modificación, Seguro de Depósitos S.A. (Sedesa) garantizaba todos los depósitos a plazo fijo sobre los que se hubiera pactado una tasa de interés que superara por hasta 2 puntos porcentuales anuales a la tasa pasiva para plazos equivalentes del Banco Nación. El decreto 30/2018 había eliminado ese tope sin especificar un nuevo límite. Por el contrario, había trascendido que todos los depósitos estarían cubiertos, más allá de la tasa que pagaran. Con la reglamentación del BCRA publicada el viernes en la comunicación `A` 6435, el organismo conducido por Federico Sturzenegger finalmente decidió establecer un tope de cobertura en 1,3 veces la tasa promedio de los plazos fijos de hasta $ 100.000. El monto límite, por su parte, continúa en $ 450.000. El cambio afecta principalmente a los plazos fijos, pero vale destacar que la garantía también alcanza a los depósitos en pesos y en moneda extranjera constituidos en cuenta corriente; caja de ahorros; cuenta sueldo, básica, gratuita universal y especiales; e inversiones a plazo.
La organización y puesta en funcionamiento del sistema de seguro de garantía de los depósitos bancarios se estableció en la Ley 24.485 y se reglamentó en abril de 1995, mediante el decreto 540. Ese trabajo fue encargado a Sedesa, una sociedad creada en ese mismo año con el objeto exclusivo de administrar el Fondo de Garantía de los Depósitos, cuyos accionistas son el Banco Central y las entidades financieras, representadas por Caja de Valores.
El Fondo de Garantía de Depósitos de Sedesa recibe aportes de las entidades bancadas, en la medida en que crece el stock de depósitos. El saldo al 30 de noviembre de 2017 (último dato disponible) superaba los $ 52.917 millones, lo que representaba cerca del 4% del total de depósitos del sector privado a la misma fecha.