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“Claramente hay variables impositivas que inciden en el costo de la construcción, pero un sistema constructivo que conlleva mayor tiempo multiplica cualquier ineficiencia”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
El clásico ladrillo, el que tanto les gusta “acariciar” a los argentinos, tiene rivales que avanzan a paso firme y promete dar pelea en los próximos años. Si bien el sistema tradicional húmedo es el más difundido en la región, la construcción en seco -por entramado y paneles- gana terreno y los materiales “húmedos no tradicionales” como las placas de poliestireno expandido -EPS, mejor conocido como telgopor- o los bloques de hormigón celular son los nuevos representantes de métodos que prometen mayor rapidez y sustentabilidad y, en algunos casos, menor costo.
Algunas voces en el sector inmobiliario están empezando a hablar más fuerte sobre los métodos alternativos a la combinación del ladrillo con el cemento. Aunque varían según la zona en la que se edifique, las opciones de composición de los materiales son múltiples, y hasta se pueden mezclar con elementos de la construcción húmeda. El método de edificación en seco, entre sus principales ventajas propone una baja en el costo constructivo que, según fuentes del sector, puede llegar a representar hasta un 20 por ciento, si se utilizan los materiales de manera inteligente; sobre todo si se tiene en cuenta los denominados costos indirectos: menor desperdicio de material, tiempo de trabajo y gastos de logística.
Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, añade que darle más espacio a estas alternativas puede ser de gran ayuda para resolver el déficit habitacional en la Argentina, que hoy se calcula que afecta a 3,5 millones de hogares. “Claramente hay variables impositivas que inciden en el costo de la construcción, pero un sistema constructivo que conlleva mayor tiempo multiplica cualquier ineficiencia”, sostiene. Agrega que los costos actuales de la edificación por metro cuadrado -US$ 1100/m2- y la relación con el salario promedio “hace que mucha gente quede fuera del alcance de la vivienda propia”.
“Todavía tenemos la mentalidad de que las construcciones tienen que durar toda la vida, al igual que pensaban nuestros padres o abuelos. Actualmente hay casas que se tienen que dinamitar para poder volver a edificar en el terreno, y si esto se piensa hoy, ya no tiene sentido, porque ¿cómo va a ser la vida dentro de cincuenta o cien años? Deberíamos hacer viviendas que duren el tiempo razonable y que faciliten las reformas y los arreglos”, reflexiona Alfonso Bonfiglio, presidente de Anclaflex, una compañía que produce revestimientos, impermeabilizantes y masilla, un adhesivo para la construcción en seco.
Para este método la combinación más común es la de un entramado de steel framing -un esqueleto estructural de acero galvanizado- y paneles aislantes -con lana de vidrio, poliuretano, celulosa o EPS, entre otros-. De todas formas, las fuentes del sector coinciden en que no hay suficiente conocimiento de las ventajas que trae aparejadas el sistema y que todavía perduran los prejuicios.
El Instituto de la Construcción en Seco (Incose) calculaba en 2016 que, en la Argentina, el consumo aproximado de placas de yeso de habitante por año es de 0,8 metro cuadrado per cápita, mientras que en Chile ese mismo indicador asciende a tres y en los Estados Unidos, a nueve. Sin embargo, la tendencia crece: el organismo reunió un directorio nacional de poco más de 130 constructores en steel framing, el entramado más común en la Argentina que, por ejemplo, será utilizado para la construcción de 3000 jardines de infantes, anunciados por el gobierno en 2016.
Francisco Pedrazzi, vicepresidente de Incose, aclara que es una técnica que nació en los Estados Unidos, donde es muy popular, y que Chile es el país latinoamericano donde tiene mayor desarrollo por su buen comportamiento antisísmico. En la Argentina, está presente principalmente en la Patagonia, pero el potencial, aclara, está en todo el país: “La necesidad de construir con sistemas sustentables, factibles de ahorrar energía y tecnológicamente flexibles propiciarán un escenario de crecimiento”, predice.
El factor “sustentabilidad” juega a favor de la construcción en seco. En primer lugar, según datos otorgados por Dow -una de las compañías que fabrica material aislante para paneles- la construcción en seco consume hasta un 70 por ciento menos de energía, la utilización del agua es prácticamente nula en todo el proceso y la obra termina sin desperdicio alguno. La empresa añade que “la construcción tradicional de ladrillo es responsable del 40 por ciento de los residuos generados por una ciudad”.
El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el aislamiento térmico en la construcción permite ahorrar hasta un 50 por ciento de la energía que se utiliza tanto para la calefacción como para el aire acondicionado. “Un tabique común con lana de vidrio puede ser hasta un 75 por ciento más aislante que una mampostería de ladrillo hueco de 8x18x33”, explica Corinna de Barelli, gerente de marketing de Knauf, especializada en la fabricación de placas de yeso, y presidenta de Incose.
Por otro lado, Francisco Pedrazzi, vicepresidente de Incose, añade que el steel framing, por su composición en capas, “logra valores de aislamiento que ahorran en promedio tres veces más que una obra húmeda”.
