Fecha: 18 de agosto, 2019
Pasó muchas veces en la agitada historia económica argentina, y muchos creen que puede volver a ocurrir: en medio de un cimbronazo político que afecta a los mercados de capitales es cuando se presentan las grandes oportunidades de obtener rentas impensadas en cualquier otro lugar del mundo.
Como el derrumbe del mercado obedece a motivos políticos, se genera la situación que hay empresas con buenos fundamentals y buena perspectiva de negocio, pero que están recibiendo un castigo en su cotización por el efecto externo. En consecuencia, los analistas ven ahí la posibilidad cierta de un rebote.
Por supuesto que entrar en este momento no es para los débiles de espíritu ni de estómago: la jugada es de alto riesgo, porque así como pueden ser fuertes los upside,también puede haber caídas adicionales.
La verdad es que quien mire hoy el mercado puede tener la misma sensación de quien está frente a una mesa de saldos por cambio de temporada.
A partir de la estrepitosa caída registrada a partir del lunes en el mercado bursátil, el índice líder S&P Merval tuvo un retroceso en lo que va del mes casi un 30%. Algunas acciones, como las energéticas, pierden alrededor del 50% y las financieras acusan caídas que van del 28 al 40%. En este contexto, los inversores reconsideraron radicalmente sus estrategias.
Para la economista Sabrina Corujo, de Portfolio Personal Inversiones, “es complicado tomar una decisión inteligente en un momento en el que nadie sabe nada, porque cualquiera sea, por más sensata que parezca ahora, puede resultar inválida en los próximos dos minutos”.
Pero haciendo foco en el corto plazo, según Corujo “el mercado te va a castigar hoy y te va a seguir castigando en tanto no haya una definición que te garantice gobernabilidad hasta octubre y luego una transición ordenada”.
Por su parte, Lorenzo Sigaut Gravina, economista de Ecolatina, afirma: “Quien puede recomprar acciones hoy, lo hace a precio regalado, pero para poder hacerlo, tienen que tener liquidez y querer arriesgarse”.
En tal sentido, las opciones que los expertos ven en este momento, al menos en el corto plazo, son tres:
– Vender: significa lisa y llanamente asumir la pérdida. No obstante, si se analizan las bajas de los precios y se presume que aún tienen margen para seguir cayendo, entonces desprenderse puede ser una opción.
– Quedarse “en el molde”: quienes eligen esta alternativa consideran que lo mejor es esperar que pase la tormenta.
– Comprar con el objetivo de morigerar la baja: una opción que para muchos analistas es poco recomendable, más si se piensa que los precios no tienen piso, al menos en el corto plazo.
De todos modos, ninguna de ellas aparenta ser per se la única estrategia válida, especialmente si se actúa bajo condiciones de pánico. Pero en donde sí hay consenso de los expertos es en lo que no hay que hacer: por ejemplo, el inversor no debería cambiar el horizonte de la inversión y de pronto convertirse en largoplacista.
En este escenario, la opinión de los expertos es por estos días divergente, porque es un enigma saber dónde termina esta crisis y cuáles serán las reglas de juego a futuro. Por ello es difícil saber qué es caro y, también, qué es barato.
Según Gabriel Holand, CEO de HR Global, “cuando se analiza comprar acciones se tienen en cuenta dos factores: fundamentals y precio”.
Es decir, que el sector o la empresa valga el riesgo por su actividad, solvencia, liquidez, etc., y que el papel en particular sea considerado barato en relación a las ganancias futuras que espera la compañía.
En su opinión, “se debe considera tanto la salud de la empresa como la oportunidad de comprar o no y las expectativas sobre sus negocios futuros”.
“Me cuesta convencerme de que hoy en nuestro mercado puedan conocerse todos estos factores y la causa es muy sencilla: desconocemos cuál es el fondo de la olla y carecemos de instrumentos para saberlo”, agrega Holand.
“Por otro lado, si se pensara en un horizonte de tres a cinco años, hay sectores de punta, como el energético, que son tentadores, pero solo para audaces que estén dispuestos a bancar las idas y vueltas del mercado y puedan esperar a que la economía se encarrile”, concluye el CEO de HR Global.
