Fecha: 22 de junio, 2020
Escuchá la entrevista a Mariano Sardáns en Radio Led FM junto a Mariana Contartessi charlando sobre finanzas y el contexto actual.
Fecha: 22 de junio, 2020
El índice S&P Merval de Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA) gana un 5,2% hasta las 39.981 unidades, tras las fuertes bajas previas. Ayer, el mercado digirió la noticia de que se complicaron las negociaciones entre el Gobierno y algunos acreedores para reestructurar la deuda. Las acciones y bonos argentinos operaban en alza este viernes ante compras especulativas de posiciones un día después de que el mercado se derrumbara tras complicaciones con acreedores en la reestructuración de deuda que impulsa el país.
El índice líder S&P Merval de Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA) subió un 5,2%, a 39.981 unidades , luego de cerrar el jueves con una merma del 6,1%.
“Si no mejoran los términos de las negociaciones y teniendo en cuenta que técnicamente Argentina está en default, no se descartan mayores correcciones”, dijo Portfolio Personal Inversiones en un informe.
El Gobierno argentino publicó el miércoles los últimos ajustes a su oferta, que implica un valor presente neto de 50 dólares por cada 100 más un cupón ligado a las exportaciones del país.
Tras el anuncio, el grupo de acreedores “Ad Hoc”, que incluye a los fondos Fidelity, AllianceBernstein y BlackRock, dijo que debido al fracaso en las negociaciones con el Gobierno estaba analizando “todos los derechos y recursos disponibles”.
Cierre previo
Con desplomes de hasta casi 14%, las acciones y los bonos argentinos sufrieron un duro revés este jueves, mientras el riesgo país tocó máximos en tres semanas, luego de que se complicaran las negociaciones entre el Gobierno y algunos acreedores de peso para reestructurar la deuda en moneda extranjera.
La tensión entre Argentina y los bonistas creció el miércoles a la noche luego de que las dos partes se mostraran inflexibles en la negociación para reestructurar la deuda externa del país.
En consecuencia, los ADRs argentinos (American Depositary Receipts, por sus siglas en inglés) que operan en Wall Street respondieron con una fuerte tónica bajista, extendiendo las pérdidas de las últimas jornadas. Así, las acciones del Grupo Supervielle se derrumbaron un 13,8%, las de Edenor, un 11,3%, las de Corporación América, un 10%, y las del BBVA, un 8,9%, en el marco de un contexto internacional dejó de ser tan positivo, como en las semanas previas.
Frente a ello, el índice S&P Merval de Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA) se derrumbó un 6,1% hasta las 37.990,59 unidades. Las acciones de Edenor lideraron las bajas, con un desplome del 12,1%. A su vez, los papeles de Supervielle cayeron un 10,2%, los de Central puerto, un 9,6%, y los de Cablevisión, un 8,2%.
El volumen operado en acciones alcanzó los $1.399,7 millones, y el balance del panel general arrojó 63 alzas, 109 bajas y tres papeles sin cambios.
El Gobierno hizo ajustes a su oferta de deuda (elevó el valor presente neto de la misma a u$s50, con algunos anabólicos, como un cupón atado a las exportaciones), pero no fueron suficientes para aumentar el apoyo de los tenedores de bonos y un grupo de acreedores clave advirtió el miércoles que las conversaciones habían fracasado.
El grupo de bonistas “Ad Hoc”, que incluye entre otros al fondo BlackRock, advirtió que debido al fracaso en las negociaciones con el Gobierno estaba analizando “todos los derechos y recursos disponibles”.
Más allá de esta amenaza, el analista de Research For Traders, Sebastián Maril, recordó que a BlackRock, el fondo más grande con activos por u$s5 billones, “no le gusta litigar”. “No ha iniciado demanda judicial por incumplimiento de contrato (default) en años. En cambio, Elliott, de Paul Singer, solo a Argentina le metió más de 20 demandas. No cerrar acuerdo con BlackRock es un grave error”, indicó.
Por otro lado, el Gobierno emitió el miércoles un comunicado en el que decía que los ajustes que propusieron los acreedores “son ampliamente inconsistentes con el marco de sostenibilidad de deuda que necesita” el país.
Según los cálculos del Citi, la brecha en el valor presente neto de la propuesta de Argentina y la de los acreedores es de unos 5 a 6 puntos.
“Dado el progreso logrado en las semanas anteriores y la gravedad de la situación, las partes pueden encontrar una forma de cerrar la brecha de 5 centavos y evitar un incumplimiento desordenado y contencioso”, remarcó Goldman Sachs el jueves en un reporte. “Pero los riesgos para este resultado definitivamente han aumentado”, remató.
“Argentina mejoró su oferta y acercó posiciones con uno de los comités, aunque la diferencia con el mayor comité de acreedores persiste y las relaciones se enfriaron”, analizó el Grupo SBS. El país “tiene espacio para aumentar los cupones y cerrar la brecha con el principal grupo de bonistas, aunque el final está abierto”, agregó la correduría.