Entre los mitos que envuelven a la construcción en seco, De Barelli señala el prejuicio de que proveen poco aislamiento acústico. La ejecutiva afirma que “un tabique común, comparado con un ladrillo de 8, ya aísla diez decibeles más” y que, si a eso se le suma, por ejemplo, lana de vidrio, el aislamiento puede llegar a ser un 30 por ciento mayor. El segundo mito más común es que se trata de estructuras débiles por su menor espesor. “Los productos tienen la misma resistencia que un muro de ladrillo. A un tabique de placa de yeso se le puede colgar objetos de 30 a 50 kilos por metro cuadrado y la pared no se cae”, apunta. La consultora especializada ConsulSteel añade que la diferencia en espesor del muro de la construcción en seco es una ventaja, porque permite un 13 por ciento menos de ocupación del terreno.
Asimismo, se trata de un método útil para cualquier tipo de construcción -tanto residencial como comercial- y realizadas para todos los niveles socioeconómicos. No obstante, se desaconseja el uso de steel framing en construcciones de más de dos pisos, ya que deja de ser un sistema competitivo en costos. Para las terminaciones de las construcciones en seco, se pueden utilizar, entre otros elementos, paneles de cemento, chapas acanaladas e incluso ladrillo visto. Se pueden combinar herramientas de la construcción húmeda sin problemas.
Las críticas a los sistemas alternativas están relacionadas con la pérdida de mano de obra y la durabilidad. “Existen construcciones tradicionales que tienen centenares de años demostrando la durabilidad del sistema; dudo que podamos decir lo mismo de otros materiales que están en el mercado hace menos de 20 años”, puntualiza Ángel Di Benedetto, director del Grupo Unicer, la organización que reúne a seis empresas fabricantes de ladrillos cerámicos. “El ladrillo, utilizado correctamente en un sistema constructivo de calidad, colabora con la aislación térmica que exige la ley”, agrega la arquitecta Sandra Amerise que asesora en sustentabilidad al grupo que entre sus productos tiene una línea de doble pared. La diferencia de este ladrillo con los convencionales es que tiene una mayor cantidad de huecos. Esto hace que se generen cámaras de aire que, al estar interrumpidas entre sí, no permiten que el aire pase en forma continua y cortan el puente térmico, controlando la temperatura interior y el intercambio de energía con el exterior. Otra característica es que tiene 25 cm de alto en vez de 19. Esto significa que la construcción de una pared requiere de una hilera menos de ladrillos, por lo cual la edificación tendrá una junta menos, disminuyendo la posibilidad de transmitancia térmica. “Este punto genera un efecto dominó de bonanzas: si hay una hilera menos de ladrillos, hay un ahorro económico en materiales y se aceleran los tiempos de obra; y si se utiliza menos material, la obra genera menos residuos y reduce su contaminación ambiental. Estas ventajas aplicadas en un plan de vivienda social, por ejemplo, ahorrarían mucho tiempo, dinero y energía”, señala Amerise y agrega que estos ladrillos están elaborados con arcillas aluvionales, aquellas que se extraen del segundo estrato del suelo y no son aptas para trabajos agrícolas o ganaderos. “Además la fabricación del producto no tiene ningún agregado químico”, concluye.
Di Benedetto argumenta que el concepto de “sustentabilidad”, en el que la construcción en seco le lleva ventaja a la húmeda, debe observarse de una manera holística. “No se refiere solamente al cuidado del medioambiente, sino también al de nuestra sociedad. Entendemos que la construcción con ladrillos genera empleo y movilidad social, ya que la mano de obra no requiere altos niveles de instrucción y puede emplear a aquellos que se ven en una situación de emergencia socioeconómica”, dice.
Sin embargo, De Barelli afirma que más de 3000 personas pasan por capacitaciones de Knauf por año -entre ellas, albañiles que buscan actualizarse y trabajadores de otros oficios que desean aprender sobre la colocación de placas de yeso- y que la construcción en seco es un método “que se aprende fácilmente”. Para los actores involucrados, es solo una cuestión de tiempo. “Paulatinamente, se está superando la idea errónea que sostiene que todo material de construcción debe ser pesado y voluminoso para ser de calidad”, reflexiona Graciana Calcavecchia, directora comercial de la constructora Criba, quien advierte que no hay que perder de vista el próximo desarrollo: la impresión 3D, que podría cambiar todas las reglas en el sector.
Los datos de costos varían según la fuente, pero para la consultora ConsulSteel, especializada en investigaciones sobre steel framing, calcula que un proyecto con estructura de acero galvanizada y paneles de yeso con revestimientos tanto para el interior como para el exterior, el costo de la construcción por m2 alcanza los $ 10.500. En tanto, estima que el m2 en una obra tradicional con estructura de muros dobles portantes de ladrillos comunes y bloques cerámicos huecos portantes con interiores de ladrillo hueco ronda los $ 10.900, un 4,3 por ciento más caro.
