Categoría: FDI en los Medios

Cronista.Com: Mañana se podrán comprar dólares en la Bolsa más baratos que en el banco

 

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“La compra y venta de dólares a través de la bolsa, es producto de la combinación de la compra/venta de especies denominadas en pesos y en dólares.” explica, Mariano Sardáns CEO de FDI.

Mientras el dólar blue cotiza a $ 16,45, el minorista varía según el banco que se elija. El mejor precio lo suele tener el Nación, que ayer cerró $ 15,70, el mismo valor que el HSBC. El Credicoop cerró a 15,72 (haciéndolo por la Web, sino por mostrador $ 15,75) y el BBVA Francés a $ 15,76 (por web, sino $ 15,77 en ventanilla). Luego, el ICBC, el Patagonia, Itaú y Macro lo tenían $ 15,80. El Ciudad tenía $ 15,80 pero por Internet, sino $ 15,85 por mostrador, mismo precio que Supervielle, mientras Piano vendía a $ 16.

Sin embargo, hay una manera de comprar dólares más baratos, como si fuera al por mayor, pero con sólo adquirir u$s 1000. Hay que ir a una sociedad de bolsa o al área de Inversiones y abrir una cuenta comitente en el banco. Mañana a las 10 el Ministerio de Finanzas abre la recepción de ofertas por la licitación de las Letras del Tesoro (Lete) en dólares, que finalizará pasado mañana a las 15. El monto a licitar será de hasta u$s 750 millones para cada una de las Letras.

Lo interesante es que es una forma de comprar dólares a un precio mucho más tentador que el minorista.

En lugar de pagar $ 15,76, que fue el promedio de ayer informado por el BCRA, se hace a 15,52, lo que representa $ 0,24 menos.

Esta Lete es a un plazo de 95 días y paga un interés del 2,85% anual. Por lo tanto, el 26 de mayo el inversor tendrá los billetes en su mano que habrá comprado a $ 15,41. La otra alternativa es la Lete a 186 días, que rinde 3,35% anual, por lo que el 25 de agosto el ahorrista habrá comprado dólares a $ 15,27.

Atesoramiento pre-electoral

Si alguien quiere adquirir billetes para guardarlos esta es una opción, en especial porque su vencimiento es antes de las elecciones de octubre. Y el consenso que hay en la City es que el billete no tendrá grandes variaciones hasta recién después de la contienda electoral. En caso de que el oficialismo pierda, puede llegar a escalar, pero recién en noviembre, cuando el inversor ya tenga los billetes en su poder.

El Mercado de Valores presenta variadas formas para poder comprar y vender dólares, así como también para transferir hacia el exterior y desde el exterior a la Argentina, sin necesidad de usar el sistema bancario. “La compra y venta de dólares a través de la bolsa, conocida popularmente como dólar MEP, es producto de la combinación de la compra/venta de especies denominadas en pesos y en dólares. De igual manera se conforma el tipo de cambio del contado con liquidación, operación que se usa para girar al exterior o ingresar divisas a Argentina”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.

Dólares a menos de $ 6

Para quien desea adquirir dólares para atesoramiento, lo recomendable es comprar un bono argentino con pesos. Por ejemplo, el PARA, que vence en diciembre de 2038, es una forma de adquirir billetes para esa fecha a $ 5,71, al calcular los pagos de intereses y de capital. Con el DICA, que vence en diciembre de 2033, es un modo de conseguir ‘lechuga’ a $ 8,40. El AY24 es un modo de comprar dólares a mayo del 2024 a $ 12,71. Con el AO 20 se adquiere moneda estadounidense a $ 13,44 en octubre del 2020. Con el GJ17, que vence en junio de este año, se compra a $ 15,40, y con el AA 17, que vence en abril, se lo hace a $ 15,44. Al tener un mercado secundario, el inversor puede vender el bono en cualquier momento, sin necesidad de mantenerlo a finish.

Infonegocios: “Invertir hoy en inmuebles es peor que dejar dólares en una caja de seguridad” (la mirada de un gerenciador de activos)

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“Si algún cliente quiere invertir en ladrillos le aconsejamos hacerlo en otros mercados. Contando todos los https://www.fdinternational.com/wp-content/uploads/2017/04/infonegocios-07-02.pdfcostos impositivos, Argentina es muy cara y con una renta pobre” explica, Mariano Sardáns CEO de FDI.

Antes que nada, digamos lo importante: la remuneración de Mariano Sardáns (foto) no depende de comisiones bancarias o bursátiles. Su trabajo en FDI es administrar patrimonios y -en ese sentido- habla con el cerebro y no desde la conveniencia de su bolsillo.