El Gobierno mantiene su argumento de que el análisis de sostenibilidad de la deuda demostró que el país no está en condiciones de pagar más. El Fondo Monetario Internacional (FMI), el acreedor más importante del país, apoyó en reiteradas oportunidades esa postura.
En los mercados internacionales, Wall Street terminó dispar, con los inversores atentos a la reapertura de comercios pero preocupados por el número creciente de enfermos de coronavirus en varios estados norteamericanos.
El índice principal Dow Jones Industrial Average terminó así en baja de 0,15% a 26.079,69 puntos. El tecnológico Nasdaq en cambio subió 0,33%, a 9.943,05 unidades, en su quinta jornada consecutiva al alza. De su lado el S&P 500 de las mayores empresas en bolsa, subió un marginal 0,06%, a 3.115,34 puntos.
Mientras la renta variable se encuentra en un punto crucial para definir la tendencia de los próximos días, los precios fueron afectados por el mal dato con respecto a los nuevos pedidos de subsidio de desempleo ya que la medición fue mayor de la prevista por los analistas (suman un total de 47,5 millones desde que comenzó la pandemia), comentaron desde Rava. Sumado a esto, el FMI expresó que la caída en el PBI de Estados Unidos en el segundo trimestre del 2020 podría ser más profunda que lo esperado, agregaron.
Bonos y riesgo país
Con todo este panorama, el riesgo país argentino realizado por el banco JP.Morgan rebotó un 2,4% a 2.603 unidades, luego de rozar en el inicio de la jornada los 2.700 puntos, máximo en tres semanas.
En ese marco, los principales bonos argentinos en dólares registraron fuertes mermas, en algunos casos cercanas al 7%. El Discount bajo ley argentina (D) tuvo la peor perfomance del día, con un derrape del 6,9%. Le siguieron el Bonar 2020 (-4,3%), y el Bonar 2024 (-3,2%).
Por su parte, la deuda en moneda local se mostró también muy ofrecida, y dejó pérdidas de hasta 4,3% (bono Par).
El miércoles el Gobierno no renovó los convenios de confidencialidad firmados con los acreedores, que tienen tiempo hasta el viernes 19 de junio para alcanzar un acuerdo, aunque no se descarta que el plazo para renegociar la deuda pueda ser extendido.
“Estamos preparados para lo peor, esperando lo mejor”, dijo Mariano Sardáns, director de la Gerenciadora de Patrimonios FDI y estimó que las conversaciones podrían extenderse hasta el 30 de julio cuando el país deba afrontar el pago del cupón del bono Discount.
Este complicado panorama con relación al canje de la deuda en dólares, contrastó con la buena licitación en pesos llevada a cabo la Secretaría de Finanzas, que logró captar unos $135.000 millones, a días del importante vencimiento del bono “Pimco” (TJ20).
Fecha: 22 de junio, 2020
Por las distorsiones del mercado cambiario y el nivel impositivo, hay empresas que vuelven a la idea de radicarse en el exterior. La pandemia, lejos de ser un obstáculo, aceleró las consultas, según aseguran quienes las asesoran. El caso de Latam, que anunció esta semana su intención de cerrar la operación local, se replica en otros sectores, como el agroindustrial, los servicios profesionales y las áreas de servicios basados en tecnología. “Los que se van son los que exportan, si bien un dólar a $70 sigue siendo competitivo a nivel multilateral, los empresarios miran el costo de oportunidad y quieren un dólar a $ 115”, explicó Mariano Sardáns, de la gerenciadora de patrimonios FDI. Una paradoja en tiempos donde lo que se busca es aumentar las exportaciones.
La búsqueda de nuevas plazas donde localizarse se centra en Uruguay y Paraguay y no está atada a un cambio de residencia. Sectores. Las consultas que reciben alcanzan diseñadores, ingenieros, tecnológicas, desarrolladores de apps pero también maestros y profesores que brindan servicios a la región. “La caída de la actividad local es grande y el interés se aceleró con la pandemia”, agrega.
Los productores agropecuarios también miran a la región. “El rinde en Paraguay es menor pero el diferencial en retenciones es abismal”, agrega el titular del FDI. Pero también hay casos de metalúrgicas o empresas que hacían importaciones temporarias que ahora lo hacen desde otros países del Mercosur.
La falta de claridad en las señales al sector privado es uno de los puntos que marcan los asesores. “La posible salida de Latam como operador de los cielos argentinos genera obviamente un fuerte impacto en la reducción de servicios de vuelos, pero también provoca un impacto en la dinámica de generación de empleo. Partiendo de la premisa de que el sector privado y el sector público se articulan necesariamente en el desarrollo de puestos de trabajo, los próximos 3 años serán determinantes para que esa relación se profundice.
Ningún sector podrá mayoritariamente resolver el drama del desempleo sin la activa participación del otro”, analizó Mariano de Rosa, CEO de Fintech Más Inversiones. “El gobierno ha sembrado de dudas el camino de los inversores luego del anuncio de la expropiación de Vicentín”, agregó.