En la construcción en seco, los materiales componen el 71 por ciento del precio final y la mano de obra, un 29 por ciento -contra un 64 por ciento y 36 por ciento, respectivamente del sistema tradicional-. Finalmente, el tiempo total de obra es de dos meses promedio para steel framing y seis meses para construcción húmeda.

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“Lo que estamos comenzando a ver es que cada vez más inversores se vuelcan a invertir en bonos del Gobierno, nó sólo en Letes, por las exenciones impositivas que brindan”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Era cuestión de tiempo. Faltaba que los contadores lo comenzaran a advertir, los asesores financieros lo sugirieran más enfáticamente o los propios blanqueadores cayeran en la cuenta que el sinceramiento tributario los obligaría a pagar aquí algunos de los impuestos que habían intentado evitar -precisamente- ocultando bienes, activos financieros o tenencias de efectivo al fisco.
Es aquello a lo que el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, definió como “planificación tributaria” precisamente cuando presentó los resultados finales del blanqueo y habló sobre sus posibles impactos. “Si bien el 80% de lo sincerado quedó fuera del país, ahora son activos declarados y quienes los tienen empezarán a hacer planificación tributaria. Esto genera una demanda que va a alimentar aunque sea desde afuera la posibilidad de financiamiento porque son fondo que, lentamente, van a empezar a interactuar en la Argentina”, dijo entonces.
Una nueva prueba al respecto se tuvo cuando el Gobierno recibió ofertas de compra por sus Letras del Tesoro (Letes) por u$s4500 millones cuando sólo buscaba u$s800 millones. Es decir, le ofrecieron prestar 5,6 dólares por cada u$s1 que buscaba, lo que marca un nuevo récord de demanda para este tipo de emisiones, reanudadas desde hace un año.
El apetito por estos títulos de deuda de corto plazo, que siempre tuvieron buena demanda, explotó precisamente hace un mes con un desbalance entre oferta y demanda similar. Y no casualmente fue cuando los plazos del blanqueo expiraban y muchos terminaron de comprender que, con una reforma tributaria que se demora (está planteada ahora para el 2018) y un déficit fiscal que no cede, el riesgo de enfrentar una carga impositiva recargada crecía mucho.
Y la pelea por lograr obtener esta especie de “salvoconducto” para evitar aumentar los pagos por Gannacias y Bienes Personales se vuelve cada vez más ardua.
Los datos que dejó la licitación son elocuentes al respecto. El ministerio de Finanzas buscaba captar sólo u$s800 millones con dos nuevos tramos de Letras del Tesoro en dólares a seis meses y un año de plazo. Pero como recibió ofertas de compra por u$s2.550 millones para la primera y u$s1.947 millones para segunda y los títulos se aplican por prorrateo los inversores que ofertaron sólo se llevarán títulos por u$s156,9 y u$s200,55 por cada u$s1000 que hayan pedido que el factor resultó del 15,69% y 20,55% para cada caso. Se trata de nuevos mínimos en cada caso.
A los compradores no les importó que el Gobierno haya recortado la tasa de la Lete a 6 meses del 3,75% con que iniciara hace un año este tipo de colocaciones al 2,86% de ayer, o que haya podado el rendimiento a 1 año del 3,40% al 3,28% en apenas un mes. Y no les importa porque el incentivo claramente es otro.
“Quienes blanquearon bienes en el exterior no están acostumbrados a pagar impuestos aquí por esas tenencias. De allí que la demanda local de este tipo de activos libre de cargas tributarias está destinada a crecer exponecialmente. Y esto se hará más evidente de aquí en más porque en mayo se liberan buena parte los u$s7000 millones en efectivo que se mantenían inmovilizados en cuentas por disposiciones de la exteriorización”, explica a La Nación Mariano Sardáns, jefe de la administradora de patrimonios FDI.
“Lo que estamos comenzando a ver es que cada vez más inversores se vuelcan a invertir en bonos del Gobierno, en general, nó sólo en Letes, por las exenciones impositivas que brindan. Si se toma en cuenta la tasa tributaria equivalente, un bono similar de afuera tendría que rendirle más del 5% para serle atractivo a un tenedor argentino, algo que hoy no paga ni siquiera uno calificado BBB a 20 años. De ahí que los residentes fiscales argentinos se volcarán masivamente por este instrumento de cortísimo plazo”, profetizaba hace un mes Sardáns.
La demanda dirigida a obtener este beneficio tributario, junto a la reinversión de los fondos que liberó el reciente págo del Bonar X, es la que también está detrás de la baja del 7,7% que registra este mes la tasa de riesgo argentina (cerró a 417 puntos), más que duplicando la mejora general que tuvo el EMBI + (la tasa general de riesgo emergente) en el período. Se trata del menor nivel en un año.
