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“Bien asesorado, un ahorrista hoy puede conseguir una tasa del 25% anual en pesos, aproximadamente un 5% más que la tasa de inflación actual y proyectada”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.”
Los pesos vienen pisando fuerte en materia de inversiones. Por ahora, con el dólar planchado por debajo de $16, la opción de apostar en moneda local es la más atractiva. Pero no cualquier activo es igual ni deja el mismo rendimiento real en el bolsillo.
El clásico plazo fijo es el primer instrumento que entra en la mira. Con tasas de interés ubicadas ya por debajo del 20% anual en la mayoría de los bancos de primera línea, estacionar los ahorros en este tipo de colocaciones no luce como lo más acertado, teniendo en cuenta que la inflación proyectada para este año por las consultoras privadas ronda entre 20% y 22%. Es decir que si esos pronósticos se cumplen, el rendimiento real de la inversión sería negativo, con la consecuente pérdida del poder adquisitivo de esos pesos.
Las alternativas hay que buscarlas en otro tipo de instrumentos, también de renta fija, que sin elevar demasiado el riesgo asumido por el inversor le den la oportunidad de capitalizar una ganancia más atractiva.
“Bien asesorado, un ahorrista hoy puede conseguir una tasa del 25% anual en pesos, aproximadamente un 5% más que la tasa de inflación actual y proyectada”, arranca Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI. “Lograr un rendimiento del 25% anual significa que se le gana al dólar en la medida en que su valor esté por debajo de $ 20 de acá a un año”, agrega el especialista.
Pablo Santiago, head of research del Banco Mariva, plantea en primero lugar que “las letras que emite el Banco Central (Lebac) siguen ofreciendo un rendimiento superior al de los plazos fijos”. En la última licitación, las letras del BCRA con vencimiento a 30 días se vendieron en 22,75%; la Lebac con vencimiento a dos meses, en 22,5%, y las que expiran en tres meses, en 22%. Pero, avanza, “si el objetivo es ganarle a la inflación, los únicos activos que lo aseguran son aquellos vinculados al CER (ajuste por inflación)”.
“Actualmente, los bonos con CER con vencimiento en 2020 o 2021 (en referencia a los Bonos del Tesoro Nacional -Boncer) pagan entre 1 punto y 1,5 puntos porcentuales por encima de la inflación del Indec -dice el especialista de Mariva- y la ventaja para el inversor es que mantendrá el poder adquisitivo de su dinero.” La desventaja es que si el Banco Central cumple con sus objetivos de inflación (17% es la meta pautada para 2017) el rendimiento será menor que el de instrumentos a tasa fija.
Para los ahorristas pequeños, que por el monto que invierten no podrían repartir ni diversificar su cartera en varios instrumentos y por eso suelen ir directamente al plazo fijo, los fondos comunes de inversión (FCI) son una opción interesante.
Para apostar en pesos y ganarle al plazo fijo, los recomendados son los de renta fija de corto plazo, conocidos en el mercado como “T+1”. Estos fondos invierten en bonos nacionales y provinciales, letras del Banco Central, en instrumentos de deuda de las empresas (ON) y también en fideicomisos. El mix va variando de acuerdo con la visión del mercado que tenga el gestor, pero siempre siguiendo una estrategia de baja volatilidad. En los últimos 12 meses, estos fondos obtuvieron un rendimiento promedio de entre 25% y 28%.
“En el contexto actual, la estrategia que recomendaría a un ahorrista que no quiera asumir un excesivo riesgo sería diversificar en un mix de tasa y dólar”, dice Maximiliano Gilardoni, jefe de ventas retail de Balanz Capital. Los instrumentos señalados: FCI que combinan diferentes instrumentos en pesos con la ventaja de obtener liquidez inmediata, activos que acompañen la inflación como los bonos CER a corto plazo y también Letes en dólares para balancear la cartera.
Sardáns pone sobre la mesa dos estrategias. La primera apunta a los inversores de menos de $ 500.000, para los que aconseja ir a pleno a los fondos del tipo T+1, que darían una ventaja de aproximadamente 3 puntos porcentuales sobre la colocación a plazo en un banco.
Para los que reúnan un capital por encima de ese piso (que en dólares serían unos u$s30.000) existe la posibilidad de hacer un portafolio taylor made (adaptado a las necesidades del cliente), que se ajuste a sus necesidades. La cartera recomendada en este caso “combina Lebac a 90 días, recolocando el dinero al vencimiento y fideicomisos financieros. “Los pagos mensuales de estos últimos títulos se deberían colocar transitoriamente en fondos money markets T+1 hasta juntarlos con el vencimiento y recolocación de la próxima Lebac”, detalla Sardans.
Otro ítem importante es tomar los recaudos necesarios para mantenerse protegido de una eventual suba del dólar, especialmente teniendo en cuenta las elecciones legislativas de octubre. Aunque hay cierto consenso en que la divisa se movería algo por debajo de la inflación, es mejor estar prevenidos, porque estamos en la Argentina y las tendencias pueden modificarse rápidamente.
“Si bien la inversión en pesos sigue resultando interesante, habrá que ir construyendo posiciones más defensivas de cara a las elecciones para evitar cualquier sobresalto”, advierte Gilardoni.