Costos. Para Sardáns, las condiciones que ofrecen los países vecinos también impulsan a la decisión. “El costo de producción en Paraguay es un tercio el argentino. Ganancias es el 10% y si se exporta, se paga sólo el 1 por ciento. “Esas inconsistencias deben ser despejadas para que el sector privado pueda articularse a reglas de juego seguras y desembarcar con toda su potencia para reactivar la economía del país”, remarcó De Rosa. “Se necesita planificación fiscal”, indicó Sardáns, quien remarcó que los exportadores que tienen depósitos en el exterior, los usan para garantizar sus operaciones de crédito, en relación a la reciente comunicación A 7030 del BCRA, sobre la que después hubo correcciones.
Fecha: 22 de junio, 2020
Hasta hace un par de meses abrir una cuenta bancaria en los EEUU, de forma remota, era todo un desafío.
La figurita difícil eran las cuentas para manejar saldos transitorios, también llamadas cuentas transaccionales, o sea las que usan con fines comerciales las empresas, los emprendedores, los profesionales y/o los importadores/exportadores. En otras palabras, el tipo de entidad financiera y cuenta que les permite a éstos recibir pagos de sus clientes y cancelar deudas a sus proveedores, dentro o fuera de EEUU.
Vale destacar que todo este tipo de movimientos no son bienvenidos en cuentas en brokers, las cuales son relativamente fáciles de abrir, pero también rápidamente se cierran cuando detectan este tipo de movimientos.
Hasta antes de la cuarentena que originó el COVID-19, eran contados los bancos en los EEUU que permitían abrir este tipo de cuenta en forma remota. El “gran cuco” de los bancos es no cumplir a rajatabla con el famoso KYC (Know-Your-Client) y que se le filtre un cliente envuelto en actividades ilícitas o, por el contrario, que la documentación que se le presente no corresponda a quien realmente va a manejar la cuenta.
Tener una cuenta en los EEUU no es menor para el latinoamericano; y mucho más para el argentino. Se trata de la plaza más conveniente desde el punto de vista de servicios bancarios, además de la más barata en lo que tiene que ver con costos de mantenimientos y comisiones por transferencias, ideal para hacer negocios con el mundo, más allá de ser la plaza más segura.
Esto demuestra que se puede ser flexible y adaptarse a los nuevos tiempos aún en empresas como las del sector financiero que siempre han sido muy rigurosas y poco flexibles. Algo para imitar en nuestras propias instituciones. El que sobrevive a las crisis no es el más grande, sino el más flexible. Esto ya lo decía Charles Darwin hace mucho tiempo y sin coronavirus.
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Fecha: 21 de junio, 2020
Lo inesperado pasa y cada vez pasa con más frecuencia. Así lo afirmó a El País la economista y presidenta de CFA Society Uruguay, Bárbara Mainzer, en relación al impacto que tuvo -y está teniendo- la pandemia provocada por el coronavirus en el mundo financiero y en términos de saber cómo prepararse para momentos de elevada incertidumbre.
La pandemia y las medidas de confinamiento adoptadas por múltiples países para frenar el avance del COVID-19 ocasionaron un desplome de los mercados de valores a nivel mundial con caídas históricas en algunos activos.
En este contexto de crisis económica, sanitaria y social ¿cuáles fueron las inversiones con óptimos rendimientos en el primer semestre del año? ¿Quiénes son los “ganadores y perdedores” en el ámbito financiero? ¿Cuáles son las inversiones que se perfilan como interesantes para lo que resta del año? ¿Qué riesgos aún persisten? Sobre esto opinaron diferentes especialistas de inversión consultados por El País.
Gerardo Ameigenda, vicepresidente de Wealth & Asset Management de SURA Asset Management Uruguay, explicó a El País que en momentos de incertidumbre como el actual, los agentes de mercado “tienden a refugiarse en activos menos volátiles y países o regiones con mejores posibilidades de enfrentar situaciones adversas”.
Asimismo, señaló que si bien los activos riesgosos han sido los que más volatilidad experimentaron durante los meses de marzo y abril de este año, en algunos casos también fueron los que más rápido se recuperaron.
En términos de renta variable, Ameigenda indicó que tanto los mercados desarrollados como los emergentes sufrieron caídas de hasta el 50%, aunque señaló a Estados Unidos y Japón como las economías más desarrolladas que han evolucionado de forma positiva, “acercándose a una recuperación total de las pérdidas generadas por la pandemia”.
No obstante, indicó que en Europa “no sucede lo mismo”, dado que las economías de estos países “aún se encuentran rezagadas con un rendimiento acumulado negativo en el año de 13%”.
“Los activos riesgosos han sido los que más volatilidad han experimentado pero los que más rápido se recuperaron”
En los mercados emergentes el escenario no es tan homogéneo, dado que, según indicó el ejecutivo de Sura, por un lado China presentó un comportamiento similar al de las economías desarrolladas, mientras que en América Latina aún se registran pérdidas que se aproximan al 35% en lo que va del año.
“Esta diferencia de rentabilidades se explica principalmente por el flujo hacia regiones con mayores capacidades de hacer frente a la coyuntura internacional, a través tanto del sector privado como del sector público”, explicó Ameigenda.