Invertir en inmuebles hoy en Argentina es enterrar la plata -dice sin sobresaltos-; el sistema con el que se construye en el país es terriblemente ineficiente. Si algún cliente quiere invertir en ladrillos -agrega- le aconsejamos hacerlo en otros mercados. Contando todos los costos impositivos, Argentina es muy cara y con una renta pobre”.

Para Sardáns, el mercado inmobiliario (como inversión, no como bien de uso propio) “no se mueve ni se va a mover con estos valores por m2”. Por eso, augura una brusca caída de precios que lleve los actuales US$ 2.200 por m2 a valores más equiparables a otros mercados donde cuesta US$ 1.000 el m2.

“Cuando alguien invierte en inmuebles, tiene que mirar eso como un bono; si no lo mira así, está jodido”, sintetiza.

En ese sentido, admite que muchos clientes le piden detalles sobre la evolución de una inversión financiera, pero esos mismos clientes no saben si la inversión que hicieron en ladrillos fue rentable o ruinosa.

Incluso su mirada es crítica en relación a una reactivación del mercado del usuario final vía créditos hipotecarios: “a estos valores del m2, llegar a una vivienda es muy complicado”.

– ¿El alto costo de la construcción a qué se debe, a una mala gestión, a la mano de obra…?
– Creo que es el sistema integralmente; la mano de obra es evidente que está mal utilizada si la pongo a hacer una pared con ladrillos y luego a romperla para pasar un caño de luz. Hacer una loza lleva tiempo de fraguado y el tiempo siempre es dinero. No hay mucho misterio: miremos cómo construyen en otros países en tiempo y costos…

– Entonces, ¿invertir US$ 100.000 en inmuebles es un mal negocio?
– Muy malo. Con suerte dará en una renta del 4% anual y a la hora de venderlo nadie te garantiza no perder plata. Yo te aconsejaría que guardes el dinero en una caja de seguridad antes que eso.

Qué hace FDI
FDI es una empresa con un equipo de 23 personas en Buenos Aires cuya misión es gerenciar patrimonios. “Nuestro modelo de servicio es “Fee-Based” (muy usado en EE.UU. y Europa pero casi inexistente en la región): los ingresos provienen 100% de los honorarios que pactamos con cada cliente en particular. Es un sistema opuesto al aún existente en la región donde las compañías de asesoramiento financiero basan sus ingresos en las comisiones que reciben de las instituciones financieras por la venta de sus productos. Esto puede provocar que determinados productos puedan ser recomendados más por las comisiones que generan que por el beneficio que tiene para el cliente”, explican.

En ese camino, aseguran que “el resultado para el cliente es la tranquilidad de saber que, cuando recomendamos una inversión, una operación o un instrumento financiero es porque estamos convencidos que es lo mejor para él”.

Una de las tareas frecuentes de FDI es constituir fideicomisos que “blinden” un patrimonio de ataques de terceros, sean éstos exesposas, supuestos herederos o demandas varias tan corrientes en hoy en día.

“Nuestro trabajo es ideal hacerlo cuando está todo bien y previendo situaciones futuras. Si uno viene a hacer un fideicomiso después de mandarse una macana, eso es suceptible de ser invalidado”, aclara Sardáns.

 

Radio Millenium: Compartimos la entrevista a Mariano Sardáns en el programa “Que pague el que sigue”, de Diego Cabot y Florencia Donovan.

 

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Hoy charlamos sobre lo qué hay que hacer para que Argentina “Blanquee” los alquileres. Los alquileres y el nuevo régimen de ganancias.

El Observador: La economía uruguaya con saldo positivo en la era Macri

 

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“Con la salida del cepo cambiario volvió a fluir el intercambio comercial y de servicios. Este verano, en Punta del Este, los precios estaban iguales y en algunos casos más baratos” comentó, Mariano Sardáns CEO de FDI.

Hace poco más de un año, con el cambio de gobierno en Argentina, se renovaron las expectativas de Uruguay respecto al futuro de la relación bilateral. La asunción como presidente de Mauricio Macri creó desde el principio otra atmósfera entre ambos gobiernos y dejó ver un horizonte mucho más despejado que en el pasado para los intereses locales.

La apertura al diálogo y la disposición a atender las inquietudes de las autoridades locales ha sido una característica desde el comienzo, por ejemplo en el terreno comercial. Pero también hubo, en el terreno cambiario y tributario, acciones que afectaron directamente a la economía uruguaya.