Para eso, la recomendación de los especialistas, según La Nación, es acomodar una parte del portafolio de inversiones en instrumentos en dólares o “linkeados” a la moneda norteamericana, como es el caso de algunos bonos nacionales y provinciales. Los Bonar 2020, emitidos en dólares, por ejemplo, tienen una TIR de 4,3% anual; yendo a la parte larga de la curva de vencimientos, bonos al 2026 o 2027, por ejemplo, tienen tasas de 7% anual en dólares.

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“Un buen asesor financiero no sólo debe conocer todo con respecto a su área, sino también debe saber sobre impuestos”, comenta Mariano Sardáns, CEO de FDI.”
Muchos de los que han blanqueado o están por blanquear sus tenencias o inversiones en el extranjero se encuentran a días de toparse con una nueva realidad: el cálculo y el posterior pago de impuestos por lo que ganaron en el exterior durante el período 22 de julio 2016 al 31 de diciembre 2016.
Dado que el blanqueo vence este 31 de marzo, el Gobierno ha decidido postergar hasta mediados de junio la fecha límite tanto para presentar las declaraciones juradas de Ganancias y Bienes Personales como para el pago de ambos impuestos.
La complejidad para calcular los impuestos a pagar dependerá del tipo y cantidad de activos que cada contribuyente tiene en el exterior (financieros, inmobiliarios y/o participaciones societarias), de la cantidad de transacciones (compras y ventas) que se hicieron durante el año y del acceso a esa información y a la documentación respaldatoria.
Rápidamente veamos qué se deberá analizar para llegar al monto apagar por el impuesto a las Ganancias:
El cálculo del impuesto a los Bienes Personales es mucho más sencillo; se trata de analizar cada una de las tenencias al 31 de diciembre de 2016 y determinar si están gravadas o exentas del impuesto. La respuesta es fácil, sólo están exentas las tenencias en bonos del gobierno argentino, las provincias y los municipios. Todas las demás inversiones y posiciones están alcanzadas por la tasa del 0,75%.
Asesores y Contadores deberán coordinarse. Indudablemente el equipo que formen Contadores y Asesores será de vital importancia de ahora en más. Un buen asesor financiero no sólo debe conocer todo con respecto a su área, sino también debe saber sobre impuestos. De ahí que la colaboración con los contadores de los clientes no sólo debe estar en facilitarles la información y documentación necesaria, sino también en trabajar en conjunto para lograr una apropiada planificación que ayude al cliente a evitar el camino más gravoso desde el punto de vista impositivo.

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“Con los bonos se tiene una liquidez inmediata y otra opción mejor aún es un plazo fijo en Estados Unidos a 10 años, que rinde 3% anual, que es medio punto más que un bono” explica, Mariano Sardáns CEO de FDI.
La inversión más ultra-conservadora, el bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años, ya rinde algo más (2,52%) que la utilidad que ofrece un departamento (2,5%), de acuerdo al relevamiento que hace Reporte Inmobiliario. “La media histórica bruta fue 11% hasta 2002, después nunca más se recuperó: cambió el paradigma, va a ser muy difícil que se vuelva a las rentas del pasado. Hoy tenés un alto valor de inmueble en pesos, ya que está nominado en dólares. Por otro lado, la renta me la genera en pesos, pero hay una fuerte carga impositiva y altos costos de mantenimiento”, reconoce Germán Gómez Picasso, socio director de Reporte Inmobiliario.
Mariano Sardáns, CEO de FDI, suma que con los bonos se tiene liquidez inmediata, asegurado por el mismo fabricante de los dólares. “Otra opción mejor aún es un plazo fijo en Estados Unidos a 10 años, que rinde 3% anual, que es medio punto más que un bono”.
Rafael Di Giorno, director de Proficio, apunta en la misma línea: “La renta de los departamentos en Argentina tiende a asimilarse a la tasa de un bono del Tesoro de 10 años. En estos últimos años, con las tasas de americanas de 10 años en valores mínimos, la renta de los inmuebles, medida en dólares, alcanzó valores que son la mitad de lo que se lograban en las décadas de los ’80 y ’90”.
A su entender, el que quiere comprar inmuebles por una cuestión de seguridad física paga cierto costo de oportunidad, ya que los alquileres no compensan el rendimiento de un bono.
Sin embargo, mucha gente prefiere este tipo de inversiones porque apuestan a un resultado por tenencia producto de la revalorización.
Altos costos
Por otro lado, el mercado inmobiliario argentino no es muy dinámico, al punto que hay pocas transacciones debido a los altísimos costos de transacción para una compra venta de propiedades.
“Hay tasas de todo tipo, más honorarios de escribanos e inmobiliarias. El combo total encarece mucho las operaciones. El bono es una inversión muchísimo más liquida, pero es para gente que no le tiene miedo a los mercados financieros y tiene una contabilidad ordenada”, advierte Di Giorno.
El bono que uno suele denominar libre de riesgo (acá se refiere uno más el riesgo de crédito) es el UST de corto plazo, pues el bono de EE.UU. de 10 años tiene riesgo de variación de tasas. Pero claramente es mucho más conservador que la mayoría de los bonos de igual madurez.
