Fecha: 30 de julio, 2019
El candidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, dijo que al dejar de pagar los intereses de las Leliq podría aumentarle a los jubilados, y las repercusiones no tardaron en llegar. La frase fue literal, “dejar de pagar los intereses”, por lo que Fernández debió salir a aclarar que hablaba de una quita en la tasa. Mientras tanto, una City acostumbrada a frases anti mercado del kirchnerismo, lo asoció a una falta de cumplimiento a una obligación. En definitiva, el consenso es que dejar de pagar las Leliq ya sea total o parcialmente no es una opción realista, que afectaría a los ahorristas y al esquema monetario.
Las Leliq, o letras de liquidez, son instrumentos a siete días que subasta diariamente el Banco Central, cuyos únicos inversores son los bancos, quienes a su vez, colocan el dinero proveniente de depósitos. Es decir, de no pagar esa deuda, el banco tendría problemas para hacer frente a la devolución de los pesos de los ahorristas.
“Creo que Alberto Fernández es el mejor jefe de campaña de Mauricio Macri; es un irresponsable e ignorante. En el caso eventual de que pudiera hacer lo que propone, lo que podría suceder es la quiebra del sistema financiero”, dijo el especialista en mercados internacionales Luis Palma Cañé.
El experto remarcó que `todas esas inversiones son fondeadas con los depósitos de la gente, si no paga los intereses de la Leliq quiebra el sistema, y si en cambio provoca una extensión de los plazos, genera un estrés de liquidez fenomenal`.
Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, subrayó que “lo que hace el banco es trasladarle al ahorrista la mayor parte de la tasa de la Leliq”, aunque no puede colocar el 100% del plazo fijo tomado en este instrumento. A su vez, el director de HR Global, Gabriel Holand, dijo que “claramente es una cuestión desequilibrante; que simplemente lo pueda decir genera inquietud, porque juega contra los plazos fijos”.
Para el director de MB Inversiones, Diego Martínez Burzaco, los dichos de Fernández, “son una declaración electoralista que es difícil llevar a la práctica porque generaría un impacto no menor en el sistema financiero; podría generar una salida de depósitos”. Además, Martínez Burzaco señaló que “son un instrumento de política monetaria y no dinero a merced de la ANSeS ni del Tesoro como para decidir discrecionalmente subir las jubilaciones o salarios”.
El CEO de First, Miguel Arrigoni, prefirió la cautela: “Creo que lo que dice es que en vez de pagar intereses prefiere pagar a los jubilados, lo cual es románticamente cierto”. No obstante, advirtió que en el caso de optar por no cumplir el compromiso de las Leliq, “defaulteares sembrar un problema, no importa lo que no se pague, lo que hace es arrastrar todo; es un mal negocio, un acto de demagogia pura”.
“Me parece que lo que quiso decir es que, en vez de pagar intereses, habría que usar la plata para otra cosa. En esto de acuerdo, la tasa en este nivel es una locura, todo este esquema de tasas es un disparate, más cuando el dólar está planchado”, agregó.
Holand también se enfocó en las señales: “Los convenios están para cumplirse. Si cualquier gobierno arranca sin cumplir lo que está firmado… ¿qué nos espera?” “Si pudiera hacer lo que propone lo que sucedería es la quiebra del sistema financiero”, dijo Luis Palma Cañé.
Fecha: 29 de julio, 2019
En el marco en que los inversores no saben si quedarse en pesos o migrar al dólar por los temores electorales, Mariano Sardans, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, considera que no se esperan sorpresas en el comportamiento del tipo de cambio y llama a armar una cartera equilibrada de acuerdo a las necesidades de cada ahorrista.
-La gran duda de los argentinos en medio de tanta incertidumbre es saber si invertir en pesos o dólares, ¿cuáles son las inversiones que se están recomendando realizar?