Expectativas desmesuradas

Tratar de recomponer el flujo comercial con la vecina orilla fue uno de los objetivos que Uruguay salió a buscar desde el arranque del nuevo mandato de Macri en diciembre de 2015. Las restricciones para importar dispuestas por el gobierno de la expresidenta Cristina Fernández durante buena parte de su mandato habían pegado fuerte en el sector exportador e incluso fueron el golpe de gracia para empresas de la industria manufacturera.

La llegada de Macri al poder suponía el fin de las políticas proteccionistas. El entusiasmo se apoderó de los empresarios uruguayos a partir de 2016, a tal punto que se generaron expectativas –algo desmesuradas a la luz de los resultados– de lo que podía pasar en lo inmediato.

“Teníamos una expectativa mayor. En cierto sentido mejoró el diálogo, cambiaron los interlocutores, pero el portero sigue siendo el mismo”, dijo a El Observador semanas atrás el presidente de la Comisión de Comercio Exterior de la Cámara de Industrias (CIU), Rafael Sanguinetti.

Si bien apenas asumió el nuevo gobierno Argentina anunció que se automatizaría la aprobación de la mayor parte de las licencias de importación, lo que facilitaría el ingreso de bienes a ese país, esto no ocurrió, según Sanguinetti.

Aunque se eliminaron los permisos conocidos como DJAI (Declaración Jurada Anticipada de Importación), se colocaron trabas alternativas con licencias no automáticas que, a diferencia de las anteriores, se terminan aprobando, pero pueden demorar hasta dos meses. Además de las licencias no automáticas se establecieron cupos limitados para la importación de bienes, lo que frena el ingreso al mercado argentino.

Más allá de esas dificultades, en el fondo los empresarios saben que es un mercado al cual pueden volver a apostar porque las reglas son más claras y estables que en el pasado. Aunque llevará tiempo recuperar clientes, la relación empezó lentamente a revitalizarse.

El otro desafío nada menor está en afinar el lápiz para que la producción vuelva a ser competitiva. Un punto no menos relevante fue el levantamiento de la medida que prohibía trasbordos de carga argentina en puertos uruguayos. Ya en el primer semestre de 2016 se comenzó a recuperar volumen de negocios.

El turismo de parabienes

Mucho se habló en los meses previos a la asunción de Macri sobre qué pasaría con la política cambiaria y cómo eso podía pegar, por ejemplo, en la actividad turística uruguaya.

Si bien una de las primeras medidas que tomó el gobierno de Macri fue levantar el cepo cambiario, el ritmo de las reformas económicas se moderó de forma considerable. Con buena parte de las baterías que apuntaron a reducir la inflación, el ajuste cambiario en la vecina orilla quedó en segundo plano y el país vecino profundizó su atraso cambiario.

“Los que mueven la aguja (en el turismo) sin ninguna duda son los argentinos”. Luis Borsari, Director de Turismo de la Intendencia de Maldonado.
Eso tuvo como contrapartida que un importante aumento de la capacidad de compra de los argentinos en Uruguay impactara favorablemente en la temporada en curso. Los primeros números divulgados por el Ministerio de Turismo muestran que en los primeros 10 días de enero ingresaron al país 26% más argentinos que un año atrás. Incluso, por primera vez en mucho tiempo la mayoría de los operadores turísticos hablan con satisfacción sobre el desarrollo de la temporada de verano y las proyecciones apuntan a que terminará siendo una de las mejores zafras de la historia.

En los últimos años siempre había algún nubarrón sobre la temporada de verano en Uruguay. Las restricciones cambiarias impuestas por el gobierno kirchnerista o antes el corte de puentes por el conflicto con la entonces llamada Botnia fueron un dolor de cabeza para la actividad turística.

“Con la salida del cepo cambiario claramente volvió a fluir el intercambio comercial y de servicios. Uruguay con la suba del dólar ganó competitividad. Este verano, en Punta del Este, los precios estaban iguales y en algunos casos hasta un poco más baratos”, dijo a El Observador el director de la gerenciadora de patrimonios FDI, Mariano Sardáns.

“Es difícil encauzar otra vez un flujo comercial como el que teníamos antes, porque algunas de las empresas que exportaban a Argentina cerraron” . Teresa Aishemberg, Gerenta general de la unión de exportadores.

Para el experto argentino, hoy no hay motivos para pensar en una valorización del dólar en el vecino país que amenace la competitividad cambiaria de Uruguay, pese a que un dólar más alto forma parte de los pedidos de los industriales.

