Fecha: 15 de abril, 2019
Con una inflación que superó el 50% en los últimos 12 meses, a los argentinos —entrenados en crisis— no les quedan pocos hábitos de consumo y estrategias de manejo de las finanzas a las cuales apelar para mantener su poder adquisitivo.
“A diferencia de los que sucedió en otros años con alta inflación de más de dos dígitos, hoy tenemos inflación con recesión y caída del salario real. Los precios suben y los salarios no acompañan”, explica el economista Mariano Otálora.
En este contexto donde muchas familias se ven obligadas a recortar gastos, ¿qué nuevas conductas de consumo y financieras recomiendan adoptar los especialistas en consumo y finanzas?
1 – No endeudarse para gastos corrientes
Para tener una situación financiera equilibrada, el consejo es —siempre que sea posible— no endeudarse o no financiar con la tarjeta de créditos los gastos corrientes. “Con recesión y caída del salario, la inflación hoy no se combate de la misma manera que lo veníamos haciendo en los últimos años. Hay que tener un muy buen control de los gastos, saber cuáles son los que se pueden postergar”, indicó Otálora.
En un momento donde a la mayoría de los asalariados todavía no les llegó la recomposición salarial, en endeudamiento para gastos corrientes es una necesidad en muchos casos. “Todas las recesiones anteriores de los años pares, 2012, 2014 y 2016, se recuperaban en el año impar. Es la primera vez en mucho tiempo que la caída del salario real no se puede recuperar en su totalidad“, agregó.
2 – Manejar un presupuesto y adaptarlo a la inflación
Más allá de la estrategia elegida para ahorrar —cuotas sin interés, descuentos, stockear productos que se compran todos los meses o semanas—, los especialistas están de acuerdo que la base es armar un presupuesto de gastos.
“Es un momento de estrategia familiar para ver hasta dónde te da el bolsillo. Las compras se deben hacer en base al presupuesto y no al revés. Depende mucho del sector social, pero en el caso de los que pueden seguir consumiendo, adelantar la compra es conveniente cuando esos productos aumentan por encima de la inflación. Pero al venir golpeado de varios años, tenés menos resto”, señaló Otálora.
“Como cambia la inflación, igual debe adaptarse el presupuesto. La flexibilidad y la previsión son útiles cuando hay que modificar las cantidades. Hay gastos cotidianos que se pueden prevenir”, agregó a su vez Rodrigo Nadal, director de Resuelve tu Deuda, plataforma de asesoría financiera.
3 – Pagar las deudas lo antes posible
Desde la empresa de servicios de asistencia financiera Resuelve Tu Deuda, recomiendan seguir varios pasos: en primer lugar, reconocer cuáles son las deudas y ordenarlas de menor a mayor monto y analizar qué gastos se pueden recortar y volver a determina la capacidad de pago.
Luego, comenzar a pagar la deuda que se pueda liquidar más rápido. “Lo ideal es que con tus ahorros comiences a pagar de un 5% hasta un 10% más de lo que pagas mensualmente”, explicaron.
4 – Si se dispone de algún ahorro, invertir
La visión del asesor financiero Mariano Sardáns es contundente: “El secreto es siempre ahorrar e invertir. Es un hábito y también es tomar decisiones como llevarse el almuerzo a la oficina y no comprar o limitar las salidas. Saber que si cobrás 100, te tenés que arreglar con 80 y el resto ahorrarlo. Cuanto más tarde ahorrás, mayor es el esfuerzo”, explicó.
Entre sus recomendaciones de inversión para un ahorristas tradicional este momento de incertidumbre, se destacan los títulos ajustados por inflación (los bonos que ajustan por CER, por ejemplo, donde le más corto es el Boncer 21), los plazos fijos UVA e, incluso para inversores más sofisticados, los títulos que emite el Gobierno Nacional como las Letes en dólares, Lecaps en pesos o las Lecer, que son letras que ajustan por CER, que si bien no tienen mucha liquidez, están dando 8 puntos por encima de la inflación.
“No hay nada peor que no ahorrar e invertir. Lo malo es no hacerlo o gastar el dinero”, agregó.