La visión a largo plazo
“Las perspectivas para los próximos meses son alentadoras, estimándose una recuperación de la economía, pero en niveles moderados. A pesar de que los mercados podrían sufrir una recaída, no tendría el impacto original del inicio de la pandemia”.
Por su parte, Jerónimo Nin, gerente de Inversiones de Nobilis, explicó a El País que la crisis provocada por la pandemia golpeó inicialmente a todos los sectores y clases de activos aunque señaló que “después se empezaron a separar claramente los ganadores y perdedores en muy poco tiempo”.
En este sentido, Nin señaló que los activos que tuvieron buen rendimiento fueron los activos de refugio y específicamente los bonos de “muy alta calidad crediticia” como los ‘treasuries’ estadounidenses con vencimientos a 20 o 30 años que subieron alrededor del 25%.
“Los inversores empiezan a buscar retorno en las inversiones de más largo plazo y se volcaron a estos activos de refugio. Ese fue el principal ganador porque atravesó la crisis ganando siempre, no tuvo ningún momento de susto”, señaló.
En el mercado accionario la situación en el primer semestre fue variada y con ganadores y perdedores más marcados. “Hay sectores que están 10% o 15% arriba de cómo empezó el año y otros que están 20% por debajo”, explicó Nin.
De acuerdo con el ejecutivo, los “perdedores” fueron los sectores de servicios, turismo, aerolíneas, hoteles y otros vinculados al consumo, mientras que en los sectores de tecnología, salud y biotecnología “hubo varios ganadores”.
OPORTUNIDADES. Para Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI International, como “nunca se sabe de dónde puede venir la bala, la clave está en diversificar el portafolio” de inversiones y prestar atención a tener activos que protejan de la inflación.
A su entender, para que un portafolio se adapte a las circunstancias actuales y enfrente lo que quede del año, debería estar compuesto en un 33% en Letras de Regulación Monetaria para proteger el aspecto inflacionario y la apreciación del peso uruguayo, un 33% en bonos globales uruguayos en dólares y un 33% en una canasta de bonos
emergentes.
Por su parte, Ameigenda señaló que el hecho de que las tasas de interés estén en “valores mínimos” y que se espera que se mantengan así por un período prolongado, favorece la inversión en categorías de renta fija.
“Casi cualquier previsión se fue por la borda” Desde la compañía financiera, Regum, su director, Diego Rivero, afirmó que “casi cualquier previsión” que se haya realizado a principio de año “se fue por la borda con la llegada del coronavirus” dado que fue un shock externo e impredecible “que cambió totalmente el panorama de los primeros seis meses del año”. No obstante, Rivero manifestó que hubo algunos “datos notables”, como la evolución del índice Nasdaq (que recoge a los 100 valores de las compañías más importantes del sector tecnológico) que “ya se encuentra en valores superiores previos al COVID-19”.
Si se deja de lado lo que está ocurriendo con ese índice bursátil, según Rivero, “la mayoría de las inversiones sufrieron el impacto, aunque muchas de ellas ya han logrado recuperar gran parte del terreno perdido”.
En crisis como la actual, el director de Regum señaló que “los ganadores” suelen ser los activos de refugio, “aquellos a los que se acude para resguardar el capital”, como también la opción de “invertir en un activo que suele ser más demandado en estos momentos, como el caso del oro”. Sobre este punto, Rivero destacó que el metal precioso lleva un aumento acumulado de casi 12% en lo que va del año, y de más de 17% desde el mínimo alcanzado el pasado 19 de marzo.
En relación a la segunda mitad del año, el director de Regum señaló que “podría” haber “oportunidades diversificando bien en acciones de empresas norteamericanas”. Como inversión más conservadora, Rivero dijo que “sigue habiendo buenas previsiones para el oro en lo que queda de este año”.
Entre los que destacó a los activos de grado inversor como los instrumentos que “mejor defiendan el capital en situaciones de volatilidad”, así como la mejora económica y la ampliación de los programas gubernamentales hacia activos de peor calificación crediticia, “podrían acortar los spreads de categorías riesgosas favoreciendo la deuda
emergente, así como dichos instrumentos de grado especulativo”.
Asimismo, el ejecutivo de Sura indicó que si la reactivación económica continúa, “probablemente se observe una debilitación del dólar y monedas refugio como el Yen japonés, frente a otras monedas globales”, lo que permitiría una obtención de rentabilidades positivas en inversiones en moneda local.
Para Nin, las oportunidades de inversión seguirán estando en los sectores tecnológicos y los vinculados a la medicina y la salud. Además señaló que en también habrá oportunidades en sectores que hoy están muy golpeados, como el turismo y las aerolíneas aunque advirtió que “se debe ser muy selectivo” para poder ver “cuáles van a
ser los ganadores ahí”.
CONSEJOS. De acuerdo con Mainzer, “hay dos grandes corolarios de esta crisis”. Por un lado, la necesidad de tener un fondo de emergencia, dinero líquido al que poder recurrir ante eventos inesperados. Y por otro lado, la importancia de “cambiar el chip” de cómo manejar el riesgo.
Asimismo, dijo que operar en el momento actual es “incómodo” por lo desconocido de la crisis y dijo que eso aumenta la probabilidad de cometer errores.
