Fecha: 27 de agosto, 2020
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MARIANO SARDÁNS. CEO Y fundador de FDI, firma de capitales privados e independientes, fundada en 1998, encargada de gerenciar activos y patrimonios sumando conocimiento e inteligencia financiera, fiscal, legal y sucesoria, con el fin de incrementar y proteger los bienes e inversiones de sus clientes, quienes son mayormente personas, familias e inversores institucionales residentes en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.
Ingeniero industrial. Ha completado su formación en la Universidad de Berkeley y desarrollado su trayectoria en los Estados Unidos y en los mercados más relevantes de Latinoamérica.
En base a su experiencia asesorando a familias e inversores institucionales, diseñó el modelo de gerenciamiento de patrimonios fundado en los principios de “protección”, para garantizar la objetividad hacia el cuidado de los intereses de los inversores, y de “crecimiento”, que implica no sólo ganancias, sino también una reducción de entre el 50% y el 80% de los costos y comisiones que habitualmente pagan los inversores. Lleva publicada una gran cantidad de artículos, y continúa colaborando para los principales medios.
Fecha: 25 de agosto, 2020
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Negocios Magazine entrevistó a Mariano Sardáns, CEO y Fundador de FDI, en una serie de entrevistas a personas claves en el mundo de los negocios para entender un poco más cómo las empresas se están manejando en medio de la pandemia y qué se puede esperar en el futuro a corto, mediano y largo plazo.
Fecha: 24 de agosto, 2020
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El cepo y la brecha cambiaria que éste produce están induciendo a los exportadores a tomar como válida cualquier información que leen en las redes sociales o reciben de conocidos, con tal de que les sirva para convalidar su deseo de evitar ingresar sus divisas al tipo de cambio oficial.
Una porción de ellos dice hacer todo en blanco. Cobran sus dólares en una cuenta declarada en el exterior y luego los ingresan por el Contado con Liquidación, sin saber (o quizás sí) que existe una Ley de Control de Cambios que establece la obligatoriedad de ingresarlos a los cinco días de cobrados a través del sistema bancario, al dólar oficial. Al no hacerlo, incurren en una infracción que se sanciona por la vía penal cambiaria.
Después están los que operan en gris. Lo más utilizado es estructurar una LLC en los EEUU con su correspondiente cuenta bancaria. Con esta sociedad facturan tanto a clientes dentro como fuera de los EEUU. En las redes aparecen comentarios afirmando que mientras vivas fuera de los EE.UU. no habría que pagar impuestos en ese país, lo cual no necesariamente es correcto si facturan a clientes de EEUU. Mientras sí es correcto si facturan a empresas que no estén en EEUU, siempre y cuando la entidad no tenga sustancia o nexo en los EEUU (la LLC no debe tener oficinas ni empleados en EEUU y el Manager no debe ser residente en ese país).
Lo que tampoco saben (de nuevo, quizás sí, pero…) es que la LLC es una sociedad transparente a los fines fiscales para EE.UU. y para Argentina. O sea, aunque no paguen impuestos (income tax) en los EEUU, sí lo tienen que hacer en Argentina.
Un tema no menor para los “members” o socios de la LLC y que pocos tienen en cuenta es el Estate Tax (impuesto a la herencia), quizás el impuesto más caro en los EE.UU. para los no residentes. También está el riesgo de la exposición del Manager, que normalmente son ellos mismos, dependiendo del estado donde se domicilie la LLC.
Este último punto va en relación con que no faltan los que tienen esta estructura (LLC más cuenta bancaria) y deciden no declararla en Argentina. A este grupo hay que dividirlo en dos subgrupos:
Empiezo por el segundo subgrupo, ya que el comentario es breve. Operar con cualquier banco fuera de los EEUU, significa información que tarde o temprano le va a llegar a la AFIP. Así que dejo para el próximo subgrupo la parte más jugosa.
Los que tienen cuenta dentro de los EEUU dicen sentirse seguros respecto a que la AFIP no tiene llegada a esta información. Aunque a los fines formales es correcto, en la práctica los fiscos tienen métodos no convencionales para hacerse de información, los cuales prefiero reservármelos.