5 – Compras grandes, ajustes grandes
“Si planeas comprar una casa, un auto o adquirir alguna otro bien costoso, entonces la inflación tiene que estar forzosamente contemplada en el proyecto“, advierten desde Resuelve Tu Deuda.
Por eso, recomiendan que se debe considerar el costo que tendrá el bien en algunos años y ahorrar en función de ese precio y no del que tiene hoy.
Fecha: 27 de marzo, 2019
Por primera vez tras diez meses consecutivos de salida neta de inversiones de portafolio de no residentes, en febrero el saldo del flujo de entrada y salida de colocaciones en activos financieros terminó siendo positivo. El veranito financiero que vivió el país en enero y la primera mitad de febrero contribuyó a concentrar apuestas en activos locales que, dada la volatilidad cambiaria que se vivió desde entonces, previsiblemente se frenaron en marzo.
El ingreso de inversiones de portafolio de no residentes llegó a u$s 1598 millones en febrero, unos u$s 680 millones más que en mismo mes del año 2018 y u$s 872 millones más que en el mes previo.
Mientras tanto, la salida de inversiones del mismo tipo alcanzó el mes pasado los u$s 1423 millones, u$s 757 millones más que en mismo mes del 2018 y u$s 471 millones más que en enero de este año.
El saldo, así, resultó positivo en u$s 175 millones. La última vez que la diferencia entre ingreso y egresos de inversiones de no residentes había arrojado un resultado positivo fue en marzo de 2018, justo antes de que se disparara la primera corrida contra el peso, iniciada en los últimos días de abril.
“Claramente ingresaron para aprovechar el veranito financiero de principios de año”, dijo Mariano Sardáns de FDI. “No es todo el flujo, porque buena parte entra por contado con liquidación sin pasar por el mercado de cambio, pero es una muestra”, agregó.
El saldo de todo 2018 fue una salida de u$s 6184 millones, lo que se condice con un año de fuertes desarmes de posiciones en activos locales que participaron de la corrida contra el peso que llevó al dólar a subir más de 100% en el año.
En lo que va de 2019, el saldo de inversiones de portafolio de no residentes todavía es negativo, u$s 52 millones de egresos netos, pero está lejos de los niveles de salida masiva que se vieron el año pasado.
El consenso es que el veranito duró poco y que, dado el año de elecciones y la acumulación de datos negativos de inflación y actividad, las chances de una repetición del flujo positivo no son muy grandes según analistas.
“Las condiciones de febrero se alteraron con el dato de inflación (N. de la R: se conoció el 14 de febrero), no son tan atractivas las tasas con una inflación que va a ser picante y un contexto internacional que se complicó porque el mercado asumió la laxitud de la Fed como de debilidad. Estamos sin embargo muy cerca de las liquidaciones del agro, así que lo que venga no está definido”, dijo Diego Falcone de Cohen.
“Las variables que causaron el ingreso de fondos no se mantienen hoy. Enero y febrero fueron dos meses muy atípicos porque los mercados globales tuvieron una recuperación fuertísima porque los inversores internacionales apostaban a una relajación de la política de la Fed que luego se confirmó”, dijo Gustavo Neffa de Research for Traders. “Eso generó una estabilidad del tipo de cambio, que algo se atrasaba, pero todo eso se envuelve en un 90% en un movimiento de mercados internacionales, que contagió a todos los emergentes, creo que para adelante va a haber más movimientos favorables a emergentes pero que la Argentina va a estar excluida hasta tanto se aclaren los panoramas políticos”, agregó.
Fecha: 25 de marzo, 2019
El Ministerio de Hacienda hizo un llamado a licitación de Letes, Lecer y Lecap para el lunes y martes de la semana que viene.
Las Letes son nuevas, con vencimiento el 25 de octubre de 2019, es decir, a 210 días, mientras que las Lecer son nuevas, con vencimiento 30 de septiembre de 2019, 185 días. En cuanto a las Lecap, se trata de una reapertura, cuyo vencimiento será el 28 de junio de 2019, o 91 días, capitalizable mensualmente a la tasa nominal mensual de 3,5%.