“Tengo que tener el rango más amplio de escenarios posibles e intentar armar un portafolio que soporte y se desempeñe en forma aceptable” en ese contexto. “No tengo que demandar certeza, no tengo que buscar predecir qué va a pasar, sino tener la visión más amplia de los diferentes escenarios” que pueden ocurrir, señaló Mainzer.
La pregunta: ¿Cuáles son los riesgos que aún persisten?
LA RESPUESTA: “El mercado aún está con mucha complacencia” Para los especialistas en inversiones financieras aún hay múltiples riesgos que persisten.
De acuerdo con Jerónimo Nin, gerente de Inversiones de Nobilis, “el mercado subió demasiado rápido”, lo que podría dar la pauta de que los mercados “subestiman la posibilidad” de que el virus tenga segundos brotes.
Asimismo, indicó que “el mercado aún está con mucha complacencia, festejando las medidas que tomó la Reserva Federal de Estados Unidos, otros bancos centrales y los gobiernos de países desarrollados”, lo que calificó como un riesgo potencial. El mercado “está como con esteroides, hay que ver si cuando se vaya el efecto de la droga vuelve el dolor o no, si los precios de los activos se van a poder mantener”, señaló. Por otra parte, mencionó que las “revueltas sociales” como la ocasionada en Estados Unidos tras la muerte de George Floyd, también son un riesgo latente.
Para la presidenta de CFA Society Uruguay, Bárbara Mainzer, “el principal riesgo hoy en día está relacionado al coronavirus y todas sus consecuencias”. En ese sentido, enfatizó en que esta crisis tuvo su origen en lo sanitario pero terminó siendo una crisis económica y social.
“Estamos con un horizonte de visibilidad muy reducido que obliga a planificar a muy corto plazo y eso tiene enormes implicancias en finanzas”, concluyó.
Fecha: 19 de junio, 2020
A la recesión con la que venían las empresas, se les sumó el “mazazo económico” de la no-actividad por la cuarentena, cambios abruptos en las normas laborales y las idas/vueltas con los préstamos a tasas subsidiadas y los programas de ATPs, los cuales no lograron ayudar a todas las compañías.
Ahora se suman restricciones cambiarias que dificultan la operación de importadores y exportadores, dejando a muchos “fuera de juego” si no cuentan con un asesoramiento especializado en este tema. Nunca fue fácil ser empresario en Argentina, pero ahora se complicó aún más y no se ve un panorama alentador.
Con la pandemia, se aceleró la competencia entre países para atraer inversiones y empresas; Argentina debe hacer algo si no quiere seguir perdiendo en ambas categorías. Hoy pierde por goleada con países como Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay, los cuales tienen un excelente clima de negocios, costos de producción mucho más bajos y en algunos de estos países, ventajas impositivas inigualables. ¿Lo mejor de todo? Los empresarios no necesitan irse a vivir a estos países para aprovechar estas ventajas. Y si le suman una correcta y prolija planificación fiscal, pueden estructurar sus patrimonios -incorporando sus nuevas empresas en el exterior- para optimizarlos fiscalmente frente a la fuerte y creciente presión tributaria actual.
Lamentablemente, los que más rápido y fácil se van son los exportadores de servicios. Les basta con trasladar parte o toda su estructura, tomando como contratistas independientes al antiguo personal que tenían en Argentina. Si los empresarios -accionistas- continúan viviendo en Argentina, como se da en la gran mayoría de los casos, la AFIP se asegurará de que la sociedad del exterior no sea de “papel” y realmente tenga lo que se denomina “sustancia”. ¿El país más usado desde donde exportar servicios? Uruguay.
Los que la tienen un poco más complicada son los exportadores de bienes, dado que deben trasladar o directamente replicar su empresa en otro país, con todo lo que ello significa: llevar procesos industriales, capacitar personal, reconfigurar proveedores, etc. Aunque a todas luces se trata de una labor titánica, el premio podría ser muy alto, especialmente para aquellos que estén focalizados en exportar y no en el mercado interno. ¿El país más utilizado para fabricar y exportar bienes? Paraguay.
Otro tema del que mucho se habla en estos días, es que habría una oleada de argentinos queriendo radicarse fiscalmente en Uruguay, ahora acelerado porque quieren evitar el posible “impuesto solidario”. Aunque siempre se está a tiempo para mudarse de país y cambiar la residencia fiscal, primero es necesario que “te suelte” el fisco del país que estás dejando que, en el caso de Argentina, implica estar varios meses afuera y después realizar un proceso de “desacople”. Claramente no van a llegar a tiempo los que quieran evitar este nuevo posible impuesto; para ello hay que utilizar otras herramientas, pero para lograrlo hay que actuar rápidamente.