De allí que, para algunos analistas, el Gobierno debiera aprovecharla para completar sus planes de financiamiento abaratándolo. “Deberían emitir bonos nuevos o reabrir bonos existentes en el espacio abierto entre las Letes y los AA25…claramente hay demanda insatisfecha en la parte corta de la curva que se podría aprovechar”, señaló en un cruce de cruce de opiniones con colegas por la red Twitter el economista Miguel Zielonka, de la consultora Econviews.

“Otra opción mejor aún es un plazo fijo en Estados Unidos a 10 años, que rinde 3% anual, que es medio punto más que un bono.” comenta Mariano Sardáns, CEO de FDI.
La inversión más ultra-conservadora, el bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años, ya rinde algo más que un departamento. Antes de invertir en ladrillos, conviene pensar dos veces. De acuerdo a un relajamiento de Reporte Inmobiliario, invertir en ladrillos para alquilar ya no es lo que era. La utilidad que ofrece un departamento es de 2,5%, menos que lo de que rinde un bono del Tesoro de Estados Unidos, una inversión bastante conservadora. El bono que uno suele denominar libre de riesgo es el UST de corto plazo, pues el bono de EE.UU. de 10 años tiene riesgo de variación de tasas. Pero claramente es mucho más conservador que la mayoría de los bonos de igual madurez.
La media histórica bruta fue 11% hasta 2002, después nunca más se recuperó: cambió el paradigma, va a ser muy difícil que se vuelva a las rentas del pasado. Hoy tenés un alto valor de inmueble en pesos, ya que está nominado en dólares. Por otro lado, la renta me la genera en pesos, pero hay una fuerte carga impositiva y altos costos de mantenimiento`, reconoce Germán Gómez Picasso, socio director de Reporte Inmobiliario.
Santiago Llull, vicepresidente de Futuro Bursátil, enumera los riesgos asociados de invertir en propiedades para la renta: `Que no te paguen el alquiler, que te ocupen el inmueble y lo tengas que desalojar, que te dejen deuda de teléfono, luz, agua, gas o expensas, pagar abogados, ejecutar la garantía. Pero explícale a un hijo de inmigrantes que tiene 20 departamentos que compre un bono del tesoro.
Damián Tabakman, presidente de la Asociación Argentina de Profesores y Consultores de Real Estate, cree que de a poco los propietarios van a ir subiendo su pretensión de rendimiento de los alquileres: `Venimos de una larga época de tasas internacionales muy bajas. Eso está cambiando, pero su repercusión sobre el mercado de rentas local no es tan rápido. Se va a acomodar en la medida que la situación económica general mejore. Además, el mercado tiene mucha inercia, y no ajusta tan rápido. En resumen, más temprano que tarde los alquileres subirán.
Gómez Picasso suma agua para el molino del Real Estate: `El secreto está en saber elegir el momento de entrar, porque el que compra una propiedad piensa en largo plazo y suma esa tasa baja por alquiler , más la revalorización anual del activo, que dependiendo del año puede ser de entre el 5 al 10% anual adicional. Con el blanqueo y el crédito hipotecario creciendo es posible que los precios de venta en dólares repunten.
Por otro lado, el mercado inmobiliario argentino no es muy dinámico, al punto que hay pocas transacciones debido a los altísimos costos de transacción para una compra venta de propiedades. `Hay tasas de todo tipo, más honorarios de escribanos e inmobiliarias. El combo total encarece mucho las operaciones. El bono es una inversión muchísimo más liquida, pero es para gente que no le tiene miedo a los mercados financieros y tiene una contabilidad ordenada`, advierte Rafael Di Giorno, director de Proficio.
Mariano Sardáns, CEO de FDI, suma que con los bonos se tiene liquidez inmediata, asegurado por el mismo fabricante de los dólares. `Otra opción mejor aún es un plazo fijo en Estados Unidos a 10 años, que rinde 3% anual, que es medio punto más que un bono`. Di Giorno apunta en la misma línea: `La renta de los departamentos en Argentina tiende a asimilarse a la tasa de un bono del Tesoro de 10 años. En estos últimos años, con las tasas de americanas de 10 años en valores mínimos, la renta de los inmuebles, medida en dólares, alcanzó valores que son la mitad de lo que se lograban en las décadas de los´80 y´90. A su entender, el que quiere comprar inmuebles por una cuestión de seguridad física paga cierto costo de oportunidad, ya que los alquileres no compensan el rendimiento de un bono. Sin embargo, mucha gente prefiere este tipo de inversiones porque apuestan a un resultado por tenencia producto de la revalorización. Oportunidades: usufructo por renta vitalicia: De todas formas, hay algunas oportunidades en el mercado inmobiliario. Por ejemplo, el usufructo por renta vitalicia. Este es el término legal a lo que en la jerga se llama comprarse un departamento con su propietario adentro. Más precisamente, con una persona mayor que seguirá viviendo en el mismo. Una vez que el anciano fallece, el inmueble pasa a manos del inversor. El contrato oneroso de renta vitalicia con reserva de usufructo depende de la expectativa de vida del propietario: no es lo mismo una persona de 85 años internada en el hospital