La recepción de ofertas comenzará a las 10 del lunes 25 de marzo y finalizará a las 15 horas del 26 de marzo.
Letes y Lecer son nuevas, con vencimiento a 210 y 185 días; mientras que las Lecap son reapertura, a 91 días
Tal como detalló el Tesoro: “La subasta se realizará mediante indicación de precio, en la cual habrá un tramo competitivo y uno no competitivo. Las Letes tendrán un precio máximo de u$s 974,76 por cada 1.000 de valor nominal, el cual equivale a una tasa nominal anual de 4,5%”.
En tanto, la suscripción de las Letes será únicamente en dólares, mientras que las Lecap y las Lecer podrán suscribirse en pesos o en dólares al tipo de cambio correspondiente a la Comunicación A 3500 del próximo lunes.
“Esto es parte de las emisiones frecuentes que hace el Tesoro. Evidentemente no es el mejor de los momentos, porque está revuelto el mundo y presiona al dólar. Veremos si se tranquiliza, pero la demanda de dolarización de portafolio es cada vez más evidente”, opinó Diego Martínez Burzaco, director de MB Inversiones.
Mariano Sardáns, Ceo de la gerenciadora de patrimonios FDI, cree que el Tesoro no tendrá inconvenientes para colocar las letras en dólares: “En Letes no van a tener problemas. Nosostros vemos un éxito arriba del 90%, por la cantidad de dólares que sobran, por la necesidad de la gente de sacarle jugo a esos billetes que no dan rendimiento”.
En cuanto a las Lecap, el experto sostuvo que tienen mayor liquidez que las las Lecer, pero que les juega en contra la situación inflacionaria, en cambio, remarcó que la Lecer ofrece entre 7% y 8% además de la actualización por el aumento de los precios, sin embargo, al haber poco mercado, no le permite salir al inversor en el caso de que necesite los fondos.
Hasta que no estén los resultados no vamos a saber la tasa a la que sale. La Lecap capitaliza mensual al 3,5% pero eso no dice nada hasta que no sepamos a qué precio sale. Para tener una referencia, la Lecap a junio hoy en día está operando en mercado secundario al 47,5% aproximadamente y la Lecer imagino que podría salir cerca de 9% de tasa, dijo Martin Przybylski , portfolio manager de Consultatio.
Al igual que en otras subastas, “podrán participar de estas operaciones personas humanas o jurídicas interesadas, debiendo a estos efectos dirigir sus manifestaciones de interés en tiempo y forma a través de los agentes de liquidación y compensación (integrales y propios) y agentes de negociación registrados en la CNV”.
Finalmente, el Tesoro recordó que `la licitación de Lecap forma parte del Programa de Creadores de Mercado “y que los aspirantes a Creadores de Mercado podrán participar de la segunda vuelta (por adhesión y al mismo precio de corte de la primera vuelta), desde las 10 horas hasta las 13 horas del día 27 de marzo, por hasta un monto máximo del 15% del total adjudicado de Lecap en primera vuelta”.
Fecha: 21 de marzo, 2019
“Yo tengo mi empresa totalmente sana, porque no tengo ningún tipo de deudas”, le dijo el CEO de una pyme de consumo masivo a Mariano Sardáns. El CEO de FDI le explicó que estaba equivocado, que financiarse pasó a ser un buen negocio, y le explicó el porqué.
La Lecap a 60 días paga 43% anual, pero hay que descontarle el 5% de renta financiera, por lo que se gana 40,85%. En la Bolsa la pyme puede financiarse al 36%, a lo que se le debe sumar el 2% del aval de la SGR y el 1% de comisión que cobra la sociedad de bolsa, por lo que se totaliza una tasa del 39%, pero se le deduce el 30% por el impuesto de ganancia, por lo que se termina financiando al 27,3% a través del Mercado Argentino de Valores. Este es el concepto de por qué conviene pensar 20 veces antes de usar capital propio, ya que en un caso paga el 5% por renta financiera y el otro deduce al 30% por el impuesto a las ganancias. Cuando Sardáns le explica esto a sus 800 clientes, la mayoría de ellos hacen como el emoticón que se agarra la cabeza, ya que pensaban que no tener deudas era un activo importante.