Aunque hay muchas consultas, una gran mayoría viene con la fantasía que, teniendo la residencia fiscal de otro país, en este caso Uruguay, no pagarían más impuestos en Argentina. Una vez que se “desayunan” de todo lo que implica, terminan siendo muy pocos los que efectivamente se mudan. De estos pocos, más de la mitad terminan incumpliendo los días necesarios para estar fuera de Argentina, ante lo cual la AFIP les termina recalculando los impuestos. Y de los que sí cumplen, la gran mayoría tarde o temprano terminan teniendo problemas de algún tipo: familiares o de pareja, es el más común. Al parecer, no es tan fácil alejarse de los afectos, ni vivir en un país extranjero, por más agradable que sea Uruguay en los papeles. Por eso, nuestra recomendación no es buscar la solución más fácil en la teoría sino la más eficiente en la práctica.
Fecha: 19 de junio, 2020
Los activos de Argentina cerraron con pérdidas el jueves y el riesgo país escalaba más de 70 puntos básicos, luego de que se complicaran las negociaciones para reestructurar unos 65.000 millones de dólares en deuda en moneda extranjera, dijeron operadores.
Los bonos y las acciones domésticas cotizaron en baja por la cobertura de inversores ante el futuro inmediato de las negociaciones, más una ligera devaluación del peso.
La tensión entre Argentina y sus acreedores creció el miércoles a la noche luego de que las dos partes se mostraran inflexibles en la negociación para reestructurar la deuda externa del país.
El indicador de riesgo país realizado por el banco JP.Morgan cotizaba a 2.612 unidades, con alza de 71 puntos básicos, a las 17.00 hora local (2000 GMT), luego de escalar más de 100 puntos en la primera parte del día.
El Gobierno hizo ajustes a su oferta de deuda soberana, pero no fueron suficientes para aumentar el apoyo de los tenedores de bonos y un grupo de acreedores clave advirtió el miércoles que las conversaciones habían fracasado.
El grupo de bonistas “Ad Hoc”, que incluye a los fondos Fidelity, AllianceBernstein y BlackRock, dijo que debido al fracaso en las negociaciones con el Gobierno estaba analizando “todos los derechos y recursos disponibles”.
Por otro lado, el Gobierno emitió el miércoles un comunicado en el que decía que los ajustes que propusieron los acreedores “son ampliamente inconsistentes con el marco de sostenibilidad de deuda que necesita” el país.
Argentina ha argumentado durante mucho tiempo que el análisis de sostenibilidad de la deuda demostró que el país no está en condiciones de pagar más. El Fondo Monetario Internacional (FMI), un acreedor importante del país, ha apoyado esa postura.
El miércoles el Gobierno no renovó los convenios de confidencialidad firmados con los acreedores, que tienen tiempo hasta el viernes 19 de junio para alcanzar un acuerdo, aunque no se descarta que el plazo para renegociar la deuda pueda ser extendido.
“Argentina mejoró su oferta y acercó posiciones con uno de los comités, aunque la diferencia con el mayor comité de acreedores persiste y las relaciones se enfriaron”, dijo el Grupo SBS en un informe.
“Argentina tiene espacio para aumentar los cupones y cerrar la brecha con el principal grupo de bonistas, aunque el final está abierto”, agregó la correduría.
Según los cálculos del Citi, la brecha en el valor presente neto de la propuesta de Argentina y la de los acreedores es de unos 5 a 6 puntos.
Este jueves, la bolsa de Argentina cayó más de un 6% y los bonos extrabursátiles perdieron un 1,2%, mientras que el peso mayorista se depreció un 0,09% bajo control del banco central, a 69,73/69,74 por dólar.
“Estamos preparados para lo peor, esperando lo mejor”, dijo Mariano Sardáns, director de la Gerenciadora de Patrimonios FDI y estimó que las conversaciones podrían extenderse hasta el 30 de julio cuando el país deba afrontar el pago del cupón del bono ‘Disc’.
Fecha: 19 de junio, 2020
Los activos de Argentina cerraron con pérdidas el jueves y el riesgo país escalaba más de 70 puntos básicos, luego de que se complicaran las negociaciones para reestructurar unos 65.000 millones de dólares en deuda en moneda extranjera, dijeron operadores.
Los bonos y las acciones domésticas cotizaron en baja por la cobertura de inversores ante el futuro inmediato de las negociaciones, más una ligera devaluación del peso.
La tensión entre Argentina y sus acreedores creció el miércoles a la noche luego de que las dos partes se mostraran inflexibles en la negociación para reestructurar la deuda externa del país.
El indicador de riesgo país realizado por el banco JP.Morgan cotizaba a 2.612 unidades, con alza de 71 puntos básicos, a las 17.00 hora local (2000 GMT), luego de escalar más de 100 puntos en la primera parte del día.
El Gobierno hizo ajustes a su oferta de deuda soberana, pero no fueron suficientes para aumentar el apoyo de los tenedores de bonos y un grupo de acreedores clave advirtió el miércoles que las conversaciones habían fracasado.
El grupo de bonistas “Ad Hoc”, que incluye a los fondos Fidelity, AllianceBernstein y BlackRock, dijo que debido al fracaso en las negociaciones con el Gobierno estaba analizando “todos los derechos y recursos disponibles”.
Por otro lado, el Gobierno emitió el miércoles un comunicado en el que decía que los ajustes que propusieron los acreedores “son ampliamente inconsistentes con el marco de sostenibilidad de deuda que necesita” el país.