“Ya se está viendo que sin obligar a los exportadores a liquidar, el dólar no sube. Va a haber una gran masa de dinero entrando y yendo a la economía real, principalmente en el área de energías alternativas, como la eólica y solar, sumado a inversión de otras empresas. (…) La plata recién está empezando a entrar de a poco, por eso ni sube el tipo de cambio ni va a subir”, apuntó.

Qué pasa con las inversiones

Para los inversores que en el pasado habían apostado por tierras uruguayas, hoy las oportunidades están nuevamente del otro lado del charco. Eso lleva a que muchos vendan o intenten hacerlo, aunque la dificultad está en encontrar compradores.

“Al hombre de campo hoy le conviene toda la vida, por logística, por costos, por diferentes cosas, volver a Argentina. En la mayoría de los cereales no tiene retenciones, solo quedan en la soja. (…) El argentino fue cuando le pusieron retenciones y un mercado de cambios que regulaba todo. Entonces, en ese momento, la rentabilidad del campo uruguayo con sus costos resultaba más conveniente, incluso después de impuestos”, afirmó Sardáns.

En el caso de la inversión inmobiliaria, tradicionalmente tentadora, se sigue dando que el argentino observa a Uruguay como un país con reglas de juego que se conservan, pero hay otros aspectos que ya no lo convencen tanto.

US$ 378 millones

Sumaron las ventas de productos uruguayos al mercado argentino en 2016, un 0,64% menos que durante 2015.

Para el experto, el motivo por el cual la inversión inmobiliaria está parada son los altos costos de la construcción, que son elevados en comparación con otros países. Eso le quita atractivo al negocio de compraventa y de renta. “Hoy cualquier inversor medianamente informado ni loco hace ninguna inversión en Uruguay, pero tampoco en Argentina. Hay otros países donde el costo es más barato y la renta es más alta. (…) Hasta que el costo de la inversión no caiga y haya inquilinos eventualmente con poder adquisitivo suficiente que pueda generar más renta, los inversores no van a volver”, sostuvo.
Con el cambio de autoridades y las modificaciones económicas en Argentina, los operadores esperaban que el sector recobrara el dinamismo y saliera del enlentecimiento que muestra la actividad hace ya unos cinco años, cosa que hasta ahora no se ha dado.

Blanqueo y salida de depósitos

Desde junio y hasta diciembre de 2016, los depósitos de no residentes (el 80% son de argentinos) cayeron en unos US$ 1.000 millones, de US$ 4.552 millones a US$ 3.550 millones. Solo en diciembre se fueron del sistema financiero uruguayo US$ 455 millones pertenecientes a argentinos, según informó el diario El Cronista del vecino país.

Se trata de depositantes que optaron por salir del sistema financiero uruguayo y no ingresar al blanqueo de capitales. En su mayoría eran pequeñas cuentas de US$ 20 mil o US$ 30 mil que podrían haber sido blanqueados sin multa alguna, pero ocurre que cualquier contador no cobra menos de US$ 300 por el trámite de sinceramiento. Así, la mayoría prefirió llevarse el dinero.

Esta pérdida de depósitos, sin embargo, no tiene consecuencias para el sistema bancario uruguayo dada su fortaleza y liquidez.

En suma, las medidas del gobierno argentino mantienen un saldo favorable a un año de asumir, con los operadores turísticos como los más beneficiados y los agentes inmobiliarios como los más desfavorecidos.

La Nacion: El culebrón de los alquileres

 

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“Para blanquear el cien por ciento del negocio del alquiler, habría que aplicar la solución de Uruguay: Por ley, el propietario pierde el derecho al desalojo si no registra el contrato”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.

Esta semana el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad, salió al ruedo y volvió a poner en el tapete el tema de los alquileres. Insistió en la necesidad de sincerar el negocio, y hasta compartió su mail personal para recibir denuncias.

La realidad es que en la práctica la mayoría de los propietarios tienen declarados sus inmuebles, pero no el negocio de renta. Abad recordó que la nueva ley de impuesto a las ganancias, aprobada a fines de diciembre, permite que quien alquila pueda deducir hasta 40 por ciento de lo que paga por mes, con un tope de hasta S 4331 al mes o $ 51.967 al año. `En términos prácticos esto quiere decir que el inquilino paga la tasa máxima de Ganancias, que es del 35 por ciento, puede ahorrarse hasta un máximo de $ 1515 mensuales o de $ 18.180 anuales`, explica el especialista Santiago Sáenz Valiente, director del estudio homónimo. Una exigencia clave es que la persona no sea propietaria de otro inmueble ni siquiera en un porcentaje. Es decir, si tiene una familia numerosa y alquila su unidad pequeña por otra de mayor dimensión, la deducción no corre. Además tendrá que presentar la factura del alquiler -que le de el propietario- y enviar la copia del contrato de alquiler a la AFIP.