A las empresas les cayeron mucho las ventas, entonces necesitan meterse dentro del cuadrante: necesitan bajar drásticamente los márgenes, achicar la estructura, tener sólo los puestos apropiados y reconvertirse para ser más eficientes. La línea de producción requiere máquinas de avanzada, entonces necesita salir a tomar plata prestada.
Incluso, con la tasa del Gobierno al 29% y se deduce el 30% por ganancias, la tasa efectiva queda en el 20%, por lo que se convierte en plata regalada al estar muy por debajo de las expectativas de inflación, que rondan el 33%.
Por ende, todo aquel que se financia a tasa por debajo de la inflación es financiación gratis, ya que se convierte en una tasa negativa.
Fernando Luciani, CEO del MAV, mercado especializado en financiamiento pyme, agrega que indudablemente una empresa no puede medirse por sus niveles de deuda, sino más bien por sus ratios de innovación y desarrollo. Es decir, el financiamiento tiene que ser concebido como una herramienta de crecimiento y no como el remedio a un problema.
“Si entendemos esto, las empresas deben utilizar el dinero excedente o financiamiento del sistema para invertir y crecer y no para los descubiertos. Si bien es necesario y útil el financiamiento en momentos de crisis, la clave es usarlo cuando estoy bien”, advierte Luciani.
Sin dudas, sostiene que es más simple crecer con inversión de terceros en el negocio. Esa inversión puede ser una deuda, o bien, con socios. Sumar socios a la empresa pyme no es habitual en nuestro país, pero desde el Mercado Argentino de Valores creen que van a lograrlo. Por lo pronto, están trabajando con Byma en proyectos ligados al desarrollo del mercado de equity para pymes y emprendedores.
Por otra parte, mientras en los primeros dos meses de 2018 el volumen de descuento de cheques por parte de las pymes en la Bolsa ascendió a $ 3600 millones, en los primeros dos meses de este año se elevó a $ 9800 millones.
Además, el Ministerio de Producción y Trabajo determinó mayores exigencias para las SGRs como condición para la desgravación impositiva y la realización de aportes por parte de los inversores en el sistema.
Fecha: 20 de marzo, 2019
En poco más de una semana el último día de marzo vence el plazo para hacer la declaración jurada anual de Ganancias y un poco más adelante, en junio, la correspondiente al llamado impuesto a la renta financiera que, por lo que se adelantó al momento, desde el 17 de abril podrá cargarse en la página de la AFIP. Falta pero como se trata de un tributo nuevo, conviene interiorizarse a tiempo.
En años de bolsillos flacos, y con la presión impositiva sobre las personas físicas al límite de lo soportable, conocer qué es lo que hay que declarar, pero sobre todo, estar al tanto de qué se puede descontar o deducir de modo de pagar lo justo pero no de más, es clave para el delicado equilibrio en el que andan las finanzas personales.
La ley prevé deducciones varias, algunas más conocidas que otras, y tiene algunas modificaciones tras la reforma tributaria del año pasado. Por eso la nación consultó a dos especialistas en la materia para tener a mano una check list actualizada al momento de sentarse con el contador a preparar los datos para la DJ. “El 31 de marzo vence el plazo para que quienes tienen ingresos por cargos públicos, los empleados en relación de dependencia, los autónomos y los jubilados, entre otros, presenten a través del Siradig Sistema de Registro y Actualización de Deducciones del Impuesto a las Ganancias el formulario 572 web, con los conceptos a deducir, las percepciones que le hubieran practicado o los ingresos extras que tuviera en caso de tener otro empleo, correspondientes al período fiscal 2018”, explica Julia Adano, socia de impuestos de Grant Thornton Argentina.