Riesgos por deudas
Santiago Llull, vicepresidente de Futuro Bursátil, enumera los riesgos asociados de invertir en propiedades para la renta: “Que no te pague el alquiler, que te ocupe el inmueble y lo tengas que desalojar, que te deje deuda de teléfono, luz, agua, gas o expensas, pagar abogados, ejecutar la garantía. Pero explicale a un hijo de inmigrantes que tiene 20 deptos que compre un bono del tesoro”.
Damian Tabakman, presidente de la Asociación Argentina de Profesores y Consultores de Real Estate, cree que de a poco los propietarios van a ir subiendo su pretensión de rendimiento de los alquileres: “Venimos de una larga época de tasas internacionales muy bajas. Eso está cambiando, pero su repercusión sobre el mercado de rentas local no es tan rápido. Se va a acomodar en la medida que la situación económica general mejore. Además el mercado tiene mucha inercia, y no ajusta tan rápido. En resumen, más temprano que tarde los alquileres subirán”.
Gómez Picasso suma agua para el molino del real estate: “El secreto está en saber elegir el momento de entrar, porque el que compra una propiedad piensa en largo plazo y suma esa tasa baja por alquiler (2,5 puntos), más la revalorización anual del activo, que dependiendo del año puede ser de entre el 5 al 10% anual adicional. Con el blanqueo y el crédito hipotecario creciendo es posible que los precios de venta en dólares repunten”.

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“Con los bonos se tiene una liquidez inmediata y otra opción mejor aún es un plazo fijo en Estados Unidos a 10 años, que rinde 3% anual, que es medio punto más que un bono” explica, Mariano Sardáns CEO de FDI.
La inversión más ultra-conservadora, el bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años, ya rinde algo más (2,52%) que la utilidad que ofrece un departamento (2,5%), de acuerdo al relevamiento que hace Reporte Inmobiliario. “La media histórica bruta fue 11% hasta 2002, después nunca más se recuperó: cambió el paradigma, va a ser muy difícil que se vuelva a las rentas del pasado. Hoy tenés un alto valor de inmueble en pesos, ya que está nominado en dólares. Por otro lado, la renta me la genera en pesos, pero hay una fuerte carga impositiva y altos costos de mantenimiento”, reconoce Germán Gómez Picasso, socio director de Reporte Inmobiliario.
Mariano Sardáns, CEO de FDI, suma que con los bonos se tiene liquidez inmediata, asegurado por el mismo fabricante de los dólares. “Otra opción mejor aún es un plazo fijo en Estados Unidos a 10 años, que rinde 3% anual, que es medio punto más que un bono”.
Rafael Di Giorno, director de Proficio, apunta en la misma línea: “La renta de los departamentos en Argentina tiende a asimilarse a la tasa de un bono del Tesoro de 10 años. En estos últimos años, con las tasas de americanas de 10 años en valores mínimos, la renta de los inmuebles, medida en dólares, alcanzó valores que son la mitad de lo que se lograban en las décadas de los ’80 y ’90”.
A su entender, el que quiere comprar inmuebles por una cuestión de seguridad física paga cierto costo de oportunidad, ya que los alquileres no compensan el rendimiento de un bono.
Sin embargo, mucha gente prefiere este tipo de inversiones porque apuestan a un resultado por tenencia producto de la revalorización.
Altos costos
Por otro lado, el mercado inmobiliario argentino no es muy dinámico, al punto que hay pocas transacciones debido a los altísimos costos de transacción para una compra venta de propiedades.
“Hay tasas de todo tipo, más honorarios de escribanos e inmobiliarias. El combo total encarece mucho las operaciones. El bono es una inversión muchísimo más liquida, pero es para gente que no le tiene miedo a los mercados financieros y tiene una contabilidad ordenada”, advierte Di Giorno.
El bono que uno suele denominar libre de riesgo (acá se refiere uno más el riesgo de crédito) es el UST de corto plazo, pues el bono de EE.UU. de 10 años tiene riesgo de variación de tasas. Pero claramente es mucho más conservador que la mayoría de los bonos de igual madurez.
Riesgos por deudas
Santiago Llull, vicepresidente de Futuro Bursátil, enumera los riesgos asociados de invertir en propiedades para la renta: “Que no te pague el alquiler, que te ocupe el inmueble y lo tengas que desalojar, que te deje deuda de teléfono, luz, agua, gas o expensas, pagar abogados, ejecutar la garantía. Pero explicale a un hijo de inmigrantes que tiene 20 deptos que compre un bono del tesoro”.
Damian Tabakman, presidente de la Asociación Argentina de Profesores y Consultores de Real Estate, cree que de a poco los propietarios van a ir subiendo su pretensión de rendimiento de los alquileres: “Venimos de una larga época de tasas internacionales muy bajas. Eso está cambiando, pero su repercusión sobre el mercado de rentas local no es tan rápido. Se va a acomodar en la medida que la situación económica general mejore. Además el mercado tiene mucha inercia, y no ajusta tan rápido. En resumen, más temprano que tarde los alquileres subirán”.