Por su parte, el economista Luis Palma Cané advirtió que “la compra de acciones argentinas presenta dos aspectos claramente diferenciados. En lo positivo, las fuertes bajas del lunes pasado han generado valores de mercado de las empresas muy alejados de los ratios estándares, entre ellos el de P/E (Price Earning), especialmente en el caso de las entidades financieras”.
“En lo negativo, el mercado argentino – debido al escenario político – presenta un estado de situación que genera niveles de incertidumbre elevados, que pueden arrastrar el valor de las acciones a niveles más bajos que los actuales”, asumió el economista.
Ante este escenario, Palma Cané concluyó afirmando que “un inversor conservador debería abstenerse de comprar, aún a estos precios, en tanto que uno con menor aversión al riesgo, antes de tomar una decisión al respecto, debería ponderar el peso relativo de ambos aspectos, y, recién luego, actuar en consecuencia sin precipitación alguna”.
Por su parte, el CEO de FDI, Mariano Sardáns, sostuvo que “frente al avance del dólar, las acciones cayeron por ventas desesperadas y en momentos de pánico nadie quiere comprar”.
El motivo es sencillo: no se tiene precio de compra. Según Sardáns, “las acciones ya estaban baratas el viernes pasado, incluso por debajo del valor libro, ni hablar como están en estos días, pese al repunte del martes”.
“Ante esta situación, yo confiaría más en las acciones que en los bonos”, agregó el ejecutivo.
En cuanto a quienes analizan la posibilidad de aprovechar estos precios de liquidación, la recomendación de los expertos, entre ellos Sardáns, es apelar a una cartera diversificada, una opción que esgrimen como virtud los fondos comunes de inversión.
En la práctica, muchos de ellos se encolumnan detrás de algún índice, como por ejemplo el Rofex 20, que está diseñado para medir el desempeño de una cartera de igual número de acciones.
Para Sardáns, “siguiendo su metodología, obliga a rebalancear la cartera y se termina siempre vendiendo caro y comprando barato”.
A ello se suma el hecho que como lo siguen varios fondos institucionales, el pequeño inversor puede verse beneficiado ante la aparición de un nuevo círculo virtuoso.
Gustavo Neffa señala que frente a este escenario de extrema incertidumbre, lo más aconsejable es “no sobrerreaccionar” ni “saltar a invertir en acciones caídas”, porque la experiencia indica que muchas veces hay correcciones y retrocesos de la tendencia del mercado, más allá de que es muy improbable que en este caso se revierta la tendencia de fondo.
Para Mariano Di Maggio, asesor de Banca Privada de InvertirOnline.com, el principio al que deben aferrarse los inversores en un contexto como este es el de “no desviarse de los objetivos que se plantearon cuando empezaron a invertir”.
Sobre este punto, Di Maggio agregó que “es fundamental que el pequeño inversor no se lance a desarmar posiciones guiado por la volatilidad del corto plazo”.
En medio de esta vorágine y de la gigantesca pérdida de valor de la capitalización bursátil, muchas empresas salieron a recomprar acciones propias, a fin de sostener las cotizaciones.
Debe tenerse en cuenta que las empresas que recompran acciones y deuda se ven beneficiadas si la situación se estabiliza, pero también hacerlo significa utilizar fondos que en caso de que la situación se agrave deberían usarse para otras cosas, por lo que termina siendo una apuesta.
Sobre los motivos y expectativas de este tipo de accionar, Amilcar Collante, economista y miembro del Centros Económicos del Sur (Cesur), afirmó: “Las empresas salen a ponerle un piso a una caída que no es habitual y que entienden que es una sobrerreacción. En situaciones de crisis tienen esa autorización de recomprar las acciones propias”.
Una de las primeras que lo anunció fue Pampa Energía, que aprobó un programa para la adquisición de acciones propias. Según la compañía, los motivos fueron la “volatilidad del mercado” y la “diferencia entre el valor de los activos de la sociedad y el precio de cotización de las acciones en el mercado, aplicando la fuerte liquidez de la empresa”.
En la misma línea, Mirgor y Transportadora de Gas del Sur informaron a la CNV que en los últimos días intervinieron en igual dirección.
Fecha: 18 de agosto, 2019
Cuando se trate de dinero, controla tus emociones”, decía Gordon Gekko, el memorable magnate de las inversiones sin sentimientos ni escrúpulos que interpretó Michael Douglas en la película Wall Streety que se inmortalizó en el imaginario popular como prototipo de los hombres del mercado.