Ahora bien, ¿qué se puede deducir, o restar, del monto total a pagar?. Además del mínimo no imponible ($66.917) y la deducción especial (ver aparte), los contribuyentes pueden restar algunos otros gastos del pago de Ganancias. Entre otros, Adano menciona:
– El 40% de las sumas pagadas en concepto de alquiler de inmuebles destinados a casa del contribuyente que no resulte propietario.
-Aportes a medicina privada, hasta el 5% de la ganancia neta.
-Intereses correspondientes a créditos hipotecarios otorgados por la compra o construcción de inmuebles destinados a la casa habitación, hasta $20,000 anuales.
-Primas de seguros de vida hasta $996 anuales (este monto es el que rige para 2018, pero fue modificado y en 2019 será de $12.000).
-Importes abonados a los trabajadores del servicio doméstico en concepto de contraprestación por sus servicios, contribuciones patronales y ART hasta la suma correspondiente al mínimo no imponible.
-Donaciones a fundaciones y asociaciones reconocidas como tales por la AFIP.
Mariano Sardáns, CEO de FDI Gerenciadora de Patrimonios, le encuentra a la ley tributaria una zona a través de la cual es posible deducir intereses financieros, que ya aplica para sus clientes. “La posibilidad que existe de deducir intereses financieros, incluso si se usan para apalancar (financiar con deuda una operación) la cartera financiera, no es un ítem menor”, postula.
“Estamos hablando de deducir costos intereses de un préstamo a una tasa tributaria del 35% para colocarlos en una inversión que paga el 15% de impuestos, si es en dólares, o 5%, si es en pesos (por el impuesto a la renta financiera). Claramente hay un arbitraje muy conveniente para aprovechar si uno conoce bien las alternativas”. Renta financiera La declaración jurada de este nuevo impuesto, que conocemos como a la renta financiera, pero formalmente se llama impuesto cedular y abarca también ganancias por venta de inmuebles, vence el 19 de junio y al día siguiente de la presentación hay que hacer efectivo el pago. Los bancos y las sociedades de Bolsa deberán informar a sus clientes y a la AFIP en abril sobre la ganancia obtenida en 2018.
Como en el caso de Ganancias, acá también hay mínimos no imponibles y herramientas a tener en cuenta para bajar la carga impositiva. “La ley determinó un monto no imponible de $66.917,91, es decir, que se empieza a pagar por rendimientos que superen esa rentabilidad. Además hay que tener en cuenta que los resultados de la compraventa de títulos y acciones se gravan en el momento de su venta”, explica Adano de Grant Thornton.
Las alícuotas son de 5% para activos argentinos en pesos y sin cláusula de ajuste y 15% para los que son en moneda extranjera o local con ajuste. Están exentas acciones, intereses de caja de ahorro y fondos comunes de inversión que tengan más del 75% de su activo colocado en acciones.
Un ítem no menor y al cual habrá que empezar a prestarle mucha atención para que no se “esfumen” o desvanezcan las posibles rentas, lo subraya Sardáns, CEO de la de FDI: “La norma permite deducir todos los costos asociados a inversiones personales, entre otros, comisiones y honorarios”, explica. ¿Qué significa esto? Que si están claramente explicitados y no ocultos el inversor argentino puede descontarlos/deducirlos de las ganancias financieras generadas durante el año y, de esta forma, pagar menos impuestos.
“El problema es que normalmente las entidades financieras locales y del exterior ocultan estos costos y comisiones de varias formas y entonces no pueden descontarse. Otros costos que no pueden deducirse son los que cobran los fondos de inversión, ya que la renta que le brindan al inversor es neta de los mismos”, detalla el especialista.
Sardáns hace un cálculo rápido: “Los inversores que manejan su dinero con bancas privadas y sociedades de bolsa tradicionales pagan un promedio del 1,92% anual del monto de sus activos en costos y comisiones. Si los mismos estuviesen claramente explicitados, podrían deducirse del 15% del impuesto (para el caso de inversiones en dólares), y su incidencia bajaría al 1,63% anual”.