Gómez Picasso suma agua para el molino del real estate: “El secreto está en saber elegir el momento de entrar, porque el que compra una propiedad piensa en largo plazo y suma esa tasa baja por alquiler (2,5 puntos), más la revalorización anual del activo, que dependiendo del año puede ser de entre el 5 al 10% anual adicional. Con el blanqueo y el crédito hipotecario creciendo es posible que los precios de venta en dólares repunten”.

“Un tercio de la cartera en el bono de 7 años es mucha plata. Es preferible estar en un Discount, del que se puede salir cuando uno quiere” explica, Mariano Sardáns CEO de FDI.
La vuelta del `bono mágico`. Nuevamente, se puede ingresar al Sinceramiento Fiscal a través de la compra del Bonar 2023, que obliga a inmovilizar un tercio del dinero blanqueado por cuatro años. Si bien no está entre las opciones más recomendadas, los expertos afirman que es atractiva para quienes no compraron los bonos que permitían congelar la penalidad en 10% ni están dispuestos a pagar la multa en efectivo, que asciende al 15%.
El blanqueo está pronto a llegar a su fin y el Gobierno trata de atraer a los últimos rezagados. Por eso, ayer decidió volver a ofrecer la posibilidad de blanquear a través de la suscripción del Bonar 2023, que había estado vigente hasta fin de diciembre pasado. En el mercado llaman `bono mágico` a este título, ya que evita pagar la multa y solamente requiere inmovilizar un tercio del dinero sincerado durante 4 años. `Estos bonos fueron utilizados por una minoría de los blanqueadores que tenía gran aversión a pagar la multa`, señaló el tributarista Guillermo Pérez, presidente del grupo GNP.
Además de evitar el pago de la multa, el título ofrece un interés de 1% anual, que fue considerado como muy modesto por los especialistas. Eso, sumado a la obligación de inmovilizar una parte del dinero, hizo que muchos contribuyentes eligieran otras estrategias. Así lo comentó Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI: `Un tercio de la cartera en el bono de 7 años es mucha plata. Es preferible estar en un Discount, del que se puede salir cuando uno quiere`. Por otro lado, añadió: `El bono rinde un 1% y no se puede negociar en los primeros 4 años. Luego de ese período, se convierte en un bono negociable a 3 años y tendrá que salir a pelear con los títulos a igual plazo de ese momento. Hoy, la TIR de un bono a 3 años, como el Bonar 2020, es de 4,46%. Con lo cual,ese bono debería caer entre un 9 y un 10% para que el blanqueador lo pueda vender en el mercado : ahí tendrá una pérdida de capital o costo financiero.
Gustavo Neffa, socio de Research for Traders, brindó otro punto de vista: `La AFIP está tratando de tentar a los últimos para que blanqueen. En diciembre, cuando firmó el acuerdo de intercambio de información con Estados Unidos, usó la estrategia del palo. En este caso, está llevando adelante la estrategia de la zanahoria. Es una oportunidad para quien no quiere pagar la multa por blanquear, ya que puede hacerlo a costo cero`. El especialista explicó que el Bonar 2023, en tanto inversión, debe evaluarse en el marco del Sinceramiento Fiscal: `Para quienes tengan perfil de riesgo bajo, es una alternativa interesante porque se exige destinar solo un tercio del capital a activos con riesgo argentino y, además, no es un bono de tan largo plazo`.
En el decreto de ayer, el Gobierno alegó que la decisión de extender el plazo de suscripción del Bonar 2023 respondió a que, con posterioridad al pasado 31 de diciembre, numerosos contribuyentes solicitaron ingresar al Sinceramiento Fiscal a través de la adquisición de estos títulos. Sin embargo, la experiencia de Guillermo Pérez en su estudio no convalidó el argumento: `En estos meses no tuvimos ninguna afluencia significativa de gente que estuviera reclamando por este bono. De hecho, solo tuvimos un cliente que lo eligió para blanquear porque creía que los iba a poder dar en garantía para tomar préstamos pero el sistema financiero no lo aceptó`, manifestó.
Aunque las opiniones de los expertos están divididas con respecto al Bonar 2023, todos coinciden en que la mejor alternativa es pagar la multa (idealmente, comprando uno de los bonos que permite abonar sólo un 10% en lugar del 15%) e invertir el dinero de forma de recuperar el costo de la penalidad. `Conviene pagar la multa y recuperar el monto con Discount o renovando Letes en dólares a 180 días`, afirmó Sardáns. Por su parte, Gustavo Neffa sostuvo: `Entre todas las opciones, la más atractiva es pagar el 10% comprando Global 17 o Bonar 17 y armar una cartera agresiva para recuperarlo en un año y medio. Sin embargo, hay que estar dispuesto a absorber riesgo argentino`. En la misma sintonía, Guillermo Pérez indicó: `No estamos recomendando blanquear a través de estos bonos porque subjetivamente es mejor poder disponer del capital ante un escenario de riesgo`. I Recomiendan el Bonar I 2023 para contribuyentes con perfil inversor de gran aversión al riesgo La estrategia más conveniente, según analistas, es pagar la multa e invertir para recuperar el monto.