que uno de la misma edad jugando al tenis como si tuviera veinte años menos. Además, es crucial saber qué tan vendible es la propiedad: por ejemplo, si está situada en Callao y Alvear se vende al día siguiente. Este mix termina formando el número de cuánto se terminará abonando de cuota mensual hasta que el propietario fallece. La renta, del 7% de interés compuesto, termina siendo mayor a la de un alquiler pero con la diferencia de que se está capitalizando todos los meses. Según el Código Civil, el usufructuario, `es decir el residente del inmueble`, debe hacerse cargo de expensas y servicios. Si bien el principal escollo suelen ser los herederos, en algunos casos aceptan que sus padres vivan lo mejor posible los últimos años de su vida y prestan su conformidad. Para tomar un caso concreto a modo de ejemplo: si la persona tiene 85 años, y diez más de expectativa de vida, y reside en un departamento valuado en US$100.000, puede obtener una renta de US$ 800 por mes hasta su fallecimiento. Compañías de seguros son las encargadas de calcular esa expectativa de vida en cada caso. Hay ciertos casos donde el la persona que cede su propiedad pide un adelanto de US$10.000, por ejemplo, para saldar deudas que tiene. También se suele usar para que los herederos puedan recibir, si no el inmueble, al menos alguna herencia en forma adelantada. En ese caso, la cuota puede bajar a US$ 500 mensuales, aunque siempre se trata de hacer un traje a medida según cada caso, donde depende mucho la edad, el estado de salud y lo vendible que sea la propiedad. Las inmobiliarias y escribanías que toman estos modelos aceptan también casos de gente de 50 años, siempre cuando se encuentre en un estado de salud muy delicado, pero incluyen una cláusula que, si llega a vivir más de diez años, la renta finaliza y debe ceder la casa. Asociaciones mutuales hace muchos años que adoptaron este sistema, pero en varios casos orientado a la geriatría. O sea, la persona no se queda en su hogar, sino que se va a vivir a un pensionado muy bien puesto, donde se le pagan todos los gastos a cambio de ceder su propiedad. En general los que lo toman son jubilados, que comienzan a cobrar la renta el mismo día en que firma la escritura, mientras el Inversor continuará pagando las cuotas pactadas tanto tiempo como viva el beneficiario y recibirá la posesión efectiva del inmueble sólo cuando fallezca.
Adicionalmente, el contrato oneroso de renta vitalicia se garantiza con una hipoteca sobre el mismo inmueble. En caso de incumplimiento, el beneficiario recupera la propiedad y el inversor pierde todo lo invertido, sin derecho a reclamo alguno. El programa se orienta a propietarios mayores de 80 años. En caso de tratarse de matrimonios, ambos deben superar la edad mínima. El que quiere comprar inmuebles por una cuestión de seguridad física paga cierto costo de oportunidad, ya que los alquileres no compensan el rendimiento de un bono.

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“Lo que estamos comenzando a ver es que cada vez más inversores se vuelcan a invertir en bonos del Gobierno, nó sólo en Letes, por las exenciones impositivas que brindan”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Era cuestión de tiempo. Faltaba que los contadores lo comenzaran a advertir, los asesores financieros lo sugirieran más enfáticamente o los propios blanqueadores cayeran en la cuenta que el sinceramiento tributario los obligaría a pagar aquí algunos de los impuestos que habían intentado evitar -precisamente- ocultando bienes, activos financieros o tenencias de efectivo al fisco.
Pero comenzó a suceder.
Es aquello a lo que el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, definió como “planificación tributaria” precisamente cuando presentó los resultados finales del blanqueo y habló sobre sus posibles impactos. “Si bien el 80% de lo sincerado quedó fuera del país, ahora son activos declarados y quienes los tienen empezarán a hacer planificación tributaria. Esto genera una demanda que va a alimentar aunque sea desde afuera la posibilidad de financiamiento porque son fondo que, lentamente, van a empezar a interactuar en la Argentina”, dijo entonces.
Una nueva prueba al respecto se tuvo esta tarde cuando el Gobierno recibió ofertas de compra por sus Letras del Tesoro (Letes) por US$ 4500 millones cuando sólo buscaba US$ 800 millones. Es decir, le ofrecieron prestar 5,6 dólares por cada US$ 1 que buscaba, lo que marca un nuevo récord de demanda para este tipo de emisiones, reanudadas desde hace un año.
El apetito por estos títulos de deuda de corto plazo, que siempre tuvieron buena demanda, explotó precisamente hace un mes con un desbalance entre oferta y demanda similar. Y no casualmente fue cuando los plazos del blanqueo expiraban y muchos terminaron de comprender que, con una reforma tributaria que se demora (está planteada ahora para el 2018) y un déficit fiscal que no cede, el riesgo de enfrentar una carga impositiva recargada crecía mucho.
Y la pelea por lograr obtener esta especie de “salvoconducto” para evitar aumentar los pagos por Gannacias y Bienes Personales se vuelve cada vez más ardua.