Por ser el primer año que va a tributarse este impuesto, el desconocimiento es bastante generalizado. Una duda que suele presentarse incluso entre contadores es si la renta obtenida por la inversión de ahorros por los que ya se había pagado el impuesto a las ganancias (salario) está alcanzada o no por el impuesto cedular. Definitivamente sí. “Son ganancias diferentes. Una cosa es la ganancia que se paga por el salario y otra cosa es la ganancia financiera o inmobiliaria que logra con el dinero que ahorra. Son dos declaraciones juradas diferentes”, aclara Sardáns
Comentarios de: Mariano Sardáns
Comentarios de: Mariano Sardáns
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Fecha: 10 de marzo, 2019
Es mediante bonos soberanos que se compran en el mercado local y cotizan tanto en pesos como en dólares. A recibirlos en 2024 cotizan a $ 31,25.
“En la Argentina, la mayor parte de la gente ve al dólar como un activo, no como una moneda de cambio, por eso la cantidad de ahorristas que tienen sus divisas en cajas de seguridad, donde no sólo deben pagar un canon, sino que además se les licúa el 2% anual, que es la inflación en los Estados Unidos”, advierte Mariano Sardáns, CEO de FDI.
En este sentido, y sorprendentemente, uno de los factores que más analizan sus 700 clientes es cuál va a ser el valor futuro de los dólares que van a tener si compran bonos soberanos en dólares. O sea, no se fijan en el precio del bono en sí mismo, sino cuánto les da la conversión: o sea, cuántos dólares recibirán al vencimiento del bono.
Como se trata de bonos que se compran en pesos a través del mercado local, pero pagan capital e intereses en dólares, es una manera hacerse de billetes a futuro más baratos que la cotización actual.
Por ejemplo, si se compra un bono a $ 4000, y éste pagará por capital e intereses u$s 200 a lo largo de toda su duración, entonces se estarían comprando dólares a $ 20, al dividir $ 4000 sobre u$s 200, siempre cuando uno lo espere hasta finish.
Desde luego, cuanto más largo es el bono, más barato será el resultado a obtener: desde $ 35 el que vence el año que viene, hasta $ 3,89 el que vence dentro de 98 años. Pero hay matices en el medio: para 2024 se pueden precomprar divisas a $ 31,25, para 2033 a $ 17,02 y para 2038 a $ 12,79.
Estos valores son sin tener en cuenta la reinversión de los intereses en esos mismos bonos, sino sólo lo que se reciben por intereses y amortizaciones. Si se tomara en cuenta la reinversión de los intereses, el tipo de cambio sería mucho mejor.
A tener en cuenta.
Antes de hacer esta operación, Sardáns advierte al cliente que la condición sine qua non para comprar, por ejemplo, un bono que vence en 2022 es que no vaya a necesitar el dinero antes. De este modo, la volatilidad del bono no interesa, sino la duration y la ventaja tributaria que ofrece el bono argentino respecto de cualquier otra inversión a la hora de pagar impuestos, ya que está exento de bienes personales y en ganancias está gravado al 15%, mientras uno de Estados Unidos o cualquier otra inversión está gravada al 35%.
Si bien el riesgo puede ser el default, desde FDI destacan que, en realidad, en esos casos de lo que se habla es de una reestructuración: la quita del valor presente de flujo de fondos descontado.
Sin embargo, desde el punto de vista financiero, deben pagar todos los intereses, lo que cambia son las fechas de las amortizaciones de capital, que en vez de un año puede pasar a dos, pero tarde o temprano los flujos siempre se reciben. Esa es la ventaja de los bonos soberanos por sobre los corporativos, ya que las empresas pueden quebrar, pero en el caso de los países es más difícil que ocurra.
Fecha: 24 de febrero, 2019
En un contexto de alta inflación, caída del consumo e incertidumbre política por las elecciones, los especialistas aconsejan apostar por opciones a corto plazo y en dólares.
La reelección de Cambiemos lidia hoy con una inflación que cuesta bajar, una eventual suba del dólar, y una economía que no arranca y la amenaza de unificación del peronismo. En este contexto de incertidumbre política, los expertos recomiendan opciones de inversión de corto plazo y en dólares.