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“Desde el punto de vista financiero sigue sin convenir, frente a otros instrumentos del Tesoro: a nadie le gusta estar encerrado cuatro años” explica, Mariano Sardáns CEO de FDI.
El Gobierno extendió hasta fin de mes la posibilidad de suscribir el bono a siete años, que hasta ahora captó unos US$ 660 millones, en el marco del blanqueo fiscal.
El decreto de necesidad y urgencia (DNU) 139/2017, publicado hoy en el Boletín Oficial, cambia la fecha límite para la compra del Bonar 1% 2023 hasta el 31 de marzo de 2017, frente al plazo original del 31 de diciembre de 2016.
Fuentes oficiales indicaron a LA NACION que por este título público se captaron unos US$ 660 millones entre 2000 contribuyentes que lo suscribieron.
Alejo Costa de Puente dijo que “el atractivo del bono estaba muy atado al rendimiento de los bonos argentinos, pero hubo un interés bajo por ahora”.
Mariano Sardáns de FDI dijo que “desde el punto de vista financiero sigue sin convenir, frente a otros instrumentos del Tesoro: a nadie le gusta estar encerrado cuatro años”, el plazo mínimo antes de venderlo.
Pablo Santiago de Mariva también opinó que “hay claros incentivos para elegir otras opciones, aunque lo extendieron porque quieren dar la chance para que la gente no desembolse el cash del 15%, cosa poco probable”.
“Los que todavía no entraron al blanqueo son los más sofisticados, y prefieren el Global 17 o el Bonar 10. En cuanto al blanqueo, lo mejor está por venir, esperamos que haya un monto importante y que termine en 140.000 millones de dólares”, expresó.
El tributarista César Litvin dijo que “es una buena opción en términos impositivos”, mientras que su par Iván Sasovsky admitió que “como los asesores financieros no lo recomendaron, pocos lo suscribieron”.

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“La primera suma de tributos a pagar tendrá relación con lo que quienes adhirieron al blanqueo ganaron por sus activos en el exterior durante el período que va del 22 de julio al 31 de diciembre de 2016” explica, Mariano Sardáns CEO de FDI.
Las épocas de paraíso impositivo tienen hoy, para quienes blanquearon o están por blanquear sus tenencias o inversiones en el extranjero, los segundos contados. A un mes del vencimiento del blanqueo –con fecha el próximo 31 marzo–, y tras la decisión del Gobierno de postergar hasta mediados de junio la fecha para presentar declaraciones juradas de Ganancias y Bienes Personales así realizar el pago de ambos impuestos, llegó la hora de hacer cuentas.
Para saber qué elementos del negocio hay que tener en cuenta para conocer o por lo menos aproximarse al monto a pagar por esos gravámenes, Apertura.com habló con Mariano Sardans, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, quien brindó consejos sobre el tema.
“La primera suma de tributos a pagar tendrá relación con lo que quienes adhirieron al blanqueo ganaron por sus activos en el exterior durante el período que va del 22 de julio al 31 de diciembre de 2016, y la complejidad para calcular esa suma dependerá de varios factores”, introduce el especialista.
Sobre los últimos, Sardans enumera como variables fundamentales al tipo y cantidad de activos que cada contribuyente tiene en el exterior (financieros, inmobiliarios y/o participaciones societarias), la cantidad de transacciones (compras y ventas) que se hicieron durante el año y el acceso a esa información y a la documentación respaldatoria.
Si se quiere obtener una aproximación más concreta al saldo a pagar en materia impositiva, el ejecutivo recomienda seguir una serie de pasos.
En primer lugar, la cabeza de FDI aconseja calcular ganancias y pérdidas realizadas, producto de la compra o venta de cada uno de los títulos (bonos, acciones y/o fondos) que hubo en la cartera durante el año, y analizar si son exentas o gravadas por la alícuota –especial– del 15%. Tras ello, Sardans recomienda mantener registros de pérdidas que no se puedan compensar con ganancias del mismo tipo y generadas durante el período fiscal 2016, a fin de poderlas computar contra ganancias dentro de los próximos cinco años.
Del mismo modo, seguir los cobros de cupones, intereses y/o dividendos, analizando en cada caso si se trata de ingresos provenientes de títulos exentos o gravados, será, según el experto consultado, otra de las tareas a realizar. “Para el caso de dividendos, habrá que llevar control de las retenciones, en caso que hubiese, y tomarlas a cuenta”, aclara Sardans, que a su vez agrega: “Esto último también aplicará para los impuestos pagados en el exterior por los ingresos generados por el alquiler de inmuebles”.
Para el CEO, también convendrá tomar en cuenta para ser deducidos los impuestos pagados en el exterior por ganancias provenientes de la compra o venta de inmuebles.
A la hora de calcular el impuesto a pagar por Bienes Personales, el proceso será mucho más amable. “Se trata de analizar cada una de las tenencias al 31 de diciembre de 2016 y determinar si están gravadas o exentas del impuesto”, comenta Sardans. En cuanto a la mejor forma de realizar esa clasificación, el ejecutivo asegura que la respuesta es fácil. “Sólo están exentas las tenencias en bonos del gobierno argentino, las provincias y los municipios; todas las demás inversiones y posiciones están alcanzadas por la tasa del 0,75%”, revela.