En estos días de vértigo se escuchó hasta el cansancio que “los mercados sienten, descuentan, opinan y necesitan”… Pero, ¿quiénes son “los mercados”? ¿Hay rostros, nombres, personas de carne y hueso detrás de ese sustantivo colectivo que los engloba o son un intangible?, se plantea un artículo de La Nación
“En la jerga financiera se suele definir como mercado a todos los actores en su conjunto que, motivados por intereses propios, llevan a cabo transacciones y deciden los precios y volúmenes de negociación. Estos compradores y vendedores pueden ser personas humanas o instituciones nacionales o extranjeras, entre ellas, empresas de cualquier industria y tamaño incluidos los bancos, los fideicomisos y los fondos de pensión y de inversión. Esto comprende al Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses, creado con los activos provenientes de las AFJP”, enumera Flavia Matsuda, coordinadora de research de InvertirOnline.com.
“En realidad, el mercado somos todos, todos los que ahorramos e invertimos formamos lo que se entiende como mercado. Claro, la diferencia está en el tamaño. Unos tienen US$1000, otros US$10.000 o u$s100.000 y otros manejan millones y millones de dólares”, plantea Mariano Sardáns, CEO de la gestora de patrimonios FDI.
Damián Zuzek, CIO de Grupo SBS, da su definición en igual sentido: “Desde el ahorrista más chiquito hasta el fondo más grande, todos forman el mercado. Todos analizan la situación y cómo imaginan el futuro, y en función de eso mueven su capital. Cada participante del mercado busca cuidar el capital y conseguir un retorno acorde a sus expectativas”.
Sabrina Corujo, directora de Portfolio Personal Inversiones (PPI), también pone a todos los inversores bajo el paraguas de mercado y se encarga de dejar algo en claro: “El mercado no es algo negativo ni especulativo. Por el contrario, un mercado de capitales desarrollado es una herramienta clave para que la economía pueda crecer. Para que tanto las empresas como el Estado encuentren financiamiento y para que los individuos puedan invertir sus ahorros”.
Claro que, si bien todos somos mercado, no todos torcemos el valor de los activos ni le ponemos presión al conjunto si nos retiramos del juego. ¿Quiénes tienen ese poder de subir o bajar el pulgar a una acción, a un bono soberano o corporativo y de abrirle o cerrarle la persiana del financiamiento a un Estado?
“Los dominantes del mercado son los fondos de pensión e inversión extranjeros y los fondos soberanos que manejan cientos de miles de millones de dólares. Ellos determinan las corrientes de compra y venta. Es tanto, el volumen que mueven que con que un fondo entre o salga de una acción o de un bono dan vuelta el mercado”, explica Miguel Ángel Arrigoni, socio de First Capital Group.
Los dueños del capital “grande” tienen nombre propio. Los que más gravitan sobre mercados emergentes como la Argentina son Franklin Templeton, MFS Investment Management, Fidelity, BlackRock o JP Morgan, entre otros. Puede que no suenen conocidos a los oídos de los ciudadanos de a pie, pero están entre los gestores de fondos más grandes del mundo, señala La Nación.
Dentro de ese conjunto de actores con una billetera inmensa están los hedge funds, los más agresivos dentro del juego del mercado, que toman posiciones en activos muy riesgosos, a precios ínfimos, para maximizar sus ganancias. Estos fondos, conocidos como high yield, o localmente como buitres, nos resuenan todavía a los argentinos por sus reclamos y sus juicios tras el default de 2001.
¿Por qué las decisiones de los fondos impactan tanto? Fundamentalmente, porque el mercado de capitales local es muy pequeño y esos fondos extranjeros son los mayores players. Nuestro mercado de capitales es poco relevante en el concierto mundial. Su escaso tamaño o profundidad -como se dice en la jerga financiera- es lo que lo hace más vulnerable y volátil. “El mercado local es el menos desarrollado de la región; representa alrededor de 10% del PBI”, dice Martín Calveira, economista e investigador del IAE Business School. En Brasil, la capitalización de mercado equivale a 28% del PBI; en México, a 35%, y en Chile, a 79%.