Ahora bien, listemos algunos de los riesgos a los que se enfrenta este grupo de hombres y mujeres de negocios:
-Empleados que por manejar información confidencial podrían convertirse en socios o beneficiarios de una cuantiosa indemnización.
-La necesidad de ingresar dinero a Argentina los obliga a interactuar con cuevas y/o con conocidos que necesitan la posición inversa. Esto los expone a cinco factores:
La pregunta es: ¿vale la pena correr todos los riesgos y contingencias arriba descriptos cuando reestructurando la empresa y su operación en el exterior, mediante una correcta planificación fiscal internacional, se puede llegar a casi el mismo resultado deseado, haciendo todo en blanco y declarado?
No. No vale la pena. Se corre el riesgo de cometer infracciones impositivas en Argentina y en el exterior que costarán mucho dinero. Y al mismo tiempo, correr riesgos penales serios que, en muchos países, pueden significar ir a la cárcel. Un empresario no puede darse el lujo de correr riesgos innecesarios, de tener distracciones y no hacer foco en lo que sabe y debe hacer: generar negocios, cuidar a sus clientes y mantener su equipo de trabajo encolumnado.
Fecha: 25 de agosto, 2020
Te acercamos la entrevista a Mariano Sardáns en Radio Ecomedios junto a Carlos Clerici charlando sobre los mercados y la actualidad económica.
Fecha: 21 de agosto, 2020
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Cuando me inicié en el gerenciamiento de activos financieros hace 22 años en los EE.UU, tuve que elegir entre el modelo suizo, el modelo estadounidense o el nuevo modelo.
El primero consistía en un VALE TODO. Se trataba de un sistema con regulaciones muy laxas, con casi ningún control sobre los bancos y los asesores. Estos, a su vez, aprovechaban el misticismo del secreto bancario suizo de una manera “muy especial” frente a sus clientes con fondos no declarados en sus países de residencia y con eso podían operar con beneficios compartidos, algo para el cliente y “algo más” para bancos y asesores. La excusa era “vos no preguntes demasiado, nosotros nos quedamos callados”.
Esto funcionó como un “reloj suizo” hasta que aparecieron los blanqueos y los inversores aprovecharon para acogerse. Desde ese momento los inversores comenzaron a indagar, a cuestionar y los suizos no tuvieron otra alternativa que mutar al modelo estadounidense. Este cambio trajo consecuencias, como las demandas legales que están recibiendo de parte de miles de ex-clientes alrededor del mundo.
El modelo estadounidense siempre fue bastante más transparente, pero se aprovecha del desconocimiento y la falta de educación financiera del cliente. Es una especie de “si no me pregunta, no tengo por qué decírselo”. Es un sistema donde coexisten un sinnúmero de costos y comisiones, donde la gran “vedette” o la gran “tajada” son los precios a los que los clientes compran y venden títulos: cuanto más exótico es el título, mayor es la manipulación de los precios. Aclaremos que hoy en día cuando hablamos de exótico, incluimos también a los bonos soberanos, provinciales/estaduales y/o de empresas de países emergentes. Cuánto más se le cobra al cliente, más ingresos reciben y se reparten la institución financiera y el “asesor”. Es decir, un claro conflicto de interés.
El nuevo modelo, que no es tan nuevo, pone las cuentas claras. El asesor le cobra a su cliente -inversor- su honorario cómo único pago por sus servicios y lo ratifica registrándose en los EE.UU. (país que lo somete a mayores reglas de transparencia) y dejándolo en claro. Entonces el asesor contratado sugiere –no impone- al inversor, usar cierta institución financiera. El cliente es quien autoriza a su asesor a gerenciar su cuenta. Es importante destacar que el asesor no cobra comisiones del banco sino que sólo cobra lo que le paga su cliente por los servicios contratados, ni más ni menos que el honorario acordado. En definitiva, el cliente contrata a la institución financiera y al asesor de forma separada eliminando la relación comercial entre estos dos. ¿El resultado? Intereses alineados entre el asesor y el inversor -total transparencia-. Los activos, siempre a nombre del cliente y nunca del asesor.