A los compradores no les importó que el Gobierno haya recortado la tasa de la Lete a 6 meses del 3,75% con que iniciara hace un año este tipo de colocaciones al 2,86% de ayer, o que haya podado el rendimiento a 1 año del 3,40% al 3,28% en apenas un mes. Y no les importa porque el incentivo claramente es otro.
“Quienes blanquearon bienes en el exterior no están acostumbrados a pagar impuestos aquí por esas tenencias. De allí que la demanda local de este tipo de activos libre de cargas tributarias está destinada a crecer exponecialmente. Y esto se hará más evidente de aquí en más porque en mayo se liberan buena parte los US$ 7000 millones en efectivo que se mantenían inmovilizados en cuentas por disposiciones de la exteriorización”, explica Mariano Sardáns, jefe de la administradora de patrimonios FDI.
“Lo que estamos comenzando a ver es que cada vez más inversores se vuelcan a invertir en bonos del Gobierno, en general, nó sólo en Letes, por las exenciones impositivas que brindan. Si se toma en cuenta la tasa tributaria equivalente, un bono similar de afuera tendría que rendirle más del 5% para serle atractivo a un tenedor argentino, algo que hoy no paga ni siquiera uno calificado BBB a 20 años. De ahí que los residentes fiscales argentinos se volcarán masivamente por este instrumento de cortísimo plazo”, profetizaba hace un mes en charla con La Nacion Sardáns.
La demanda dirigida a obtener este beneficio tributario, junto a la reinversión de los fondos que liberó el reciente págo del Bonar X, es la que también está detrás de la baja del 7,7% que registra este mes la tasa de riesgo argentina (ayer cerró a 417 puntos), más que duplicando la mejora general que tuvo el EMBI + (la tasa general de riesgo emergente) en el período. Se trata del menor nivel en un año.
De allí que, para algunas analistas, el Gobierno debiera aprovecharla para completar sus planes de financiamiento abaratándolo. “Deberían emitir bonos nuevos o reabrir bonos existentes en el espacio abierto entre las Letes y los AA25…claramente hay demanda insatisfecha en la parte corta de la curva que se podría aprovechar”, señaló en un cruce de cruce de opiniones con colegas por la red Twitter el economista Miguel Zielonka, de la consultora Econviews.

Hoy hablamos sobre la licitación de Letes de esta semana.

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“Fondos, no siempre es los mejor”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Muchas veces se observa entre los asesores financieros una tendencia a exagerar el empleo de fondos de inversión en las carteras de sus clientes. Esto posiblemente se deba a las comisiones que les generan, o quizá, el fin sea simplemente simplificar y estandarizar la administración de las carteras utilizando los fondos para colocarlas en piloto automático. Cualquiera sea el motivo, otro estudio más demuestra que quien termina perjudicándose es nuevamente el inversor.
De acuerdo a un análisis realizado por S&P Dow Jones Indices y publicado el último miércoles, sobre un período de estudio que abarcó los últimos 15 años, se comprobó que el 95% de los fondos de inversión tradicionales que invierten en acciones, no le ganó en rentabilidad al índice del mercado en donde invierten.
Por otro lado, el listado de fondos de inversión que sí le ganaron al mercado es errático año tras año. O sea que no hay quien le gane consistentemente al mercado. Es por ello que elegir a alguno de los ganadores del próximo año realmente es una apuesta y no una elección.
Otros estudios han arrojado el mismo resultado cuando se analizan los fondos de renta fija, o sea los que invierten en bonos.
En definitiva podemos extraer dos conclusiones:
1- Los fondos de inversión pierden en el juego de vender antes que el mercado caiga y comprar antes de que éste suba.
2- En el caso de que existan fondos que realmente tengan alguna capacidad para ganarle consistentemente al mercado, este valor agregado lo terminan perdiendo con las altas comisiones y costos que cobran. La enseñanza que nos deja:
a – Si aquellos a quienes consideramos más preparados, capacitados y con mayor información pierden en el juego de ganarle al mercado, no vale la pena inten^ tar hacerlo nosotros y mucho menos esperar que un asesor financiero pueda hacerlo.
b – Definitivamente el mejor negocio es replicar la rentabilidad que da el mercado y no tratar de ganarle. Y en esta nueva lógica, los ETF (1) son hoy en día los instrumentos más convenientes y eficientes a la hora de invertir en los mercados de acciones.
c – Cuando se trata de invertir en renta fija, el inversor -o su asesor financiero- tiene mayores probabilidades de conseguir una mayor rentabilidad de su cartera de bonos y otras inversiones de renta fija, simplemente estructurándola en base a su necesidad real de flujo de fondos, al tiempo que se ahorra las comisiones astronómicas que cobran los fondos de inversión.