El `blanqueo` de este negocio puso los nervios de punta a los empresarios del sector, quienes están convencidos que podría afectar con una baja en la venta de propiedades. El tema preocupa porque ante la ausencia de líneas de crédito con tasas bajas o de sencilla calificación – fundamental para que la clase media o baja acceda a la compra de una casa- la demanda de propiedades está centrada en inversores que buscan refugiar su capital. Y que están desconformesconlarentaanualen dólares que deja el alquiler: alrededor del 3,5 por ciento.

El incentivo de la deducción para el inquilino generaría tensiones en las negociaciones por la presión que pondrán los propietarios de pasar los nuevos costos al valor del alquiler. Hoy quien tiene una propiedad declarada y la alquila paga Ganancias o es monotributista. En este último caso, siempre que tenga menos de tres propiedades en alquiler o perciba hasta $ 700.000 al año por renta de inmuebles. `En este caso estamos hablando de una propiedad de un alquiler mensual que supera los $60.000 por el que el propietario tiene una cuota impositiva que ronda los 2900 pesos`, agrega Sáenz Valiente. A estos costos hay que sumar el impuesto a los ingresos brutos, que ronda el 3,5 por ciento dependiendo de las jurisdicciones, cuando el valor del alquiler supera los $8000.

Por otra parte, los dueños de inmuebles perciben un impacto en el impuesto sobre los bienes personales. Es decir, cada bien pondera en su declaración jurada que para el período fiscal 2016 tiene unaalícuota del 0,75 por ciento cuando se superan los $ 800.000 de valor fiscal, del 0,50 por ciento para 2017 cuando se exceden los $ 950.000 y a partir de 2018 del 0,25 por ciento con un mínimo no imponible sobre $ 1.050.000.

Más allá del anuncio, quienes están en la cancha aseguran que la deducción no cambiará el escenario actual. Elahorro de hasta $1500mensuales no incentivará al sinceramiento del negocio y pocos son los que declararán el alquiler. Para evitar esto, Mariano Sardáns, director de la gerenciadora de patrimonios FDI plantea la solución aplicada por Uruguay para blanquear el 100 por ciento del negocio de alquiler. `Por ley, el propietario pierde el derecho al desalojo si no registra el contrato`, finaliza. Carla Quiroga

El País: En tres años se fueron 12 instituciones offshore.

 

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“La clave está en que nadie quiere ser el próximo HSBC. Por no cumplir con los protocolos antilavado, el banco fue multado en US$ 2.000 millones por el regulador estadounidense.” explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.

Una docena de bancos offshore se retiraron de la plaza financiera uruguaya en los últimos tres años y medio. Riesgo reputacional por un mercado pequeño, baja o nula rentabilidad y nueva normativa internacional que les requiere más capital, son las razones detrás de estas salidas.

Las últimas “perlas” en salirse de este “collar” que es la banca offshore  en Uruguay, fueron el suizo Union Bancaire Privée (UBP) a fines de noviembre de 2016, el israelí Hapoalim a mediados de diciembre de 2016 y el también suizo Credit Suisse en los últimos días.

El semanario Crónicas informó ayer que la oficina de representación local del Credit Suisse resolvió retirarse, según confirmó el director del Banco Central (BCU), Washington Ribeiro, quien señaló que “nunca es bueno que una institución se retire de plaza”. Ribeiro indicó que en una segunda instancia deberán analizarse los motivos de esa salida.

Fuentes del mercado financiero dijeron a El País que el Credit ya cerró la oficina que estaba ubicada en el World Trade Center.

Previamente, en diciembre, el semanario Búsqueda dio cuenta del retiro del banco israelí Hapoalim —que en Uruguay funcionaba como casa financiera— tras concretar la venta de su negocio de banca privada en Miami.

A fines de noviembre pasado, el UBP cerró su oficina de representación en Uruguay.

Según información recabada por El País, desde que el Royal Bank of Canada (RBC) cerró sus oficinas en Uruguay a fin de octubre de 2013, un total de 11 instuticiones dejaron la banca offshore local. A las tres ya mencionadas, se suman: los ingleses HSBC Financial Services y Lloyds Bank (que además vendió su banco comercial en Uruguay al suizo Heritage), el alemán Deutsche Bank (se retiró de 10 mercados), el israelí Leumi, los suizos UBS, SGPB (Suisse, Societe Generale Bank & Trust ) y LGT Bank y el estadounidense Raymond James (que vendió su operativa a Riverding Financial LLC).