-Lo que siempre se debiese recomendar es lo que finalmente el inversor va a necesitar. Si va a necesitar dólares, lo lógico es realizar colocaciones en dólares (o dolarizadas) respetando los flujos/plazos en los cuales el inversor va a necesitar esas divisas. Lo mismo si el inversor tiene pesos y va a terminar usando esos billetes para pagar impuestos, salarios, servicios o gastos generales en pesos. Especular en una moneda teniendo necesidades financieras en la otra, siempre o en algún momento, termina mal.
En cuanto a las inversiones, en Argentina hay instrumentos de todo tipo para cualquiera de las dos monedas. Desde los plazos fijos tradicionales, las Letes emitidas por el gobierno nacional y los bonos en general. Adicionalmente, están los instrumentos que ajustan por CER o por UVA, los cuales empiezan a ser una novedad y una excelente alternativa para los inversores que quieren tener sus pesos siempre protegidos contra la inflación.
-¿Qué acciones y bonos recomiendan tanto para una cartera conservadora como para una cartera agresiva?
-Lo más agresivo o más conservador depende exclusivamente de lo que el inversor dispone al momento de armar su cartera y en base a esto, los objetivos que quiere alcanzar. Para dar un ejemplo, una persona de 85 años con 10 millones de dólares en el banco puede darse el lujo de colocar todo su dinero en letras del gobierno de los Estados Unidos, las cuales dan muy baja tasa y pagan mucho impuesto, porque de alguna forma su vida financiera ya está resuelta.
Pero no todos los inversores están en esta situación. De ahí que hay que analizar y balancear entre lo que uno dispone, a qué objetivo quiere llegar en cuanto a monto de dinero a cierta edad, y a partir de ahí analizar qué instrumentos permiten llegar a ese objetivo. De ahí que la mayoría de los inversores tienen que sí o sí aceptar riesgo para llegar a esos objetivos. Y, por supuesto, cuando hablamos de riesgos hablamos de volatilidad de precios, de altas y bajas, qué es en definitiva lo que a todos nos pone nerviosos.
Por eso nosotros que tenemos casi 600 clientes, tenemos la obligación de armar 600 carteras totalmente diferentes y personalizadas para cada cliente. Porque por un lado está lo técnico, lo que la cartera necesita para llegar a los objetivos, pero por otro lado el límite a lo técnico siempre es la emocionalidad del inversor. Y lo que nosotros necesitamos es que el inversor, o sea nuestro cliente, duerma tranquilo.
-¿Qué puede pasar con las carteras de inversión si la fórmula de “Los Fernández” muestra una ventaja de 5 puntos porcentuales en las PASO?
-No esperamos que pase demasiado. Hoy en día las encuestas están “manipuladas” esperando lo peor del lado de los inversores. Y quién maneja las encuestas claramente es el Gobierno. En definitiva, los inversores están esperando, ya descuentan que va haber una ventaja positiva del lado de Fernández/Fernández.
-¿Qué considera que pueda pasar con el dólar?
-Vemos el dólar muy contenido, fundamentalmente porque el tipo de cambio real multilateral está en niveles de equilibrio. Pero por otro lado está la situación de la debilidad que presenta el euro y el dólar a nivel mundial, lo cual está produciendo una apreciación de todas las demás monedas, entre ellas el peso argentino. Si a esto se le agrega que el Banco Central les está brindando a los ahorristas una tasa positiva de 20 puntos, no hay incentivos en el mercado para ir al dólar.
-¿Pueden bajar más las tasas de interés?
-Sí, claramente hay un gran espacio para bajarlas. De nuevo, considerando que hoy la tasa real positiva (por encima de inflación) al ahorrista es de 20 puntos. Veremos cómo calibra el Banco Central el ir bajando la tasa de a poco, para que no se dispare el dólar más allá de la tasa de inflación.
-¿Qué medidas estima que podría tomar el Banco Central en afectar positiva o negativamente las inversiones?