Las cuentas siempre tienen que ser claras. La única disyuntiva que debiese tener el cliente es respecto al valor que agrega el asesor.
Espero te sirva.
Mariano Sardáns
CEO de FDI
FDI gerencia patrimonios y brinda soluciones que permiten eficientizar y proteger los bienes de sus clientes. Se encarga desde la instrumentación de las plataformas que necesitan sus clientes para manejar sus saldos transitorios, hasta la ejecución de sus inversiones, pasando por la planificación financiera, tributaria, sucesoria y la estructuración de los vehículos legales para proteger sus bienes.
Fecha: 18 de agosto, 2020
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2- La experiencia me demuestra que el armado de una cartera puede llevar desde una sola reunión de una hora, hasta varias reuniones y definiciones que quizás podrían llevar meses.
3- Toda cartera debe incluir el componente de inmuebles, adicionalmente al de renta fija (bonos) y renta variable (acciones). Para aquellos inversores que tienen sus propias empresas o participaciones societarias, también esta parte del patrimonio y sus flujos debiese incorporarse en el análisis.
4- La mejor inversión del cliente es aquella que conoce, controla y maneja; o sea, su empresa, su comercio y/o su puesto de trabajo -justamente con lo que hace su dinero. Por lo tanto, su cartera debiese estar estructurada de forma tal que le permita “dormir a la noche”, así al otro día puede hacer foco en su mejor inversión.
5- En referencia al punto anterior, el inversor debiese también saber que, aunque se trate de su mejor inversión, nunca debiese olvidarse del concepto de diversificación. Son muchos los empresarios que he conocido que de un día para el otro se dieron cuenta que sus ahorros habían quedado enterrados en la empresa. Por otro lado, y como los libros de economía nos enseñan, no hay nada más caro que el capital propio. Una vez que el dinero propio se coloca en la empresa, hace falta pasar por el impuesto a las ganancias de la empresa para volver a recuperarlo. Por el contrario, el costo del dinero prestado es deducible de este impuesto.
6- Todo tipo de inversión tiene sus pros y contras. En otras palabras, cada elección implica resignar algo.
a- Las inversiones en acciones fluctúan de precio y aunque técnicamente es la inversión más rentable en el largo plazo, el inversor debiese estar dispuesto a soportar caídas temporarias de hasta el 50% de su valor. Estos son los momentos en los que hay que contar con estabilidad emocional ya que, a menos que haya otra alternativa en acciones más barata, jamás hay que salir/vender ya que sino dignificaría convalidar y realizar la pérdida. Inversores que no estén preparados para soportar estos momentos, jamás debiesen invertir en acciones.
b- Los bonos, aunque sus fluctuaciones son inferiores al de las acciones, requieren de una metodología de inversión y reinversión que debe seguir una estrategia y la disciplina de cumplirla. Al mismo tiempo se debe hacer foco en reducir y/o eliminar los costos y comisiones, que en este tipo de inversión llegan a erosionar hasta el 25% de la rentabilidad bruta. Lamentablemente, en la mayoría de los casos, los inversores son asesorados por profesionales que están en contraposición de sus intereses.
c- Los inmuebles por otro lado, a diferencia de lo que dice el mito popular, sí fluctúan de precio, tal cual lo hace un bono. Lamentablemente, en muchos países de América Latina no hay un registro público, como sí lo hay por ejemplo en los EEUU, que refleje las fluctuaciones que hay en los precios. Por otro lado, en los inmuebles se hace diferencia aprovechando los ciclos económicos, tal como se hace con las acciones. El secreto es salir/vender cuando las valuaciones están caras y entrar/comprar cuando técnicamente están baratas. El problema con los inmuebles es que las personas tienden a enamorarse de los mismos y pierden el momento del ciclo donde conviene venderlos. Adicionalmente, el costo transaccional es alto y los tiempos de venta son largos (nula liquidez), lo cual podría significar convalidar una pérdida para poder salir de la inversión.