El movimiento de capitales hacia o desde el mercado local ya mostraba el año pasado una tendencia negativa, que obviamente se aceleró en 2019 y eclosionó en los últimos días, tras el inesperado resultado de las elecciones primarias. “Si tomamos activos de emisión nacional netamente financieros, que podemos observar en el componente llamado inversión de cartera (entrante) informado en el balance de pagos, vemos que en los dos primeros años de la gestión de Mauricio Macri el promedio anual de los flujos de inversión de títulos que se registra en esa cuenta fue de US$39.000 millones. En 2018 la dinámica fue opuesta a partir del segundo trimestre, y se notó una salida de capitales del orden de u$s3.700 millones”, explica el economista.
Otro dato no menor para evaluar al mercado es que los grandes bancos de inversión que operan con los fondos internacionales son los que manejan la información y los que emiten recomendaciones de compra o venta que impactan en las decisiones de los inversores más chicos. Esos consejos pueden estar basados en datos de la economía de un país o de una empresa, pero también en “sensaciones” como la confianza o la desconfianza y la simpatía o no con alguna línea de acción. No son jugadores inocentes y su ganancia como administradores viene atada a las comisiones que les cobran a sus clientes.
“Hay agentes financieros y bancos cuyo poder de mercado es mayor. Cada decisión puede marcar una tendencia y generar sobrerreacciones en los demandantes minoristas. La dinámica va a depender de la credibilidad del poder ejecutivo de turno y de la consistencia de las políticas económicas aplicadas. Una macroeconomía estable y con tendencia al superávit fiscal y al externo va a tener menor probabilidad de fenómenos monetarios con poder de desalineamientos”, explica Calveira.
“El peso de todos los participantes de un mercado es muy importante: son quienes manejan y definen cuánto vale un activo contra el otro. Ahora bien: la exposición de un país al mercado dependerá de cuánta deuda haya emitido respecto de su PBI”, aporta Zuzek. Cuánto más se les pide prestado a los inversores, más “poder” tendrán sobre los activos.
Otros actores indiscutibles del mercado, aunque no generan transacciones, son las calificadoras de riesgo y, obviamente, el FMI, que monitorea a la Argentina. Los inversores están atentos a sus opiniones, que pueden definir cambios de humor.
“En los próximos días los inversores van a estar pendientes de la revisión trimestral de la misión del FMI. Si hay aprobación, se gatillará un desembolso de US$5400 millones, pero si no hay aprobación, eso sería leído negativamente por el mercado”, ejemplifica Corujo.
“Las opiniones del mercado se ven expresadas en los precios determinados para los activos, en el volumen negociado y en los flujos de entrada y salida. Un ejemplo de ello es que el temor a una posibilidad de que la Argentina no honre sus compromisos en los próximos años devino en la venta masiva de los bonos argentinos, que vieron desplomar sus precios tras las PASO”, dice Matsuda.
Los mercados no saben de lealtad ni de sentimientos, pero tampoco son 100% racionales. Aunque hay distintas opiniones, cada vez son más quienes abonan la teoría de Alan Greenspan -el viejo timonel de la Reserva Federa de los Estados Unidos-, quien decía que “los mercados toman decisiones irracionales” y afirmaba que “las finanzas son totalmente diferentes al resto de la economía”.
“Controlar al mercado es muy difícil porque hay un efecto manada, pero no una manada de conejos sino de elefantes, y muchas veces los factores psicológicos pesan más que los numéricos”, define Arrigoni. Y enfatiza: “La clave es manejar adecuadamente la comunicación. Por eso es tan importante que la Argentina esté integrada a los mercados, porque cuanto más te alejás, menos saben de vos y más fuertes son las corrientes de salida que te terminan perjudicando”.
“Es una actividad donde el 99% toma decisiones emocionales por más sofisticados que sean esos inversores, por más maestrías en finanzas que tengan. Decisiones influenciadas por diferentes actores: medios de comunicación, asesores e informes económicos”, describe Sardans. Y completa: “Es justamente en los precios que dejan los inversores ‘emocionales’ donde muchas veces están las mejores oportunidades, porque en la irracionalidad dejan precios de remate”. Corujo explica: “El principal enemigo del mercado es la incertidumbre y los inversores, ante el temor de no saber qué va a venir, sobreexageran, para después ir reacomodándose”.