Esto deja a las claras las medidas que podría instrumentar la Comisión Nacional de Valores para concientizar al inversor en relación a los costos que generan estos instrumentos y así promover una real competencia dentro del rubro con la consecuente caída de los exagerados costos que actualmente pagan los inversores que usan fondos de inversión en Argentina -hasta seis veces más que lo que pagan los inversores norteamericanos en su país- . Por otro lado, es otro buen motivo para que el gobierno finalmente estimule la promulgación de la nueva ley de Mercado de Capitales, entre cuyos considerandos está la estructuración de ETFs en Argentina I CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI
(1) E.T.F., por sus siglas en inglés de Exchanged Traded Funds, son instrumentos de inversión que tienen la sola función de espejar la composición (y por ende la rentabilidad) de índices de mercadas al menor costo posible. Han crecido en activos bajo administración 20 veces en poco más de una década, desde los uSslOO.OOO millones en el 2001 a los actualei más de u$s4 billones (ó u$s4 trillion en inglés).
Sturzzeneger está cuidando al ahorrista en pesos, pero aún tiene que demostrar mucho más.

“Bien asesorado, un ahorrista hoy consigue fácilmente una tasa del 25% anual en pesos, aproximadamente un 5% más que la tasa de inflación actual. Le ganará al dólar en la medida que esté por debajo de 20 pesos en doce meses. “, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
La pregunta del título es la pregunta que todos se formulan en un año en el que el dólar estuvo
planchado, y no hay visos de que aumente su valor. El dólar no sube, aun cuando a los exportadores se les comunicó que ya no están obligados a ingresar los dólares producidos por sus ventas en el exterior. El mensaje fue: si ingresan los dólares, no los conviertan en pesos; y ni siquiera así sube el dólar.
La realidad es que siguen entrando dólares y estos se están convirtiendo en pesos. Parte corresponde a los dólares que el gobierno nacional, las provincias y las empresas toman afuera con sus emisiones de bonos, y otra parte corresponde a los grandes volúmenes de divisas que están ingresando al país de la mano del sector privado y que se destinan a inversiones en la economía real.
Pero la otra gran razón por la cual no está aumentando el dólar es porque la gente empieza a percibir algo que no sentía hace años, que vale la pena ahorrar en pesos. Desde hace un año, tenemos a un Banco Central que se concentra en brindarle al ahorrista una tasa de interés real positiva, o sea, una tasa de interés que supere a la inflación.
Y así como hasta hace un tiempo las personas gastaban porque sentían que los pesos se les derretían, actualmente la tasa de interés por encima de la inflación está produciendo el efecto contrario.
ASESORADO
Bien asesorado, un ahorrista hoy consigue fácilmente una tasa del 25% anual en pesos, aproximadamente un 5% más que la tasa de inflación actual. Y colocar en pesos al 25% anual significa que se le gana al dólar en la medida que su valor esté por debajo de $ 20/u$s de acá a un año ($16/u$s x 1,25). Si comenzáramos a preguntar quién puede imaginar un dólar a $18 de acá a un año, seguramente no habría nadie. Esto tiene que ver con lo que se llama expectativa; si no hay expectativas de que suba considerablemente, lo más probable es que no lo haga.
A esta circunstancia se la llama bicicleta financiera, en la cual la gente ahorra en pesos debido a que el dólar va a estar planchado y como consecuencia logra hacer más diferencia (en término de dólares) que con las inversiones dolarizadas.
Contrariamente a lo ocurrido en la historia argentina ¿onde al dólar se lo planchaba artificialmente, como ocurrió con el cepo, actualmente el mercado de cambios se encuentra totalmente liberado. No hay ninguna restricción para comprar, vender, girar o recibir dólares del exterior en la caja de ahorro en dólares de nuestro banco local. LOS VECINOS
En Brasil, Chile y Uruguay, sus residentes ni piensan en dólares. Saben que invirtiendo en sus monedas locales siempre, en el mediano y largo plazo, ganarán mucho más que invirtiendo en dólares. El secreto es que sus bancos centrales les brindan una tasa de interés por encima de la inflación. En conclusión, por ahora a los ahorristas en pesos nos están cuidando, pero aún nos tienen que demostrar mucho más para poder confiar la totalidad de nuestros ahorros en la moneda local

“El diferencial de rendimiento que los títulos argentinos logran cuando se incluye en el análisis la `tasa tributaria equivalente` es la que está detrás de esta tendencia, que hizo que la tasa de riesgo país alcanzara niveles que no se veían desde hace siete meses. “, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Los bonos argentinos continuaron mostrando esta semana, aquí y en el exterior, una buena performance. La mantuvieron incluso en las últimas horas pese a las señales de recuperación que comenzó a mostrar la tasa de los bonos del Tesoro de Estados Unidos que, tras testear un mínimo de 2,21%, cerró la semana cerca del 2,25 por ciento. Los operadores concluyen que esa fortaleza deriva del flujo de reinversión que deviene del reciente pago del Bonar X, aunque también influye el denominado `efecto blanqueo`. El gerenciador de patrimonios Mariano Sardáns (FDI) sostiene que el diferencial de rendimiento que los títulos argentinos logran cuando se incluye en el análisis la `tasa tributaria equivalente` es la que está detrás de esta tendencia, que hizo que la tasa de riesgo país (cerró ayer en 424 puntos y desciende 5,5% en el mes aun cuando el Embi+ apenas lo hizo 0,6%) alcanzara niveles que no se veían desde hace siete meses. El concepto alude a los beneficios impositivos que obtienen quienes invierten en bonos argentinos (están exceptuados de Ganancias y Bienes Personales) y la vía de escape tributario que le conceden a los que blanquearon activos recientemente y, precisamente, no están acostumbrados a tributar aquí por ellos.