7- La cartera debiese tener en cuenta los objetivos de flujo de fondos de cada cliente. De acuerdo a estos datos, es cómo se diseña y estructura una cartera de inversión. Obviamente, la vida nos demuestra que estos flujos son dinámicos y cambian de acuerdo a las circunstancias. En ciclos, pasamos de ahorrar a gastar parte de los ahorros en gastos proyectados y/o inesperados, para luego reacomodarnos y volver a ahorrar. Por eso es que la clave es mantener el foco puesto en los objetivos, pero siempre preparado para recalcular; de ahí la importancia de la liquidez de las inversiones.
8- En este mundo fiscalmente transparente, el gran secreto de cómo y dónde invertir está en analizar continuamente cómo reducir el impacto impositivo futuro. Los sistemas tributarios de todos los países contemplan variadas formas para evitar impuestos, reducirlos o directamente diferirlos en el tiempo. Una correcta planificación financiera e impositiva es lo que permitirá evitar el camino más gravoso desde el punto de vista tributario.
9- Asimismo, en un mundo en el que todo se sabe o pronto se sabrá y donde la industria del juicio se agiganta, comienza a ser vital el uso de vehículos legales que permitan lograr que los activos estén a resguardo y protegidos del ataque de terceros. Muchas personas se están replanteando la cotitularidad de sus activos al darse cuenta que, las acciones o problemas de sus hijos, padres o familiares pueden afectar a los bienes propios.
10- Por último, surge además otro tema que muchos ya empiezan a analizar y es el de la estrategia sucesoria. No cabe duda de que las circunstancias expresadas en el párrafo anterior producen un cambio en la estrategia que hasta ahora elige la mayoría de las personas cuando tiene su dinero en el extranjero. A partir de ahora, el uso de fideicomisos comienza a popularizarse ya que permiten, de una forma muy flexible, que lo propio continúe siendo “propio” hasta último momento, y a partir de ahí dejárselo a quien cada uno quiera, en los tiempos y formas que quiera.
Cuando entendemos que todos los activos y el patrimonio deben considerarse, así como los efectos tributarios y de protección de activos, nos queda claro que la “personalización” es la clave cuando se trata de armar una cartera de inversión. Algunos ya lo empiezan a llamar “arte”.
PERFIL – MARIANO SARDÁNS
CEO Y fundador de FDI, firma de capitales privados e independientes, fundada en 1998, encargada de gerenciar activos y patrimonios sumando conocimiento e inteligencia financiera, fiscal, legal y sucesoria, con el fin de incrementar y proteger los bienes e inversiones de sus clientes, quienes son mayormente personas, familias e inversores institucionales residentes en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.
Ingeniero industrial. Ha completado su formación en la Universidad de Berkeley y desarrollado su trayectoria en los Estados Unidos y en los mercados más relevantes de Latinoamérica.
En base a su experiencia asesorando a familias e inversores institucionales, diseñó el modelo de gerenciamiento de patrimonios fundado en los principios de “protección”, para garantizar la objetividad hacia el cuidado de los intereses de los inversores, y de “crecimiento”, que implica no sólo ganancias, sino también una reducción de entre el 50% y el 80% de los costos y comisiones que habitualmente pagan los inversores. Lleva publicada una gran cantidad de artículos, y continúa colaborando para los principales medios.

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FDI gerencia patrimonios y brinda soluciones que permiten eficientizar y proteger los bienes de sus clientes. Se encarga desde la instrumentación de las plataformas que necesitan sus clientes para manejar sus saldos transitorios, hasta la ejecución de sus inversiones, pasando por la planificación financiera, tributaria, sucesoria y la estructuración de los vehículos legales para proteger sus bienes.
Fecha: 18 de agosto, 2020
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Hablar de una cartera de inversiones es hablar de las necesidades específicas de una persona, una familia, una empresa. No hay carteras comunes. Pero si hay criterios comunes para construirla. Estos son:
1. No existe una cartera ideal para todo el mundo, ni siquiera diez carteras posibles para todos los inversores. Por el contrario, cada inversor debe tener una cartera que se ajuste a sus particularidades y necesidades.