Por eso, hay quienes ven en la cotizaciones actuales oportunidades para inversores tolerantes a las emociones fuertes, que pueden esperar a que el ciclo cambie. “Quienes no necesiten los fondos hoy, pueden encontrar una muy buena oportunidad en bonos soberanos de largo plazo, con tasas de retorno que probablemente no se volverán a ver”, dice Sardans. Y agrega que es importante mirar la liquidez de los activos: liquidez es que haya mucho volumen de operaciones para poder entrar y salir, a precio de mercado, cuando se desee.
Los mercados son también quienes están detrás de mover el termómetro que mide el riesgo país. Otra expresión que suena a diario.
El riesgo país se establece sobre la base del Emerging Markets Bond Index (EMBI), creado por JP Morgan. Mide la diferencia entre el rendimiento de los Bonos del Tesoro Americano (un activo considerado libre de riesgo) y el de otros países. El rendimiento se mueve de forma inversamente proporcional a su valor: cuando los inversores salen de los títulos públicos argentinos, su precio baja y su rendimiento sube, ampliando la distancia de los T-Bonds, indica La Nación.
El índice mide el “riesgo” de no pago implícito en el precio de los bonos. Tras las PASO, el riesgo país argentino se duplicó y más aún. Los actuales niveles de prima de riesgo dejan traslucir el temor a un default. Un riesgo país alto condiciona todas las inversiones en el país y no solo las financieras, porque marca la posibilidad de que el Estado o las empresas accedan al financiamiento del mercado de capitales. Y ese acceso es fundamental para el normal desarrollo de cualquier economía.
Fecha: 15 de agosto, 2019
Por la suba de tasas en pesos y la disparada del dólar, los inversores se están cubriendo frente al peor de los escenarios. NDF es la abreviatura de non deliverable forwards, los contratos a futuro de dólar contra peso que se operan en Nueva York, y que tuvieron subas de hasta 4% hoy.
A un mes se negocia un tipo de cambio de $ 67, a dos meses de $ 72, a tres meses de $ 76,50. Hay más cifras, algunas espeluznantes: a seis meses de $ 85, a nueve meses de $ 95,50 y a doce meses de $ 105,50.
Con todo, la mayor parte del volumen se concentra en torno a los tres meses, lo que hace menos significativos a los números de más largo plazo.
Mientras tanto, a nivel local, en los futuros de Rofex hubo subas de hasta 8% hoy, y se negocia un dólar de
$ 67,55 para septiembre (implica una devaluación de 120% anual), de $ 72 para octubre (implica una devaluación de 110% anual), de $ 77 para noviembre (implica una devaluación de 105% anual), y de $ 80 para diciembre, lo que implica una devaluación de 99% anual.
A modo de referencia, se puede citar que el 9 de agosto, justo antes de las PASO, l a tasa implícita en el contrato a diciembre estaba en 55% (casualmente, $ 55,10 por dólar) en Rofex.
Para enero del año que viene, en tanto, se negocian contratos a $ 82,50, para febrero a $ 86 y para marzo de $ 90,50. Entre el viernes pasado y hoy el dólar mayorista avanza más de 30%, la tasa de referencia subió 11 puntos porcentuales y otras tasas en pesos, como las de Lecap, volaron hasta casi 200%.
Cobertura
Los contratos a futuro no son predicciones respecto al precio que tendrá el dólar en un momento por venir. En una situación de estabilidad, a grandes rasgos, los precios a futuro serían el resultado de calcular el precio actual del dólar y sumarle la tasa de interés en pesos. “Spot más tasa”.
Los movimientos abruptos del spot pueden hacer difuso ese arbitraje pero, sin dudas, los precios muestran frente a qué escenarios se están cubriendo los inversores que pagan -o venden- contratos de dólar a esos niveles.
“Los futuros acompañaron al spot con tasas similares a las de Lecap. El volumen de hoy duplicó al de ayer, lo que hace suponer que hoy sí participó el BCRA. La autoridad monetaria tiene poder de fuego para moderar este evento inusual de volatilidad y está muy bien que lo use”, considera Javier Marcus, profesor de la Universidad Nacional de Rosario.
Mariano Sardáns, CEO de FDI, explica que el mercado de futuros se trata de oferta y demanda entre los que se quieren cubrir de la suba y los que se quieren cubrir de la eventual baja del dólar: “Hoy todos compran, por eso la curva tiene una tasa muy por arriba de la inflación proyectada, de ahí que se negocia un dólar de $ 81,50 para febrero de 2020”.