“Una letra del Tesoro americano a 6 meses paga 2,4% y es como efectivo, los comprás y vendés enseguida y no tienen comisión de compra ni de venta a través de un discount broker“, explicó Sardans. Es un instrumento que también puede servir para una empresa que requiere cubrirse de la inflación mundial.
“Las personas físicas atemorizadas por el escenario electoral compran tiempo por unos meses hasta avizorar lo que va a pasar y si todos ven que continúa el oficialismo, montarse en los bonos argentinos”, agregó Sardans.
Opciones en pesos
Para las personas que no tienen problema en quedarse invertidas en pesos, Sardans recomendó las Lecer, las letras del Tesoro argentino ajustadas por inflación. “En caso de que no se necesite vender anticipadamente, porque la letra que ajusta por Cer no tiene mucha liquidez en el mercado”, dijo.
Para el Grupo SBS, una reelección del Presidente Mauricio Macri sigue representando el resultado electoral más probable.
En este contexto, “la idea es mantenerse prudencialmente corto -en Letes, Bonar 19 (AA19)– por la incertidumbre de las elecciones, con alguna posición larga que tenga baja paridad. Por ejemplo, los Par 2038 (el PARY/PARA). Esto es por el recovery value, ya que en un evento de default, conviene tener un bono de baja paridad que un bono de parida alta”, explicó Sebastián Cisa, Jefe de la Mesa de Trading de SBS.
Respecto de las posiciones en pesos, ve espacio para elevar la exposición a un 35% de la cartera de renta fija, debido a que espera que el tipo de cambio se mantenga en torno al mínimo de la zona de no intervención del Banco Central. Prefiere la letra Lecer X31Y9 y el bono a 2020 A2M2. Respecto a las acciones, todavía ve elementos para mantener su preferencia por Central Puerto (CEPU) y Transportadora Gas del Sur (TGS) y, entre los bancos, por Grupo Financiero Galicia (GGAL), por su liquidez.
Gustavo Neffa, socio de Research for Traders, coincidió en recomendar las Letes en dólares cortas, de menos de 9 meses, con un rendimiento de 4,5% en dólares, “para proteger el capital y cubrirse de la devaluación del tipo de cambio”.
En segundo lugar, Lecaps con rendimientos en torno al 40% actual “para aprovechar el carry de altas tasas para combatir la inflación”, dijo Neffa.
Y, en tercer lugar, acciones de Grupo Financiero Galicia e YPF “para los inversores más amantes al riesgo solamente, cuando se estabilice este arbitraje que está haciendo el mercado entre acciones de todos los mercados emergentes y a favor de China”, agregó Neffa. Esta última opción es por el rebalanceo que hizo MSCI de los índices de emergentes a favor de los activos chinos.
El 2019 y 2020 están financiados, el problema es en 2021, cuando pesan las decisiones que tome el nuevo gobierno. En continuidad del Gobierno actual, los bonos más largos serán los que más se beneficien (Bianchi)
Alejandro Bianchi, gerente de inversiones de InvertirOnline, recomendó los bonos soberanos en dólares de corto plazo. Explicó que el bono AO20 vence después de las elecciones, pero antes de que se tenga que devolver el préstamo al FMI, en 2021 y 2022. “El 2019 y 2020 están financiados, el problema es en 2021, cuando pesan las decisiones que tome el nuevo gobierno. En continuidad del Gobierno actual, los bonos más largos serán los que más se beneficien”, dijo.
Luego, el bono Dual A2J9, que paga una tasa en pesos, pero ajustado por el tipo de cambio, y que vence antes de las elecciones. “Es de los más cortos, vence en junio; está dolarizado, y gana tasa antes de las elecciones”, dijo Bianchi. Asumiendo un poco más de riesgo, recomendó el Bonar 24 (AY24), un título de la parte corta de la curva, que paga 9% en dólares.
Para irse a un riesgo moderado o más agresivo, agregó un bono de la parte media de la curva, el Discount. “Es un bono que con Cristina Kirchner se pagaba en el mercado interno, en default selectivo. Más allá del resultado de las elecciones, puede seguir pagando”, previó Bianchi.