2. La experiencia me demuestra que el armado de una cartera puede llevar desde una sola reunión de una hora, hasta varias reuniones y definiciones que quizás podrían llevar meses.
3. Toda cartera debe incluir el componente de inmuebles, adicionalmente al de renta fija (bonos) y renta variable (acciones). Para aquellos inversores que tienen sus propias empresas o participaciones societarias, también esta parte del patrimonio y sus flujos debiese incorporarse en el análisis.
4. La mejor inversión del cliente es aquella que conoce, controla y maneja; o sea, su empresa, su comercio y/o su puesto de trabajo -justamente con lo que hace su dinero-. Por lo tanto, su cartera debiese estar estructurada de forma tal que le permita “dormir a la noche”, así al otro día puede hacer foco en su mejor inversión.
5. En referencia al punto anterior, el inversor debiese también saber que, aunque se trate de su mejor inversión, nunca debiese olvidarse del concepto de diversificación. Son muchos los empresarios que he conocido que de un día para el otro se dieron cuenta que sus ahorros habían quedado enterrados en la empresa. Por otro lado, y como los libros de economía nos enseñan, no hay nada más caro que el capital propio. Una vez que el dinero propio se coloca en la empresa, hace falta pasar por el impuesto a las ganancias de la empresa para volver a recuperarlo. Por el contrario, el costo del dinero prestado es deducible de este impuesto.
6. Todo tipo de inversión tiene sus pros y contras. En otras palabras, cada elección implica resignar algo.
a.Las inversiones en acciones fluctúan de precio y aunque técnicamente es la inversión más rentable en el largo plazo, el inversor debiese estar dispuesto a soportar caídas temporarias de hasta el 50% de su valor. Estos son los momentos en los que hay que contar con estabilidad emocional ya que, a menos que haya otra alternativa en acciones más barata, jamás hay que salir/vender ya que sino dignificaría convalidar y realizar la pérdida. Inversores que no estén preparados para soportar estos momentos, jamás debiesen invertir en acciones.
b.Los bonos, aunque sus fluctuaciones son inferiores al de las acciones, requieren de una metodología de inversión y reinversión que debe seguir una estrategia y la disciplina de cumplirla. Al mismo tiempo se debe hacer foco en reducir y/o eliminar los costos y comisiones, que en este tipo de inversión llegan a erosionar hasta el 25% de la rentabilidad bruta. Lamentablemente, en la mayoría de los casos, los inversores son asesorados por profesionales que están en contraposición de sus intereses.
c.Los inmuebles por otro lado, a diferencia de lo que dice el mito popular, sí fluctúan de precio, tal cual lo hace un bono. Lamentablemente, en muchos países de América Latina no hay un registro público, como sí lo hay por ejemplo en los EEUU, que refleje las fluctuaciones que hay en los precios. Por otro lado, en los inmuebles se hace diferencia aprovechando los ciclos económicos, tal como se hace con las acciones. El secreto es salir/vender cuando las valuaciones están caras y entrar/comprar cuando técnicamente están baratas. El problema con los inmuebles es que las personas tienden a enamorarse de los mismos y pierden el momento del ciclo donde conviene venderlos. Adicionalmente, el costo transaccional es alto y los tiempos de venta son largos (nula liquidez), lo cual podría significar convalidar una pérdida para poder salir de la inversión.
7. La cartera debiese tener en cuenta los objetivos de flujo de fondos de cada cliente. De acuerdo a estos datos, es como se diseña y estructura una cartera de inversión. Obviamente, la vida nos demuestra que estos flujos son dinámicos y cambian de acuerdo a las circunstancias. En ciclos, pasamos de ahorrar a gastar parte de los ahorros en gastos proyectados y/o inesperados, para luego reacomodarnos y volver a ahorrar. Por eso es que la clave es mantener el foco puesto en los objetivos, pero siempre preparados para recalcular; de ahí la importancia de la liquidez de las inversiones.