Mauro Mazza, de Bull Market Brokers, señala que “el mercado está priceando una situación hipotética de hiperinflación con Alberto Fernández y que probablemente no se pueda manejar la situación. En este momento estamos en trampa, todos los bonos y letras en pesos pricean una especie de control de cambios para los ahorristas, y en futuros una inflación en ascenso”.
Fecha: 13 de agosto, 2019
Columna de Mariano Sardáns, CEO de FDI Gerenciadora de Patrimonios.
Las expectativas de un discurso moderado de Alberto Fernández. Primero hay que destacar que semejante triunfo no estaba en las previsiones de nadie, ni de los mismos integrantes de Frente de Todos. Es una diferencia grande, inesperada para todos.
Desde el punto de vista del mercado genera pánico, desconsuelo, frustración, depresión y es lo que estamos viendo con el dólar, las acciones y los bonos. Por un lado están los que quieren comprar dólares y otros que no quieren venderlos y/o quieren vender acciones y bonos y no las quieren comprar. Eso hace que la moneda estadounidense suba tanto. Esto en el mercado se llama “no hay BID” es decir, no hay precio de venta. Basta que haya personas que quieren comprar, en el caso del dólar, y no te quieran vender para que esta moneda suba muchísimo. Lo mismo con los bonos y las acciones. Es justamente, lo que está pasando hoy.
Este es un pánico de todos los asalariados que compran dólares o de los ahorristas que tienen bonos y acciones y quieren venderlos.
Un feriado cambiario no hubiera ayudado. Sí beneficiaría que Alberto Fernández tendría que salir con un discurso moderado y decir qué va a hacer, con qué gente, qué medidas a implementar y si va a respetar las reglas de juego vigentes . Respecto a esto último punto, el ejemplo más emblemático es Vaca Muerta.
El candidato a presidente del Frente para Todos tendría que imitar la postura del ex presidente uruguayo “Pepe” Mujica. Fue un guerrillero y comunista, pero cuando ganó se tuvo que hacer liberal porque sus intenciones eran crear trabajo y hacer crecer la economía de su país. Buscaba generar certidumbre y no incertidumbre como hay hoy en Argentina.
Seguramente muchos estarán sorprendidos del resultado como lo está la casi totalidad de los analistas políticos y económicos y hasta los integrantes del Frente de Todos que luego del cierre de las elecciones habían comentado que estimaban una ventaja mucho menor a la que finalmente se dio.
¿Qué pasará hoy? Seguramente el alza de los activos financieros argentinos del día viernes tendrá una fuerte corrección hoy y durante el resto de la semana. Será un fuerte sacudón, otro más de los que vivió Argentina pero que con decisiones acertadas se podrá sortear como lo hemos logrado con otras caídas o correcciones de activos financieros locales e internacionales durante los últimos 20 años.
El objetivo ahora es ser muy cautelosos, analizar cómo evoluciona el mercado minuto a minuto y tomar decisiones precisas y necesarias.
Siempre hemos mirado las inversiones de nuestros clientes considerando el mediano y largo plazo, o sea siendo conservadores. Lo seguiremos haciendo porque luego de lo que surja en los próximos días, retornaremos a una situación de mayor racionalidad. Hoy los números macroeconómicos y financieros muestran mejoras frente a los que tenía el país sólo un año atrás.
Y sea quien gane en las próximas elecciones sabe que será importante dar señales de responsabilidad. Hoy, lo importante es no tomar decisiones apresuradas y hacerlas con inteligencia para sortear los momentos de incertidumbre que podemos vivir.
Estaremos disponibles como siempre para responder todas las preguntas que crean conveniente y en contacto permanente. En las próximas horas y días los mantendremos informados de la evolución de la situación.
Abrazo,
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Mariano Sardáns
CEO de FDI.
Gerenciadora de Patrimonios
Fecha: 9 de agosto, 2019
Los actos de cierre de campaña de los últimos días mostraron dos obsesiones comunes en el macrismo y en el kirchnerismo. La primera fue seguir apostando a la polarización. La segunda, persuadir al mismo porcentaje del electorado que, en 2015, fue decisivo para darle a Mauricio Macri el triunfo ante Daniel Scioli en la segunda vuelta presidencial.