Compartimos la columna de Diario Perfil por Mariano Sardáns, donde analiza si conviene invertir en pesos.
¿Conviene invertir en pesos? Esa es la pregunta que todos se formulan en un año en el que el dólar estuvo planchado, y no hay visos de que aumente su valor. El dólar no sube. La realidad es que siguen entrando dólares (de exportadores y de emisiones de bonos) y éstos se están convirtiendo en pesos. Pero la otra gran razón por la cual no está aumentando el dólar es porque la gente empieza a percibir algo que no sentía hace años, que vale la pena ahorrar en pesos. Desde hace un año, tenemos a un Banco Central que se concentra en brindarle al ahorrista una tasa de interés real positiva, o sea, una tasa de interés que supere a la inflación. Y así como hasta hace un tiempo las personas gastaban porque sentían que los pesos se les `derretían`, actualmente la tasa de interés por encima de la inflación está produciendo el efecto contrario. Bien asesorado, un ahorrista hoy consigue fácilmente una tasa del 25% anual en pesos, aproximadamente un 5% más que la tasa de inflación actual. Y colocar en pesos al 25% anual significa que se le gana al dólar en la medida que su valor esté por debajo de $ 20 por dólar. Si comenzáramos a preguntar quién puede imaginar un dólar a $ 18 de acá a un año, seguramente no habría nadie. Esto tiene que ver con lo que se llama `expectativa`; si no hay expectativas de que suba considerablemente, lo más probable es que no lo haga. En Brasil, Chile y Uruguay, sus residentes ni piensan en dólares. Saben que invirtiendo en sus monedas locales siempre, en el mediano y largo plazo, ganarán mucho más que invirtiendo en dólares. El secreto es que sus bancos centrales les brindan una tasa de interés por encima de la inflación, por ahora a los ahorristas en pesos nos están cuidando, pero aún nos tienen que demostrar mucho más para poder confiar la totalidad de nuestros ahorros en la moneda local.

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“En Brasil, Chile y Uruguay, invirtiendo en sus monedas locales siempre en el mediano y largo plazo ganarán mucho más que invirtiendo en dólares”, comenta Mariano Sardáns CEO de la gerenciadora de patrimonio FDI.
Incertidumbre. Es la palabra que más repiten los analistas, así trabajen en Nueva York, Londres, Tokio, Buenos Aires, San Pablo o Montevideo. Eso es lo que ha generado Donald Trump desde antes de asumir como presidente de Estados Unidos.
“No ha parado de generar incertidumbre”, dijo a El País el CEO de la gerenciadora de patrimonio FDI, Mariano Sardáns.
En ese escenario, los valores de las acciones en las Bolsa de Nueva York han ido hacia arriba y los índices que las consolidan marcan récords. Al mismo tiempo, el dólar —que se preveía se iba a fortalecer— baja frente a monedas de varias partes del mundo, entre ellas el peso uruguayo.
Por otro lado, se estima que la Reserva Federal realizará tres subas de tasas de interés (el precio del dinero), aunque aún no se sabe a partir de cuándo. “No puedo decirles en qué reunión sería”, aseguró, incluyendo la especificación de “si es en marzo o mayo o junio”, dijo su presidenta Janet Yellen.
Entonces, ¿qué hacer con el ahorro? ¿Es mejor tenerlo disponible en cualquier momento, es decir en el “colchón bank”? ¿Conviene depositarlo en un banco a plazo corto (seis meses) o tenerlo en una caja de ahorro a la vista? ¿Se lo puede invertir en algo? Asesores de inversión consultados por El País dan diferentes pistas al respecto: no guardar el dinero en el colchón, ni un plazo fijo bancario. Es que en ambos casos implicará perder dinero porque el monto ahorrado hoy podrá comprar menos bienes y servicios mañana, debido a la suba de precios.
Para Juan Manuel Pazos, analista del departamento de Estrategia y Research de Puente “hay que tener una posición en dólares, no demasiado larga, para evitar el riesgo de que una suba en las tasas de interés de Estados Unidos implique tomar pérdidas de capital”.
En ese sentido, dijo que los bonos globales con vencimiento en 2024, 2025 o 2027 son los adecuados.
También hay que “tener una porción del ahorro en pesos, y ahí nos tiende a gustar los bonos en Unidades Indexadas (UI) a la inflación, en particular el (que vence en) 2018”. Los títulos en UI aseguran que habrá una ganancia en términos de poder de compra, ya que pagan un interés por encima de la suba de precios.
“Teníamos la sensación de que el precio de mercado del bono no estaba reflejando toda la información que conocíamos: ajuste de tarifas, la reversión del UTE Premia y eso iba a dar una inflación superior a 2% en enero. Este bono estaba rindiendo 5,6%, 5,7% al año a principios de enero. Era un número muy alto. Ese bono iba no solamente a aportar la ganancia de la inflación más la tasa de interés, sino ganancias de capital a medida que el rendimiento bajara. Hoy ese bono está rindiendo abajo de 5%”, graficó Pazos.
“Hay alternativas de bonos más largos en UI, como el (que vence en) 2028. Están a rendimientos muy atractivos, tendrían que bajar y captan la tasa de inflación igual”, añadió.