-Más allá del evento del 28 de diciembre del 2017, que jugó en la credibilidad del Banco Central, las medidas en cuanto a la protección del ahorrista han sido muy positivas. Este gobierno, desde que instaló sus equipos en el BCRA en el 2015, tuvo como objetivo de política monetaria proteger siempre al ahorrista, brindándole tasa positiva. Esto es lo único importante si lo que se quiere es incentivar el ahorro en la moneda local.-
Fecha: 19 de julio, 2019
El 4 de junio, la sala C de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial emitió un fallo para los que seguimos el crecimiento de los fideicomisos en la Argentina.
La entonces compañía de seguros La Economía Comercial constituyó un fideicomiso de garantía, aportando activos propios para garantizar sus obligaciones frente a asegurados, empleados y proveedores. Ciertos gastos y los honorarios del fiduciario (Bapro) eran deducibles de los activos del fideicomiso. La aseguradora (fiduciante) acordó un aumento en los honorarios del fiduciario, tanto antes de la quiebra de aquella como de la revocación de su autorización para operar.
Bapro dedujo esos honorarios con el aumento. Como la aseguradora quebró, sus liquidadores reclamaron al juzgado de la quiebra que se ordenara la restitución de esos montos, argumentando que la fiduciante estaba inhibida judicialmente para disponer de sus activos. Si bien ese impedimento existía, era sobre sus propios activos y los liquidadores se equivocaron al categorizar los activos del fideicomiso como bienes de la aseguradora quebrada.
Cuando el juez de la quiebra les dio equivocadamente la razón a los liquidadores, Bapro apeló la medida. Con buen criterio, fundó su apelación en que la quiebra no alcanzaba al patrimonio del fideicomiso, que había quedado separado. Como tampoco había motivo ni evidencia de extinción del fideicomiso, seguía vigente incluyendo el aumento pactado. Nada tenían que hacer los liquidadores ni el juez de la quiebra.
Tan evidente es esa separación de patrimonios que los liquidadores debieron aclarar ante la cámara que solo reclamaban que se devolviera a la quiebra el aumento.
La Sala C de la cámara dictaminó que “la declaración de quiebra del fiduciante no extingue el fideicomiso”. Aclaró que los fondos del fideicomiso habían dejado de integrar el patrimonio de la aseguradora y sus acreedores no podían tener ninguna pretensión sobre ellos ni discutir el aumento.
Como la ley es clara respecto a que el fideicomiso constituye un patrimonio nuevo y distinto de los activos del fiduciante y del fiduciario, no podemos decir que el fallo sea sorprendente (sí lo fue el del juez de primera instancia). Pero es una sentencia alentadora, y un paso en el camino correcto para la reafirmación del fideicomiso como una herramienta para la protección de activos. Las claves son hacer el fideicomiso en el momento correcto y estructurarlo correctamente para dotarlo de solidez jurídica.
Fecha: 19 de julio, 2019
Sardáns vislumbra un escenario de atraso cambiario en los próximos meses. Ve oportunidades en activos en pesos de corto plazo, para ser diversificadas con activos en moneda dura de corto y mediano plazo.
A menos de un mes para las PASO, los inversores comienzan a definir la cartera con la que van a transitar el periodo electoral, lapso en el que esperan que haya una mayor volatilidad en los activos. Muchos de ellos tienen un potencial interesante si el resultado de las primarias es positivo, pero a la vez el riesgo a la baja resulta significativo. Mas allá del resultado de las elecciones, aún se pueden pensar en inversiones de mediano y largo plazo, sin descuidar los riesgos de corto plazo. Para ello, El Cronista tuvo la oportunidad de conocer la visión de Mariano Sardáns, CEO de FDI Gerenciadora de Patrimonios, quien recomienda una cartera 50% en pesos (apostando a bonos que ajustan por CER y Lecap) y 50% en dólares vía Letes y bonos del tramo corto y largo de la curva.
Antes de elaborar una cartera de inversión, es conveniente tener en claro el panorama tanto global como local. Sobre este punto, Sardáns propone una visión optimista en el plano local, dado que ve un escenario despejado en lo electoral, cambiario y económico.