“El principal impedimento para un acuerdo en este momento es ideológico” dijo el Citi en un reporte. “Los cambios en el margen de las propuestas no afectarán sustancialmente las trayectorias de deuda de Argentina”, agregó el banco.
Argentina ha argumentado durante mucho tiempo que el análisis de sostenibilidad de la deuda demostró que el país no está en condiciones de pagar más. El Fondo Monetario Internacional (FMI), un acreedor importante del país, ha apoyado esa postura.
El miércoles el Gobierno no renovó los convenios de confidencialidad firmados con los acreedores, que tienen tiempo hasta el viernes 19 de junio para alcanzar un acuerdo, aunque no se descarta que el plazo para renegociar la deuda pueda ser extendido.
“Argentina mejoró su oferta y acercó posiciones con uno de los comités, aunque la diferencia con el mayor comité de acreedores persiste y las relaciones se enfriaron”, dijo el Grupo SBS en un informe.
“Argentina tiene espacio para aumentar los cupones y cerrar la brecha con el principal grupo de bonistas, aunque el final está abierto”, agregó la correduría.
Según los cálculos del Citi, la brecha en el valor presente neto de la propuesta de Argentina y la de los acreedores es de unos 5 a 6 puntos.
“Dado el progreso logrado en las semanas anteriores y la gravedad de la situación, las partes pueden encontrar una forma de cerrar la brecha de 5 centavos y evitar un incumplimiento desordenado y contencioso”, dijo Goldman Sachs el jueves en un reporte. “Pero los riesgos para este resultado definitivamente han aumentado”.
Este jueves, la bolsa de Argentina cayó más de un 6% y los bonos extrabursátiles perdieron un 1,2%, mientras que el peso mayorista se depreció un 0,09% bajo control del banco central, a 69,73/69,74 por dólar.
“Estamos preparados para lo peor, esperando lo mejor”, dijo Mariano Sardáns, director de la Gerenciadora de Patrimonios FDI y estimó que las conversaciones podrían extenderse hasta el 30 de julio cuando el país deba afrontar el pago del cupón del bono ‘Disc’.
Fecha: 18 de junio, 2020
A la recesión con la que venían, se les sumó el “mazazo económico” de la no-actividad por la cuarentena, cambios abruptos en las normas laborales y las idas/vueltas con los préstamos a tasas subsidiadas y con los programas de ATP, los cuales no lograron ayudar a todas las empresas, ahora se suman restricciones cambiarias que dificultan la operación de importadores y exportadores, dejando a muchos “fuera de juego” si no cuentan con un asesoramiento especializado en este tema.
Nunca fue fácil ser empresario en Argentina, pero ahora se complicó aún más y no se ve un panorama alentador.
Con la pandemia, se aceleró la competencia entre países para atraer inversiones y empresas. Argentina debe hacer algo si no quiere seguir perdiendo en ambas categorías.
Hoy pierde por goleada con países como Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay, los cuales tienen un excelente clima de negocios, costos de producción mucho más bajos y en algunos de estos países, ventajas impositivas inigualables.
¿Lo mejor de todo? Los empresarios no necesitan irse a vivir a estos países para aprovechar estas ventajas. Y si le suman una correcta y prolija planificación fiscal, pueden estructurar sus patrimonios –incorporando sus nuevas empresas en el exterior- para optimizarlos fiscalmente frente a la fuerte y creciente presión tributaria actual.
Lamentablemente, los que más rápido y fácil se van son los exportadores de servicios. Les basta con trasladar parte o toda su estructura, tomando como contratistas independientes al antiguo personal que tenían en Argentina.
Si los empresarios –accionistas– continúan viviendo en Argentina, como se da en la gran mayoría de los casos, la AFIP se asegurará de que la sociedad del exterior no sea de “papel” y realmente tenga lo que se denomina “sustancia”. ¿El país más usado desde donde exportar servicios? Uruguay.
Los que la tienen un poco más complicada son los exportadores de bienes, dado que deben trasladar o directamente replicar su empresa en otro país, con todo lo que ello significa: llevar procesos industriales, capacitar personal, reconfigurar proveedores, etc. Aunque a todas luces se trata de una labor titánica, el premio podría ser muy alto, especialmente para aquellos que estén focalizados en exportar y no en el mercado interno. ¿El país más utilizado para fabricar y exportar bienes? Paraguay.
Otro tema del que mucho se habla en estos días, es que habría una oleada de argentinos queriendo radicarse fiscalmente en Uruguay, ahora acelerado porque quieren evitar el posible “impuesto solidario”.
Aunque siempre se está a tiempo para mudarse de país y cambiar la residencia fiscal, primero es necesario que “te suelte” el fisco del país que estás dejando que, en el caso de Argentina, implica estar varios meses afuera y después realizar un proceso de “desacople”.
Claramente no van a llegar a tiempo los que quieran evitar este nuevo posible impuesto; para ello hay que utilizar otras herramientas, pero para lograrlo hay que actuar rápidamente.