8. En este mundo fiscalmente transparente, el gran secreto de cómo y dónde invertir está en analizar continuamente cómo reducir el impacto impositivo futuro. Los sistemas tributarios de todos los países contemplan variadas formas para evitar impuestos, reducirlos o directamente diferirlos en el tiempo. Una correcta planificación financiera e impositiva es lo que permitirá evitar el camino más gravoso desde el punto de vista tributario.
9. Asimismo, en un mundo en el que todo se sabe o pronto se sabrá y donde la industria del juicio se agiganta, comienza a ser vital el uso de vehículos legales que permitan lograr que los activos estén a resguardo y protegidos del ataque de terceros. Muchas personas se están replanteando la cotitularidad de sus activos al darse cuenta que, las acciones o problemas de sus hijos, padres o familiares pueden afectar a los bienes propios.
10. Por último, surge además otro tema que muchos ya empiezan a analizar y es el de la estrategia sucesoria. No cabe duda de que las circunstancias expresadas en el párrafo anterior producen un cambio en la estrategia que hasta ahora elige la mayoría de las personas cuando tiene su dinero en el extranjero. A partir de ahora, el uso de fideicomisos comienza a popularizarse ya que permiten, de una forma muy flexible, que lo propio continúe siendo “propio” hasta último momento, y a partir de ahí dejárselo a quien cada uno quiera, en los tiempos y formas que quiera.
Cuando entendemos que todos los activos y el patrimonio deben considerarse, así como los efectos tributarios y de protección de activos, nos queda claro que la “personalización” es la clave cuando se trata de armar una cartera de inversión. Algunos ya lo empiezan a llamar “arte”.
Fecha: 10 de agosto, 2020
Escuchá la entrevista a Mariano Sardáns en Radio Sarandí de Uruguay hablando sobre qué podemos hacer para cuidar y aprovechar nuestros ahorros.
Fecha: 10 de agosto, 2020
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3. Toda cartera debe incluir el componente de inmuebles, adicionalmente al de renta fija (bonos) y renta variable (acciones). Para aquellos inversores que tienen sus propias empresas o participaciones societarias, también esta parte del patrimonio y sus flujos debiese incorporarse en el análisis.
4. La mejor inversión del cliente es aquella que conoce, controla y maneja; o sea, su empresa, su comercio y/o su puesto de trabajo -justamente con lo que hace su dinero-. Por lo tanto, su cartera debiese estar estructurada de forma tal que le permita “dormir a la noche”, así al otro día puede hacer foco en su mejor inversión.
5. En referencia al punto anterior, el inversor debiese también saber que, aunque se trate de su mejor inversión, nunca debiese olvidarse del concepto de diversificación. Son muchos los empresarios que he conocido que de un día para el otro se dieron cuenta que sus ahorros habían quedado enterrados en la empresa. Por otro lado, y como los libros de economía nos enseñan, no hay nada más caro que el capital propio. Una vez que el dinero propio se coloca en la empresa, hace falta pasar por el impuesto a las ganancias de la empresa para volver a recuperarlo. Por el contrario, el costo del dinero prestado es deducible de este impuesto.
6. Todo tipo de inversión tiene sus pros y contras. En otras palabras, cada elección implica resignar algo.
a. Las inversiones en acciones fluctúan de precio y aunque técnicamente es la inversión más rentable en el largo plazo, el inversor debiese estar dispuesto a soportar caídas temporarias de hasta el 50% de su valor. Estos son los momentos en los que hay que contar con estabilidad emocional ya que, a menos que haya otra alternativa en acciones más barata, jamás hay que salir/vender ya que sino dignificaría convalidar y realizar la pérdida. Inversores que no estén preparados para soportar estos momentos, jamás debiesen invertir en acciones.
b. Los bonos, aunque sus fluctuaciones son inferiores al de las acciones, requieren de una metodología de inversión y reinversión que debe seguir una estrategia y la disciplina de cumplirla. Al mismo tiempo se debe hacer foco en reducir y/o eliminar los costos y comisiones, que en este tipo de inversión llegan a erosionar hasta el 25% de la rentabilidad bruta. Lamentablemente, en la mayoría de los casos, los inversores son asesorados por profesionales que están en contraposición de sus intereses.