`Las alzas fueron generalizadas, pero hay casos de bonos que sorprenden como el Bonar 20 (A020) que ya rinde 3,1 por ciento, por debajo de lo que paga una Lete a 270 o 375 días`, observó en el informe Delphos Invesment. `Incluso en la parte larga de la curva argentina de rendimientos también se notaron compresiones que llevaron el spreadvs los bonos estadounidense a mínimos de470puntos, que no se veían desde antes de las elecciones de allá`, señaló Delphos.

Hoy charlamos sobre cual es el mejor lugar para comprar dólares y como hacerlo.

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“El Carry Trade es una operación especulativa que consiste en tomar dinero prestado a una baja tasa de interés en un país –y en su moneda-, e invertir estos fondos a una tasa más elevada en otro país –en la moneda local”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.
Mucho se viene hablando en los últimos meses sobre la conveniencia de invertir en pesos en tiempos donde el dólar estuvo y seguirá planchado, y no hay visos de que aumente su valor, al menos de forma drástica.
Comienza a escucharse la conveniencia de hacer Carry Trade, un término muy conocido para quienes estamos en el mundo de las finanzas. El Carry Trade es una operación especulativa que consiste en tomar dinero prestado a una baja tasa de interés en un país –y en su moneda-, e invertir estos fondos a una tasa más elevada en otro país –en la moneda local-. Por ejemplo, un inversor podría tomar un préstamo en yenes en Japón a una tasa de interés casi cero para luego convertirlos a pesos argentinos e invertirlos en esta moneda a tasas de más del 26% anual. Además la ganancia podría elevarse si se aprecia el peso en su relación con el yen. Pero si por el contrario el yen se apreciara considerablemente, podría desaparecer la ganancia o incluso, generar fuertes pérdidas.
En definitiva, es lo que viene haciendo mi madre, maestra de escuela; mi hermano, arquitecto; y miles de ahorristas desde hace meses; venden sus dólares que le hubiesen rendido un 3% anual colocando en LETES por ejemplo, para invertir en pesos a través de LEBACs, sacando una tasa compuesta superior al 26% anual. De hecho, lo hacen de un modo menos especulativo ya que usan fondos propios y no tomando préstamo en dólares.
Y éstos podrían incluso “cerrar el circuito en dólares” comprando un seguro de cambio para fijar una rentabilidad en esta moneda y así anular la incertidumbre acerca de cómo va a estar el tipo de cambio en un plazo de no más de un año (plazo máximo hasta el cual se consigue cobertura). Esto se hace comprando los tan famosos futuros de dólar utilizados por muchos ante la devaluación más anunciada de la historia argentina y que le valió el procesamiento a la expresidenta Fernández de Kirchner. Esta operación se hizo tan popular durante el último año que hoy en día la rentabilidad final en dólares termina siendo la misma que mantener los ahorros en dólares e invertirlos en LETES.
La realidad indica que cada día son más las personas que invierten en pesos el monto que ahorran todos los meses, ya que empiezan a percibir que vale la pena ahorrar en esta moneda, algo que no sentían hace años. Esto es obra de un nuevo Banco Central que se está concentrando en brindarle al ahorrista una tasa de interés real positiva, o sea, una tasa de interés que supere a la inflación estimada, algo básico en cualquier país normal para que sus residentes ahorren en su propia moneda.
Y ésta es la clave que tiene que entender el ahorrista que aún invierte en dólares. Si de ahora en más vamos a tener un Banco Central que se concentra en proteger nuestros ahorros contra la inflación, entonces la clave para hacer rendir nuestros ahorros estará en invertir en pesos. Esto explica la razón por la cual los brasileños invierten todos sus ahorros en reales; desde hace más de cuarenta años el Banco Central de Brasil protege a los ahorristas de la inflación. Y los brasileños ya comprobaron que invirtiendo en su propia moneda, en el mediano y largo plazo, ganan mucho más que invirtiendo en dólares.
En conclusión, la conveniencia de invertir nuestros ahorros en pesos dependerá de una política monetaria del BCRA que se concentre en mantener el poder adquisitivo del peso. En definitiva, de la fortaleza de sus autoridades para no ceder a las presiones de políticos y empresarios que buscan como siempre solucionar sus ineficiencias con devaluaciones forzadas e inútiles que lo único que terminan generando es más pobreza, más inflación y mayor incertidumbre.