Una fuente del mercado financiero dijo a El País que en Uruguay, “cada día más proliferan los asesores de inversión independientes con acuerdos con bancos del exterior”.

Las razones.

El RBC —el primero en irse— operaba desde Zonamerica manejando dinero de argentinos y resolvió retirarse de Uruguay luego de un allanamiento de la Justicia a pedido de su par argentina por una investigación de lavado de activos que finalmente fue archivada.

El factor clave es internacional y Uruguay poco puede hacer por retener estas operaciones. El CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, Mariano Sardáns había dicho a El País tras la salida del RBC que la clave está en que nadie quiere ser el próximo HSBC. A este banco en Estados Unidos se le “colaron” entre sus clientes latinoamericanos cuentas con dinero del narcotráfico mexicano en 2011. Por no cumplir con los protocolos antilavado, el banco fue multado en US$ 2.000 millones por el regulador estadounidense.

Así, un banco internacional puede “estar asumiendo que mañana tiene un problema reputacional por un mercado (pequeño) como Uruguay”, había señalado.

El socio de CPA Ferrere, Bruno Gili coincidía con esa visión. “Es muy probable que se quieran replegar bancos de lugares donde tienen poco” negocio como Uruguay, había dicho Gili en esa ocasión. “No es un problema con Uruguay sino con la gestión de riesgo global producto de la realidad internacional”, había añadido.

Según había indicado Gili hace dos años, a eso se suma que Uruguay tiene “un sistema financiero que es menos rentable que el promedio de la región y que tiene un costo sobre ingreso mayor que la región”. Además están los mayores requerimientos de capital que provienen de cambios regulatorios a nivel global (Basilea III).

En 2014, la banca offshore en Uruguay administraba fondos por US$ 25.000 millones.

Cómo trabaja la banca offshore en Uruguay.

Los bancos offshore o private banking —a diferencia de los bancos comerciales— no pueden captar depósitos o dar créditos. Pero, sí pueden administrar patrimonios y asesorar a clientes, por eso cobran una comisión. Los bancos internacionales quieren seguir atendiendo a los clientes pero, prefieren hacerlo mediante asesores de inversión (es decir independiente a la institución) con nombre y apellido, regulado y controlado con el que firman acuerdos.

IProfesional.Com: Por temor a la AFIP, depósitos de argentinos en Uruguay cayeron u$s455 M en diciembre

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“La mayoría no tiene más de u$s 20.000 en sus cuentas, por ello la mayoría prefiere traerlo en efectivo y en todo caso gastarlo de la misma forma”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.

Hasta fin de año, muchos argentinos con depósitos en bancos uruguayos aprovecharon los fines de semana de diciembre para cruzar el charco y sacar la plata del banco, ya que en 2018 comienza el intercambio de información con la AFIP, que es retroactivo al 1 de enero de este año.

Desde junio, los depósitos de no residentes en Uruguay (el 80% son de argentinos) cayeron más de u$s1.000 millones: de u$s4.552 millones a u$s 3.550 millones. La aceleración brusca ocurrió hacia fin de año: de u$s4.364 millones en octubre bajó a u$s4.119 millones en noviembre y a u$s3.550 millones en diciembre, según se desprende de las estadísticas que publica el Banco Central de Uruguay. Hay que remontarse hasta agosto de 2012 (u$s 3495 millones) para observar una cifra tan baja de depósitos de no residentes.

Sólo en diciembre se fueron del sistema charrúa u$s569 millones de extranjeros, de los cuales alrededor del 80% (u$s 455 millones) pertenece a argentinos. Por lo tanto, si se toman los 22 días hábiles, resulta que se fugaron u$s20 millones por día.

Uruguay era una plaza para depósitos de argentinos muy utilizada. En 2013 se firmó el acuerdo de intercambio a requerimiento, pero para que sea efectivo hace falta la identificación del contribuyente. Lo que cambia radicalmente el riesgo es el compromiso de Uruguay de realizar el intercambio automático a partir del 2018, a partir de saldos preexistentes al 1/1/17.

“Ese puede ser el motivo con el cual están saliendo depósitos de argentinos que no han ingresado al blanqueo. La otra posibilidad es que aquellos que ingresaron al blanqueo inviertan en títulos públicos argentinos que tienen buena rentabilidad y eximición de impuestos”, indica César Litvin, presidente del Instituto Tributario.