c. Los inmuebles por otro lado, a diferencia de lo que dice el mito popular, sí fluctúan de precio, tal cual lo hace un bono. Lamentablemente, en muchos países de América Latina no hay un registro público, como sí lo hay por ejemplo en los EEUU, que refleje las fluctuaciones que hay en los precios. Por otro lado, en los inmuebles se hace diferencia aprovechando los ciclos económicos, tal como se hace con las acciones. El secreto es salir/vender cuando las valuaciones están caras y entrar/comprar cuando técnicamente están baratas. El problema con los inmuebles es que las personas tienden a enamorarse de los mismos y pierden el momento del ciclo donde conviene venderlos. Adicionalmente, el costo transaccional es alto y los tiempos de venta son largos (nula liquidez), lo cual podría significar convalidar una pérdida para poder salir de la inversión.
7. La cartera debiese tener en cuenta los objetivos de flujo de fondos de cada cliente. De acuerdo a estos datos, es como se diseña y estructura una cartera de inversión. Obviamente, la vida nos demuestra que estos flujos son dinámicos y cambian de acuerdo a las circunstancias. En ciclos, pasamos de ahorrar a gastar parte de los ahorros en gastos proyectados y/o inesperados, para luego reacomodarnos y volver a ahorrar. Por eso es que la clave es mantener el foco puesto en los objetivos, pero siempre preparados para recalcular; de ahí la importancia de la liquidez de las inversiones.
8. En este mundo fiscalmente transparente, el gran secreto de cómo y dónde invertir está en analizar continuamente cómo reducir el impacto impositivo futuro. Los sistemas tributarios de todos los países contemplan variadas formas para evitar impuestos, reducirlos o directamente diferirlos en el tiempo. Una correcta planificación financiera e impositiva es lo que permitirá evitar el camino más gravoso desde el punto de vista tributario.
9. Asimismo, en un mundo en el que todo se sabe o pronto se sabrá y donde la industria del juicio se agiganta, comienza a ser vital el uso de vehículos legales que permitan lograr que los activos estén a resguardo y protegidos del ataque de terceros. Muchas personas se están replanteando la cotitularidad de sus activos al darse cuenta que, las acciones o problemas de sus hijos, padres o familiares pueden afectar a los bienes propios.
10. Por último, surge además otro tema que muchos ya empiezan a analizar y es el de la estrategia sucesoría. No cabe duda de que las circunstancias expresadas en el párrafo anterior producen un cambio en la estrategia que hasta ahora elige la mayoría de las personas cuando tiene su dinero en el extranjero. A partir de ahora, el uso de fideicomisos comienza a popularizarse ya que permiten, de una forma muy flexible, que lo propio continúe siendo “propio” hasta último momento, y a partir de ahí dejárselo a quien cada uno quiera, en los tiempos y formas que quiera.
Fecha: 06 de agosto, 2020
Estuvo al borde del precipicio y fue un parto largo hasta que finalmente llegó el humo blanco. Argentina selló esta semana un principio de acuerdo con sus principales acreedores internacionales (falta FMI y los locales) para reestructurar parte de su deuda externa por unos U$S 66.000 millones con quita de intereses y reperfilamiento de plazos. Y Uruguay miraba esa bomda de reojo. Aunque tenemos menos vínculos comerciales que el pasado, sigue siendo un foco relevante para la inversión externa, para un puñado de industriales que no tiene otro mercado para su producción y un competidor directo para exportar. Además, más de la mitad del turismo está atado a la surte de nuestros vecinos cuando estamos a pocos meses de dar el puntapié para la nueva temporada veraniega. ¿Cómo puede pegarle a Uruguay este primer paso del acuerdo en un mundo (incluida Argentina) que todavía sigue convulsionado por los efectos de la pandemia? De eso irá un poco esta entrega.
Un dolor de cabeza menos para el gobierno de Alberto