“La estructura de deuda del gobierno nacional es muy manejable hacia adelante. El ajuste está (casi) hecho. Sólo falta eliminar subsidios en algunos servicios. El mayor temor del inversor es el frente electoral, pero hay varios”indicios”que muestran una victoria del oficialismo y por lo tanto un escenario positivo para el mercado financiero”, explicó el especialista.
Por otro lado, en el ámbito internacional, Sardans remarca que hay incertidumbre por la combinación de una Comunidad Europea con una economía que no despega y el ruido que genera la guerra comercial entre Estados Unidos y China, lo que provoca un escenario inédito, con tasas de interés cero y negativas.
“Esto es una excelente noticia para los países emergentes, y en particular para Argentina. Este escenario beneficia el precio de los commodities que exportan países como el nuestro. También genera una apreciación relativa de las monedas de estos países frente al dólar”, anticipó el CEO de FDI.
Respecto de la estabilidad del tipo de cambio, Sardáns vislumbra un escenario en el cual el dólar no subirá por encima de la inflación.
“En Argentina, tendremos un tipo de cambio que en los próximos tiempos se apreciará o subirá por debajo de la inflación local. En definitiva, estamos hablando de un atraso cambiario respecto del dólar, pero no necesariamente respecto a nuestros socios comerciales y por eso la importancia de prestar atención al Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM)”, dijo.
A la hora de diseñar las inversiones, si bien influyen las cuestiones macroeconómicas locales e internacionales, también las cuestiones impositivas resultan clave.
“Para los residentes argentinos, los títulos locales tienen una ventaja tributaria, y transitoriamente una mejor tasa de interés. Así, la cartera técnicamente óptima para un inversor promedio debe tener títulos argentinos de renta fija (plazos fijos y/o bonos), en una composición de plazos y monedas que refleje las necesidades de cada inversor. Siempre instamos a no especular con las monedas”, dijo Sardáns.
Sobre este punto, el especialista remarca que, quien tenga obligaciones o gastos en pesos debería quedarse en esta moneda, pero siempre asegurándose una tasa de interés lo más alta posible por encima de la inflación. Y quienes tienen obligaciones en dólares no deberían invertir en pesos dado que el tipo de cambio siempre es volátil e impredecible en el corto plazo.
En cuanto a la distribución de moneda dentro del portafolio, Sardans recomienda un 50% en pesos y un 50% en dólares. La cartera se compone de un 25% en Lecap, y 25% en Bonos que ajustan por CER (TC21), para la parte en pesos. El portafolio se completa con un 17% en Letes en dólares cortas, 16% en bonos de la parte larga (el DICA) y 17% en bonos de la parte corta (el Bonar 2022, A2E2).
Por último, el CEO de FDI destaca que todas las carteras deben ser revisadas, tanto en plazos de colocación, emisor del título, impacto impositivo y moneda.
“Quien no lo haga, es muy probable que tenga que vender cada vez más”moneda dura”para comprar los mismos bienes y servicios. El límite a lo técnico es siempre la emocionalidad de cada inversor. Aunque una cartera esté perfectamente diseñada para contraponer o aprovechar el contexto nacional e internacional, buscando siempre alcanzar los objetivos de largo plazo del inversor, no sirve si no le permite a su dueño dormir por la noche para que pueda hacer foco en su mejor inversión: su empresa, su comercio o su puesto de trabajo”, explicó.
Fecha: 18 de julio, 2019
Sardáns vislumbra un escenario de atraso cambiario en los próximos meses. Ve oportunidades en activos en pesos de corto plazo, para ser diversificadas con activos en moneda dura de corto y mediano plazo.
A menos de un mes para las PASO, los inversores comienzan a definir la cartera con la que van a transitar el periodo electoral, lapso en el que esperan que haya una mayor volatilidad en los activos. Muchos de ellos tienen un potencial interesante si el resultado de las primarias es positivo, pero a la vez el riesgo a la baja resulta significativo. Mas allá del resultado de las elecciones, aún se pueden pensar en inversiones de mediano y largo plazo, sin descuidar los riesgos de corto plazo. Para ello, El Cronista tuvo la oportunidad de conocer la visión de Mariano Sardáns, CEO de FDI Gerenciadora de Patrimonios, quien recomienda una cartera 50% en pesos (apostando a bonos que ajustan por CER y Lecap) y 50% en dólares vía Letes y bonos del tramo corto y largo de la curva.