Aunque hay muchas consultas, una gran mayoría viene con la fantasía que, teniendo la residencia fiscal de otro país, en este caso Uruguay, no pagarían más impuestos en Argentina. Una vez que se “desayunan” de todo lo que implica, terminan siendo muy pocos los que efectivamente se mudan.
De estos pocos, más de la mitad terminan incumpliendo los días necesarios para estar fuera de Argentina, ante lo cual la AFIP les termina recalculando los impuestos.
Y de los que sí cumplen, la gran mayoría tarde o temprano terminan teniendo problemas de algún tipo: familiares o de pareja, es el más común. A
Al parecer, no es tan fácil alejarse de los afectos, ni vivir en un país extranjero, por más agradable que sea Uruguay en los papeles. Por eso, nuestra recomendación no es buscar la solución más fácil en la teoría sino la más eficiente en la práctica.
A la recesión con la que venían, se les sumó el “mazazo económico” de la no-actividad por la cuarentena, cambios abruptos en las normas laborales y las idas/vueltas con los préstamos a tasas subsidiadas y con los programas de ATPs, los cuales no lograron ayudar a todas las empresas.
Ahora se suman restricciones cambiarias que dificultan la operación de importadores y exportadores, dejando a muchos “fuera de juego” si no cuentan con un asesoramiento especializado en este tema. Nunca fue fácil ser empresario en Argentina, pero ahora se complicó aún más y no se ve un panorama alentador.
Qué están haciendo los más dinámicos
Con la pandemia, se aceleró la competencia entre países para atraer inversiones y empresas; Argentina debe hacer algo si no quiere seguir perdiendo en ambas categorías. Hoy pierde por goleada con países como Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay, los cuales tienen un excelente clima de negocios, costos de producción mucho más bajos y en algunos de estos países, ventajas impositivas inigualables. ¿Lo mejor de todo? Los empresarios no necesitan irse a vivir a estos países para aprovechar estas ventajas. Y si le suman una correcta y prolija planificación fiscal, pueden estructurar sus patrimonios –incorporando sus nuevas empresas en el exterior- para optimizarlos fiscalmente frente a la fuerte y creciente presión tributaria actual.
Lamentablemente, los que más rápido y fácil se van son los exportadores de servicios. Les basta con trasladar parte o toda su estructura, tomando como contratistas independientes al antiguo personal que tenían en Argentina. Si los empresarios –accionistas– continúan viviendo en Argentina, como se da en la gran mayoría de los casos, la AFIP se asegurará de que la sociedad del exterior no sea de “papel” y realmente tenga lo que se denomina “sustancia”. ¿El país más usado desde donde exportar servicios? Uruguay.
Los que la tienen un poco más complicada son los exportadores de bienes, dado que deben trasladar o directamente replicar su empresa en otro país, con todo lo que ello significa: llevar procesos industriales, capacitar personal, reconfigurar proveedores, etc. Aunque a todas luces se trata de una labor titánica, el premio podría ser muy alto, especialmente para aquellos que estén focalizados en exportar y no en el mercado interno. ¿El país más utilizado para fabricar y exportar bienes? Paraguay.
Cambio de residencia fiscal
Otro tema del que mucho se habla en estos días, es que habría una oleada de argentinos queriendo radicarse fiscalmente en Uruguay, ahora acelerado porque quieren evitar el posible “impuesto solidario”. Aunque siempre se está a tiempo para mudarse de país y cambiar la residencia fiscal, primero es necesario que “te suelte” el fisco del país que estás dejando que, en el caso de Argentina, implica estar varios meses afuera y después realizar un proceso de “desacople”. Claramente no van a llegar a tiempo los que quieran evitar este nuevo posible impuesto; para ello hay que utilizar otras herramientas, pero para lograrlo hay que actuar rápidamente.
Aunque hay muchas consultas, una gran mayoría viene con la fantasía que, teniendo la residencia fiscal de otro país, en este caso Uruguay, no pagarían más impuestos en Argentina. Una vez que se “desayunan” de todo lo que implica, terminan siendo muy pocos los que efectivamente se mudan. De estos pocos, más de la mitad terminan incumpliendo los días necesarios para estar fuera de Argentina, ante lo cual la AFIP les termina recalculando los impuestos. Y de los que sí cumplen, la gran mayoría tarde o temprano terminan teniendo problemas de algún tipo: familiares o de pareja, es el más común. Al parecer, no es tan fácil alejarse de los afectos, ni vivir en un país extranjero, por más agradable que sea Uruguay en los papeles. Por eso, nuestra recomendación no es buscar la solución más fácil en la teoría sino la más eficiente en la práctica.
Espero te sirva y a disposición por cualquier duda.
Mariano Sardáns
CEO de FDI
Gerenciadora de Patrimonios
FDI gerencia patrimonios y brinda soluciones que permiten eficientizar y proteger los bienes de sus clientes. Se encarga desde la instrumentación de las plataformas que necesitan sus clientes para manejar sus saldos transitorios, hasta la ejecución de sus inversiones, pasando por la planificación financiera, tributaria, sucesoria y la estructuración de los vehículos legales para proteger sus bienes. Consulte por más información aquí.