Por distintas razones, tanto a Macri como a Alberto Fernández y Cristina Kirchner les conviene la polarización. Al actual presidente, porque sabe que algunos de los terceros candidatos en discordia, como Roberto Lavagna , José Luis Espert o Juan Gómez Centurión pueden dar albergue a ciudadanos que en las últimas dos elecciones nacionales se inclinaron por Cambiemos y que hoy no ocultan distintos niveles de desencanto con el Gobierno. Al kirchnerismo, también le conviene la polarización porque, creyéndose adelante en las encuestas de intención de voto, deberá forzar un acercamiento hacia el umbral del 45 por ciento de los votos en octubre, algo que no logrará sin votos prestados.
En lo que sí se han diferenciado macristas y kirchneristas a la hora de salir a buscar a esos votantes decisivos fue en su mensaje. Macri exhortó al miedo a volver al pasado, pero también a la paciencia. Concretamente, ha intentado persuadir a sus antiguos votantes hoy desencantados de que, a la larga, el esfuerzo rendirá sus frutos. Lo ejemplificó con una obra pública emblemática, como el canal aliviador del arroyo Maldonado que, tras un largo proceso de construcción, terminó con las inundaciones que afligieron durante décadas a los vecinos de Juan B. Justo y Santa Fe.
El kirchnerismo, en cambio, apuesta a convencer a esos mismos electores a partir de la supuesta insensibilidad de Macri. Alberto Fernández insistió en que el actual gobierno ha sido una “fábrica de pobreza” y la expresidenta jugó con la idea de la multiplicación de las bolsas de dormir en las calles, tal vez descuidando que podía ser contrapuesta con la imagen de los bolsos llenos de dólares que buscó ocultar en un convento su exfuncionario José López.
Lo cierto es que, a juicio de no pocos analistas, será el nivel de rechazo hacia Macri y hacia Cristina Kirchner el que terminará definiendo la elección presidencial. Se tratará, tal como lo sugirió tiempo atrás el asesor macrista Jaime Durán Barba , de un campeonato para definir al menos malo. Cuánto ayudará la presencia de Alberto Fernández en el primer término de la fórmula a enmascarar el liderazgo de la exmandataria es una de las preguntas clave.
En definitiva, si tarde o temprano, los votantes avanzan hacia una irremediable polarización, el interrogante capital pasará por el componente de rechazo hacia Macri y hacia el kirchnerismo que anide en quienes opten este domingo por las terceras fuerzas electorales. En la Casa Rosada, se tiende a creer que los votantes de Lavagna y de Espert deberían estar mayoritariamente más cerca del actual presidente que de su antecesora, y esta hipótesis despeja parcialmente la preocupación que supone la posibilidad de perder en las PASO ante el kirchnerismo.
De ahí que una derrota en las primarias por tres puntos o menos, con Fernández no superando los 40 puntos sería festejada por el Gobierno. También por los mercados, que votarán el lunes con los resultados del domingo.
“Un escenario de virtual empate o una derrota de Macri por escaso margen en las PASO habilitaría un rally al alza de acciones y bonos argentinos”, pronostica Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI. Explica que en un mundo con tasas cercanas a cero o negativas como el que se viene, es lógico que los mercados emergentes y la Argentina aparezcan como una oportunidad para los inversores, una vez que se despejen las incógnitas políticas.
¿Pero qué ocurriría, en cambio, si este domingo la fórmula kirchnerista se impusiera por una diferencia de seis puntos o más y superara con claridad los 40 puntos (43 a 37, por ejemplo)? Es probable, de acuerdo con economistas consultados, que los mercados también voten y que la tensión derive en una mayor presión cambiaria y en un incremento del riesgo país, aun cuando nadie pueda asegurar que la elección esté totalmente definida.
Un escenario como ese pondría una vez más a prueba la capacidad del Banco Central para administrar el tipo de cambio hasta octubre y contener la dolarización de carteras mediante la suba de tasas, la venta de dólares a futuro y el eventual desprendimiento de reservas. Y también pondrá a prueba a los actores políticos, ya que, ante esta eventualidad, las miradas se dirigirán principalmente al discurso de Alberto Fernández en la misma noche del domingo, en tanto que unos y otros podrían empezar a tender puentes hacia Lavagna.