Antes de elaborar una cartera de inversión, es conveniente tener en claro el panorama tanto global como local. Sobre este punto, Sardáns propone una visión optimista en el plano local, dado que ve un escenario despejado en lo electoral, cambiario y económico.
“La estructura de deuda del gobierno nacional es muy manejable hacia adelante. El ajuste está (casi) hecho. Sólo falta eliminar subsidios en algunos servicios. El mayor temor del inversor es el frente electoral, pero hay varios”indicios”que muestran una victoria del oficialismo y por lo tanto un escenario positivo para el mercado financiero”, explicó el especialista.
Por otro lado, en el ámbito internacional, Sardans remarca que hay incertidumbre por la combinación de una Comunidad Europea con una economía que no despega y el ruido que genera la guerra comercial entre Estados Unidos y China, lo que provoca un escenario inédito, con tasas de interés cero y negativas.
“Esto es una excelente noticia para los países emergentes, y en particular para Argentina. Este escenario beneficia el precio de los commodities que exportan países como el nuestro. También genera una apreciación relativa de las monedas de estos países frente al dólar”, anticipó el CEO de FDI.
Respecto de la estabilidad del tipo de cambio, Sardáns vislumbra un escenario en el cual el dólar no subirá por encima de la inflación.
“En Argentina, tendremos un tipo de cambio que en los próximos tiempos se apreciará o subirá por debajo de la inflación local. En definitiva, estamos hablando de un atraso cambiario respecto del dólar, pero no necesariamente respecto a nuestros socios comerciales y por eso la importancia de prestar atención al Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM)”, dijo.
A la hora de diseñar las inversiones, si bien influyen las cuestiones macroeconómicas locales e internacionales, también las cuestiones impositivas resultan clave.
“Para los residentes argentinos, los títulos locales tienen una ventaja tributaria, y transitoriamente una mejor tasa de interés. Así, la cartera técnicamente óptima para un inversor promedio debe tener títulos argentinos de renta fija (plazos fijos y/o bonos), en una composición de plazos y monedas que refleje las necesidades de cada inversor. Siempre instamos a no especular con las monedas”, dijo Sardáns.
Sobre este punto, el especialista remarca que, quien tenga obligaciones o gastos en pesos debería quedarse en esta moneda, pero siempre asegurándose una tasa de interés lo más alta posible por encima de la inflación. Y quienes tienen obligaciones en dólares no deberían invertir en pesos dado que el tipo de cambio siempre es volátil e impredecible en el corto plazo.
En cuanto a la distribución de moneda dentro del portafolio, Sardans recomienda un 50% en pesos y un 50% en dólares. La cartera se compone de un 25% en Lecap, y 25% en Bonos que ajustan por CER (TC21), para la parte en pesos. El portafolio se completa con un 17% en Letes en dólares cortas, 16% en bonos de la parte larga (el DICA) y 17% en bonos de la parte corta (el Bonar 2022, A2E2).
Por último, el CEO de FDI destaca que todas las carteras deben ser revisadas, tanto en plazos de colocación, emisor del título, impacto impositivo y moneda.
“Quien no lo haga, es muy probable que tenga que vender cada vez más”moneda dura”para comprar los mismos bienes y servicios. El límite a lo técnico es siempre la emocionalidad de cada inversor. Aunque una cartera esté perfectamente diseñada para contraponer o aprovechar el contexto nacional e internacional, buscando siempre alcanzar los objetivos de largo plazo del inversor, no sirve si no le permite a su dueño dormir por la noche para que pueda hacer foco en su mejor inversión: su empresa, su comercio o su puesto de trabajo”, explicó.