Muchos los repatrían de a u$s 10.000 por persona, lo máximo permitido para traer al país, por lo que un matrimonio se puede venir con u$s 20.000 sin problemas.

De otra forma deberían pagar 6% para repatriar el dinero, que el costo del “cable” que cobran las financieras para traer dinero no declarado. “La mayoría no tiene más de u$s 20.000 en sus cuentas, lo cual podría ser blanqueado a cero costo, pero la realidad lleva a que los honorarios de un contador por hacer el sinceramiento no baja de los $5.000 (más de u$s 300), de ahí que la mayoría prefiere traerlo en efectivo y en todo caso gastarlo de la misma forma”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.

A su entender, para el sistema bancario uruguayo este goteo tiene cero consecuencias, dado que está más fuerte que nunca y demasiado líquido para el gusto del gobierno. Se debe a que la economía crece, pero a ritmo muy lento, por lo que la demanda de préstamos está retraída.

Del lado de los bancos, según El Cronista, la pérdida de estos pequeños ahorristas es más un alivio que un problema, ya que la gran mayoría ni siquiera pasaba los nuevos requisitos mínimos que se exigen en cuanto a certificación o constancias de ingresos para avalar los depósitos que tenían. Y dado que además era dinero que entraba por vía de depósito de efectivo y salía bajo la misma modalidad, se trataba de clientes considerados de “alto riesgo”, a los cuales tarde o temprano se les iba a requerir el cierre de las cuentas.

“Adicionalmente, son clientes que casi en un 100% de los casos mantienen su dinero a la vista; no adquieren paquetes de servicios y mucho menos aceptan invertir el dinero en la bolsa u otros productos de inversión que al menos al banco podría generarle algo de comisiones”, señala Sardáns.

Cronista.Com: Por temor a la AFIP, argentinos fugan de Uruguay u$s 5 millones por hora

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“La mayoría no tiene más de u$s 20.000 en sus cuentas, por ello la mayoría prefiere traerlo en efectivo y en todo caso gastarlo de la misma forma”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.

Hasta fin de año, muchos argentinos con depósitos en bancos uruguayos aprovecharon los fines de semana de diciembre para cruzar el charco y sacar la plata del banco, ya que en 2018 comienza el intercambio de información con la AFIP, que es retroactivo al 1 de enero de este año.
Desde junio, los depósitos de no residentes en Uruguay (el 80% son de argentinos) cayeron más de u$s 1000 millones: de u$s 4552 millones a u$s 3550 millones. La aceleración brusca ocurrió hacia fin de año: de u$s 4364 millones en octubre bajó a u$s 4119 millones en noviembre y a u$s 3550 millones en diciembre, según se desprende de las estadísticas que publica el Banco Central de Uruguay. Hay que remontarse hasta agosto de 2012 (u$s 3495 millones) para observar una cifra tan baja de depósitos de no residentes.
Sólo en diciembre se fueron del sistema charrúa u$s 569 millones de extranjeros, de los cuales alrededor del 80% (u$s 455 millones) pertenece a argentinos. Por lo tanto, si se toman los 22 días hábiles, resulta que se fugaron u$s 20 millones por día. Como los bancos allí atienden al público sólo cuatro horas (de 13 a 17), los argentinos sacaron, sólo el mes pasado, u$s 5 millones por hora.
Uruguay era una plaza para depósitos de argentinos muy utilizada. En 2013 se firmó el acuerdo de intercambio a requerimiento, pero para que sea efectivo hace falta la identificación del contribuyente. Lo que cambia radicalmente el riesgo es el compromiso de Uruguay de realizar el intercambio automático a partir del 2018, a partir de saldos preexistentes al 1/1/17. “Ese puede ser el motivo con el cual están saliendo depósitos de argentinos que no han ingresado al blanqueo. La otra posibilidad es que aquellos que ingresaron al blanqueo inviertan en títulos públicos argentinos que tienen buena rentabilidad y eximición de impuestos”, indica César Litvin, presidente del Instituto Tributario.

Dólar ferry

Muchos se los repatrían mediante el mecanismo denominado en la jerga ‘dólar ferry’, ya que lo hacen de a u$s 10.000 por persona, lo máximo permitido para traer al país, por lo que un matrimonio se puede venir con u$s 20.000 (ocultos entre su ropa, para evitar que se los roben) sin problemas.
De otra forma deberían pagar 6% para repatriar el dinero, que el costo del “cable” que cobran las financieras para traer dinero no declarado. “La mayoría no tiene más de u$s 20.000 en sus cuentas, lo cual podría ser blanqueado a cero costo, pero la realidad lleva a que los honorarios de un contador por hacer el sinceramiento no baja de los $5.000 (más de u$s 300), de ahí que la mayoría prefiere traerlo en efectivo y en todo caso gastarlo de la misma forma”, explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.