Pazos explicó que “un bono en UI es un bono en pesos más un seguro parcial de tipo de cambio. Una suba del dólar, un bono en UI parcialmente la captura porque a mayor tipo de cambio, mayor inflación”.
Cuándo a Sardáns se le pregunta en qué invertir dice: “¿acciones? Sí. Es el componente que te cubre de la inflación en dólares. ¿Cuánto de acciones, cuánto de bonos? Tiene que ver con la personalidad de cada uno, no hay una receta de inversión para todo el mundo”.
En ese sentido, señaló que “el argentino tiene generalmente un 25% invertido en acciones, el brasileño puede llegar hasta 40%. El uruguayo es muy conservador, tiene un 10% en acciones, un 15% como mucho y el resto todos bonos”.
Razonó que “hoy, la mayoría de los mercados están inflados. ¿Qué mercado está superinflado? Estados Unidos, el tema Trump llevó a los récords en los índices”.
“Así que vemos valor en Brasil, en México que cayó mucho, en Japón y en Europa en general”, afirmó. Por eso recomendó invertir en acciones en esos mercados.
“En el tema bonos, lo primero es a qué plazo. Si vamos muy corto, podemos ganar muy poquito, pero si vamos muy largo y hay una suba de tasas nos hace pelota la cartera”, dijo Sardáns.
“Al uruguayo, le convienen los bonos uruguayos porque están exceptuados de IRPF. Un bono uruguayo que dé 4% de interés y un bono peruano que dé 4% no es lo mismo. El bono uruguayo es aún más rentable si da 3,50% de interés, porque está exonerado de IRPF y el otro no”, añadió. Ahí Sardáns dijo que “haría una escalera: una parte a no más de dos o tres años, otra parte a no más de seis años y otra parte a no más de ocho años”.
“En Brasil, Chile y Uruguay, invirtiendo en sus monedas locales siempre en el mediano y largo plazo ganarán mucho más que invirtiendo en dólares”, expresó.
“El ahorrista uruguayo, por ahí no en los últimos dos años, pero sí en los anteriores hizo mucha diferencia invirtiendo en pesos o en Unidades Indexadas a la inflación. Uruguay demuestra que vale la pena colocar en moneda local. Ahora, ¿en qué porcentaje? Depende de cada uno”, dijo Sardáns.
Sugirió que “una porción debe ir en pesos y otra en UI porque en el largo plazo, cuando te jubiles, vas a necesitar que tu inversión crezca manteniendo el poder adquisitivo. Cuando tenés un banco central que paga tasas de interés reales positivas, siempre te conviene invertir en moneda local más que en dólares. Aunque en un año (el dólar) te pegue el salto de $ 19 a $ 30, es un año, al otro ya no salta tanto”.
“En UI iría a dos, tres años y en pesos a seis meses” y renovando esas inversiones al vencimiento, aconsejó.
Basta con acercarse a un corredor de bolsa para poder comprar bonos, letras y notas. Para ello, el capital ahorrado exigido varía, pero hay corredores que aceptan desde US$ 5.000 en adelante. Hay que tener en cuenta que el corredor cobrará una comisión por administración y custodia de los títulos en los que se invierta y que esta es un porcentaje del monto invertido (puede variar entre 1% y 2,5%).
Además, el corredor estará atento a cuando venza el título y le preguntará si quiere renovarlo o prefiere hacerse del capital más los intereses. Otra característica es que el bono, letra o nota se puede vender en cualquier momento si se necesita el dinero en el mercado secundario.
Si se tiene poco dinero ahorrado (o se quiere probar cómo funciona) se pueden invertir desde $ 50 en fondos como SURA o el Fondo Valores. Una persona invierte en una cuotaparte del fondo y a su vez el fondo adquiere bonos, letras del Banco Central y certificados de depósitos de bancos para generar una ganancia al cuotapartista.
Estos fondos tienen un retorno (descontada la comisión) de entre 9% y 10% —hay algunos que pueden dar algo más—, con lo que sirven para mantener el poder de compra y ganar algo más. La ventaja que tienen es que son muy simples, ya que se puede abrir una cuenta en cualquier local de RedPagos solamente con la cédula. Además, se puede salir en cualquier momento.

Compartimos la nota de Apertura con comentarios de Mariano Sardáns, donde responde un cuestionario propuesto por la revista para su nota de cierre, donde CEOs de distintas empresas se suman al “juego” y participan.
¿A quién le hackearía la cuenta de Twitter? ¿Por qué?