Fecha: 8 de agosto, 2019
Escuchá la esntrevista a Mariano Sardáns por Guillermo Hagelstrom en Radio x Pilar sobre ¿Cómo resguardar el capital?.
Hace sólo dos semanas te invitábamos a que reveas tus inversiones financieras e inmobiliarias, ya que en un futuro podrías verte inmerso en una “burbuja” que tarde o temprano tendrá que explotar o frente a inversiones que te brindarán intereses que no te permitirán siquiera cubrirte de la inflación. (ver: https://www.fdinternational.com/newsletter/tasas-de-interes-negativas-revisa-ya-tus-inversiones/ )
A ese momento el stock de bonos con tasa negativa representaban u$s12.000.000.000.000 (12 billones de u$s). Esta semana este monto se elevó a $15.000.000.000.000.
Los bonos con tasas negativas representan el 27% del stock de bonos de países desarrollados, un nuevo récord. Excluyendo los bonos de EEUU, representa el 44% del stock de bonos de países desarrollados.
A continuación, te paso como ejemplo las tasas de bonos a 10 años de algunos países:
Fuente: Jim Bianco at Bianco Research
De nuevo, no dejes de rever tus inversiones antes de que sea demasiado tarde.
Abrazo,
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Mariano Sardáns
CEO de FDI.
Gerenciadora de Patrimonios
Fecha: 5 de agosto, 2019
Se trata del AF 20, un título dual que paga en pesos pero al tipo de cambio en que esté la divisa norteamericana el 13 de febrero del año que viene. El riesgo de esta opción es que haya desdoblamiento cambiario.
El bono Alberto, le dicen en la jerga, ya que las iniciales coinciden con la del candidato presidencial del kirchnerismo: el AF 20 es el bono argentino que más rinde: 28% anual en dólares y a tan sólo seis meses.
Se trata de un bono dual, que paga en pesos al tipo de cambio en que esté el dólar el 13 de febrero del 2020: de ahí la incertidumbre por un eventual desdoblamiento cambiario, y por eso rinde mucho más que el Bonar 2020, que paga directamente en dólares y rinde 17% anual.
“ El inversor mira el rendimiento en valor absoluto de acá a febrero y no le parece una ganga . La curva invertida nos da una idea de que el inversor promedio tiene incertidumbre de lo que vaya a pasar en unas elecciones parejas. En lo personal es un bono que me gusta. Creo que cualquiera sea el resultado electoral, el que arranque un gobierno no tiene ningún incentivo a defaultear un bono relativamente chico a meses de asumir”, completa Rafael Di Giorno, director de Proficio.
Mariano Sardáns, CEO de FDI, planteó que claramente se trata de un bono que está desarbitrado, respecto a una
Letes a esa fecha: “Podría deberse a que es un híbrido que no todos los inversores entienden cómo funciona y por otro lado se trata de una emisión que no tiene volumen, por ende no tiene liquidez, y quizás la última venta hizo que se desarbitre respecto al resto del mercado”.
“Entre los asesores de inversión no se la juegan mucho con el AF 20, porque si gana el kirchnerismo el spread entre el oficial y el blue se puede disparar, aún sin cepo cambiario como fue anteriormente. No se sabe qué medidas puedan aplicar y eso genera incertidumbre, porque se paga en pesos al tipo de cambio del BCRA 3500 y no se sabe qué puede pasar el año que viene. Al ser dolar linked, es decir que al vencimiento paga en pesos, se teme un desdoblamiento cambiario si ganara la fórmula FF”, explicó Daniela Wechselblatt, titular de DW Global Investments.
A Norberto Sosa, director de InvertirEnBolsa, no le sorprende que un bono como el AF 20, que es dual y de muy baja liquidez alcance niveles de rendimiento sorprendentes: “Oportunidad para un inversor sofisticado y en forma acotada, salvo que sea extremadamente audaz, porque el AF20 te paga pesos y casi no tiene liquidez”.
Por su parte, Alejandro Henke, director de Proficio, agregó que se debe tener en cuenta que el AF 20 paga en pesos al tipo de cambio de referencia y el AO 20 paga directamente en dólares: “El mercado le asigna un riesgo de que no te den acceso al mercado de cambios para comprar los dólares. A muchos les gusta porque no ven tan alto ese riesgo”.