A su entender, para el sistema bancario uruguayo este goteo tiene cero consecuencias, dado que está más fuerte que nunca y demasiado líquido para el gusto del gobierno. Se debe a que la economía crece, pero a ritmo muy lento, por lo que la demanda de préstamos está retraída.
Del lado de los bancos, la pérdida de estos pequeños ahorristas es más un alivio que un problema, ya que la gran mayoría ni siquiera pasaba los nuevos requisitos mínimos que se exigen en cuanto a certificación o constancias de ingresos para avalar los depósitos que tenían. Y dado que además era dinero que entraba por vía de depósito de efectivo y salía bajo la misma modalidad, se trataba de clientes considerados de “alto riesgo”, a los cuales tarde o temprano se les iba a requerir el cierre de las cuentas.
“Adicionalmente, son clientes que casi en un 100% de los casos mantienen su dinero a la vista; no adquieren paquetes de servicios y mucho menos aceptan invertir el dinero en la bolsa u otros productos de inversión que al menos al banco podría generarle algo de comisiones”, señala Sardáns.
Como en promedio tienen u$s 40.000 (aunque la mayoría tiene menos de u$s 20.000), si va una familia con dos hijos mayores de 16 años, pueden traerse todo el dinero, a razón de u$s 10.000 cada uno. Algunos se traen ese cash para el Colchon Bank.
Allá por la ley de inclusión financiera (salvo que se presente una declaratoria de Aduanas), no dejan depositar efectivo.

Apertura.Com: El otro punto a tener en cuenta cuando invertís en bonos

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“La realidad es que para llegar a ganar la TIR se deben reinvertir los cupones/intereses que se cobran, que por lo general son cada seis meses” explica Mariano Sardáns, CEO de FDI.

Son muchas las personas que cuando invierten en bonos lo hacen con la convicción de que al comprarlos, inmediatamente tendrán asegurada la “renta anual publicada”, conocida también como Tasa Interna de Retorno (“TIR”).

La realidad es que para llegar a ganar la TIR se deben reinvertir los cupones/intereses que se cobran (que por lo general son cada seis meses), cumpliendo con las siguientes condiciones:

  1. Reinvertirlos a la misma tasa/TIR (original).
  2. Reinvertirlos el mismo día que se cobran.
  3. Reinvertirlos sin costos ni comisiones.

Dejaremos de lado el desarrollo de la primera condición (punto 1), ya  que no se vincula con lo que pretendemos transmitir aquí y, además, porque su cumplimiento escapa a cualquier tipo de control toda vez que la misma depende del precio del título, es decir, de su oferta y demanda.

Nos concentraremos entonces en los otros dos criterios:

Tiempo de reinversión del cupón: de acuerdo a nuestra experiencia, muchas son las razones por las cuales los inversores fallan en reinvertir de inmediato los intereses cobrados. La mayoría no tiene tiempo para dedicarse a eso, y otros sufren comisiones mínimas tan altas que usualmente esperan el cobro de uno o dos cupones/intereses más para lograr amortizarla. Cualquiera sea la razón, veamos cómo impacta el tiempo de reinversión en la verdadera TIR que gana el inversor.

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Los costos y comisiones: la gran mayoría de los inversores son conscientes que toda compra/venta de un bono conlleva una comisión, que generalmente ronda entre el 0,75% y el 1,5%. Lo que muy pocos inversores saben es que el cobro de cupones/intereses también implica una comisión que va del 0,7% al 4% del monto cobrado (ver nota al respecto publicada por El Cronista). Desde una posición muy optimista, tomemos como hipótesis que entre el cobro y la reinversión del cupón sólo nos cobran una comisión total del 2,5%. Veamos a continuación cómo queda la TIR resultante si le agregamos al cuadro anterior el impacto de este costo.

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Los números evidencian cómo la TIR cae abruptamente a medida que se tarda en reinvertir y se incrementan los costos de reinversión.

Esta es la razón por la cual el inversor, junto con su asesor, deben poner énfasis en no tener activos ociosos que no generen renta y en erradicar costos y comisiones innecesarias que no agregan valor. El resultado será más dinero que crece en beneficio del cliente.

 

Radio Uno: Entrevista a Mariano Sardáns en Ruleta Rusa, el programa de Nancy Pazos

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