IGNACIO ÁLVAREZ SÁEZ: A Donald Trump. EMILIANO BONFIGLIO: A Donald Trump, porque cualquier absurdo que pongas puede parecer verdad. MARTÍN CÓCOLO: A Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela. Me haría pasar por el `Comandante Chávez, convocaría a una cadena nacional y sería trending topic. FERNANDO FRIED: A algún amigo pero sólo para hacerle una broma a un conocido en común: lo arrobaría con algún comentario gracioso desde su cuenta, ¡y después le seguiría la corriente! MARINA GIMÉNEZ: A Donald Trump, para intentar revertir el daño reputacional que le ocasionó a su país y a toda América. PABLO GONZÁLEZ: A Patricia Bullrich, ah no… eso ya pasó. ROXANA KAHA- LE: A nadie, soy abogada y es una actividad ilegal. HERNÁN LIZENBERG: A Cristiano Ronaldo, porque me encantaría que su cuenta `escriba` que Messi es el mejor jugador de la historia. AXEL MÁRQUEZ MIRANDA: Como amante de las redes sociales elegiría a un/a youtuber de relevancia para saber cómo se vive en carne propia que te escriban todo el tiempo sobre tus posteos y estés casi sin poder separarte del mundo virtual. QUINO ONE- TO GAONA: A Jorge Rial o a Luis Ventura. Me gustaría ver los chismes que les llegan por DM. MARIANO SARDÁNS: A Jorge Rial, para inventar historias sobre algunos famosos impresentables. FERNANDO SOSA: Sin lugar a dudas, la cuenta de Candelaria Tinelli. ¿Por qué? Al igual que al resto del mundo, me gustaría no tener que ver su próximo tatuaje nuevo. PATRICIO VEGA: A Emma Stone. Para que me mande un beso a mí.
¿En cuánto le cambió la vida la eliminación de los feriados puente?
IGNACIO ÁLVAREZ SÁEZ: En un 16 por ciento. EMILIANO BONFIGLIO: En mi caso, agradecido de que hay más días laborables. Además, nunca aproveché los feriados puente por la cantidad de gente que suele juntarse en los lugar turísticos. MARTÍN CÓCOLO: Bastante, ahora estoy pensando en sacar abono en las playas del Gobierno de la Ciudad. FERNANDO FRIED: No mucho, quizás haya menos escapadas de fin de semana. MARINA GIMÉNEZ: Creo que me dará más equilibrio. Trabajé igual en muchos de los feriados puente y se desordenan más los tiempos familia-trabajo. Cuando estás con la familia, hay que estar con la familia, ¿no? #Balance. PABLO GONZÁLEZ: Me vinieron bárbaro, menos chances de ver a mi suegra. ROXANA KAHALE: En nada, necesitamos trabajar cada vez más para salir adelante. HERNÁN LIZENBERG: Voy a tener que reprogramar asados y reuniones de amigos, ¡porque esas cosas no se suspenden! AXEL MÁRQUEZ MIRANDA: En nada o no mucho, simplemente se van a trabajar más días y se van a tener menos para descansar. QUINO ONETO GAONA: Cambiar la vida no me pasó. Pero me arruinó dos horas y media de la mañana. MARIANO SARDÁNS: Como workaholic, me subió un 4,93678 por ciento la productividad anual. FERNANDO SOSA: Ya me siento cansado. PATRICIO VEGA: Se va menos gente y hay más cola en el supermercado.
¿Cuál fue el primer cambio que hizo Donald Trump en el Salón Oval?
IGNACIO ÁLVAREZ SÁEZ: Colgó su foto en la pared. EMILIANO BONFIGLIO: Sacó el cuadro de Martin Luther King y puso el de Winston Churchill. MARTÍN CÓCOLO: Seguramente agregó una silla en la mesa para su peluquero personal. FERNANDO FRIED: No sé, supongo que algún retrato de él en tamaño real con su característica cabellera. MARINA GIMÉNEZ: ¡Te lo respondo después de backearle la cuenta! PABLO GONZÁLEZ: El inodoro. ROXANA KAHALE: Volvió a poner un busto de Churchill. HERNÁN LIZENBERG: Creo que una de sus primeras modificaciones debe haber sido quitar todos los objetos importados y cambios a nivel decoración. AXEL MÁRQUEZ MIRANDA: Seguro que los primeros cambios que hizo fueron decorativos. Debe haber puesto su impronta y su gusto en el salón más famoso del planeta. QUINO ONETO GAONA: Las cortinas. Puso unas doradas en vez de las carmesí. Divino quedó todo. MARIANO SARDÁNS: Instaló el sillón de peluquería y los aditamentos para hacerse la carmela. FERNANDO SOSA: Cambió la clave de Wi-Fi a una más fácil. 1,2,3,4 por ejemplo. PATRICIO VEGA: Levantó un muro en el comedor para los que quieren comer tacos y burritos.
IGNACIO ÁLVAREZ SÁEZ: Fundador de Logan. EMILIANO BONFIGLIO: Gerente de Anclaflex. MARTÍN CÓCOLO: Director de Temptech. FERNANDO FRIED: Gerente de Marketing de Alcatel. MARINA GIMÉNEZ: Gerente de Comunicación del IAE Business School. PABLO GONZÁLEZ: Director operativo de Sport Works. ROXANA KAHALE: Socia de Kahale Abogados. HERNÁN LIZENBERG: Gerente de Kromacolor Pinturerías. AXEL MÁR- QUEZ MIRANDA: Manager de CX. QUINO ONETO GAONA: Director General Creativo de Rapp Argentina. MARIANO SARDÁNS: Presidente de FDI. FERNANDO SOSA: Director General Creativo de La Comunidad. PATRICIO VEGA: Presidente de Laboratorio de Guión.